El Departamento de Estado de Estados Unidos añadió a los Chone Killers, de Ecuador, a su lista de organizaciones terroristas extranjeras que operan en América Latina. La editora en jefe de InSight Crime, Deborah Bonello, analiza este último desarrollo y lo que significa para la dinámica del crimen organizado sobre el terreno en Ecuador, junto con el codirector Steven Dudley y el investigador Gavin Voss.
Transcripción en español
Deborah Bonello (DB): Esta semana, el Departamento de Estado de Estados Unidos añadió otra banda ecuatoriana a su lista de organizaciones terroristas extranjeras. Esta vez se trata de los Chone Killers, acusados de numerosos ataques contra civiles, agentes de las fuerzas de seguridad y funcionarios públicos, incluidos asesinatos de alto perfil. Es el movimiento más reciente dentro de una campaña que avanza con rapidez. Según el propio conteo de Washington, este ya es el decimoctavo grupo criminal latinoamericano incluido en la lista de organizaciones terroristas desde febrero.
Pero aquí, en InSight Crime, creemos que es necesario poner algunas cosas en perspectiva y preguntarnos si los Chone Killers realmente encajan en esa designación. En Ecuador, se trata de una banda que se ha fragmentado en diversas facciones rivales que ahora se disputan el territorio.
Soy Deborah Bonello, editora en jefe de InSight Crime, y esta semana me acompañan nuestro codirector, Steven Dudley, y Gavin Voss, quienes han estado investigando a fondo el panorama criminal de Ecuador y a los Chone Killers. Gracias a ambos por acompañarme.
Steven Dudley (SD): Gracias, Deb.
Gavin Voss (FV): Gracias, Deb.
DB: Gavin, empecemos por quiénes son realmente estos tipos, porque el comunicado del Departamento de Estado apenas dedica una línea a decir que se separaron de los Choneros en 2020. ¿Puedes contarnos un poco más sobre este grupo?
GV: Sí, claro. Y, en cierto sentido, esa única línea es bastante acertada, porque para entender quiénes son los Chone Killers también hay que conocer la historia de los Choneros.
Para quienes no lo sepan, los Choneros son hoy uno de los principales grupos criminales de Ecuador y fueron designados como organización terrorista por Estados Unidos el año pasado, un año antes que los Chone Killers.
Los Choneros surgieron en la región costera del país, una zona estratégica para las rutas del narcotráfico que vemos hoy. A finales de los años noventa estaban involucrados en economías criminales muy locales, como robos y extorsiones. Pero, a lo largo de las décadas de 2000 y 2010, pasaron de ser un grupo local a convertirse en una fuerza criminal de alcance nacional.
Lo lograron principalmente al involucrarse en el narcotráfico internacional. Establecieron alianzas con algunos de los mayores traficantes de cocaína, que trasladaban la droga desde Colombia a través de Ecuador para exportarla. Además del narcotráfico, también aprovecharon el sistema penitenciario ecuatoriano, muy vulnerable, como una plataforma para expandir su presencia a nivel nacional, fortalecer sus conexiones y eliminar rivales, entre otras cosas.
Creo que una de las figuras más importantes para entender la historia criminal de Ecuador es Jorge Luis Zambrano, alias «Rasquiña». Era el líder de los Choneros y una figura muy carismática. Quería acumular más poder y expandir la organización, y entendía que para lograrlo necesitaba aliados en todo el país.
Así que, con un enfoque muy pragmático, estableció vínculos con líderes de bandas que ya existían y los incorporó bajo una especie de confederación conocida como los Choneros. En lugar de convertirse en una organización criminal monolítica, terminaron agrupando bajo su paraguas a numerosas bandas diferentes.
Pero en 2020 Rasquiña fue asesinado y toda esa estructura colapsó. Es entonces cuando empezamos a ver que los Chone Killers, junto con los Tiguerones y los Lobos —que habían formado parte de ese paraguas de los Choneros— comenzaron a actuar de manera mucho más independiente tras su muerte.
DB: Entonces, los Chone Killers surgieron más como consecuencia de un vacío de poder que como una organización creada desde cero con una estructura de mando bien definida, como el PCC en Brasil.
GV: Sí… diría que sí y no.
Hay algo que no mencioné antes: los Chone Killers ya existían desde años antes de unirse a los Choneros. Tenían su base en Durán y originalmente eran una facción de los Ñetas.
Los Ñetas eran una pandilla carcelaria de carácter transnacional que surgió en las prisiones de Puerto Rico. Posteriormente, personas deportadas desde Estados Unidos que pertenecían a esa organización establecieron células en Ecuador. Es una trayectoria muy similar a la que hemos visto con otras pandillas, como la MS13 en El Salvador y el resto de Centroamérica.
Ese es el origen de los Chone Killers. Inicialmente eran una pandilla callejera de bajo nivel, integrada en gran medida por jóvenes y dedicada a actividades como el narcomenudeo. Más adelante, sus líderes coincidieron en prisión con Rasquiña y, bajo el paraguas de los Choneros, pasaron a convertirse en los Chone Killers, adoptando el nombre «Chone» como una forma de rendir homenaje al grupo del que ahora formaban parte.
Es curioso porque se llaman Chone Killers, pero en realidad no tienen nada que ver con Chone. Son de Durán; allí está la base de su poder.
Fue realmente después del asesinato de Rasquiña, en 2020, y de la fragmentación de los Choneros cuando empezamos a ver a los Chone Killers actuar con mayor independencia. Desde entonces pueden decidir sus propias alianzas: a veces colaboran con los Choneros y otras no. En lugar de estar subordinados a ellos, ahora operan con mucha más autonomía.
DB: Entonces, hoy, en 2026, con esta designación como organización terrorista extranjera, ¿cómo luce el grupo?
GV: En los últimos años, la situación de este grupo se ha vuelto cada vez más compleja.
Sus líderes originales, que también dirigían la organización cuando todavía era una facción de los Ñetas, eran dos personas conocidas como Ben Diez y Trampudo. Ben Diez murió en un atentado en Colombia en 2024. Su hermano, Trampudo, sigue prófugo. Otros líderes importantes, como Negro Tulio, Bob Marley y Gato Selly, figuras muy conocidas en Durán y en el hampa de Guayaquil, fueron capturados y están en prisión.
En la práctica, el grupo se quedó sin sus principales líderes históricos. Eso ha generado caos y una creciente fragmentación.
En Durán, este municipio de la zona metropolitana de Guayaquil que históricamente ha sido el bastión de los Chone Killers, la policía asegura que actualmente existen al menos cinco facciones distintas de los propios Chone Killers. Todas ellas se enfrentan entre sí para repartirse el territorio que quedó tras la muerte o captura de esos líderes que ya no están.
Según la policía de Durán, una parte importante de los homicidios que ocurren allí responde precisamente a enfrentamientos entre facciones de los Chone Killers.
Y creo que esto es fundamental cuando hablamos de la designación como organización terrorista, porque vuelve la situación mucho más confusa. Ya de por sí es muy difícil determinar quién es quién.
DB: Claro. Supongo que es un problema común cuando hablamos de «marcas» criminales en toda la región.
Steve, déjame darte la palabra. ¿Qué pensaste cuando te enteraste de esta designación? ¿Y cómo encaja dentro del patrón más amplio que hemos estado siguiendo en InSight Crime?
SD: Mi primera reacción fue que, tanto dentro de Ecuador como en el resto de la región, existen grupos que representan una amenaza mucho mayor que los Chone Killers.
En Ecuador, por ejemplo, están los Latin Kings, otra organización criminal con presencia en varios países, al igual que ocurría con los Ñetas antes de que esta facción de Durán se convirtiera en los Chone Killers, como explicaba Gavin. Si realmente siguiéramos la lógica detrás de estas designaciones, los Latin Kings deberían estar mucho más arriba en la lista.
Y también están grupos como los Tiguerones, otra de las facciones que mencionó Gavin, que claramente tienen mayor capacidad operativa. Participan en el narcotráfico internacional y han estado involucrados en acciones que podrían calificarse de manera mucho más convincente como actos terroristas, como la toma violenta de un canal de televisión mientras transmitía en vivo su noticiero, en un episodio muy impactante ocurrido a principios de 2024.
Así que existen muchos otros grupos…
DB: Creo que ese episodio fue, en cierto modo, el detonante —o la gota que derramó el vaso— para que el presidente Noboa declarara el conflicto armado interno, ¿verdad?
SD: Sí.
Así que, si tratamos de entender la lógica detrás de esta decisión, resulta muy difícil hacerlo, por decirlo de manera diplomática. Esa fue mi primera reacción.
La segunda es que esta medida sí tiene lógica desde otra perspectiva: amplía de manera exponencial el poder de los funcionarios, las agencias de seguridad y las autoridades judiciales de la administración Trump, en su intento por ejercer un mayor control sobre lo que consideran su esfera de influencia.
En realidad, esto parece responder sobre todo a eso: ampliar su jurisdicción, aumentar las facultades asociadas con este tipo de designaciones y reforzar una especie de capacidad de mando y control sobre estos espacios, siempre poniendo a prueba la disposición de países aliados como Ecuador.
Es una nueva confirmación de que Ecuador ocupa un lugar prioritario en esa estrategia.
Porque, francamente, existen muchos grupos mucho más grandes que los Chone Killers en toda la región. Incluso dejando de lado a organizaciones como los Tiguerones, hay grupos mucho más poderosos.
Los Chone Killers quizá tengan unos pocos cientos de integrantes. Es una organización relativamente pequeña que, además, nunca ha operado internacionalmente.
Así que la decisión resulta desconcertante a primera vista, aunque cobra cierto sentido cuando se observa dentro del contexto del uso que se ha dado a estas designaciones de terrorismo durante el último año y medio.
DB: Claro. Además, esas designaciones ya se han utilizado para justificar el bombardeo de embarcaciones sospechosas de transportar drogas en el Caribe y otras zonas de la región. Desde septiembre del año pasado, decenas de embarcaciones han sido atacadas y más de 200 personas han muerto.
También hemos visto este tipo de medidas en Centroamérica, México, Colombia y Venezuela.
¿La designación de los Choneros y los Lobos cambió realmente algo sobre el terreno en Ecuador desde el punto de vista de la seguridad?
SD: Creo que abrió la puerta, y sigue fortaleciéndola, a una relación mucho más estrecha entre Estados Unidos y Ecuador.
Cuando se concede una designación por terrorismo, las autoridades estadounidenses adquieren mayores facultades. Por ejemplo, las autoridades judiciales ya no necesariamente tienen que seguir las mismas reglas de antes para autorizar intervenciones telefónicas u otras medidas de investigación.
En otras palabras, amplían su poder, y en este caso creo que lo hacen muy de la mano de las autoridades ecuatorianas.
No estoy seguro de que realmente necesitaran esas facultades adicionales, pero sí creo que esta designación transmite el mensaje de que ambos gobiernos están mucho más alineados y que trabajarán codo a codo.
Y eso sí ha tenido efectos. Hemos visto un aumento de las operaciones contra organizaciones criminales en Ecuador desde las primeras designaciones y, además, los bombardeos en alta mar se han concentrado frente a la costa ecuatoriana, aunque se realicen en aguas internacionales.
DB: Pero también hemos visto que, en Ecuador, los homicidios aumentaron entre 2024 y 2025. Si no me equivoco, crecieron un 31%.
SD: Deb, perdón por interrumpirte, pero creo que, Gavin, corrígeme si me equivoco, ahora lo que sostienen las autoridades es que 2026 va camino de ser un año mucho mejor, ¿no?
GV: Sí. Hasta ahora, las cifras muestran una ligera mejoría en comparación con el año pasado. Pero, como decías, en 2025 los homicidios aumentaron un 31%; fue el año más violento de la historia de Ecuador. Así que, aunque este año logren reducciones del 10% o el 20%, como afirman hasta ahora, no estoy seguro de que eso represente un avance realmente significativo a largo plazo.
SD: Sí. Perdón, Deb. Continúa.
DB: Hablando precisamente de avances, ¿qué tan viable será implementar esta medida?
Sabemos que las designaciones como organización terrorista extranjera hacen ilegal que empresas y particulares hagan negocios con miembros de estas bandas. Pero, si existe el nivel de fragmentación del que estamos hablando y el liderazgo es tan difuso, ¿cómo podrán los gobiernos de Estados Unidos y Ecuador distinguir quién es quién? ¿Quiénes son realmente miembros de los Chone Killers y quiénes simplemente utilizan ese nombre para aprovechar el prestigio o el temor asociado a esa marca criminal?
¿Cómo van a superar esos enormes desafíos logísticos que implica aplicar estas designaciones y todas las consecuencias legales que conllevan?
GV: Esa es precisamente la gran pregunta.
He llevado a cabo mucho trabajo de campo en Durán y sus alrededores y he estudiado a este grupo con bastante profundidad. Y el principal problema es justamente ese: determinar quién es quién. ¿Cómo vinculas a una persona con esta entidad tan difusa en la que se han convertido los Chone Killers?
Creo que hay algunas formas en las que la designación podría resultar útil, como decía Steve, al ampliar las herramientas disponibles para las autoridades.
Una posibilidad sería perseguir a algunos de los líderes que se encuentran en el extranjero.
Con la ofensiva contra las bandas en Ecuador y el alto nivel de violencia entre grupos criminales, a muchos líderes les ha resultado muy difícil seguir viviendo en el país y han buscado refugio en el exterior.
Por ejemplo, Ben Diez, el antiguo líder de los Chone Killers, fue asesinado en Colombia. Otro líder, Negro Tulio, fue capturado en Panamá.
Es decir, muchos de quienes siguen dirigiendo operaciones en Durán y el área de Guayaquil ni siquiera residen en Ecuador. En ese sentido, la designación por terrorismo podría facilitar la cooperación internacional o incluso las extradiciones.
No sé, Steve, si quieres añadir algo.
SD: Todavía es difícil saberlo.
Pero si hoy eres una empresa que intenta operar en este entorno, te enfrentas a una situación extremadamente complicada, precisamente por todo lo que Gavin acaba de explicar.
No sabemos realmente quién pertenece a qué grupo. No sabes a quién le estás pagando si eres víctima de extorsión. Tampoco sabes si un proveedor de servicios está pagando extorsiones o si pertenece, total o parcialmente, a alguno de estos grupos, o incluso a familiares de sus integrantes.
Cuando empiezas a designar organizaciones tan pequeñas y tan fragmentadas, la identificación de quién pertenece realmente al grupo se vuelve casi un ejercicio subjetivo.
¿En qué momento deja esto de ser manejable desde el punto de vista del cumplimiento normativo o de la actividad empresarial?
No sé hasta qué punto el gobierno de Estados Unidos va a aplicar realmente las restricciones relacionadas con hacer negocios con organizaciones terroristas cuando las designaciones se extienden de esta manera e incluyen grupos como los Chone Killers.
¿Simplemente harán la vista gorda? ¿No aplicarán realmente estas normas porque responden a objetivos políticos más amplios? Es muy difícil saberlo.
Lo que sí creo es que esto termina enturbiando aún más el panorama para cualquiera que quiera hacer negocios en lugares como este.
Por eso me parece contradictorio afirmar que estas medidas buscan fomentar la inversión o la actividad económica cuando, en realidad, lo que hacen es complicarlas.
DB: Si dejamos de lado los desafíos prácticos de implementar estas designaciones y miramos el panorama geopolítico más amplio, da la impresión de que esto tiene más que ver con la relación entre Estados Unidos y Ecuador y con las necesidades políticas de Daniel Noboa en este momento.
SD: Sí, creo que esa interpretación es acertada.
En muchos sentidos, el gobierno de Noboa ha replicado —e incluso se adelantó a— lo que posteriormente hizo la administración Trump.
Si retrocedemos a principios de 2024, Ecuador ya había designado como organizaciones terroristas a 22 grupos criminales nacionales. Es decir, el gobierno ecuatoriano ya se había presentado como un socio dispuesto a respaldar la idea de que otorgar más facultades a las autoridades judiciales y a las fuerzas de seguridad era la respuesta al problema.
Por eso tiene sentido pensar que esto responde, sobre todo, a una señal política entre ambos países y al fortalecimiento de una relación que ya era muy estrecha.
DB: Sí. Me parece un buen punto para cerrar.
Estamos ante una designación con consecuencias jurídicas reales. Habrá que ver cómo se aplica en la práctica. Pero llega cuando el grupo al que apunta ya se está desintegrando.
Habrá que observar si realmente cambia algo para las facciones que hoy se disputan el control de Durán o si, como ocurrió antes con las designaciones de los Choneros y los Lobos, termina convirtiéndose simplemente en otro dato más dentro de una espiral de violencia que está resultando muy difícil de revertir.
Si quieren tener un panorama completo, en InSight Crime contamos con investigaciones en profundidad sobre el ascenso y la caída de los Choneros, la evolución de los Lobos y cómo Ecuador pasó de tener unas cuantas bandas locales a decenas de grupos enfrentándose por el control de las cárceles, las rutas del narcotráfico y otros mercados criminales. También encontrarán reportajes realizados desde Durán.
Steve, Gavin, muchas gracias a ambos por acompañarme.
SD: Gracias, Deb.
DB: Acaban de ver The InSight Take, nuestro análisis semanal en video sobre las principales historias del crimen organizado en América Latina.
Pueden encontrarlo en nuestro sitio web, en la sección multimedia, así como en YouTube en formato de video y en Spotify en formato de audio.
Si hay algún tema o alguna historia que les gustaría que analizáramos, pueden escribirme a dbonello@insightcrime.org.




