El mundo criminal de Durán está determinado por la rivalidad entre los Latin Kings y los Chone Killers. Sus diferencias —en estructura organizativa, estilo de liderazgo y raíces históricas— reflejan la complejidad del ecosistema criminal de Durán. Para complicar aún más este panorama, hay un tercer actor: el escurridizo Carlos Humberto Silva Vinueza, alias “El Llorón”, cuyo grupo controla el estratégico Cerro Las Cabras.
A continuación, exploramos el ascenso de estos grupos, su influencia en las economías criminales locales y el impacto duradero que tienen en el tejido social de la ciudad.
Los Latin Kings
Los Latin Kings son una banda callejera con una larga historia que abarca un amplio espectro geográfico y político, desmintiendo su reputación de ser una despiadada banda criminal. Los Latin Kings nacieron en Chicago en barrios latinos —en su mayoría mexicanos— en los años 1940 o 1950. A finales de la década de 1980, empezaron a extenderse más allá del Medio Oeste estadounidense, llegando incluso a Nueva York, Florida y California.
En algún punto, el liderazgo del grupo en Estados Unidos se dividió en dos facciones. Una es la original, radicada en Chicago, usualmente conocida como “King Motherland Chicago”; y la segunda, con sede en Nueva York, conocida como “Bloodline” en referencia a Luis Felipe, alias “King Blood”, que fundó el capítulo de Nueva York de los Latin Kings en 1986, mientras estaba en prisión. La competencia entre ambas facciones se extendió al extranjero cuando, en el cambio de siglo, miembros de los Latin Kings comenzaron a fundar “naciones”, o capítulos en el extranjero, en México, Puerto Rico, República Dominicana y más allá.

Muchos de los Kings que esparcieron la influencia del grupo eran ex convictos que, luego de ser liberados en Estados Unidos, fueron deportados a sus países de origen. Esto incluía exconvictos que llegaron a Ecuador a inicios de los 90. Según varios estudios académicos sobre los Latin Kings, un miembro estableció una nación en Quito, la capital de Ecuador, y otra en Guayaquil. Según las fuentes, en un inicio, ningún capítulo estaba al tanto de la existencia del otro, y, aunque se han unido, ambas facciones de los Latin Kings permanecen autónomas en la práctica.
El manifiesto de los Latin Kings de Ecuador da pistas de estos conflictos iniciales. En una copia del manifiesto obtenida por InSight Crime, los Latin Kings afirman que en 1997 y 1998, varias facciones se enfrentaron por la corona. El resultado, dice el manifiesto, fue la unidad, pero no antes de que se derramara sangre. Desde entonces, Ecuador ha seguido la línea de los Bloodline de Nueva York. Pero, aunque rinden homenaje al King Blood en camisas y banderas, también reconocen la autoridad de Chicago, o la “Madre Patria” (Motherland).
Los Latin Kings en Ecuador son liderados por un “inca”, que dirige un consejo de al menos cinco “coronas”: el inca, un vicepresidente, un esforzador, un tesorero, y un secretario. Algunas naciones, incluida la de Ecuador, también tienen un asesor, que como su nombre lo indica, asesora tanto al inca como a su segundo al mando. A partir de ahí, cada nación se divide en capítulos regionales, a veces llamados tribus o secciones, que pueden tener entre 25 y 50 miembros, o “reyes”, según un líder de los Latin Kings y la literatura oficial del grupo.

El líder de los Latin Kings le dijo a InSight Crime que la nación de Ecuador tiene cientos de miles de reyes, pero esto es difícil de corroborar. Otras fuentes, incluídos oficiales de policía, dijeron a InSight Crime que los Latin Kings tienen una gran base, pero no ofrecieron un estimado del número de miembros. Lo que está claro es que Guayaquil sigue siendo el fortín del grupo, con varios capítulos en la zona, incluyendo Durán.
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La importancia de Durán se hizo evidente a mediados de los 2000, cuando un local, Manuel Zúñiga, alias “King Majestic”, se convirtió en el inca de Ecuador. Majestic era un líder carismático e influyente, y, en 2007, llevó a una parte del grupo a lo que se denominó como un “proceso de pacificación” con la administración del expresidente Rafael Correa. Aunque el proceso fue complejo y multifacético, tuvo dos objetivos centrales: el primero era frenar la violencia entre las bandas de Ecuador, incluidos los Latin Kings y sus rivales, los Ñetas, que tenían una fuerte presencia en Durán.
El otro objetivo era proveer una salida para los miembros de la banda. Dejar estos grupos es difícil y peligroso. Los Latin Kings, por ejemplo, dicen que “una vez un king, siempre un king”. Muchos pandilleros prefieren entrar en lo que puede denominarse un estado “semi-retirado”, convirtiéndose en “Reyes Antiguos”, según la literatura de Latin Kings. Esto les permite apartarse de actividades comprometedoras, a menudo criminales, sin riesgo de que la banda los tilde de informantes o colaboradores del gobierno. En el mundo criminal, ser visto como tal puede significar el desplazamiento forzado o incluso una condena de muerte.
Con la bendición de Majestic, muchos miembros de la banda entraron en este estado de semi-retiro. El gobierno de Correa proporcionó algunos fondos limitados para programas de reinserción, reintegración y ayuda comunitaria en Durán y otros lugares. Muchos fueron invitados a unirse al gobierno. En Durán, docenas pasaron a formar parte del gobierno de la exalcaldesa Alexandra Arce, trabajando en construcción, reparación de calles y organización comunitaria, según Arce y un líder Latin King que habló con InSight Crime.
Aunque el proceso consiguió reducir los índices de violencia, la estructura descentralizada de los Latin Kings hizo que la participación no fuera uniforme y que algunas facciones, incluidas algunas de Durán, siguieran participando en actividades criminales. Incluso entre los miembros de bandas involucrados en el proceso, muchos siguieron armados y se relacionaron con otros grupos criminales como forma de protegerse. Aun así, estos eran tiempos relativamente pacíficos en Durán. Y, aunque el apoyo público al programa disminuyó, Majestic, que seguía teniendo influencia en el mundo criminal de Ecuador, lo utilizó para negociar la paz entre otras bandas y establecer normas de comportamiento criminal en lugares como Durán, según expertos y académicos.
Sin embargo, el mundo criminal de Ecuador estaba cambiando, especialmente dentro de las prisiones, donde los Latin Kings también tenían presencia. Mientras que algunos integrantes se estaban desmovilizando, otros se estaban involucrando en estructuras criminales más sofisticadas. Entre ellos estaban algunos miembros de los Ñetas, rivales históricos de los Latin Kings. Algunos Ñetas habían participado en el proceso con el gobierno, pero otros estaban cambiando de nombre. El más importante de estos nuevos grupos surgió de una célula de los Ñetas en Durán, que, trabajando estrechamente con grupos criminales dentro de prisión, formaron un nuevo grupo llamado los Chone Killers, una referencia a sus financiadores, los Choneros.
Cuando llegó la pandemia, la paz era insostenible. Los motines en las prisiones, que habían comenzado en 2019, explotaron. Eventualmente, los enfrentamientos se extendieron a importantes corredores de movilidad por fuera de las cárceles, entre ellos Durán. En 2022, Majestic fue asesinado en Quito, dejando un vacío de poder entre los Latin Kings de Ecuador. Los Kings se atomizaron. Algunos miembros se replegaron. Otros reclamaron su lugar en el mundo criminal. Entre ellos estaba el capítulo de Durán, que intensificó su lucha con los Chone Killers por el control territorial y las economías criminales de la zona, disparando los índices criminales en el municipio.
Hoy, estos volátiles capítulos de los Latin Kings tienen una fuerte presencia en Durán. El líder de los Latin Kings dijo que los Kings tienen seis “tribus” en la zona. No especificó dónde, pero según reportes de inteligencia del gobierno y entrevistas con líderes comunitarios y oficiales en ejercicio y retirados de Durán, esto incluye capítulos en los barrios Recreo 4 y 5, Primavera 2, Los Helechos y 288 Hectáreas, entre otros. Asumiendo que cada tribu o capítulo tiene al menos 50 miembros, los Latin Kings tendrían cerca de 300 miembros activos en Durán.

El líder nacional de los Latin Kings es Carlos Manuel Macías Saverio, alias “King Diablo”, según reportes de inteligencia policial, informes académicos, y fuentes de las fuerzas de seguridad. Diablo, cuya historia contamos en detalle en un caso de estudio separado, supervisa de cerca las operaciones criminales en Durán. Y su ascenso a la cima del liderazgo de los Latin Kings muestra la escala del cambio en el panorama criminal de Ecuador y cómo el grupo ha sido cooptado por su ala criminal.
Pero también deja ver las múltiples facetas de los Latin Kings. Diablo no estaba en contra del proceso de pacificación o de las iniciativas políticas o comunitarias del grupo, según expertos y académicos que llevan años estudiando al grupo. Sin embargo, mantuvo su distancia y se enfocó en construir su red criminal, mientras intentaba sobrevivir en este nuevo y más competitivo ecosistema criminal.
Al mismo tiempo, algunos Latin Kings intentaron distanciarse del Diablo. Por ejemplo, el líder de los Latin Kings que habló con InSight Crime lo describió como un “consejero” en el Consejo Nacional y no como el inca, como lo han llamado las autoridades. Como fue “coronado” en Nueva York, dijo el líder en referencia a su lugar de iniciación, no pertenece a la nación ecuatoriana, y no puede ser el inca.
Exploramos el ascenso de Diablo a la cima del liderazgo de los Latin Kings y su relación con el proceso de paz en un estudio de caso separado.
Los Chone Killers
Los Chone Killers surgieron de un conglomerado de antiguas células de los Ñetas y de líderes criminales independientes de bajo nivel en Durán. Al igual que los Latin Kings, los Ñetas eran una banda nacida en el extranjero, con sus raíces en las cárceles de Puerto Rico. También pasaron por un proceso de migración a Estados Unidos, encarcelamiento y posterior deportación, que los llevó a Ecuador. Y al igual que los Latin Kings, aparecieron primero en Guayaquil, en los años 90, y luego en Durán. Aunque no eran tan prominentes, echaron raíces en algunas de las mismas zonas empobrecidas que sus contrapartes.
Cuando el gobierno de Correa inició su proceso de pacificación, algunos Ñetas participaron en los programas de capacitación laboral y educación. No parecían tener las mismas conexiones políticas que los Latin Kings, ya que no consiguieron tantos puestos en el gobierno. Y a medida que el apoyo a los programas se desvanecía y las bandas de las cárceles ganaban impulso, los Ñetas se atomizaron. Algunos de los que estaban en prisión se conectaron con grupos criminales más sofisticados. Entre ellos estaban los hermanos Camacho, Antonio Benjamín, alias “Ben 10”, y Terry Israel, alias “Trompudo”, que lideraban una facción de los Ñetas en Durán llamada “los Killers”.
Concretamente, durante su periodo en prisión, Trompudo conoció a Jorge Luis Zambrano, alias “Rasquiña”, el líder del grupo de narcotraficantes los Choneros, que también estaba preso en ese momento. Poco después nacieron los Chone Killers como un brazo armado de los Choneros especializado en sicariato. El primer indicio de la presencia de los Chone Killers en Durán se produjo en octubre de 2020, cuando al menos tres ataques ocasionaron cuatro muertos y nueve heridos, según reportes de El Universo. La mayoría de las víctimas eran supuestamente miembros de los Latin Kings.
La policía contraatacó. En diciembre de 2020, las autoridades capturaron a Ben 10 y a otros 15 miembros del grupo. Pero en mayo de 2021, Ben 10 y algunos de sus cómplices fueron liberados. Luis Machado, un fiscal del Guayas que trabajaba en el caso, determinó que no había pruebas suficientes para procesar a Ben 10. Machado fue arrestado más tarde por fraude procesal relacionado con esta decisión, pero la implicación era clara: los Chone Killers tenían aliados poderosos que podían llegar hasta el sistema de justicia para protegerlos.
Mientras tanto, la dinámica criminal de Ecuador seguía evolucionando a un ritmo rápido, poniendo en peligro la alianza inicial de los Chone Killers con los Choneros. Todo comenzó a finales de diciembre de 2020, cuando el asesinato de Rasquiña sacudió el mundo criminal ecuatoriano y sacó a los Chone Killers del paraguas de los Choneros. Al estallar la lucha entre los antiguos aliados de los Choneros, los Chone Killers buscaron una nueva alianza con dos antiguos aliados de los Choneros: los Lobos y los Tiguerones. Durante los dos años siguientes, esta alianza, encabezada por los Lobos y apodada Nueva Generación, adquirió un poder significativo a escala nacional gracias a su implicación en el narcotráfico transnacional.
Pero la alianza de la Nueva Generación no duró mucho. En octubre de 2022, el asesinato de Leandro Norero, uno de los padrinos de los Chone Killers, junto con las operaciones de seguridad de noviembre de 2022 en el sistema penitenciario de Guayaquil, mermaron el poder del grupo tras las rejas. En medio de la agitación, Nueva Generación se deterioró, y los Chone Killers comenzaron a aliarse de nuevo con los Choneros.
En este contexto, en mayo de 2023 fue asesinado Washington Sellán Hati, alias “Washo”, una prominente figura criminal que regulaba las bandas y las economías criminales de Durán. En el vacío de poder tras la muerte de Washo, las facciones de los Chone Killers han intensificado su movimiento para arrebatar el control de partes de Durán a los Latin Kings.
Parte de la agitación proviene de la propia fragmentación de los Chone Killers, que parece haber sido consecuencia de su naturaleza desorganizada e hiperempresarial. Aunque están organizados en capítulos, en los que los líderes locales aliados a Ben 10 y Trompudo controlan los barrios de Durán, no existe una jerarquía o estructura clara que los unifique. Algunos de estos líderes, como Cristhian Eduardo Pastor, alias “Gato Celi”, están especializados en economías criminales como el secuestro y la extorsión. Otros están vinculados a barrios específicos, entre ellos Gutemberg Andrés Rodríguez, alias “Bob Marley”, que opera en El Arbolito, y Andrés Alexander Barrios, alias “Monchis”, que controla Recreo 2, según informes de inteligencia y un exoficial de la Policía de Durán.

Un poderoso líder parece haberse rebelado, lo que ha provocado la fragmentación del grupo. Según los informes, Julio Alberto Martínez, alias “Negro Tulio” o “La T”, se separó de la dirección de los Chone Killers, de acuerdo con un antiguo líder de la banda y un funcionario del gobierno con conocimiento del grupo que no estaba autorizado a hablar públicamente sobre el asunto.
“Él ya no quiere obedecer a nadie”, dijo el funcionario.
Esta fragmentación también ha provocado violencia entre facciones del grupo, según un oficial de la policía de Durán y varios funcionarios del gobierno, lo que se suma a los ya brutales enfrentamientos entre los Chone Killers y los Latin Kings.
Las disputas internas impulsadas por Negro Tulio, pueden estar complicando la relación de los Chone Killers con las estructuras nacionales de narcotráfico y han dejado al menos a algunas facciones excluidas del comercio transnacional de drogas, según el antiguo líder de la banda que mantiene contactos con miembros actuales. El oficial de la policía de Durán dijo que esta hipótesis también existe dentro de la policía, pero no pudo aportar pruebas que la respalden.
En mayo de 2024, las autoridades panameñas capturaron a Negro Tulio y lo extraditaron a Ecuador. Tras su arresto, hombres armados asesinaron a un lugarteniente de los Chone Killers, a quien, según dijeron funcionarios del gobierno a InSight Crime, había servido como mano derecha de Negro Tulio en Durán. Una fuente, que había recibido constantes amenazas de la facción de Negro Tulio, dijo que las amenazas disminuyeron después del arresto del líder de la banda y cesaron por completo tras la muerte de su lugarteniente.
Tras una operación policial en agosto de 2024 en la que arrestaron a 23 miembros de los Chone Killers supuestamente vinculados a la facción de Negro Tulio, la policía afirmó que el líder de la banda seguía dirigiendo sus operaciones en Durán desde la cárcel. No está claro qué impacto tendrá la represión policial sobre Negro Tulio, su facción en Durán y el resto de los fragmentados Chone Killers.

Hasta ahora, sin embargo, lo que les ha faltado a los Chone Killers en disciplina interna, lo han compensado en fuerza. Esto les ha ayudado a mantener una fuerte presencia en varias partes de Durán, incluyendo El Arbolito, Sector Maldonado y Abel Gilbert 3, entre otros, según informes de inteligencia y funcionarios municipales en ejercicio y retirados. Pero las continuas batallas territoriales con los Latin Kings, así como las disputas internas, significan que su territorio cambia constantemente.
El grupo también tiene cierta influencia en el área metropolitana de Guayaquil, según informes de los medios de comunicación locales, un antiguo miembro de la banda de Guayaquil y funcionarios de seguridad. El Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado (OECO) y fuentes policiales dijeron a Primicias en enero de 2024 que los Chone Killers solo tienen presencia en Durán, pero pueden llevar a cabo asesinatos en otras partes del área metropolitana de Guayaquil. Por ejemplo, las autoridades atribuyeron el asesinato del fiscal César Suárez en enero de 2024, en el norte de Guayaquil, a Negro Tulio y los Chone Killers.
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Otros reportes de prensa sugieren una presencia más permanente fuera de Durán. Una operación de agosto de 2024 descubrió una red de los Chone Killers en Daule, una ciudad al norte de Guayaquil, mientras que un informe de Primicias de junio de 2024 destacó que los Chone Killers expandieron sus operaciones en Samborondón, el municipio ubicado entre Guayaquil y Durán.
El Llorón
Hay otro grupo criminal clave para entender el mundo criminal de Durán: la banda que controla el sector de Cerro Las Cabras y que responde a Carlos Humberto Silva Vinueza, alias “El Llorón”. Los informes académicos, gubernamentales, policiales y de los medios de comunicación a menudo catalogan al grupo de El Llorón como una facción de los Choneros, o una facción de la filial de los Choneros, las Águilas. Pero la investigación de InSight Crime sugiere que, aunque El Llorón mantiene alianzas estables con ambos grupos, opera con considerable autonomía.
“El Llorón siempre fue una persona que se maneja sola”, dijo a InSight Crime un funcionario de la policía que trabajó en Durán, haciendo eco de la percepción de varios funcionarios, expertos y residentes que consultamos sobre la facción criminal.
El Llorón parece haber comenzado su carrera criminal junto con las bandas callejeras del Cerro Las Cabras hace casi 20 años. Cuando estas bandas se organizaron en un grupo criminal más sofisticado, El Llorón surgió como su líder. Registros oficiales lo vinculan con un asesinato en 2005 y en 2009, a posesión ilegal de armas. Para 2014, se había convertido en uno de los criminales más buscados de la provincia de Guayas tras ser vinculado con el asesinato del hermano de Alexandra Arce, Kevin Arce Plaúas, quien recibió un disparo en la espalda mientras caminaba por las calles de Durán en octubre de 2010.
El motivo sigue sin estar claro, pero Arce era la alcaldesa de Durán cuando las fuerzas de seguridad e inteligencia allanaron el Cerro Las Cabras y detuvieron a El Llorón el 2 de marzo de 2014. En 2015, El Llorón fue absuelto de los cargos de asesinato, basándose en evidencia de que se encontraba en la ciudad costera de Manta al momento del asesinato. InSight Crime no pudo confirmar cuánto tiempo pasó El Llorón detenido tras su arresto, y una fuente con acceso a sus registros penitenciarios afirmó que están incompletos en cuanto a este asunto. Sin embargo, no pudo pasar mucho tiempo considerando que en 2015, los fiscales habían presentado nuevos cargos de asesinato contra El Llorón, quien ya estaba de vuelta en su bastión, donde ha estado operando desde entonces, dijeron múltiples fuentes gubernamentales a InSight Crime.

Es su hogar. Toda la familia extensa de El Llorón, incluida su madre, hijos y nietos, viven en el Cerro, según los residentes y un exfuncionario policial. Los testimonios de los residentes del Cerro Las Cabras y de los funcionarios policiales que trabajaron en Durán, así como la falta de casos penales abiertos después de 2015, sugieren que El Llorón se ha apaciguado con la edad. También impone un estricto control sobre su banda criminal, prohibiendo, por ejemplo, la extorsión en la zona.
La relación de El Llorón con la comunidad le ha ayudado a evitar un nuevo arresto. El líder del grupo casi siempre se entera de las operaciones de las fuerzas de seguridad antes de tiempo y se esconde con la ayuda de los residentes del Cerro Las Cabras, según residentes de Durán, expertos y antiguos oficiales de policía. Miembros de bandas rivales han intentado sacar al Llorón del Cerro Las Cabras y tomar el control de su territorio, según líderes comunitarios. Pero todos los intentos han sido inútiles, quizás por una combinación geográfica —Cerro Las Cabras está en cerro con dos puntos de acceso principales— y la gobernanza criminal del grupo sobre quienes viven allí les da una red de inteligencia que reporta los movimientos de personas foráneas.
Por el momento, otros grupos criminales parecen haberse rendido. La renovación de la alianza de los Chone Killers con los Choneros activó un pacto de no agresión con El Llorón, de acuerdo con un oficial de las fuerzas de seguridad y un antiguo miembro de una banda. Pero la tregua es poco estable. Los residentes de la zona le dijeron a InSight Crime que El Llorón y su familia siguen en peligro, y sus hijos no pueden salir del Cerro. La importancia estratégica del Cerro Las Cabras como un punto de distribución y almacenamiento de droga también hace que siga siendo un objetivo importante para las fuerzas de seguridad. La más reciente oleada de operativos comenzó en junio de 2024 y no ha cesado, según un residente de la zona que ha visto las operaciones de las autoridades.
Créditos de la investigación:
Escrito por: Anastasia Austin, Gavin Voss
Editado por: Steven Dudley, María Fernanda Ramírez, Liza Schmidt, Lara Loaiza
Investigación adicional: María Fernanda Ramírez, Steven Dudley
Verificación de datos: Lynn Pies, Salwa Saud
Dirección creativa: Elisa Roldán Restrepo
Diagramación de PDF: Ana Isabel Rico
Gráficos: Juan José Restrepo
Redes sociales: Camila Aristizábal, Paula Rojas

