Una reciente tregua entre las dos organizaciones criminales más grandes de Brasil podría reducir las disputas territoriales y la violencia en la nación más grande de América Latina, ya que los líderes rivales unen fuerzas después de casi una década de conflicto.

Marcos Willians Herbas Camacho, alias “Marcola”, y Márcio dos Santos Nepomuceno, alias “Marcinho VP”, líderes del Primer Comando Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC) y del Comando Rojo (Comando Vermelho, CV), firmaron recientemente una tregua con el objetivo de relajar las normas del sistema penitenciario de Brasil y operar conjuntamente en las dos principales rutas de tráfico del país.

Marcola y Marcinho VP han estado negociando la tregua desde 2019, cuando los principales líderes del PCC fueron trasladados a prisiones federales, según el fiscal brasileño Lincoln Gakiya en una entrevista con UOL.

Las bandas habían estado luchando entre sí desde 2016, cuando el PCC rompió una tregua anterior, lo que desencadenó meses de sangrientos disturbios en las prisiones que provocaron un gran número de muertes.

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Grupos vinculados al PCC controlan la “Ruta Caipira”, que comienza en Bolivia y llega hasta el puerto de Santos, Brasil, para transportar drogas a Europa y África.

Facciones del CV controlan la “Ruta del Solimões”, que transporta drogas a través de la selva amazónica por los ríos Solimões y Amazonas.

Después de que las bandas firmaran su tregua más reciente, las autoridades informaron sobre órdenes surgidas en el interior de los grupos para detener los ataques contra miembros rivales.

Un sistema penitenciario menos estricto

Es poco probable que el PCC y el CV logren su objetivo de relajar las normas penitenciarias. Las autoridades deben mantener la imagen de tener un control total sobre estos establecimientos y evitar concederles a las bandas lo que quieren.

En cambio, las bandas pueden debilitar el régimen penitenciario en su conjunto ya que los grupos se unen para cooptar a las autoridades y gobernar las prisiones.

“Los delincuentes pueden limitar la eficacia del sistema penitenciario federal en la práctica, mediante el uso de sobornos y la reducción de la capacidad de las prisiones para castigarlos”, dijo a InSight Crime Bruno Pantaleão, investigador de la Fundación Getulio Vargas (Fundação Getulio Vargas, FGV) para la usina de pensamiento FGV Cidades.

Aunque, según se informa, las autoridades temen que los líderes de las bandas intenten fugarse juntos a medida que el PCC y el CV se movilizan en las prisiones, es poco probable que estos intentos logren tener éxito.

“Tendría sentido que hubiera más intentos de fuga porque las bandas tendrían más recursos, pero tecnologías como los drones, las cámaras y los detectores de movimiento dificultan conseguir este objetivo”, explicó Pantaleão.

Menos violencia, más drogas

Se espera que las disputas entre el PCC y el CV disminuyan a medida que trabajen juntos para mejorar las condiciones tras las rejas. Del mismo modo, se espera que la tregua reduzca el conflicto en las rutas clave del narcotráfico, lo que permitirá que fluya más cocaína a través de Brasil.

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Los esfuerzos conjuntos del PCC y del CV en la ruta Caipira, que se utiliza para transportar drogas desde Bolivia a Europa y África a través del puerto de Santos, aumentará el volumen de cocaína enviada desde Brasil a esos continentes. La tregua también puede ayudar a ampliar la presencia de ambos grupos en Bolivia a través de sus actividades en esa ruta.

En el norte de Brasil, la ruta de tráfico de Solimões ha sido testigo de frecuentes disputas entre el CV y el PCC, y esta dinámica también promete suavizarse tras la tregua a medida que las bandas se unan y se expandan.

Es probable que la cantidad de homicidios en todas las rutas de tráfico disminuyan, pero no se espera que los conflictos criminales cesen por completo en todo Brasil. Incluso si se reduce la violencia entre las dos bandas principales, los grupos ahora aliados pueden enfrentarse con otras bandas locales.


Imagen principal: Marcos Willians Herbas Camacho, alias
Marcola”, a la izquierda, y Márcio dos Santos Nepomuceno, alias “Marcinho VP”, líderes del Primer Comando Capital (PCC) y del Comando Rojo (CV), que, después de varios años de rivalidad, aparentemente alcanzaron una tregua.