El reciente arresto del narcotraficante albanés de cocaína Dritan Gjika en Emiratos Árabes Unidos (EAU), tras más de una década de operar desde Ecuador, sugiere que la tendencia de los traficantes vinculados a América Latina a buscar refugio en el país del Golfo podría estar perdiendo fuerza.

Gjika fue arrestado el 26 de mayo en EAU durante una operación liderada por Interpol, unos 14 meses después de desaparecer de Ecuador justo antes de un allanamiento policial a su vivienda en Guayaquil, la ciudad portuaria que sirvió durante años como centro de operaciones para su red de tráfico de drogas.

Tras su llegada al país en 2009, Gjika “se convirtió en uno de los hombres más buscados del país y en el líder de una organización criminal que operaba en Ecuador y España”, indicó el Ministerio del Interior de Ecuador.

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Las autoridades ecuatorianas acusan al albanés de ser el cerebro detrás de una red de tráfico de drogas que utilizó empresas fachada para mover al menos 9,5 toneladas de cocaína desde Colombia hacia Europa, a través de Ecuador. Supuestamente recibió protección de un exdirector de la Policía Nacional, mientras que su socio comercial, Rubén Cherres, fue una figura clave en un escándalo de corrupción que involucró al cuñado del expresidente Guillermo Lasso.

Además del tráfico de drogas, la red de Gjika también lavaba dinero mediante empresas con domicilio en España y en EAU, que luego realizaban inversiones en Ecuador, España y otros países, según informó la Fiscalía General del Estado a InSight Crime. En enero, Ecuador condenó a ocho integrantes de la red por el lavado de, al menos, 43 millones de dólares.

Análisis de InSight Crime

El papel de Emiratos Árabes Unidos como refugio seguro para traficantes vinculados al narcotráfico en América Latina y el Caribe parece estar perdiendo fuerza.

En los últimos cinco años, se han registrado varias capturas en Dubái de personas relacionadas con una red de organizaciones de tráfico de drogas, conocida por la policía europea como un “supercartel”.

La primera fue en 2019, cuando las autoridades arrestaron al traficante neerlandés-marroquí Ridouan Taghi, implicado en seis asesinatos en Países Bajos. Luego, capturaron a un traficante italiano vinculado a la mafia Camorra, a un presunto traficante panameño que organizaba envíos desde los puertos de Panamá hacia Europa, y a dos hombres ligados al clan irlandés Kinahan, uno de los cuales, Sean McGovern, era supuestamente el número dos de la organización.

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Uno de los traficantes más notorios de esta red, Edin Gačanin, líder del grupo balcánico conocido como Cartel Tito y Dino, fue detenido por primera vez en Dubái en 2022. En ese momento, había sido condenado en ausencia a siete años de prisión por tribunales neerlandeses. Sin embargo, fue liberado −según reportes de prensa, las autoridades de EAU no recibieron una solicitud de extradición en los 40 días posteriores a su arresto− y continuó operando libremente en Dubái. Fue arrestado nuevamente en marzo de 2025 y ahora enfrenta la extradición a Países Bajos para cumplir su condena.

Pero no solo los miembros del llamado “supercartel” han buscado refugio en EAU. Tyson Quant, líder del grupo de tráfico de Curazao No Limit Soldiers, fue detenido en 2022 en Dubái, pero posteriormente liberado bajo circunstancias desconocidas y, según la policía neerlandesa, sigue libre en la ciudad.

En 2021, las autoridades de EAU también arrestaron a Sebastián Marset, líder del Primer Cartel Uruguayo (PCU), cuando ingresó al país con un pasaporte paraguayo falso. Contactó a las autoridades uruguayas y obtuvo rápidamente un nuevo pasaporte, lo que permitió su liberación. Desde entonces se encuentra prófugo. En 2023, su pareja, Gianina García Troche, fue arrestada en Madrid tras llegar desde los EAU.

Según Vanda Felbab-Brown, investigadora principal del Brookings Institution, EAU ofrece múltiples ventajas para los narcotraficantes latinoamericanos.

“Lugares como Dubái son muy cosmopolitas, con un alto volumen de negocios, tanto legales como ilegales, y resultan muy cómodos para la comunidad expatriada. Es un lugar fácil para esconderse”, señaló a InSight Crime.

Dubái es el “mayor centro global” del comercio ilegal de oro y uno de los principales núcleos del mundo para el tráfico de drogas, el contrabando y la trata de personas, según un informe de 2023 del Centro de Terrorismo, Crimen Transnacional y Corrupción (TraCCC, por sus siglas en inglés) de la Universidad George Mason.

El informe también indica que Dubái cumple un “papel significativo” en el negocio global de las empresas offshore, lo que la convierte en un centro importante para el lavado de dinero. El escaso control sobre el sector inmobiliario proporciona a los criminales amplias oportunidades para blanquear capitales.

No obstante, en los últimos años EAU ha firmado un número creciente de tratados de extradición y de acuerdos de cooperación judicial, lo que debería facilitar la colaboración con los países que buscan la extradición de presuntos criminales. En el pasado, países como Francia y España se han quejado de los “absurdos” obstáculos para lograr extradiciones desde los EAU.

Imagen principal: Dubái. Crédito: Getty Images.