El Comando Vermelho (CV), también conocido como Comando Rojo, es el grupo criminal más antiguo de Brasil, conformado en una prisión de Río de Janeiro en los años setenta como un grupo de autoprotección de los prisioneros. Comenzó con delitos menores, como asaltos y robos a bancos, pero en los años ochenta el grupo incursionó en el tráfico de cocaína, trabajando con carteles de la droga colombianos y asumiendo un rol de liderazgo social en muchos de los barrios marginados de Río.

Desde entonces, se ha convertido en una amenaza nacional y transnacional considerable. Aunque sigue manteniendo su base de poder en los barrios más pobres de Río de Janeiro, el Comando Vermelho tiene una gran influencia en las cárceles de todo el país, siendo la región septentrional de Amazonas y el estado occidental de Mato Grosso sus bastiones secundarios. También tiene presencia en Bolivia, desde donde obtiene gran parte de la cocaína. Sus enfrentamientos con grupos armados y el Tercer Comando Puro (Terceiro Comando Puro, TCP) son una fuente habitual de violencia en Río de Janeiro. 

Desde 2020, también ha tenido que repeler varias incursiones y masacres de las fuerzas de seguridad y las milicias en las favelas de Río bajo su control.

Estados Unidos designó al grupo como Organización Terrorista Extranjera (Foreign Terrorist Organization, FTO) en junio de 2026.

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Contexto reciente del Comando Vermelho

29 de mayo de 2026

El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció que designará al Primer Comando Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC), así como al Comando Rojo (Comando Vermelho, CV), como Terroristas Globales Especialmente Designados (Specially Designated Global Terrorists, SDGT) y Organizaciones Terroristas Extranjeras (Foreign Terrorist Organizations, FTO) a partir del 5 de junio de 2026.

¿Cuál es la historia del Comando Vermelho?

El Comando Vermelho nació de una alianza entre criminales comunes y militantes de izquierda, cuando miembros de ambos grupos fueron recluidos en las mismas cárceles durante la dictadura militar de Brasil entre 1964 y 1985. Las terribles condiciones en la prisión de Candido Mendes, en Isla Grande, Río de Janeiro, llevaron a los reclusos a unirse para poder sobrevivir dentro del sistema. Inicialmente, conformaron una organización miliciana izquierdista llamada “Falange Vermelha” (Falange Roja), pero pronto abandonaron su ideología, a medida que el grupo se involucró cada vez más en el crimen organizado, y la prensa empezó a llamarlo “Comando Vermelho”.

Hacia 1979, el grupo se había extendido más allá de la prisión y llegó a las calles de Río de Janeiro. Los miembros libres tenían la tarea de proporcionar dinero a los que estaban presos, mediante actividades criminales como el robo a bancos, lo que les permitía mantener una buena calidad de vida en la cárcel y financiar sus intentos de fuga.

Las ideas del Comando Vermelho se extendieron a otras prisiones, y el poder de la organización creció. Dos décadas después, en San Pablo surgiría un movimiento carcelario similar, el Primer Comando Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC).

Los carteles colombianos consideraron al Comando Vermelho un socio ideal cuando comenzó el auge del tráfico de cocaína en los años ochenta, pues tenía la estructura y organización necesarias para recibir y distribuir grandes cantidades de la droga.  Los miembros que no estaban encarcelados tenían ahora una tarea clara: conformar pandillas armadas para apoderarse de los territorios de comercio de drogas. El grupo obtuvo el control de muchos barrios pobres de Río de Janeiro que habían sido abandonados por el Estado, estableciendo un sistema paralelo de gobierno en las favelas y proporcionando empleo a los habitantes que por mucho tiempo habían estado excluidos de la sociedad brasileña.

Para la década de los noventa, comenzó a disminuir la influencia de los todopoderosos jefes de juegos de azar ilegales en la ciudad, conocidos como “bicheiros”. Esto permitió que el Comando Vermelho se convirtiera en el principal grupo del crimen organizado de Río y se expandiera a otros estados.

En 2005, se creía que el Comando Vermelho controlaba más de la mitad de las áreas más violentas de Río de Janeiro, aunque en 2008 dicha proporción disminuyó al 40%. Un programa de pacificación policial que buscaba llevar mayor presencia estatal a las zonas dominadas por el crimen redujo aún más la influencia del grupo a comienzos de 2010, mediante el establecimiento de Unidades de Policía Pacificadora (Unidades de Polícia Pacificadora, UPP) en los barrios pobres de Río conocidos como favelas, pero los efectos a largo plazo de la estrategia de seguridad fueron limitados. La mayoría de las UPP se cerraron en 2021, pues las autoridades consideraron que el programa había fracasado.

Se cree que el Comando Vermelho tuvo vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El líder del Comando Vermelho, Luiz Fernando da Costa, alias “Fernandinho Beira-Mar”, fue arrestado en Colombia en 2001 cuando supuestamente intercambiaba armas por cocaína con la guerrilla.

A finales de 2016, la ruptura de una vieja alianza entre el Comando Vermelho y el PCC generó una ola de violencia en las prisiones brasileñas. El conflicto entre los dos grupos continuó el año siguiente, dado que el PCC buscaba reducir el poder del Comando Vermelho, formando alianzas con las pandillas enemigas y cooptando miembros del grupo con el fin de asumir el control sobre el tráfico de drogas en sus zonas de influencia.

Desde entonces, la disputa se ha extendido a la vecina Bolivia, donde los dos grupos luchan por el control de las rutas del narcotráfico entre la provincia fronteriza de Santa Cruz y el estado de Mato Grosso.

El gobierno de Río de Janeiro lanzó una nueva versión de las UPP en 2021, con el objetivo de combatir al Comando Vermelho, pero tampoco logró resultados significativos.

En los últimos años, el Comando Vermelho también ha tenido que hacer frente al avance de las milicias sobre su territorio, incluso en Río de Janeiro, donde, para 2022, su presencia había caído a alrededor de una cuarta parte de la ciudad. La pérdida de control también se puede atribuir a las operaciones policiales que han tenido un impacto desproporcionado en las favelas controladas por el grupo.

Desde 2022, el Comando Vermelho ha estado recuperando territorio a las milicias, que han perdido terreno en aproximadamente el 20% del área de la ciudad de Río de Janeiro donde han tenido influencia durante los últimos dos años.

En 2023, el Comando Vermelho logró superar a las milicias y convertirse en el grupo con el mayor control territorial en Río, dominando más de la mitad de la ciudad, según datos del Instituto Fogo Cruzado y del Grupo de Estudio sobre Nuevas Formas de Ilegalidad de la Universidad Federal Fluminense.

¿Quiénes son los líderes del Comando Vermelho?

El Comando Vermelho tiene una estructura de liderazgo relativamente débil, y ha sido descrita como una red de actores independientes, más que como una organización jerárquica estricta dirigida por un solo líder. La estructura de la banda se asemeja a la organización de una franquicia, ya que cuenta con células locales y redes independientes que operan como aliadas.

Sin embargo, hay jefes que sobresalen dentro de la estructura, como Luiz Fernando da Costa, alias “Fernandinho Beira-Mar”, actualmente encarcelado, e Isaías da Costa Rodrigues, alias “Isaías do Borel”, quien estuvo en prisión por más de 20 años, hasta que obtuvo su libertad en 2022.

Márcio dos Santos Nepomuceno, alias “Marcinho VP”, es otra figura destacada de la banda, y reconocido como uno de sus principales líderes junto con Fernandinho Beira-Mar.

En diciembre de 2014, las autoridades de Paraguay arrestaron a otro líder del Comando Vermelho, Luis Claudio Machado, alias “Marreta”, quien sigue en prisión.

Por su parte, Fernandinho Beira-Mar ha mantenido una fuerte influencia dentro del grupo a pesar de estar en la cárcel y la policía ha seguido persiguiendo su legado. En enero de 2022, una redada acabó con la vida de Lindomar Gregório de Lucena, alias “Babuino”, presunto líder del Comando Vermelho en Río de Janeiro y supuesto hijo adoptivo de Beira-Mar.

¿Dónde opera el Comando Vermelho?

El Comando Vermelho está radicado en Río de Janeiro, pero tiene presencia en otras partes de Brasil. Es particularmente fuerte al norte de Brasil, en el estado de Amazonas, así como en el estado de Mato Grosso. Fuera de Brasil, el grupo opera en Paraguay y Bolivia, y los informes de 2022 sugerían que el grupo había comenzado a expandirse a la Guyana Francesa. 

También está involucrado en una guerra territorial en curso en la región de la triple frontera entre Colombia, Brasil y Perú, donde el grupo ha expandido su influencia.

¿Quiénes son los aliados y enemigos del Comando Vermelho?

El Comando Vermelho trabajó estrechamente con el PCC, hasta que la larga alianza entre los dos grupos se disolvió en 2016. Esta ruptura desató una ola de violencia en seis regiones del país que aún persiste.

Además del PCC, los principales enemigos del Comando Vermelho son las milicias compuestas por agentes de las fuerzas de seguridad retirados y en servicio, y el grupo criminal de Río de Janeiro, Tercer Comando Puro (Terceiro Comando Puro, TCP), una facción disidente del Tercer Comando (Terceiro Comando), creada por antiguos miembros del Comando Vermelho.

El grupo mantuvo una alianza con la FDN, un poderoso grupo criminal con sede en la metrópolis amazónica de Manaos, entre 2015 y 2018, cuando surgieron desacuerdos. La alianza se rompió definitivamente en 2020 cuando el Comando Vermelho atacó al FDN en Manaos, provocando cientos de muertos. El resultado dejó al Comando Vermelho como el grupo narcotraficante dominante en el Amazonas brasileño, pero las bandas luchan ahora por el control de las rutas de tráfico en la región.

Una creciente preocupación para el Comando Vermelho es la velocidad con la que las favelas bajo su influencia en Río de Janeiro han sido blanco de violentas redadas policiales. Un estudio realizado en 2021, expuso que los barrios del Comando Vermelho sufrieron cuatro veces más operativos por parte de la Fuerza Pública que los que estaban bajo control de las milicias, según The Intercept. Además, la pérdida de territorio a manos de las milicias podría convertirse en una amenaza real para el control territorial del grupo en Río de Janeiro.

Se cree que el Comando Vermelho tiene vínculos con los disidentes colombianos de las extintas FARC que se desmovilizaron, así como con otras redes que trafican cocaína de la región andina y marihuana de Paraguay.

El PCC y el Comando Vermelho hicieron algunos intentos de cooperación en 2025. En febrero, las bandas establecieron una tregua que duró menos de dos meses, debido a las rivalidades locales entre las facciones de los grupos en todo Brasil

¿Cuál es el panorama para el Comando Vermelho?

El Comando Vermelho pasó por un período difícil tras el fin de su alianza con el PCC. Su ahora enemigo formó una alianza con Amigos dos Amigos para disputarle el control territorial de Río de Janeiro. Sin embargo, el grupo superó estos desafíos, relegando a Amigos dos Amigos a un papel secundario en la ciudad.

Aunque sigue siendo mucho más pequeño que el PCC, se calcula que el Comando Vermelho tenía unos 30.000 miembros en todo Brasil en 2020. Tras haberle arrebatado a la FDN gran parte de la infraestructura del narcotráfico en Manaos, y con una presencia cada vez mayor en el nordeste de Brasil, se encuentra ahora en una posición sólida para seguir traficando toneladas de cocaína procedentes de Bolivia y Paraguay.

Más preocupantes aún son las repetidas redadas y masacres de decenas de personas en favelas bajo la influencia del Comando Vermelho en Río de Janeiro. Estas campañas policiales coordinadas para debilitar al grupo también pueden estar beneficiando directamente a las milicias rivales, que ahora ejercen influencia sobre la mayor parte de los territorios de la ciudad. En los últimos dos años, sin embargo, el Comando Vermelho ha estado luchando contra las milicias para recuperar territorio en Río de Janeiro, y su control sobre la mitad de la ciudad, aproximadamente, sugiere que ha tenido cierto éxito.

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