Las recientes detenciones de lanchas con migrantes en las costas del Caribe Holandés ponen de relieve una lucrativa ruta de tráfico de migrantes y trata de personas mientras más de siete millones de venezolanos huyen del país.
El 27 de septiembre, un buque guardacostas holandés detuvo dos embarcaciones con ciudadanos venezolanos. La primera, con rumbo a Curazao, llevaba 14 adultos y cinco menores. El segundo bote zarpó desde Paraguaná, en el estado Falcón, intentando llegar a Aruba con 28 personas. Al menos tres embarcaciones han sido detenidas por la guardia costera holandesa intentando llegar a Aruba o Curazao en el mes de septiembre, según el periodista Jhonattam Petit, del estado costero de Falcón, que informó que cada migrante pagó US$500 para llegar a la isla.
Dos días antes de las detenciones, el Partido Alternativa Real (PAR) del parlamento, una facción de derecha opositora, manifestó su preocupación por el aumento de casos de trata de personas y tráfico ilegal de menores hacia la isla y explicó que en las últimas semanas, personal tanto de la Guardia Costera, como de la Policía, «documentó varios casos de embarcaciones que ingresan ilegalmente a la isla».
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“Estas embarcaciones han sido frecuentemente asociadas con actividades ilícitas, como el contrabando de drogas y armas, en las que a menudo participan menores de edad. Cabe destacar que a bordo de una de estas embarcaciones fue descubierto un niño de 5 años”, advirtió la facción PAR.
A inicios de septiembre, la Fiscalía de Curazao (OM CUR) advirtió sobre un aumento de casos de tráfico de menores entre Venezuela y la isla caribeña.
“Los niños traficados varían en edad entre los cuatro y los 15 años, y a menudo son transportados en embarcaciones que también llevan drogas y armas de fuego a bordo”, destacó la fiscalía en el mensaje publicado en redes sociales.
Este fenómeno no es nuevo. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha señalado la problemática de la trata de personas en Curazao desde el 2017.
“Como se ha informado en los últimos cinco años, los traficantes de personas explotan a víctimas nacionales y extranjeras en Curazao. En Curazao, los migrantes indocumentados, especialmente una importante población de ciudadanos venezolanos, son vulnerables tanto a la trata sexual como a la laboral”, reza el informe.
El reporte también expresó preocupación por los débiles esfuerzos institucionales por detener este delito y la incapacidad de establecer protocolos de protección para las víctimas, en su mayoría migrantes venezolanos.
De acuerdo con un reporte elaborado por la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes (R4V), que hace seguimiento a la crisis migratoria venezolana, los migrantes venezolanos también están expuestos a la trata de personas y el tráfico de migrantes en islas vecinas como Aruba.
Análisis de InSight Crime
Mientras gran parte de la atención del éxodo migratorio está centrado en los horrores que experimentan los migrantes en las selvas del Darién, el Caribe se mantiene como una ruta de tráfico de personas donde los grupos criminales explotan a los migrantes.
Como muchos otros grupos de trata de personas, las organizaciones de las costas caribeñas captan a sus víctimas bajo la modalidad de ofrecer falsas ofertas de trabajo y, entre ellos, caen adolescentes o niños que viajan solos o con algún familiar, según expertos.
Hasta junio de 2022, al menos siete personas, entre ellas el dueño de un bar y un oficial de policía de Curazao, han sido condenadas a prisión por su rol en el reclutamiento de mujeres venezolanas en Falcón para trabajar como «chicas de tragos» en bares y luego obligarlas a prostituirse.
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De acuerdo con las investigaciones, las personas sentenciadas formaban parte de una red de trata de personas llegó a explotar a 160 trabajadoras sexuales y “chicas de tragos” en 18 meses.
Según cifras de R4V, Curazao alberga alrededor de 14.000 migrantes de origen venezolano y Aruba unos 17.100, de los al menos 7.4 millones que han salido del país desde 2015. Aunque estas cifras representan un pequeño porcentaje de los millones de venezolanos que han salido del país desde el 2015, son significativas para estas pequeñas islas, pues representan el 7% y 15% de la población de Curazao y Aruba, respectivamente.
Aunque las autoridades de ambas islas han advertido sobre los riesgos que tienen los migrantes venezolanos de ser reclutados por organizaciones de crimen organizado, no hay cifras concretas sobre las víctimas de trata de personas en estos países.
Una fuente en Falcón que habló con InSight Crime bajo condición de anonimato resaltó la falta de vigilancia alrededor de la isla. «La embarcación que agarraron con los cinco niños en Curazao fue interceptada porque una de las mamás de los niños se desesperó en Curazao y puso la denuncia, pero esa embarcación hubiese entrado tranquilamente, no es que todo el tiempo hay un despliegue militar», afirmó.




