Las autoridades estadounidenses han vinculado recientemente a pandillas latinoamericanas como el Tren de Aragua con la venta de “cocaína rosa”, o “tusi”. Pero la evidencia sugiere que el tusi es más una estrategia de mercado que una fórmula química concreta, lo que plantea dudas sobre cuán real o uniforme es la amenaza.

Tras una redada en un club nocturno en Colorado Springs el 27 de abril, las autoridades detuvieron a migrantes sin documentos y confiscaron, según la DEA, cocaína, metanfetamina y “cocaína rosa” (término que las fuerzas del orden suelen usar para describir al tusi). Luego del operativo, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, afirmó que el club era “frecuentado” por integrantes del Tren de Aragua y de la pandilla MS13.

La operación se llevó a cabo apenas una semana después de que el Departamento de Justicia imputara a presuntos miembros del Tren de Aragua por delitos relacionados con el crimen organizado y el narcotráfico. Vender tusi “se ha convertido en su sello distintivo”, dijo Matthew Podolsky, fiscal interino del Distrito Sur de Nueva York, en un comunicado de prensa.

Estas declaraciones refuerzan lo que algunas autoridades presentan como una tendencia creciente: la aparición de un mercado local de tusi, una droga de fiesta que ha sido popular durante años en partes de Suramérica y que ahora estaría siendo distribuida por integrantes de grupos como el Tren de Aragua.

VEA TAMBIÉN: Tusi: el sicodélico cóctel rosa que engañó a Latinoamérica

Tusi es la transcripción fonética en inglés de “2C”, en referencia a la droga 2C-B. Esta sustancia fue sintetizada por primera vez por un químico estadounidense en la década de 1970 y pertenece a la familia de compuestos 2C. Estas sustancias producen efectos eufóricos similares al MDMA, combinados con alucinaciones visuales como las del LSD. Sin embargo, la familia 2C nunca alcanzó la popularidad del MDMA o el LSD, y para la década de 1990 su uso había disminuido, salvo en algunos círculos de la vida nocturna europea.

El 2C-B llegó, eventualmente, a la escena de fiestas en Colombia, donde los vendedores comenzaron a mezclarlo con colorantes rosa y aromatizantes para hacerlo más agradable al consumir. El color rosa se convirtió rápidamente en una estrategia de mercado, y la demanda se disparó.

Pero ante la escasez de 2C-B, los traficantes empezaron a cortar la mezcla con cafeína, MDMA, ketamina y otras drogas sintéticas. Con el tiempo, el 2C-B prácticamente desapareció de estas fórmulas, aunque el nombre “2C” permaneció y terminó evolucionando en “tusi”.

En un principio, la droga se expandió a otros mercados latinoamericanos, como Argentina y Uruguay, y también llegó a Europa. Más adelante comenzaron a surgir informes sobre el consumo de “cocaína rosa” en varias ciudades de Estados Unidos.

Desde 2020, la DEA ha incautado un total de 960 muestras de polvo rosa. Pero estas cifras no solo son ínfimas en comparación con los 180 millones de pastillas de fentanilo confiscadas en el mismo período, sino que la composición de los polvos es sumamente variable. Solo 4 de las muestras contenían 2C-B; las otras 956 fueron clasificadas como “otras” sustancias.

En la ciudad de Nueva York, un estudio reciente estimó que el 2,7% de los adultos que asisten a discotecas de música electrónica consumieron tusi en el último año, compuesto casi siempre por “ketamina y otras drogas”.

En el condado de Miami-Dade, un estudio de Medical Examiner identificó ocho muertes por sobredosis entre 2020 y 2024 relacionadas con la “cocaína rosa”. Todas las muestras contenían ketamina, y la mayoría también presentaba MDMA. Otras sustancias detectadas incluyeron cocaína, metanfetamina y oxicodona.

Pero en Austin, Texas, la policía informó que la cocaína rosa incautada localmente contenía cocaína, heroína y MDMA.

Un vocero del Departamento de Policía de Los Ángeles dijo a InSight Crime que el tusi puede contener MDMA, ketamina, metanfetamina, cafeína e incluso cocaína, pero que “no hay una receta exacta, depende de quién lo prepare”.

Análisis de InSight Crime

El auge del tusi como supuesta amenaza en Estados Unidos tiene más que ver con estrategias de mercadeo y mensajes de las fuerzas de seguridad —que incluyen la mención de pandillas que generan titulares— que con pruebas consistentes de tráfico organizado o con un peligro claramente concreto.

Como el tusi es simplemente un cóctel de otras drogas, es difícil determinar dónde se produce y a qué escala. A diferencia de la cocaína o el fentanilo, no se han descubierto instalaciones de producción a gran escala. Lo que las autoridades han encontrado son operaciones pequeñas y caseras. En marzo de 2025, por ejemplo, la policía colombiana desmanteló un “laboratorio” de tusi que funcionaba en una vivienda particular y abastecía solo a consumidores de un barrio de Bogotá.

Aun así, las autoridades estadounidenses han señalado vagas conexiones internacionales. La Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas 2024 de la DEA (National Drug Threat Assessment 2024) indicó que, si bien no se han encontrado laboratorios de tusi en México, el Cartel de Sinaloa “es capaz de importar grandes cantidades de ketamina desde China para facilitar la producción de tusi”. En junio de 2024, la Guardia Costera de Estados Unidos reportó la incautación de más de 140 libras de “cocaína rosa” durante un patrullaje frente a las costas de Centroamérica y Suramérica.

VEA TAMBIÉN: ¿Debe Europa prepararse para la expansión del tusi?

“El tusi no se produce localmente, y ciertos componentes se importan desde Colombia”, dijo a InSight Crime Samantha Choon, detective de la Oficina del Sheriff de Miami-Dade. “La mayoría del tusi lo distribuyen personas o grupos con raíces suramericanas”, agregó.

La cocaína rosa encontrada en el área de Los Ángeles “se produce en México por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y luego se transporta a través de la frontera con Arizona”, indicó el vocero del Departamento de Policía de Los Ángeles, aunque no pudo presentar evidencia concreta que respaldara esa afirmación debido a las investigaciones en curso.

Sin embargo, no existe aún evidencia que vincule a grupos criminales latinoamericanos como el Tren de Aragua con la entrada del tusi a Estados Unidos. Es más probable que los distribuidores locales estén adoptando la fórmula de mercado colombiana: utilizar el color rosa para vender drogas conocidas bajo un nombre de moda. Y dado el escaso número de incautaciones confirmadas, la escala del fenómeno pareciera seguir siendo limitada.

Imagen principal: Autoridades analizan una bolsa de “cocaína rosa” o “tusi”. Crédito: CBS News.