Pocos días después del carnaval de Brasil en 2025, Salgueiro, una de las principales escuelas de samba del país, publicó en Instagram una dura crítica contra los jueces de Río de Janeiro. Salgueiro suele ocupar los primeros lugares, por lo que su descenso al séptimo puesto en el desfile golpeó con fuerza a la insititución.
“A los corruptos de turno les enviamos una advertencia: Salgueiro no se dejará intimidar por esta banda de ladrones que intenta destruir el carnaval atacando a quienes son transparentes”, decía el mensaje. “Salgueiro, junto con otras escuelas de samba, trabajará por un carnaval transparente, limpio y justo, por respeto al carnaval y a todos los amantes de esta celebración”.

En la parte superior de la publicación de Salgueiro aparecía un mensaje de agradecimiento al principal patrocinador financiero de la escuela, Adilson Oliveira Coutinho Filho. Oliveira, más conocido como “Adilsinho”, es un legendario bicheiro, el término que se utiliza en Brasil para describir a quienes controlan loterías informales en los barrios de la ciudad.
Estas loterías, conocidas como Jogo do Bicho, no son solo una forma de generar ingresos, también son una vía hacia el poder político y social en Río, especialmente en lo que respecta a las emblemáticas escuelas de samba, que durante décadas han estado bajo el dominio de los bicheiros.
El problema es que Adilsinho —quien en algún momento jugó fútbol profesional— también era un criminal acusado. En al menos cuatro ocasiones, las autoridades lo investigaron por delitos que iban desde el homicidio para expandir su negocio del Jogo do Bicho hasta la venta de cigarrillos de contrabando junto a una mafia que operaba en 11 estados brasileños.
Pero durante un tiempo, Adilsinho parecía intocable, ya que salió librado de cada una de las acusaciones. Incluso, en su cumpleaños número 51, en 2021, en plena pandemia, había invitado a 500 personas a celebrarlo en el icónico Copacabana Palace. En la invitación, según reportes, se refería a sí mismo como “El Padrino” (“O Poderoso Chefão”).
Pero cuando llegó nuevamente el carnaval este año, la situación comenzó a tensarse en otro frente, posiblemente uno más peligroso. El comunicado emitido por su escuela en 2025 había dejado resentimientos entre los líderes del carnaval y, antes del gran desfile de este año, Salgueiro emitió otro mensaje que volvió a enfurecer a figuras clave.
En esta ocasión, la escuela expresó plena confianza en los jueces. Aunque no se mencionaba a Adilsinho —quien, según reportes, se había distanciado de la escuela— muchos interpretaron el mensaje como una amenaza velada: los jueces no debían relegar a Salgueiro por segundo año consecutivo.
Seis días después, Adilsinho fue arrestado. El giro, casi carnavalesco, pareció enviar un mensaje claro: el contrabando de cigarrillos, e incluso el homicidio, podían tolerarse. Pero desafiar a la jerarquía del carnaval, no.
Nacido en el negocio del Jogo do Bicho
Adilsinho nació en un clan del Jogo do Bicho en Duque de Caxias, un municipio del área metropolitana de Río de Janeiro. Su padre era un bicheiro que manejaba una red de loterías en toda la ciudad. Con el tiempo, acumularon riqueza y se trasladaron al exclusivo barrio de Leblon.
Desde temprana edad, Adilsinho estuvo involucrado en las operaciones familiares. El sistema funciona como cualquier otra lotería: los bicheiros venden boletos a través de vendedores ambulantes, bares, kioscos y puestos de periódicos. Muchos también administran máquinas tragamonedas y otros dispositivos de juego.
Adilsinho fue un bicheiro eficaz y expandió el control criminal de su familia. Presuntamente manipuló máquinas tragamonedas y perfeccionó métodos para hacer el juego más atractivo, aumentando la frecuencia de premios y reduciendo los pagos a los jugadores para garantizar ganancias mínimas. También amplió su control territorial —clave en este negocio— ya que más barrios implican más boletos vendidos.
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Desde la década de 2000, extendió sus operaciones a otros estados de Brasil, en ocasiones mediante la violencia. Según fiscales brasileños, ordenó el asesinato del propietario de una empresa de apuestas en línea en el estado de Maranhão. Y en 2023, la policía acusó a su red de contrabando de cigarrillos de asesinar a un distribuidor legal en Río como parte de un plan para eliminar la competencia y dominar la cadena de suministro.
En algún momento, según la fiscalía, también comenzó a fabricar cigarrillos de contrabando en Paraguay, que luego eran traficados y vendidos en Brasil. Para facilitar el negocio, corrompió a autoridades paraguayas y brasileñas. Además, presuntamente utilizó trabajo forzado: en 2022, las autoridades rescataron a cerca de 70 paraguayos que trabajaban en condiciones similares a la esclavitud en sus fábricas clandestinas.
La disputa por el samba
En 2022, Adilsinho realizó una llamada telefónica a un familiar cercano. Ambos hablaron de varios temas, incluido el liderazgo del carnaval.
El carnaval es administrado por la Liga Independiente de Escuelas de Samba (Liga Independente de Escolas de Samba, LIESA). La LIESA fue creada en 1984 por un grupo de destacados bicheiros. En teoría, sus líderes buscaban profesionalizar y gestionar los desfiles de las escuelas de samba, que son el corazón del carnaval brasileño. Pero, en la práctica, se trató de una forma de lavar su imagen y fortalecer su poder político y social.
“[La LIESA] es la cara pública del liderazgo del Jogo do Bicho. Es la fachada legítima que consolidó el poder político de las élites”, dijo a InSight Crime Rômulo Labronici, doctor en Antropología de la Universidad Federal Fluminense (Universidade Federal Fluminense, UFF) y experto en el Jogo do Bicho.
Labronici explicó que los bicheiros utilizaron ese poder político para obtener protección. Señaló que líderes de la LIESA se reunieron con políticos que luego facilitaron la construcción del Sambódromo de Río, el emblemático estadio con capacidad para 80.000 personas donde se realiza el desfile y, posiblemente, el símbolo más importante de la economía gris que representan los bicheiros.
En ese momento, Adilsinho no controlaba ninguna escuela de samba, pero consideraba que la LIESA estaba siendo presionada por dos escuelas poderosas. Durante la llamada, criticó duramente a sus líderes, a quienes calificó de criminales por irrespetar el liderazgo tradicional del carnaval.
“Se acabó. Eso quedó en el pasado. Ahora es una nueva generación”, le dijo a su familiar. “¡Son todos unos corruptos! Nos endulzan el oído, pero lo único que quieren es tomar el control. La vieja guardia ya no existe”.
También reveló su siguiente movimiento: estaba negociando tomar el control de una escuela de samba. Con el tiempo, lo lograría.
Para entonces, la policía ya interceptaba sus llamadas como parte de las investigaciones. Cuando la transcripción de esta conversación se filtró a la prensa, estalló un escándalo. Su relación con la LIESA quedó marcada de forma permanente.
En respuesta, Adilsinho cambió de estrategia y se expandió hacia el territorio de otro clan de bicheiros que durante años había financiado a Salgueiro, la poderosa escuela de samba. Salgueiro tenía un historial violento: desde 2004, varios de sus patrocinadores habían sido asesinados. Pero para 2024, Adilsinho —con la ayuda de otros dos bicheiros en territorios que había arrebatado— logró tomar el control de la escuela.
Luego llegó el carnaval de 2025. Tras quedar en séptimo lugar, Adilsinho percibió irregularidades en la decisión de los jueces, y su escuela publicó el duro mensaje en Instagram. Con el tiempo, ese episodio parecería marcar el inicio de su caída.
Imagen principal: Una carroza durante la celebración anual del carnaval en Río de Janeiro, Brasil. Crédito: InSight Crime/Liza Schmidt.
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