Cuando soldados y funcionarios antidrogas encontraron 4,4 toneladas de cocaína en una pista de aterrizaje ilegal en el noroeste de Guyana, el 31 de agosto de 2024, desenterraron algo más que droga. Hallaron evidencia de que la remota región del Esequibo en Guyana se había convertido en una zona de tránsito de cocaína mucho más importante de lo que se creía.

*Este artículo forma parte de una investigación compuesta por tres capítulos titulada “¿Está Venezuela utilizando criminales para provocar a Guyana?“. InSight Crime se dedicó un año a analizar cómo el crimen organizado ha penetrado en el Esequibo, una densa región selvática del Amazonas en Guyana reclamada por Venezuela. Lea los otros capítulos de la investigación aquí.

Un decomiso de este tamaño podría ser habitual en algunos países vecinos de Suramérica. Pero no aquí. Las autoridades guyanesas incautaron apenas 85 kilos de cocaína en todo 2023 y alrededor de 415 kilos el año anterior.

“A veces hacemos incautaciones y, viéndolo en retrospectiva, uno se pregunta qué se está escapando”, dijo James Singh, director de la Unidad Antinarcóticos de Aduanas de Guyana (Customs Anti Narcotics Unit, CANU), en entrevista con InSight Crime en septiembre de 2024.

Todavía no está claro qué tanto participan los habitantes locales en el tráfico de drogas a través del país. Pero movilizar cargamentos de varias toneladas no es posible sin algún nivel de participación local.

“Para que un grupo organizado pueda transportar drogas de esa magnitud, se requiere una red de actores involucrados”, dijo a InSight Crime un político guyanés que pidió no ser identificado.

Funcionarios guyaneses consultados por InSight Crime consideran que el negocio está dirigido en su mayoría por grupos extranjeros provenientes de los países más grandes que rodean a Guyana, incluida Venezuela, que ha reclamado como propio el territorio del Esequibo en una disputa diplomática cada vez más tensa que está siendo dirimida por la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

“Lo que está generando el problema son los aspectos transnacionales”, dijo un alto oficial del gobierno guyanés, quien pidió no ser nombrado, a InSight Crime. “En el narcotráfico hay redes venezolanas, algunas colombianas y otras brasileñas involucradas. También hay algunos guyaneses asociados o que están siendo integrados para facilitar los movimientos”.

Un territorio vasto

La naturaleza remota del Esequibo y su baja densidad poblacional lo hacen un territorio atractivo para los narcotraficantes. En muchas zonas, la densa selva y el terreno accidentado limitan el acceso, excepto a los más decididos. Para la mayoría de los negocios legales, el entorno inhóspito presenta un reto logístico demasiado complejo para el transporte a gran escala. Pero para los narcotraficantes, el aislamiento de una selva que parece infinita es una ventaja. Los pilotos pueden sobrevolar un mar de verde, aterrizar y despegar desde las pistas aéreas en la jungla con escaso riesgo de ser detectados.

La pista donde las autoridades hallaron las 4,4 toneladas de cocaína en agosto de 2024 estaba cerca del pequeño poblado de Matthew’s Ridge. Aunque en línea recta está a apenas 42 kilómetros de la frontera con Venezuela, la selva impenetrable hace que solo se pueda acceder por vía aérea.

Pequeñas pistas de aterrizaje diseminadas por el Esequibo permiten a los traficantes movilizar drogas dentro y fuera de Guyana. Pero la Fuerza de Defensa de Guyana (GDF) cuenta con personal limitado y recursos insuficientes para cubrir un territorio de 160.000 kilómetros cuadrados.

La GDF cuenta con un total de 4.200 efectivos activos, según cifras del gobierno guyanés, incluidos componentes aéreos y navales, encargados de la seguridad interna, el patrullaje fronterizo y las operaciones antinarcóticos. El gobierno guyanés ha incrementado sus inversiones en seguridad ante la creciente amenaza por parte de Venezuela, que recientemente celebró elecciones para designar un gobernador en la zona en disputa.

Los funcionarios desplegados en la región probablemente están expuestos a la corrupción por parte de redes del crimen organizado, dado la difícil supervisión del personal en una zona tan alejada. Aunque no existen casos comprobados de colusión oficial con el narcotráfico en el Esequibo, miembros de la GDF han sido arrestados por estos delitos en otras partes de Guyana.

Durante la última década, los gobiernos guyaneses han creado instituciones y leyes para combatir la corrupción. Sin embargo, múltiples casos dentro de las fuerzas de seguridad evidencian la persistente vulnerabilidad del sistema frente al crimen organizado.

“El atractivo económico del narcotráfico en Guyana, con su alta tasa de pobreza y los bajos salarios en el sector público, lleva a muchas personas a involucrarse en actividades ilícitas y dificulta los esfuerzos para frenar el tráfico”, concluyó el Departamento de Estado de EE. UU. en un informe reciente.

Corrupción venezolana

Aunque la corrupción dentro de las fuerzas guyanesas puede desempeñar un papel en la facilitación del narcotráfico, es la corrupción en la vecina Venezuela y su creciente papel en el comercio de cocaína lo que realmente alimenta la anarquía.

Grandes cantidades de cocaína ingresan a Venezuela desde Colombia, el principal productor mundial de la droga. Y desde hace muchos años, funcionarios del gobierno venezolano han estado implicados en el narcotráfico. Venezuela también ha desarrollado sus propios cultivos de coca y la capacidad para producir cocaína.

Las autoridades guyanesas detectan con frecuencia vuelos no registrados que ingresan al Esequibo desde el oeste, y aunque no siempre pueden confirmar su origen, Singh −el jefe antidrogas− afirmó que, en algunos casos, los datos de vuelo y los testimonios de los pilotos han demostrado que la droga proviene de Venezuela.

Una vez que la cocaína llega a Guyana, los traficantes la utilizan como punto de tránsito hacia los mercados internacionales.

“Ahora se está viendo un cambio: la cocaína sale de Guyana y va hacia África Occidental y Europa. Antes de 2020, veíamos que iba al Caribe, a Canadá y a Estados Unidos”, dijo Singh a InSight Crime.

En los últimos años, varios países europeos han realizado importantes incautaciones de cocaína vinculadas a Guyana. En 2020, autoridades belgas encontraron 11,5 toneladas de cocaína ocultas en un cargamento de chatarra enviado desde Guyana. Más recientemente, en marzo de 2025, las autoridades francesas incautaron 6,3 toneladas a bordo de un buque con bandera guyanesa frente a la costa de África Occidental.

Según Singh, antes de llegar a su destino, las embarcaciones guyanesas suelen recibir la droga desde otras naves en altamar.

“Creo que los criminales están aprovechando el hecho de que entre Guyana y Europa, o en el Atlántico Norte, esa zona está relativamente abierta y no muy bien patrullada”, explicó.

Pero la droga ni siquiera necesita pasar por aduanas, ya que la red fluvial del Esequibo y su extensa costa ofrecen puntos de partida para los llamados “narcosubmarinos”, embarcaciones capaces de transportar varias toneladas de droga en un solo viaje.

En marzo de 2024, autoridades estadounidenses incautaron 2,4 toneladas de cocaína en una embarcación semisumergible a 150 millas de las costas de Guyana, que se dirigía hacia España. Además, un semisumergible hallado frente a la costa española en 2019, el primero de su tipo descubierto en Europa, se cree que fue construido en Guyana.

Estas embarcaciones también se fabrican en el noreste de Venezuela, cerca de la frontera con el Esequibo.

Un problema en crecimiento

El decomiso de 4,4 toneladas de cocaína en el Esequibo en agosto de 2024 fue la señal más clara de que Guyana había empezado a jugar un papel mucho más grande en el tránsito de cocaína, pero no fue la única.

En abril de 2025, la policía decomisó unos 210 kilos de cocaína durante un operativo cerca de la frontera con Venezuela, mientras que en marzo de 2024, funcionarios de CANU y de la guardia costera incautaron aproximadamente 535 kilos de cocaína de una lancha rápida en la zona centro-norte de Islas del Esequibo-West Demerara.

Además, el sistema financiero del país es altamente vulnerable al lavado de dinero. La Unidad de Inteligencia Financiera (Financial Intelligence Unit, FIU) de Guyana, creada específicamente para combatir este delito, ha documentado casos en los que personas sospechosas de participar en el narcotráfico transnacional están vinculadas con el sector minero, otra economía con alto nivel de penetración criminal.

La Evaluación Nacional de Riesgo de Guyana de 2021, elaborada por múltiples agencias gubernamentales en conjunto con el sector privado, concluyó que se lavaban ingresos ilícitos significativos a través del contrabando de oro (US$2.200 millones), la evasión fiscal (US$10,5 millones), el narcotráfico (US$13,4 millones) y el fraude (US$8,4 millones).

Hasta noviembre de 2024, había 13 casos activos de lavado de dinero en los tribunales, pero solo uno había terminado en condena, según autoridades estadounidenses. El bajo número de casos remitidos a la FIU refleja el escaso desempeño de la Unidad Especial contra el Crimen Organizado (Special Organized Crime Unit, SOCU), considerada el eslabón más débil en la lucha contra el lavado de activos debido a la falta de formación de sus agentes en delitos financieros.

La combinación de factores que hacen del Esequibo un territorio atractivo para el narcotráfico también podría estar alimentando el interés de Maduro en la región. Controlar ese territorio abriría nuevas oportunidades para que funcionarios del régimen implicados en el tráfico de drogas amplíen sus operaciones. Ante las crecientes presiones económicas y políticas, el conflicto por el Esequibo podría ofrecer a Maduro una vía para reforzar el respaldo de sus aliados criminales, así como para reforzar sus reclamos sobre la región.