Los Choneros son uno de los grupos criminales más prominentes de Ecuador y un actor principal en la violencia que ha desestabilizado al país en los últimos años. Los Choneros surgieron por primera vez en la década de 1990 como una banda local en la provincia occidental de Manabí. La detención de los líderes de la banda en 2011 marcó su primera década de evolución.
Serie especial: Tras las rejas, fuera de control: la caída de las prisiones de Ecuador y el ascenso de sus mafias
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Desde la cárcel, Los Choneros unieron a bandas más pequeñas bajo su bandera para formar una federación criminal que llegó a dominar el sistema penitenciario y se expandió por todo el país. Utilizando las prisiones como base de operaciones, se establecieron como proveedores clave de servicios para organizaciones narcotraficantes de alcance internacional, mientras gestionaban economías criminales locales en los territorios bajo su control.
El asesinato de su carismático líder, Jorge Luis Zambrano, alias “Rasquiña” o “JL”, en 2020, provocó la ruptura de esa federación. Las diferentes facciones se enfrentaron entre sí y desataron una guerra dentro y fuera de las prisiones, lo que impulsó niveles de violencia criminal nunca antes vistos en Ecuador.
Historia
Los Choneros tomaron su nombre del pueblo de Chone, en la provincia de Manabí, donde comenzaron a operar en la década de 1990 bajo el liderazgo de Jorge Bismarck Véliz España, alias “Teniente España”. La banda se expandió a la ciudad cercana de Manta, donde llevó a cabo robos, secuestros y asesinatos, y dirigió redes de microtráfico y extorsión.
A principios de la década de 2000, un violento conflicto con sus rivales, Los Queseros, elevó el perfil público de Los Choneros. Aunque finalmente Los Choneros salieron victoriosos, esto les costó la vida de su líder, Teniente España, quien murió en un enfrentamiento con los Queseros en 2007. Además, atrajo la atención de la policía, que eliminó a varios de los sucesores de Teniente España como posibles líderes del grupo.
En 2011, el liderazgo pasó a Rasquiña, con el apoyo de su principal lugarteniente, José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”. Sin embargo, ese mismo año ambos fueron detenidos por asesinato y enviados a la prisión de máxima seguridad de La Roca. En 2013, protagonizaron una fuga cinematográfica, pero fueron recapturados algunos meses después. A partir de entonces, centraron sus esfuerzos en reorganizar a Los Choneros desde el interior de las prisiones.
Rasquiña reclutó a bandas de ladrones, extorsionadores y microtraficantes, así como a facciones de bandas juveniles como Los Ñetas y Los Vatos Locos. Esto le permitió transformar al grupo en una federación de organizaciones más pequeñas unidas bajo su liderazgo dentro de las prisiones. Como estas bandas también operaban fuera de las cárceles, este proceso permitió a Los Choneros expandirse simultáneamente por todo el país. Luego, Rasquiña puso a disposición de las élites criminales, incluidos los traficantes internacionales de drogas, su nuevo ejército, a quienes les ofreció servicios logísticos y de seguridad.
En 2020, Rasquiña fue asesinado seis meses después de conseguir su excarcelación anticipada en una sentencia judicial presuntamente corrupta. Tras su muerte, varias facciones, entre ellas Los Lobos, Los Tiguerones y Los Chone Killers, se separaron para formar una nueva coalición y declararon la guerra a lo que quedaba de Los Choneros, liderados en ese momento por Fito.
El conflicto desencadenó una serie de brutales masacres que cobraron cientos de vidas en las prisiones y dispararon las tasas de violencia en Ecuador. Para 2023, Fito, quien había tomado el liderazgo tras la muerte de Rasquiña, logró reparar las relaciones con Los Chone Killers y Los Tiguerones, cambiando el rumbo del conflicto. Sin embargo, Los Lobos se mantuvieron firmes en su oposición a Los Choneros, y los enfrentamientos continuaron.
Fito escapó de la cárcel a principios de 2024, antes de que regresara a la prisión de máxima seguridad La Roca. Las consecuencias de su fuga desencadenaron una intervención militar en las prisiones y en las calles, dirigida contra Los Choneros, sus aliados y enemigos, y a la par una ofensiva nacional por parte de las bandas, incluida la toma de una emisión de televisión en vivo.
Liderazgo
Rasquiña era una figura venerada en el mundo criminal de Ecuador, quien no solo ganó respeto y lealtad, sino también un estatus casi mítico. Bajo su liderazgo, Los Choneros permitieron que las distintas facciones que conformaban la federación criminal conservaran sus propias estructuras y un cierto nivel de autonomía, siempre y cuando respondieran a él.
Tras el asesinato de Rasquiña, Fito heredó el liderazgo máximo de Los Choneros. Mantuvo cierto parecido con la anterior estructura federativa del grupo, dirigiendo su propia facción, los Fatales, y permitiendo que su principal lugarteniente, Junior Roldán, alias “JR”, hiciera lo mismo con su facción, Las Águilas.
Por debajo de Fito y respondiéndole directamente a él, hay una serie de comandantes regionales, muchos de ellos encarcelados. Estos comandantes coordinan las redes de la banda en la calle y en las prisiones.
JR fue supuestamente asesinado en 2023, aunque han circulado rumores de que su muerte fue simulada. Al año siguiente, la fuga de Fito y la posterior intervención militar en las prisiones interrumpieron las líneas de mando, lo que debilitó el liderazgo sobre las redes de bandas en las calles y los grupos aliados de Los Choneros.
Geografía
El bastión histórico de Los Choneros es su provincia natal de Manabí, particularmente la ciudad de Manta. Esto les permite controlar uno de los principales corredores de narcotráfico utilizados para llegar a México y Centroamérica. Desde esta base, se han expandido por todo el país.
A principios de 2024, Los Choneros o sus facciones de Las Águilas y Los Fatales hacían presencia en 10 de las 24 provincias de Ecuador, según información del Ministerio de Defensa y antiguos funcionarios de inteligencia.
Dentro del sistema penitenciario, Los Choneros tenían control total de la prisión La Regional en Guayaquil, que era el centro de mando criminal del grupo hasta la intervención militar de 2024. También tenían control absoluto de la prisión El Rodeo, en Manabí, de varias prisiones más pequeñas, y de algunos pabellones en la prisión más grande de Ecuador, conocida como Litoral, también en Guayaquil. Sin embargo, ese dominio también se vio interrumpido por la intervención militar de 2024.
Aliados y enemigos
Desde finales de la década de 1990 hasta finales de la década de 2000, el principal enemigo de Los Choneros fueron Los Queseros, una banda rival que operaba en Manta. Tras convertirse en una banda carcelaria, los principales rivales de Los Choneros pasaron a ser una coalición de bandas callejeras de Guayaquil que luego se unieron bajo el nombre de Los Lagartos. La desintegración de la federación de Los Choneros tras la muerte de Rasquiña convirtió a una serie de antiguas facciones de Los Choneros en sus enemigos. Entre ellas destacan Los Lobos, Los Tiguerones y Los Chone Killers.
Desde entonces, Los Tiguerones y Los Chone Killers se han aliado con Los Choneros, aunque como socios y no como facciones subordinadas. La red más amplia de Los Choneros también ha incluido alianzas con múltiples bandas más pequeñas de todo el país. Sin embargo, a medida que el hampa ecuatoriana se atomiza, estos lazos se debilitan.
Los Choneros continúan trabajando con traficantes de drogas nacionales e internacionales, entre ellos el Cartel de Sinaloa de México.
Perspectivas
Desde su formación, Los Choneros han sobrevivido a múltiples reveses, desde la captura y muerte de líderes clave hasta el conflicto nacional contra sus antiguas facciones. En el proceso, han demostrado resiliencia y flexibilidad para adaptarse a circunstancias cambiantes.
La fuga de Fito y la intervención militar en las prisiones a principios de 2024 son su más reciente desafío. Esto interrumpió los lazos entre sus líderes y las operaciones en las calles, y afectó su capacidad para mantener una estructura bifurcada dentro y fuera de las prisiones. Al mismo tiempo, el grupo sigue enfrentándose a enemigos, sobre todo a los Lobos. Los Choneros también deben lidiar con la creciente atomización del crimen organizado ecuatoriano. Tanto esta banda como sus rivales sufren altos niveles de fluctuación e inestabilidad, mientras facciones locales y regionales cambian de lealtades o actúan por su cuenta.
Aunque es probable que Los Choneros sobrevivan a estos cambios, necesitarán evolucionar nuevamente para hacer frente a los desafíos de este entorno cambiante.
