Los Espartanos son una de las dos bandas criminales que operan en Buenaventura, Valle del Cauca, una ciudad portuaria que alberga el principal puerto del Pacífico colombiano. En los últimos años, han llamado la atención por su violento conflicto con los Shottas, el otro grupo criminal más importante de la ciudad, con el que se disputa las rentas criminales del municipio, principalmente del narcotráfico, el microtráfico y la extorsión

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6 de abril de 2026 — Líder de los Espartanos capturado en Bolivia

Jorge Isaac Campaz Jiménez, alias “Mapaya”, líder de los Espartanos, fue capturado en las afueras de Santa Cruz, Bolivia. Durante el operativo también fueron detenidos otros 10 colombianos y 2 bolivianos, luego de un intercambio de disparos con las autoridades. La captura de Mapaya evidenció la expansión transnacional de las bandas de Buenaventura y sus posibles vínculos con rutas de cocaína hacia Brasil y Chile.

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¿Cuál es la historia de los Espartanos?

Los orígenes de los Espartanos se remontan a finales de la década de 1990. El Bloque Calima, un grupo paramilitar perteneciente a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), llegó a Buenaventura con la esperanza de expulsar al Frente 30 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que había mantenido una presencia armada en las zonas rurales del municipio desde finales de la década de 1990.

Los paramilitares mantuvieron una presencia predominantemente urbana y comenzaron a reclutar a jóvenes de barrios vulnerables, aumentando la violencia y la extorsión en la ciudad.

Después de la desmovilización de las AUC en 2006, algunos miembros del Bloque Calima continuaron con sus actividades delictivas. Entre ellos se encontraba el clan de la familia Bustamante, que creó La Empresa, una banda que dominaría el panorama criminal de la ciudad durante la siguiente década. Los Bustamante tomaron el control de las rutas de tráfico de drogas a través de la ciudad, ampliaron las redes de extorsión para financiar La Empresa y llevaron a cabo secuestros y desapariciones.

Los Bustamante acabaron abandonando La Empresa y crearon un nuevo grupo conocido como La Local, que ya estaba en el punto de mira de las autoridades en 2016. Tras varias oleadas de detenciones, Diego Bustamante, alias “Diego Optra” tomó el control de La Local en abril de 2019. Sin embargo, su liderazgo resultó controvertido dentro de la organización.

En diciembre de 2020, una fragmentación interna en La Local condujo a la formación de dos bandas rivales que competían por el control de Buenaventura: los Espartanos y los Shottas. A medida que estas facciones se enfrentaban por el dominio de los barrios de la ciudad, surgió el fenómeno de las fronteras invisibles, divisiones entre zonas controladas por bandas opuestas que restringían gravemente el movimiento de los residentes.

La violencia de las bandas y los frecuentes tiroteos dieron lugar a toques de queda informales. Los residentes de los barrios con una fuerte presencia de bandas rara vez salían de sus casas después del atardecer para evitar quedar atrapados en el fuego cruzado, mientras que las escuelas se veían obligadas a ajustar sus horarios para garantizar que los estudiantes pudieran regresar a casa antes de que comenzara el toque de queda.

En octubre de 2022, las dos bandas acordaron una tregua tras entablar negociaciones con el gobierno como parte de la política de Paz Total del presidente Gustavo Petro, que buscaba negociar acuerdos de desmovilización con los principales grupos armados y bandas criminales del país. El pacto condujo a 92 días consecutivos sin homicidios en Buenaventura, una reducción drástica de la violencia. Desde entonces, los grupos han prorrogado el acuerdo en múltiples ocasiones, y los homicidios disminuyeron un 16%, pasando de 60 a 50 entre junio de 2023 y junio de 2024.

Sin embargo, la disminución de la violencia no coincidió con la disminución de las ganancias criminales. El tráfico de drogas es la columna vertebral de las operaciones de los Espartanos, y constituye su principal fuente de ingresos. Tanto los Espartanos como los Shottas controlan la seguridad de los cargamentos de droga que pasan por los puertos y estuarios de Buenaventura. Los humedales de la ciudad y los pantanos adyacentes a los ríos forman una red de vías fluviales que los lugareños utilizan para el transporte, y que las bandas explotan para trasladar la droga hacia alta mar.

Sus actividades delictivas han ido más allá del tráfico de drogas. Aunque la extorsión a las pequeñas empresas ha sido habitual en la ciudad portuaria desde hace mucho tiempo, tanto los Espartanos como los Shottas han ido más allá de las simples estratagemas de sus predecesores, ideando métodos más sofisticados para maximizar los beneficios. Desde al menos 2022, estos grupos se han integrado verticalmente en toda la cadena de suministro de alimentos en la zona urbana de Buenaventura, controlando todo, desde la compra al por mayor hasta la fijación de precios.

La relativa calma que había existido en la ciudad desde el comienzo de la tregua entre las bandas se interrumpió en enero de 2025, con 17 asesinatos en el primer mes del año. En febrero de 2025, los Espartanos abandonaron la mesa de diálogo después de que el gobierno emitiera una orden de arresto contra el portavoz del grupo en las negociaciones. Las bandas se negaron a renovar la tregua, alegando la falta de interés del gobierno en avanzar significativamente en las negociaciones. Si bien el acuerdo de no agresión se reanudó meses después, las dinámicas de violencia en el municipio han permanecido fluctuantes.

¿Quiénes son los líderes de los Espartanos?

Jorge Isaac Campaz Jiménez, alias “Mapaya”, fue el máximo líder de los Espartanos hasta el 6 de abril de 2026, cuando fue capturado por las autoridades bolivianas en las afueras de la ciudad de Santa Cruz. Mapaya asumió el liderazgo del grupo desde su surgimiento. En 2021, se dio a la fuga y continuó liderando al grupo desde la clandestinidad. Tras su captura, se desconoce quién asumirá el mando del grupo, sin embargo, existe la posibilidad de que este continúe liderando desde prisión.

¿Dónde operan los Espartanos?

La ciudad de Buenaventura está dividida en dos partes: la isla y el continente. Los Espartanos controlan la isla, que incluye las comunas 1 a 5. Esta zona es estratégicamente ventajosa debido a su proximidad a la mayoría de los puertos de la ciudad y a los negocios de mayores ingresos, incluidos el centro de la ciudad y los centros comerciales. Aunque los Espartanos también tienen presencia en algunas comunas del continente, los Shottas dominan allí.

Ambos grupos compiten por el control de territorios estratégicos para el tráfico de drogas, incluidos barrios con almacenes (bodegas) donde los traficantes contaminan contenedores con cocaína y estuarios que sirven como puntos de partida para lanchas rápidas cargadas de drogas. Cobran “impuestos” a las redes independientes de tráfico de drogas que utilizan rutas dentro de sus territorios y proporcionan “servicios de protección” para facilitar el movimiento de drogas a través de la zona urbana de Buenaventura.

Además de Colombia, se han identificado células de los Espartanos en Chile, en ciudades como Santiago, donde operan negocios de extorsión, préstamos gota a gota y microtráfico.

¿Quiénes son los aliados y los enemigos de los Espartanos?

El principal rival de los Espartanos son los Shottas, a pesar de sus orígenes compartidos. Sin embargo, el panorama criminal en Buenaventura se ha vuelto más complejo a medida que otros actores criminales han establecido su presencia, influyendo en el equilibrio de poder entre las dos bandas.

Desde 2023, los Espartanos han mantenido una alianza con Los Chiquillos, una facción remanente de La Empresa, en su lucha contra los Shottas.

También han entrado en la disputa actores criminales más grandes. Desde 2022, el Frente Jaime Martínez del Estado Mayor Central (EMC), una federación de frentes disidentes de las FARC, se ha expandido a las afueras de la zona urbana de Buenaventura, en particular a la Comuna 12, un bastión de los Shottas.

Como resultado, el Frente Jaime Martínez se ha aliado con los Espartanos en su lucha contra los Shottas en estas zonas. En respuesta, los Shottas han forjado una alianza con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que opera en las zonas rurales del norte de Buenaventura, pero puede acceder a la zona urbana a través de la Comuna 12.

Sin embargo, estas alianzas siguen siendo muy volátiles, impulsadas por intereses cambiantes y ganancias estratégicas de corto plazo.

¿Cuál es el panorama para los Espartanos?

Si bien la captura de Mapaya representa un golpe importante para los Espartanos, es poco probable que represente la disolución del grupo. Este tipo de estructuras han sabido adaptarse a la captura de sus liderazgos, quienes, incluso, pueden continuar ejerciendo poder desde la cárcel a través de mandos medios.

Sin embargo, esta captura, sumada al arresto de Diego Bustamante, alias “Diego Optra”, el principal líder de los Shottas en febrero de 2026, podría generar un periodo de inestabilidad en el panorama criminal de Buenaventura, lo que podría tener como consecuencia el aumento de la violencia.