La gran reducción en las cifras de abigeato en Colombia parece estar relacionada con el involucramiento cada vez más común de pequeñas redes delictivas en esta actividad. Sin embargo, las autoridades están lejos de desmantelarlo por completo.
Según cifras de la Policía Nacional, los casos de abigeato se redujeron en un 71% entre 2017 y 2023 en Colombia, pasando de 5.135 cabezas de ganado hurtadas a 1.484 entre esos años, lo que representa una disminución importante en uno de los delitos que más afecta al gremio ganadero en el país.
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La Dirección de Carabineros y Protección Ambiental de la policía colombiana, las autoridades encargadas de tomar acciones contra este delito, ha identificado dos modalidades de esta actividad en el país: el carneo y arreo. El carneo hace referencia a los casos en que el ganado es matado y cortado en el lugar donde permanece, mientras que el arreo consiste en sacar a los animales de las fincas para extraer su carne en mataderos clandestinos, según explicó a InSight Crime un funcionario de la seccional de Investigación Criminal de la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental de la policía que pidió no ser nombrado a nombre propio por protocolos de la institución.
Meta, Casanare, Cundinamarca, Cesar y Boyacá han sido los departamentos más afectados por esta economía criminal entre 2017 y 2023. En estos departamentos hay una importante tradición ganadera, lo que ha atraído la atención de los grupos delincuenciales que se aprovechan de esto para obtener ingresos.
Sin embargo, contrario a otros delitos, las redes detrás de abigeato en Colombia son estructuras pequeñas de alcance local. De acuerdo al General retirado Fernando Murillo, consultor de seguridad de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), estas redes comienzan obteniendo información sobre las dinámicas del lugar donde permanece el ganado. Posteriormente, grupos de entre 8 y 15 personas armadas realizan el hurto del ganado, el cual es transportado a fincas de resguardo o directamente a mataderos.
“Es un fenómeno de delincuencia común” mencionó Murillo. “Normalmente los grupos de crimen organizado no se involucran con esta modalidad delictiva. Ellos están en narcotráfico, minería ilegal y contrabando» dijo.
Si bien los grandes grupos criminales no participan directamente en el abigeato, pueden relacionarse con las redes de hurto de ganado a través del control territorial que ejercen, los cobros extorsivos y permisos que otorgan.

Mientras el abigeato presenta una tendencia a la baja, otros crímenes como el secuestro y la extorsión han generado preocupación en el sector ganadero, pues han venido aumentando de manera consistente en los últimos cinco años.
Análisis de InSight Crime
Los operativos policiales contra las redes de abigeato parecen haber tenido un impacto importante en la incidencia del delito y en las bajas cifras reportadas. Sin embargo, también hay un subregistro pues las personas no suelen denunciar estos hechos.
Las acciones policiales se han enfocado en prevenir el delito desde la generación de herramientas tecnológicas, como el aplicativo ¡ADenunciar!, que faciliten la denuncia por parte de los ganaderos de manera virtual. De igual forma, han fortalecido los controles sobre la titularidad de los semovientes, las labores de investigación y de inteligencia.
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“Ha habido desde la parte investigativa, un análisis que permite establecer que [la afectación a] las organizaciones delincuenciales que han sido objeto de control en los dos últimos años sí han tenido un impacto positivo en la disminución del delito” dijo el funcionario policial.
En octubre de 2023, las autoridades capturaron 17 personas señaladas de integrar una red de abigeato con injerencia en los departamentos de Tolima, Cundinamarca, Quindío, Caquetá y Valle del Cauca.
“Fue un impacto que realmente acabó con ese flagelo en esa modalidad en esa región”, señaló el funcionario policial.
A pesar de que los operativos han generado impactos en la incidencia del delito, también hay un subregistro en las cifras a causa de las pocas denuncias.
“La falta de cultura ciudadana al no denunciar, no ayuda a que la fuerza pública sea más efectiva” afirmó Murillo. Falta de confianza en la respuesta institucional y dificultades de acceso a la tecnología son algunas de las principales razones por las que las víctimas no denuncian estos hechos.
“Los trámites son muy engorrosos, no todos los ciudadanos saben manejar la tecnología y el gremio ganadero son personas en su gran mayoría mayores de 50 años campesinas que no tienen las mismas capacidades tecnológicas por señal, por equipo, por conocimiento” dijo Murillo.


