
¿Por qué arde Bolivia?
Traducción de la transcripción de Why Bolivia is Burning:
Behind the wildfires in the Bolivian Amazon, el primer episodio del Podcast InSight Crime, disponible para escuchar en inglés.
En 2019, una serie de incendios forestales, en gran parte provocados para despejar tierras para la agroindustria y dar paso a nuevos ocupantes, devastaron Santa Cruz, el departamento boliviano que colinda con la Amazonía. Detrás de los incendios había una fuerza perniciosa: el crimen organizado. Traficantes de tierras y de madera, provocaron los incendios forestales que continúan hasta hoy. A través de las voces de dos bomberos voluntarios, InSight Crime explorará en este podcast la historia de estos incendios y los criminales detrás de ellos, algunos de los cuales provienen del propio gobierno.
Escuche el episodio en inglés
Ver la traducción al español de la transcripción original*
*Esta transcripción ha sido traducida del original al español.
Steven: [00:00:02] Esta historia empieza con un incendio. En realidad, empieza con un montón de incendios. Era el año 2019. Bolivia había tenido muchos incendios forestales antes, pero 2019 fue especial. Decenas de incendios se extendieron arriba y abajo del borde de la selva amazónica.
Noticiero 1: [00:00:25] Incendios en la Amazonia parecen no tener fin. Sólo en la selva boliviana se han quemado más de 1 millón de hectáreas y los equipos de extinción trabajan en condiciones casi al límite para intentar controlar los fuegos.
Steven: [00:00:37] Estaba en todas las noticias.
Noticiero 2: [00:00:40] Bolivia está sufriendo los peores incendios que se recuerdan.
Noticiero 3: [00:00:44] Más de 500.000 hectáreas fueron destruidas en los últimos días por incendios en Bolivia.
Noticiero 4: [00:00:50] Del otro lado de la frontera, en Bolivia, importantes fuegos devastan la región de la Chiquitania, al este del país.
Steven: [00:01:00] En los bosques de la Chiquitania, que es una región del departamento de Santa Cruz, los incendios se convirtieron en llamas descontroladas. Según el gobierno, entre julio y octubre de ese año se quemaron más de 3,5 millones de hectáreas. Se trata de una superficie cinco veces mayor que la ciudad de Nueva York. Pero si no estabas en Bolivia, probablemente no te enteraste porque fue el mismo año en que la Amazonia brasileña ardía en cantidades récord.
Noticiero 5: [00:01:29] Los incendios arrasan la selva amazónica de Brasil. El mes pasado se produjeron unos 20.000 incendios…
Steven: [00:01:36] Bolivia, como la mayoría de los países, depende de voluntarios para luchar contra los incendios. Gente como Julio Zebers.
Julio: [00:01:43]… Conocemos que el 98% de los fuegos son por intervención antrópica, es decir, por el ser humano.
Steven: [00:01:51] Julio es un activista a tiempo completo, y es un bombero en el tiempo que le queda, aunque a veces parece un poco al revés. Si parece exasperado, es porque lo está. El 98% de los incendios, dice, son provocados por el hombre.
Julio: [00:02:06] Pero de ese 98% que son intencionales en la Chiquitanía ya prácticamente son todos. La mayoría son intencionales. No se sabe de accidentales.
Steven: [00:02:14] En la zona donde Julio trabaja, la selva de Chiquitania, en el estado de Santa Cruz, todos los incendios son provocados por el hombre. La historia de los incendios y el crimen organizado detrás de ellos formó parte de una investigación que InSight Crime realizó en la cuenca del Amazonas. Ese día, Julio estaba mostrando a nuestros investigadores una zona que había sido quemada recientemente.
Julio: [00:02:35] Esto fue justamente hace un mes y medio. Pasó el fuego… porque el fuego no te va a esperar. Él avanza en el día unos 7 u 8 kilómetros dependiendo del viento…
Steven: [00:02:43] Según las condiciones del viento, los incendios pueden recorrer hasta ocho kilómetros en un día, dice. Mientras habla, señala los daños que se extienden hasta donde alcanza la vista. Esto podría haber ocurrido en un día, añade.
Julio: [00:02:58] Entonces esto pudo haber pasado en un día. Desde allá de donde entramos, desde donde se empezó a ver el bosque.
Steven: [00:03:03] Esta no es una típica historia sobre crimen organizado. Sin embargo, logra escalar hasta los más altos niveles de la política en Bolivia. También es una historia sobre la migración y el desarrollo económico y cómo el crimen organizado se ha aprovechado de ambos. Al final, trata de cómo el crimen organizado acelera la destrucción de nuestro ambiente y de la gente que lucha por salvarlo. Ahí es donde Julio y otros extraordinarios voluntarios, incluida una valiente ama de casa, entran en la historia.
Bienvenidos al podcast de InSight Crime. Soy su anfitrión, Steven Dudley.
Desde las pandillas callejeras en Centroamérica hasta los grupos guerrilleros y paramilitares en Colombia y las pandillas carcelarias en Brasil, llevo cerca de 30 años investigando el crimen organizado en las Américas. También he dirigido InSight Crime durante casi 15 de esos años, durante los cuales hemos enviado investigadores a más de 30 países de la región para investigar organizaciones delictivas.
Este podcast explorará algunas de las historias más conmovedoras que hemos encontrado mientras estamos en terreno. A veces hablaremos con víctimas de delitos. Otras veces hablaremos con los combatientes contra el crimen y otras con los propios delincuentes. Son historias complejas y, en este podcast, vamos a ofrecerles el lado humano que con demasiada frecuencia se pasa por alto, al tiempo que explicamos cómo el crimen organizado está en el centro del problema.
En este episodio, con la ayuda de dos de nuestros investigadores y de gente como Julio, vamos a explorar por qué Bolivia está en llamas.
Mafe: [00:04:42] Estábamos allí porque investigábamos delitos ambientales en la Amazonia boliviana, pero también en el borde exterior de la selva amazónica.
Steven: [00:04:51] Es María Fernanda Ramírez, directora de proyectos de InSight Crime. La llamamos Mafe para abreviar. Viajaba con Juan Diego Cárdenas, otro investigador de InSight Crime. Le llamamos Juandi para abreviar. Hablaban conmigo después de su viaje a Bolivia, donde estaban investigando esquemas de minería ilegal, tala ilegal y robo de tierras.
Mafe: [00:05:11] Conocimos a un montón de gente: activistas ambientales, funcionarios del gobierno, guardaparques. Pero, la verdad, para mí una persona que destacó entre las otras fue Julio Zebers.
Steven: [00:05:26] Es el mismo Julio que les comenté en la introducción. Me dijeron que tiene unos 40 años. Es un tipo alto. Un poco delgado, pero fuerte. Y al tiempo, un fumador empedernido.
Mafe: [00:05:39] Le preguntamos, “¿por qué fumas tanto?” Y nos contó que era para mantener alejados a los lameojos.
Steven: [00:05:47] Lame – Ojos. Es una rara especie de mosquito que te apunta a la cara y, como dijo Mafe, te lame los ojos. Julio esperaba que su humo los mantuviera a raya porque cuando Mafe y Juandi se reunieron con él, los lameojos estaban muriendo de sed. La razón: Julio los había llevado al lugar del último incendio de la zona. Había ocurrido en la parte oriental del país, las tierras bajas, la región de Santa Cruz y la Gran Chiquitanía. Es un lugar remoto. Está cerca, por ejemplo, de donde las autoridades bolivianas, con ayuda de la CIA, atraparon al legendario revolucionario Che Guevara que posteriormente fue dado de baja en ese lugar. Aún conserva zonas tropicales exuberantes, fértiles y con una enorme variedad de árboles.
Mafe: [00:06:33] Pero para cuando llegamos allí sólo vimos destrucción. El fuego había cambiado de color los árboles y el suelo a un color gris oscuro que sólo las llamas puede crear. Varios troncos, los más grandes al menos, habían sido talados a excepción de uno. Era un almendro, una madera dura y resistente utilizada en los mercados locales para la fabricación de muebles.
Steven: [00:07:02] Mientras caminaban entre las brasas del incendio, Juandi le preguntó a Julio quién, o qué, era el responsable de esta destrucción.
Julio: [00:07:08] Hay madera buena todavía, pero como nadie los controla, agarran este tipo de troncos y comienzan a cortar para sacar madera.
Juandi: [00:07:17] Bueno, lo primero que Julio dijo, ese incendio fue provocado por el hombre, como la mayoría de los incendios que ocurren en Bolivia.
Steven: [00:07:25] Julio también le dijo a Juandi que los traficantes de madera provocan incendios para facilitar su acceso a lo más profundo de los bosques, lugares a los que de otro modo no podrían llegar. Luego, los bosques son saqueados para extraer árboles valiosos como el almendro.
Juandi: [00:07:38] Dijo que este árbol, el almendro, era exactamente lo que estaban buscando porque es un árbol fuerte. Por desgracia, estos árboles pueden sobrevivir incendios, pero no pueden sobrevivir a las motosierras.
Steven: [00:08:02] No sobreviven a las motosierras. No es de extrañar. El tráfico de madera es uno de los pilares del desastre ambiental en la Amazonía, y el almendro es una especie enorme. Puede crecer hasta 50 metros de altura, con una circunferencia de hasta diez metros alrededor del tronco. También es muy resistente al fuego, por lo que es perfecto para construir una casa y los marcos de las ventanas. Este tipo de incendios provocados por el hombre son típicos en esta parte de Bolivia. Mientras que la Amazonia brasileña acapara la mayor parte de la atención internacional, los incendios han destruido miles de hectáreas en los últimos años también en Bolivia.
Mafe: [00:08:36] En realidad este fue uno de los mil incendios provocados por el hombre en Bolivia que se salen de control debido a las altas temperaturas, los fuertes vientos y la abundancia de lo que los bomberos llaman “combustible natural”, que son hojas y palos secos. Desde 2016, unas 60 millones de hectáreas han sido incendiadas en Bolivia, y los incendios son, de hecho, uno de los principales motores de la deforestación en el país.
Steven: [00:09:09] Pero como Julio les contó a Mafe y Juandi, había mucho más en esta historia. Resulta que la tala ilegal no era el objetivo principal de los delincuentes. De hecho, era mucho más un subproducto de otra actividad delictiva: el tráfico de tierras.
Mafe: [00:09:23] La tala ilegal también ha sido exacerbada por los asentamientos ilegales de personas en áreas protegidas o en tierras fiscales en todo el departamento de Santa Cruz. Lo que sucede aquí es que esta gente y la criminalidad organizada que está talando estos árboles, no va necesariamente tras la madera, sino tras la tierra. Así que la madera es más bien un producto extra. Es una especie de dos por uno.
Steven: [00:09:59] Para entender el “dos por uno”, tenemos que ir hacia atrás. A lo largo de los años, mientras fue presidente, Evo Morales impulsó numerosas medidas para incentivar el desarrollo económico. Ahora bien, algunas de estas medidas iban dirigidas a grandes industrias, como la ganadería o la soja de exportación. Otras estaban diseñadas para empujar a los habitantes de las tierras altas de Bolivia, como las ciudades de La Paz y Cochabamba, a trasladarse a las tierras bajas, lugares como Santa Cruz, donde más tarde se producirían los incendios.
Para Evo Morales y su partido en el poder, el Movimiento al Socialismo (MAS), estas medidas suponían tres cosas. En primer lugar, fue una válvula de escape. Proporcionó a los pequeños agricultores del altiplano un lugar donde podían buscar tierras en otros lugares. En segundo lugar, fomentaba el objetivo del gobierno de desarrollar las zonas limítrofes de la Amazonia. No se trata sólo de ganado y soja. Se trata también de cosas como los biocombustibles. Pero la tercera razón era mucho más política.
Newscast 6 : [00:11:05] Santa Cruz había sido tradicionalmente un bastión opositor en Bolivia, pero este domingo sus votantes dieron una gran sorpresa y celebraron por primera vez el triunfo del presidente Evo Morales en este departamento.
Steven: [00:11:21] Trasladó a los partidarios del presidente en el partido MAS, que tradicionalmente estaban en el altiplano, a zonas como Santa Cruz, donde el MAS no tenía mucho apoyo. Eso cambió el mapa electoral y, en 2014, Morales ganaba las elecciones en Santa Cruz.
Mafe: [00:11:38] Esta era una estrategia política para mover a los partidarios de las tierras altas a una zona donde tradicionalmente no tienen apoyo, que es Santa Cruz. Así podrían cambiar la ecuación política.
Steven: [00:11:55] Este proceso se produjo rápidamente, lo que nos lleva al dos por uno: el tráfico de madera y el tráfico de tierras ocurren al mismo tiempo y son gestionados en gran medida por las mismas redes corruptas y criminales. En estos esquemas, los incendios no son un accidente, sino una característica clave de los propios planes para abrir la tierra al desarrollo y conseguir la madera. Un dos-por-uno. La migración, en otras palabras, es donde está el verdadero dinero. Cuando las personas migran, necesitan tierras en las zonas bajas y los delincuentes se las proporcionan.
Mafe: [00:12:32] Una vez que llegan a Santa Cruz, talan los bosques mediante incendios para abrir paso a la agricultura y el ganado. Pero por el camino también extraen especies valiosas de madera. Así que el objetivo principal ni siquiera es conseguir la madera, sino la tierra. Y la madera es sólo un extra.
Steven: [00:12:54] Parte de lo que hace que esto sea difícil de entender es que este programa parece estar dirigido desde el gobierno central. En otras palabras, les han dado incentivos para que se trasladen allí y despejen estas tierras. ¿Es así? ¿Lo he entendido bien?
Mafe: [00:13:13] Sí, es exactamente así. El gobierno ha dado prioridad al desarrollo económico del país basado en la agricultura y la ganadería. Pero, obviamente, a expensas de un alto costo para el ambiente, lo que se ha traducido en altos niveles de deforestación.
Steven: [00:13:30] En circunstancias normales, la transferencia de estas tierras a los colonizadores llevaría meses, si no años. Pero el Instituto Nacional de Reforma Agraria, o INRA, como se le conoce, es notoriamente corrupto, y muchos activistas y observadores del crimen organizado en Santa Cruz dijeron a Mafe y Juandi que son parte de un elaborado esquema para ayudar tanto al MAS como a ellos mismos en el proceso.
Juandi: [00:13:53] Hay enormes esquemas de corrupción en los que funcionarios del INRA, intermediarios y ocupantes ilegales trabajan todos en una red de crimen organizado, en la que los ocupantes ilegales, para acceder a la tierra, pagan una cuota a los intermediarios, y ellos les ponen en contacto con los funcionarios o antiguos funcionarios del INRA para conseguir la propiedad de las tierras.
Steven: [00:14:12] Mafe y Juandi también dijeron que los intermediarios venden a grandes agricultores y ganaderos, que también obtienen títulos de propiedad expedidos por funcionarios corruptos del INRA.
Mafe: [00:14:23] Otra forma de hacerlo es cuando estas redes de tráfico de tierras invaden y acumulan tierras en Bolivia, pero ni siquiera obtienen los títulos. Ni siquiera se molestan en obtener los títulos, sino que simplemente acumulan tierras, y luego pasan estas tierras a diferentes personas que están colonizando también, en cierto modo.
Steven: [00:14:48] Esta colonización se aceleró a lo largo de 2019, al igual que las medidas gubernamentales para facilitarla. El 9 de julio de 2019, por ejemplo, el gobierno de Morales aprobó una medida que permitía realizar pequeños incendios en Santa Cruz y el departamento vecino de Beni. Era una de las muchas que había aprobado a lo largo de los años y que facilitaban estos incendios, que ayudaban a los colonizadores a despejar la zona que querían ocupar. Apenas dos días después, autoridades locales contra incendios emitieron un aviso diciendo que los fuegos empezaban a arder sin control. Al día siguiente, Santa Cruz registró el mayor número de incendios de su historia. Para entonces, Julio y los demás bomberos voluntarios ya estaban luchando por controlar aquellos incendios.
Julio: [00:15:31] El 2019 fue crítico. Ese fue el peor.
Steven: [00:15:35] 2019 fue crítico, Julio dijo a Mafe y Juandi. Fue lo peor.
Mafe: [00:15:40] A principios de agosto se registraron unos 500 focos de incendio en Santa Cruz, pero en menos de dos semanas esa cifra se disparó a más de 15.000. Y por eso gente como Julio y otras personas de la sociedad civil que conocimos allí son tan importantes para combatir los incendios y también para luchar contra los delitos ambientales en Bolivia.
Steven: [00:16:07] Son, literalmente, un firewall. Quiero decir, es increíble. Quiero decir, Julio es parte de esto. ¿Cuántos de estos bomberos voluntarios hay por ahí?
Mafe: [00:16:21] En su momento recibieron como 360 bomberos voluntarios. Llegaron a Bolivia del resto del país y de diferentes partes del mundo. Uno de ellos era Senia.
Steven: [00:16:41] En ese momento. Senia era un ama de casa de 50 años que vivía con su marido y sus hijos en Santiago de Chiquitos, Santa Cruz. Por lo tanto, ella estaba acostumbrada a los incendios en su área. Ella misma había provocado incendios, los pequeños fuegos para limpiar maleza o revivir un pedazo de tierra. Pero los incendios de 2019 cubrían su casa de humo.
Senia: [00:17:02] Vengo de estar compartiendo y preservando nuestro medio ambiente.
Mafe: [00:17:06] En 2019, nos dijo que estaba en su casa mirando los incendios y dijo, no puedo sentarme aquí y no hacer nada. Y le dijo a su marido: tenemos que hacer algo. Y [se lo dijo a] otras 20 mujeres del pueblo, y las animó a todas a unirse a los bomberos.
Senia: [00:17:29] Entonces me reuní unas 20 mujeres.
Steven: [00:17:33] Tras un breve entrenamiento, se encontraron luchando contra el fuego. Senia era la líder. Y les dijo a las otras mujeres: ‘¡Vamos! Vamos a proteger nuestro bosque’.
Senia: [00:17:42] Y les dije, ‘Vamos, acompañemos a los bomberos. ¡Vamos! Seamos parte de la protección de nuestros bosques.’
Newscast 7:El fuego avanza en la zona oriental de Bolivia y hasta ahora habría devorado alrededor de medio millón de hectáreas, según informes oficiales de la Gobernación de Santa Cruz, que declaró desastre departamental.
Steven: [00:18:05] No fue fácil. Como Julio lo describe, los incendios de ese año se desbordaron.
Julio: [00:18:12] Pero el 2019 era — lo raro era que, era fuego aquí, fuego acá. En Roboré tenías nueve, diez, 11, 12, 15, 25 incendios. No focos de calor. Incendios forestales.
Steven: [00:18:26] En una zona llamada Roboré, empezaron a contar los incendios: nueve, diez, once, doce, quince, hasta veinticinco. No incendios de maleza, dijo, incendios reales. “Los apagábamos en un lugar y a pocos kilómetros aparecía otro.”
Julio: [00:18:43] Apagaba este, aparecía otro acá, a tres kilómetros del que apagaste. Pero ninguna relación con, mirando el satélite andando, de cómo pudo haber llegado ese ahí.
Steven: [00:18:52] Mientras tanto, Senia y los demás voluntarios hacían lo que podían para ayudar. Llevaban comida y agua al frente, a veces a hombros o sobre la cabeza. Otros hacían de enfermeros o cocineros.
Senia: [00:19:04] Cuando cocinamos, no había acceso de movilidad. Al hombro, a la cabeza, llevamos la olla, llevamos… los apoyábamos con agua, con comida, y si era posible, también nos metíamos [al fuego]. También nos metíamos [al fuego].
Steven: [00:19:19] El trabajo duró semanas. Voluntarios como Senia se sentían impotentes y rezaban para que no les pasara nada a sus compañeros.
Senia: [00:19:27] Y con esa pena de que a alguna señora le pase algo, estaba bajo mi responsabilidad. Entonces yo pedí al Señor que nada le pase a las mujeres porque había rato que me daban ganas de llorar, de ver esa impotencia que no podíamos hacer nada.
Steven: [00:19:43] En realidad quería llorar, les dijo, pero las otras mujeres la empujaron a seguir adelante.
Senia: [00:19:48] Y las señoras que estaban a mi cargo decían, ‘¡No, doña, vamos! Nosotros podemos’. Entonces me animaban. ‘¡Yo cargo esta mochila! Yo cargo esta pala. ¡Vamos a ayudar!’
Steven: [00:20:01] ‘¡Vamos!’ dijeron. ‘¡Podemos hacerlo! Coge esa mochila. Coge esa pala. Vamos a seguir adelante.’
Senia: [00:20:06] Ese apoyo me dio ánimo a seguir adelante. Entonces la verdad es que tuve que seguir adelante por esas mujeres y por mí.
Steven: [00:20:18] Le dio esperanza, dijo.
Steven: [00:20:24] Finalmente, con la ayuda del gobierno federal, fueron capaces de controlar los incendios. Fue irónico. Era el mismo gobierno que incentivaba a los colonizadores a quemar la zona y pagar a funcionarios corruptos para conseguir los títulos de propiedad. Juandi dijo que utilizaron retroexcavadoras y otras grandes máquinas para abrir barrancos y apretar el fuego contra el río.
Juandi: [00:20:46] Empiezan a aislar el fuego. No se trata solo de echar agua al fuego porque muchas veces eso no sirve de nada por el viento, por el agua, porque hace demasiado calor en el ambiente. El éxito de eliminar un incendio también depende de estas grandes zanjas para aislar el fuego. Eso era lo que también estaban haciendo.
Steven: [00:21:08] El fuego se apagó, pero para Senia nada volvió a ser lo mismo. Con el tiempo decidió formarse y convertirse en una bombera normal. Pronto se convirtió en la jefa de su unidad de bomberos.
Juandi: [00:21:21] Ellos tienen como estos grandes trajes amarillos, con un casco, y una bolsa – una bolsa muy, muy grande donde llevan los galones de agua, que está conectado a algún tipo de manguera para que puedan rociar los incendios, y podrían disminuir los incendios.
Steven: [00:21:40] Manguera.. La unidad de bomberos de Senia tiene entre 15 y 20 personas. Cada miembro dispone de equipos de protección individual, es decir, trajes, guantes, botas, gafas. Estos les protegen durante las jornadas de entre ocho y 24 horas a las que tienen que hacer frente.
Juandi: [00:21:57] Algo gracioso fue que cuando estábamos hablando con Senia en el hotel, ella parecía ser esta dulce anciana – podría ser mi abuela. Pero ella nos estaba mostrando fotografías – selfies de sí misma con los incendios detrás de ella. Era así, era nuestro cuadro de ella tan orgullosa, tan orgullosa de haber tomado esa decisión de que irían a luchar por sí mismos. “En realidad no necesitamos al gobierno. Vamos a, como comunidad, vamos a luchar contra esto nosotros mismos.”
Steven: [00:22:30] Senia reclutó a su marido y a otros vecinos para que se unieran también. Es un trabajo difícil y peligroso. Se hizo daño en un brazo, por ejemplo, cuando le cayó encima una rama ardiendo. Pero dice que lo más duro es caminar kilómetros y kilómetros con 20 kilos de agua a la espalda. Pero está muy comprometida.
Senia: [00:22:47] Nosotros como bomberos tratamos de cuidar, y pues frenar un poco los avasallamientos y la deforestación, que es muy dañino para todos.
Steven: [00:23:02] La guerra contra los incendios, contra el gobierno, contra el crimen organizado y las muchas caras que adopta, es una tarea imposible de asumir para personas como Julio y Senia.
Mafe: [00:23:15] Me fui de Bolivia impresionado por la gente que conocimos, que es como la primera línea de defensa contra el crimen organizado que está destruyendo la Amazonía y los bosques en Bolivia. Fue impresionante ver a estas personas que están luchando solas contra esta enorme amenaza.
Steven: [00:23:38] Hay un largo camino por delante. Sin embargo, para ellos.. quiero decir, para Julio y Senia, les deseo todo lo mejor. Pero parece que están luchando contra fuerzas que son un poco más grandes que ellos. Es decir, desde la presidencia hasta los traficantes de madera y de tierras que obtienen sus dos por uno y venden sus tierras. Ya sabes, es una batalla cuesta arriba.
Mafe: [00:24:01] Pero sabes qué, Steve, su compromiso con la defensa del bosque, creo que es mucho más importante para ellos y su estímulo para seguir adelante en esta tarea de ser un bombero. Es más fuerte que todo lo demás.
Steven: [00:24:31] Este programa es una coproducción de InSight Crime y La No Ficción. Este episodio fue producido por mí, Steven Dudley, con la ayuda de Elisa Roldán. Un agradecimiento especial a nuestros reporteros, María Fernanda Ramírez y Juan Diego Cárdenas. Y, por supuesto, a Julio y Senia por compartir sus historias. Nuestros editores son Elisa Roldán y Tomás Uprimny. Nuestra diseñadora de sonido, Valentina Fonseca, y nuestra diseñadora gráfica, Isabela Soto.
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Volveremos en un par de semanas con una historia de Colombia sobre un pequeño cultivador de coca que nos enseñará una importante lección sobre cómo la coca da y la cocaína quita.
Julio: [00:25:11] Yo prefiero la abeja africana que el lameojo. Se te mete adentro del ojo. Aquí. Aquí adentro se te mete. No respeta la boca ni la nariz…
Steven: [00:25:22] Gracias por escuchar. Nos vemos en una próxima oportunidad.
*Estamos configurando el show en Youtube, Apple, Amazon Music y Google Podcast, esperamos poder tenerlo listo muy pronto. Por ahora, puede escucharlo en Spotify y YouTube!
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En profundidad
Desde 2019, Bolivia ha afrontado el formidable desafío de gestionar y prevenir los incendios forestales, una compleja confluencia de factores naturales, intervenciones humanas y los crecientes impactos del cambio climático. La información más reciente subraya una batalla continua y declarada contra las llamas, con un enfoque estratégico focalizado en la prevención, la preparación y los mecanismos de respuesta rápida.
En los últimos tres años, los incendios forestales han pasado factura en el ecosistema de Bolivia, poniendo en peligro territorios indígenas, amenazando a las comunidades campesinas y proyectando una sombra sobre la sociedad en general.
En 2022, el panorama ambiental de Bolivia estuvo marcado por dos tendencias: la alarmante progresión de la deforestación, que sitúa al país en el segundo lugar entre las países que enfrentan la mayor pérdida de bosques en América Latina, y el aumento de la minería de oro dentro de áreas naturales protegidas y territorios indígenas.
Aunque no superó las cifras de años anteriores, Bolivia arrasó más de 800.000 hectáreas de cobertura arbórea ese año, según el Ministerio de Defensa.
Igualmente importante, para octubre de 2023 más de 2,6 millones de hectáreas de tierra fueron envueltas en llamas, según un informe del gobierno boliviano. Si bien esto marca una reducción sustancial con respecto a la crítica situación de 2019, las llamas aún están esparcidas por Bolivia.
Nuestra cobertura de delitos ambientales no se detiene. El 20 de marzo publicaremos nuestra nueva investigación «Las raíces de los delitos ambientales en la Amazonía boliviana». En esta investigación profundizaremos en las economías criminales que han asolado la región amazónica de Bolivia a través del tráfico de tierras, el tráfico de madera, la minería ilegal, el tráfico de vida silvestre y el tráfico de drogas.
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Créditos del episodio
Este episodio es una coproducción de InSight Crime y La No Ficción.
Producido y escrito por Steven Dudley con el apoyo de Elisa Roldán
Edición: Elisa Roldán y Tomas Uprimny
Reporteros: María Fernanda Ramírez y Juan Diego Cárdenas
Diseño de sonido: Valentina Fonseca
Ilustración de portada: Isabella Soto
Agradecimientos a Julio y Senia por compartirnos sus historias.
