Los medicamentos para bajar de peso y tratar la diabetes se han convertido en uno de los productos de contrabando de mayor crecimiento en Brasil. Fármacos producidos en Paraguay, su país vecino, son robados o desviados hacia rutas controladas por grupos criminales, mientras las redes sociales impulsan un fuerte aumento de la demanda en Brasil.
La cantidad de medicamentos inyectables de contrabando para bajar de peso incautados por la Secretaría de Ingresos Federales de Brasil (Receita Federal do Brasil, RFB) durante el primer semestre del año fue un 300% mayor a la registrada en todo 2025, según datos oficiales obtenidos por InSight Crime. Solo en junio de 2026, la RFB incautó más de US$2 millones en medicamentos inyectables precargados para bajar de peso.
“Es un caso atípico porque se trata de una sustancia nueva, de un mercado nuevo que, en cierto sentido, [todavía] se está estableciendo”, dijo a InSight Crime Alan Towersey, quien dirige operativos de búsqueda e incautación de la RFB.
La primera incautación de estos medicamentos registrada por la RFB, entre ellos fármacos GLP-1 como Ozempic y Mounjaro y sus versiones genéricas, ocurrió en 2023, aproximadamente cuando Mounjaro —hoy la marca más vendida en Brasil— fue aprobado por primera vez en el país. El contrabando continuó llegando en cantidades relativamente pequeñas, pero se disparó a partir de enero de 2026.
El tráfico de estos medicamentos creció a un ritmo sin precedentes y ya los ubicó como el sexto producto de contrabando más incautado en Brasil.
Estos medicamentos están siendo desviados de la producción legal en Paraguay y transportados por rutas de contrabando ya establecidas para llegar a Brasil. Actualmente, la mayoría de las incautaciones se registran en el estado brasileño de Paraná, a lo largo de la Ruta Caipira, que conduce a San Pablo, donde existe un amplio mercado local y la infraestructura logística necesaria para redistribuir las mercancías ilícitas dentro de Brasil o hacia otros países.
En Paraguay, los robos a mano armada en farmacias, distribuidoras, depósitos y vehículos de transporte que trasladan tirzepatida, la versión genérica de Mounjaro, aumentaron drásticamente durante 2026. Según estimaciones de las autoridades sobre su valor de reventa, en algunos casos los ladrones se han llevado productos por un valor de hasta US$500.000.
Robos similares también se están produciendo en Brasil. El robo y desvío de dispositivos inyectables para bajar de peso le está costando a la mayor cadena de farmacias del país alrededor de US$900.000 (5 millones de reales) al mes, según la Revista Piauí. Junto con los medicamentos ingresados de contrabando desde Paraguay, estos productos terminan siendo vendidos por médicos, empleados de hospitales, profesionales de la estética e influencers, ya sea de manera presencial, por WhatsApp o redes sociales, o a través de plataformas de comercio electrónico como Shopee y Mercado Libre.
Según expertos, el fuerte aumento en el consumo de estos medicamentos GLP-1 de contrabando representa una nueva amenaza para la salud pública. Incluso cuando el producto ha sido fabricado legalmente, existen riesgos importantes. Sin una supervisión médica adecuada, estos medicamentos pueden provocar efectos secundarios gastrointestinales, cálculos biliares y deficiencias nutricionales, explicó a InSight Crime la endocrinóloga Barbara McGowan. Un almacenamiento inadecuado también puede degradar el principio activo, haciendo impredecible la dosis que recibe el paciente. Además, estos medicamentos están diseñados para utilizarse a largo plazo, no como una solución rápida para bajar de peso.
“Todos estos aspectos médicos, nutricionales y relacionados con la actividad física deben abordarse de manera paralela al tratamiento de la obesidad”, afirmó.
¿Por qué está ocurriendo?
Las redes criminales están aprovechando las regulaciones más laxas de Paraguay y las rutas de contrabando ya establecidas para responder a una demanda impulsada por tendencias virales en Brasil.
La mayoría de las marcas actuales de medicamentos para bajar de peso todavía no cuentan con autorización o están protegidas por patentes en Brasil, mientras que en Paraguay se fabrican legalmente numerosas versiones genéricas. Las autoridades paraguayas estiman que una dosis de contrabando se vende por alrededor de US$67 una vez que cruza la frontera hacia Brasil, donde una dosis semanal de Mounjaro adquirida legalmente en farmacias cuesta US$120 o más.
La gran mayoría de los medicamentos de contrabando para bajar de peso incautados en Brasil contiene tirzepatida, que no está protegida por una patente en Paraguay, lo que permite su producción genérica a gran escala.
La demanda está siendo impulsada por ideales de belleza que se han vuelto virales y han alcanzado gran popularidad en las redes sociales. Influencers y otros usuarios utilizan sus perfiles para contar sus experiencias con estos productos y promover su consumo. La publicidad de estos medicamentos también es abundante, e incluso algunos influencers han creado canciones sobre Mounjaro para difundirlas en redes sociales.
Las autoridades apuntan a los principales grupos criminales de Brasil
Décadas de contrabando entre Paraguay y Brasil han consolidado rutas que ahora también se utilizan para transportar medicamentos desviados de fábricas paraguayas. La principal de estas rutas está controlada por el Primer Comando Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC), la mayor organización criminal de Brasil, que suele actuar como regulador y facilitador de economías ilícitas, incluso cuando no participa directamente en el tráfico o la venta de los productos.
La policía paraguaya identificó importantes robos de estos medicamentos que siguieron el modus operandi del PCC, según un informe de la Revista Piauí. Sin embargo, la Policía Federal de Brasil aún no ha vinculado de manera concluyente el contrabando de medicamentos para bajar de peso con un grupo criminal específico y ha señalado el carácter descentralizado de este tráfico. La Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay (SENAD) considera que el PCC y el Comando Vermelho (CV) podrían estar detrás de este mercado, aunque también ha destacado su naturaleza descentralizada.



