La incautación de 21 toneladas de cocaína en Bolivia, de ser cierta, refuerza el papel del país como productor de drogas y centro de tránsito, lo que permite que los cargamentos se desplacen a casi cualquier lugar de Suramérica.

El pasado 29 de octubre, autoridades bolivianas destruyeron 21,6 toneladas de lo que afirmaron era cocaína de alta pureza camuflada como harina integral de soya que había sido incautada el 15 del mismo mes. El cargamento tenía como destino el puerto de Hamburgo, en Alemania. Esta sería la mayor incautación de droga de la historia reciente boliviana. Sin embargo, existen dudas sobre la cantidad de droga incautada. 

 Inspección de sacos incautados con cargamento de cocaína en Bolivia. Crédito: Viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas de Bolivia

La cocaína se encontró en un camión cargado con 430 bolsas de lo que parecía ser harina integral de soya, cada una de 50 kg, indicó Jaime Mamani, el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas. El vehículo intentó salir de Bolivia por la frontera de Tambo Quemado hacia Chile, en donde las autoridades efectuaron el decomiso. Pero, a menos que cada bolsa contuviera cocaína pura, la incautación no podría ser de 21,6 toneladas de droga. Además, el aspecto de la mercancía incautada parece estar mezclada con harina, indicando que el cargamento no contiene cocaína de alta pureza. 

Mamani también dijo que las autoridades antinarcóticos “realizaron trabajos de investigación donde identificaron una carga sospechosa de una empresa comercializadora de granos que estaría siendo exportada con destino final a Alemania”. Con esta información lograron conducir pruebas químicas a varios sacos que arrojaron resultados positivos para clorhidrato de cocaína.

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Bolivia cuenta con la industria legal de hoja de coca más grande del mundo y es el tercer productor de coca en el mundo, según la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD). Además, en los últimos años, el país ha experimentado un fortalecimiento progresivo en la producción de cocaína.

Los cultivos de hoja de coca ahora sobrepasan el límite de hectáreas permitidas en el país y el cultivo está sucediendo en áreas protegidas y parques nacionales, en donde también se han encontrado laboratorios de cocaína.

Análisis de InSight Crime

La incautación no solo resalta el auge de la producción local de drogas en Bolivia, un país que atraviesa una grave crisis política y social, sino que también plantea preguntas sobre la veracidad de las cifras oficiales.

El papel de Bolivia ha sido históricamente como punto de tránsito para la cocaína proveniente de Perú y como exportador de pasta base de coca. Sin embargo, hallazgos como el del pasado 29 de octubre, podrían indicar un aumento en la producción interna de cocaína. Los datos de incautaciones de cocaína en Bolivia indican una tendencia creciente desde 2020. De acuerdo con la Fuerza de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), organismo especializado encargado de la lucha contra el narcotráfico en el país, en 2023 incautaron 33 toneladas de cocaína. Y, hasta el 30 de septiembre de 2024, la FELCN reporta 37.7 toneladas incautadas.

Sumada solamente esta incautación a la última cifra, Bolivia estaría registrando un aumento en las incautaciones de cocaína cercano al 78%. Pero, a pesar de que el ministro de gobierno Eduardo del Castillo y el viceministro Mamani confirmaron la presencia de la ONUDD en la destrucción del cargamento de cocaína vía Facebook, ninguna autoridad internacional ha verificado aún los datos de la incautación. 

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En conversación con InSight Crime, Damián Zaitch, experto en rutas de tráfico en el Cono Sur, expresó que en los estudios sobre narcotráfico “hay una ley de hierro. Cuanto más cerca de la producción, más grandes los cargamentos incautados. También es cierto que desde hace muchos años las estadísticas sobre incautaciones generan dudas por muchas razones. Lo interesante es la implicación que se le da a este tipo de cambios en las estadísticas de decomisos en Bolivia, ¿es positivo o negativo? Es decir, ¿es porque hay más producción o por qué aumentó la tasa de incautación? Esa sería la pregunta que queda por responder”. 

Bolivia atraviesa una etapa de agitación social y política, un contexto que los grupos de crimen organizado suelen aprovechar para expandir sus actividades ilícitas. Además, parte de la cocaína producida en el país podría estar derivada de cultivos de coca legales, lo que ha generado tensiones con Estados Unidos y otros países de la región. 

Un ejemplo de esto es la reciente incautación de casi media tonelada de cocaína en Argentina transportada en una avioneta con matrícula boliviana y pilotada por un coronel de la Fuerza Aérea Boliviana. Hecho que plantea cuestionamientos sobre la credibilidad y el ejercicio efectivo de autoridad de los funcionarios bolivianos en la lucha contra el narcotráfico. 

Mientras Bolivia defiende el cultivo tradicional de coca, la línea entre la producción lícita y la destinada al narcotráfico se ha vuelto cada vez más difusa, lo que podría intensificar conflictos diplomáticos y presiones externas sobre el país.

Imagen principal: Fuerzas de seguridad incautan cargamento de cocaína en Bolivia. Crédito: Viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas de Bolivia