Marcos Willians Herbas Camacho, conocido por los alias “Marcola” y “Playboy”, ha sido el máximo líder de la organización más grande y poderosa de Brasil, el Primer Comando Capital (PCC), desde el año 2002. Marcola ganó reconocimiento en el mundo del hampa de São Paulo a finales de los noventa gracias a una serie de atracos bancarios, y luego fue ascendiendo en las filas del PCC. Aunque ha pasado la mayor parte de su vida en prisión, se cree que ha dirigido las operaciones criminales del PCC desde detrás de las rejas desde principios de este siglo.

Historia

Marcos Willians Herbas Camacho nació en São Paulo en 1968, hijo de padre boliviano y madre brasileña. Quedó huérfano a los nueve años y comenzó a deambular por las calles de la metrópoli cometiendo pequeños hurtos. En ese periodo obtuvo su alias de toda la vida, “Marcola”, una combinación de su nombre y la palabra “cola”, como se conoce en el argot brasileño a un potente pegamento industrial que solía inhalar. Su carrera criminal escaló del robo menor al asalto a mano armada, hasta que fue arrestado por primera vez en 1986 por asaltar un banco.

Tras su captura, comenzó a cumplir condena en la sobrepoblada y violenta prisión de Carandiru, en São Paulo, controlada por los reclusos. En 1992, las fuerzas de seguridad perpetraron allí la masacre de Carandiru, en la que murieron más de 100 internos, un hecho que sentó las bases para el surgimiento del PCC. Un año después, Marcola fue trasladado a la cárcel de Taubaté, en el interior del estado de São Paulo. Para entonces, un grupo de internos —entre ellos los cofundadores del PCC José Márcio Felício, alias “Geleião”, y el amigo de infancia de Marcola, Dionísio César Leite, alias “Cesinha”— comenzaba a organizar un grupo de derechos de los presos. Marcola se mantuvo al margen al principio, pero finalmente fue “bautizado” en lo que entonces se llamaba el Partido del Crimen (Partido do Crime).

Posteriormente fue devuelto a Carandiru, donde comenzó a ganarse el respeto de los reclusos. Logró escapar varias veces para continuar con sus actividades delictivas. Durante sus fugas, vivía la mayor parte del tiempo en Paraguay, pero planeaba y ejecutaba robos de gran escala en São Paulo, especialmente contra bancos y vehículos blindados. A finales de los noventa ya se había forjado la reputación de ser un ladrón de bancos audaz, ganándose el alias “Playboy” por su gusto por los autos de lujo, relojes costosos y ropa de diseñador.

Ya consolidado en el bajo mundo de São Paulo, Marcola decidió unirse formalmente a la banda de Taubaté, que para entonces había evolucionado en el Primer Comando de la Capital (PCC). Conocido como un “devorador de libros” y un “intelectual”, ascendió rápidamente hasta convertirse en el segundo al mando, después de Cesinha y Geleião.

En julio de 1999, el PCC ejecutó uno de los mayores robos bancarios en la historia de São Paulo, llevándose más de 32 millones de reales (unos US$18,3 millones al cambio de la época). Ese mismo mes, la policía local lo arrestó tras encontrarlo conduciendo uno de sus autos importados de lujo. Desde entonces, Marcola no ha salido de prisión.

Fue condenado a 232 años y 11 meses de prisión por robo, tráfico de drogas, homicidio y conformación de grupo criminal. Comenzó a cumplir su condena a comienzos de los 2000. Según el libro “Laços de Sangue: A História Secreta do PCC” (“Blood Ties: The PCC’s Secret History”), Marcola habría colaborado con las autoridades a través de su abogada y exesposa, Ana Maria Olivatto, transmitiendo información sobre otros líderes del PCC. Las autoridades usaron esas grabaciones para aislar a Cesinha y Geleião en la prisión de máxima seguridad de Presidente Bernardes.

Ambos líderes habrían sospechado de una traición. En 2002, Cesinha fue señalado de ordenar el asesinato de Olivatto, y Geleião habría entregado información a las autoridades que permitió la captura de varios miembros del círculo de confianza de Marcola. Aun así, mantuvo el respaldo de la organización y asumió como su máximo jefe. Para comunicarse con los demás líderes encarcelados, creó una red de abogados encargada de transmitir sus órdenes.

Bajo su mando, el PCC expandió sus operaciones más allá de las cárceles y se transformó en una organización criminal cada vez más sofisticada, involucrada en el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas. En 2006, luego de que las autoridades anunciaran el traslado de cientos de presos —incluido Marcola— a prisiones de mayor seguridad, el PCC organizó una serie de motines y ataques coordinados en São Paulo que dejaron más de 150 muertos y paralizaron la ciudad.

A lo largo de su condena, Marcola ha seguido dirigiendo el PCC, pese a los traslados constantes y los largos periodos de aislamiento. En 2014, fue reubicado luego de que las autoridades frustraran un plan para rescatarlo con un helicóptero pintado con insignias militares. En 2018, se desbarató otro intento similar, que llevó a su traslado junto a otros 21 líderes del PCC.

Ese mismo año, fue sentenciado a 30 años adicionales de prisión por dirigir la red de abogados que transmitía mensajes entre los cabecillas presos y sobornaba a funcionarios públicos en nombre de la organización.

En 2024, una disputa con otros tres líderes desencadenó la peor crisis interna del PCC. En una grabación filtrada, Marcola llamó “psicópata” a Roberto Soriano, alias “Tiriça”, lo que se usó en un proceso judicial en su contra. Tiriça, junto con Abel Pacheco, alias “Vida Loka”, y Wanderson Nilton de Paula Lima, alias “Andinho”, emitió un comunicado exigiendo la expulsión de Marcola del PCC. Este respondió con otro mensaje ordenando la muerte de los tres.

Actividades criminales

Marcola alcanzó notoriedad como ladrón de bancos antes de ascender dentro del PCC. Bajo su liderazgo, la organización amplió sus operaciones de tráfico de drogas y armas en todo Brasil y en países vecinos como Bolivia y Paraguay.

Presencia geográfica

Aunque ha pasado las últimas tres décadas tras las rejas, bajo el mando de Marcola el PCC extendió su influencia mucho más allá de su bastión en el estado de São Paulo. Hoy está presente en gran parte del país, tiene vínculos en casi todos los países de Sudamérica y relaciones con varios grupos criminales europeos —en especial con las mafias italianas, como la ‘Ndrangheta—.

El PCC incluso ha “bautizado” miembros en Europa, sobre todo en Portugal, donde —según el Ministerio Público de São Paulo— tiene la mayor cantidad de integrantes fuera de América Latina.

Aliados y enemigos

Su aliado más cercano es Gilberto Aparecido Dos Santos, alias “Fuminho”, considerado el segundo al mando del PCC.


Su hermano Alejandro Juvenal Herbas Camacho Júnior, alias “Marcolinha”, también supervisa operaciones desde prisión.
Marcos Roberto de Almeida, alias “Tuta”, fue señalado como el líder del PCC fuera de las cárceles, presuntamente designado por Marcola, pero fue capturado en Bolivia en mayo de 2025.

Su principal rival interno es Andinho. Otros adversarios incluyen Vida Loka y Tiriça, quienes se apartaron del grupo tras la crisis interna, así como miembros del Comando Rojo (Comando Vermelho, CV), con sede en Río de Janeiro.

Perspectivas

Pese a la fragmentación interna, la pérdida de algunos líderes y el desmantelamiento parcial de su red de comunicaciones, Marcola parece mantener un férreo control sobre el PCC, apoyado en sus segundos al mando. Su respaldo entre las redes externas del grupo sugiere que seguirá siendo su principal líder en el futuro previsible.

De padre boliviano y madre brasileña, Marcos Willians Herbas Camacho nació en São Paulo en 1968. Quedó huérfano a los nueve años, cuando empezó a deambular por las calles de la gran metrópoli cometiendo robos menores. Fue entonces cuando se ganó el alias que lo acompañaría el resto de su vida, “Marcola”, que combina su nombre con la palabra “cola”, término con el que en la jerga brasileña se le conoce a un potente pegamento industrial que suele ser inhalado. Las actividades criminales de Marcola pasaron de pequeños robos a grandes atracos, hasta que fue arrestado por primera vez en 1986 por robar un banco.

El joven delincuente comenzó a pagar una pena en la hacinada y revoltosa prisión de Carandiru, en la ciudad de São Paulo. En 1992, las fuerzas de seguridad masacraron a más de 100 presos de Carandiru, lo que estableció las bases para la aparición del PCC. Un año después de la masacre de Carandiru, Marcola fue transferido a otra prisión llamada Taubaté, en el centro del estado de São Paulo. Por ese entonces, un grupo de reclusos —entre los que se encontraban los cofundadores del PCC, José Márcio Felício, alias “Geleião”, y un amigo de infancia de Marcola, Dionísio César Leite, alias “Cesinha”— estaban empezando a conformar un grupo de derechos de los presos. Marcola quedó un poco al margen de este grupo, pero finalmente se vinculó al denominado Partido del Crimen (“Partido do Crime”).

Marcola fue transferido más delante de nuevo a Carandiru, donde empezó a ganar mayor respeto entre los internos. Además, logró escapar de la prisión varias veces para continuar sus actividades criminales. Como fugitivo, Marcola vivió la mayor parte del tiempo en Paraguay, pero con frecuencia planeaba y ejecutaba grandes robos a bancos y autos blindados en São Paulo. Hacia finales de los noventa, se había ganado la fama de gran atracador de bancos, así como su segundo alias, “Playboy”, debido a su gusto por los autos de lujo, los relojes costosos y la ropa de diseño.

Cuando ya estaba bien establecido en el hampa de São Paulo, consideró que le sería útil unirse oficialmente a la pandilla carcelaria de Taubaté, que se había convertido en una organización criminal llamada Primer Comando Capital (PCC). Marcola, quien suele ser descrito como un “devorador de libros” y un “intelectual”, ascendió rápidamente en sus filas y pronto se convirtió en el hombre que podría suceder a los fundadores del PCC, Cesinha y Geleião.

En julio de 1999, el PCC llevó a cabo el robo de banco más grande en la historia de São Paulo: más de 32 millones de reales brasileños. Ese mismo mes, la policía de São Paulo vio a Marcola conduciendo uno de sus autos de lujo importados y lo arrestó. Desde entonces ha estado en la cárcel.

Marcola fue condenado a 232 años y 11 meses en una prisión de máxima seguridad por robo, narcotráfico, homicidio y formación de un grupo criminal. Comenzó a cumplir su condena a principios del año 2000. Según el libro “Lazos de sangre: la historia secreta del PCC” (“Laços de Sangue: A História Secreta do PCC”), quizá fue informante de la policía, entregando información a las autoridades a través de su exesposa y abogada, Ana Maria Olivatto, lo que incluía los números de teléfono celular usados en la cárcel por los líderes del PCC Cesinha y Geleião. Con base en grabaciones que las autoridades obtuvieron de estas líneas telefónicas, los dos hombres fueron trasladados a la prisión de máxima seguridad de Sao Paulo, Presidente Bernardes, donde fueron recluidos en aislamiento.

Es probable que los líderes del PCC hayan sospechado de la traición de Marcola. En 2002, se creyó que Cesinha había ordenado el asesinato de Olivatto, y al parecer Geleião les ofreció información a las autoridades, lo que condujo al arresto de varios miembros del círculo cercano de Marcola ese año. Sin embargo, Marcola conservó la confianza de otros miembros del PCC y asumió el liderazgo del grupo. Comenzó entonces a establecer una nueva red de comunicaciones en la prisión, para lo cual contaba con un equipo de abogados que entregaban mensajes entre los líderes de la pandilla en la cárcel.

Bajo el liderazgo de Marcola, el PCC se extendió por fuera de la prisión y comenzó a funcionar como una organización criminal cada vez más sofisticada, involucrada en lucrativas actividades ilegales, como el narcotráfico. En 2006, luego de que las autoridades anunciaran planes para transferir a cientos de presos, entre ellos a Marcola, a prisiones de mayor seguridad, el PCC organizó una serie motines en las prisiones, y coordinó ataques en São Paulo, los cuales dejaron un saldo de más de 150 personas muertas y prácticamente paralizaron la ciudad.

La fama de Marcola en el país aumentó después de los violentos ataques de 2006, luego de que se publicara una supuesta “entrevista” al líder del PCC por parte de Arnaldo Jabor, columnista de O Globo, lo cual acrecentó los temores en torno a la violencia por parte de los criminales. En 2017 y 2018 circuló la misma falsa entrevista en las redes sociales y en las plataformas de mensajería como WhatsApp, poniendo a Marcola de nuevo en el centro de atención.

Dicha entrevista es un ejemplo del control tanto real como virtual que ejerce el PCC en muchas áreas de Brasil. El grupo actúa como un Estado paralelo en gran parte del país, administrando justicia, creando empleos y ofreciendo protección frente a otras violentas organizaciones criminales rivales o frente a las fuerzas de seguridad del Estado.

Durante todo el tiempo que Marcola ha permanecido en prisión, ha seguido siendo el jefe máximo del PCC, a pesar de que ha sido puesto en total aislamiento en varias ocasiones, como ocurrió en 2014 y 2016. En febrero de 2018, Marcola fue condenado a otros 30 años de prisión por dirigir la red de abogados que ayudaba a intercambiar mensajes entre los líderes del PCC encarcelados y pagaba sobornos del grupo criminal a los funcionarios públicos.

Actividades criminales

Marcola ya tenía la fama de ladrón de bancos antes de ascender en las filas del PCC y asumir el papel de líder del grupo. Bajo su dirección, el PCC ha ampliado sus actividades de tráfico de drogas y armas en todo Brasil y en países vecinos como Bolivia y Paraguay.

Geografía

A pesar de que Marcola ha estado encarcelado en varias prisiones de São Paulo durante gran parte de las últimas tres décadas, bajo su liderazgo el PCC se ha expandido y ha llegado a lugares alejados de su fortín en el estado más poblado y de mayor importancia económica de Brasil. El grupo ha establecido presencia en muchas zonas de Brasil, ha creado relaciones en casi todos los países de Suramérica y ha generado vínculos con diversos grupos criminales europeos.

Aliados y enemigos

Las autoridades han identificado a Abel Pacheco, alias “Vida Loka”, como el segundo al mando del PCC. Este se encuentra actualmente en la cárcel por asesinato. Hay otros líderes que han sido asesinados o arrestados en los últimos años, entre ellos el tercer hombre al mando, Rogério Jeremias de Simone, alias “Gegê do Mangue”, por lo que no es claro quiénes conforman exactamente el círculo más cercano de Marcola.

Entre los rivales de Marcola se encuentran los miembros de la pandilla Comando Rojo (Comando Vermelho, CV), establecida en Río de Janeiro, así como el grupo criminal Tercer Comando Capital (Terceiro Comando da Capital – TCC), creado por Geleião y Cesinha después de su ruptura con el cabecilla del PCC.

Perspectivas

Aunque Marcola ha pasado la mayor parte de su vida en prisión, como muchos otros jefes criminales de Brasil ha seguido desarrollando su carrera criminal desde dentro de las prisiones, utilizando una red de abogados y funcionarios públicos corruptos. Sin embargo, el desmantelamiento de esta red de comunicaciones, y la reciente pérdida de algunos hombres de confianza, podrían alterar su control sobre ciertas partes del PCC.