Ecuador es uno de los centros de tráfico de drogas más importantes de la región, utilizado para enviar cocaína colombiana y peruana a Europa, México y Centroamérica. Por años ha sido el centro de operaciones de organizaciones de narcotraficantes mexicanas, colombianas y europeas, así como de grupos guerrilleros colombianos en su región fronteriza septentrional. En los últimos años, a estos grupos internacionales y a sus representantes locales se les ha unido una nueva generación de grupos criminales conocidos en Ecuador como “mafias”, que se apoderaron del sistema penitenciario al tiempo que creaban redes de bandas en las calles. Todas estas redes criminales se han beneficiado de una corrupción rampante que ha contaminado la seguridad, la justicia, las instituciones gubernamentales y la política del país.

Explore nuestra última investigación sobre cómo la crisis en las prisiones de Ecuador ha derivado en una violencia brutal, un caos criminal y en graves problemas de seguridad nacional.

Aunque durante mucho tiempo Ecuador se consideró un país relativamente pacífico a pesar de su importancia para el crimen organizado, la aparición de las mafias carcelarias lo ha desestabilizado. Las prisiones se sumieron en una violencia brutal, la tasa de homicidios está entre las más altas de la región, y las instituciones nacionales fueron sacudidas por la violencia política y los escándalos de corrupción de alto nivel.

Geografía

Ecuador, uno de los países más pequeños de Suramérica, limita con los dos mayores productores de cocaína del mundo: Colombia al norte y Perú al este y al sur. Esto, combinado con su extensa costa occidental a lo largo del océano Pacífico, lo ha convertido en uno de los principales puntos de envío para el comercio mundial de cocaína. En particular, la ciudad portuaria de Guayaquil se ha convertido en un punto crucial de transbordo de la droga hacia Europa, mientras que las provincias costeras de Manabí y Esmeraldas son importantes corredores de tráfico utilizados para llegar a México y Centroamérica. Al ser uno de los países con mayor biodiversidad del mundo, Ecuador es vulnerable ante diversos delitos contra el medioambiente, como la pesca ilegal. El comercio ilícito de aletas de tiburón en las islas Galápagos es uno de los problemas. Además, hay un tráfico desenfrenado de vida salvaje en la cuenca oriental del Amazonas, y los vastos bosques a lo largo de las fronteras de Ecuador con Perú y Colombia han sido diezmados en los últimos años, en parte debido a la tala ilegal. En las montañas del norte y en las lejanas provincias amazónicas del este, la minería ilegal ha proliferado a un ritmo alarmante.

Historia

Ecuador se convirtió en un país independiente en 1830. Su primer siglo estuvo marcado por la agitación, alimentada por conflictos internos entre las facciones de la élite.

En el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, Ecuador alternó entre periodos de gobierno constitucional y militar hasta 1979, cuando los militares cedieron el poder por última vez a un presidente electo.

El crimen organizado transnacional empezó a implantarse en el país en la segunda mitad del siglo XX. Desde la década de 1970 hasta la de 1990, los carteles colombianos de Medellín y Cali utilizaron Ecuador como punto de transbordo para el tráfico de drogas y como centro de contrabando de los precursores químicos necesarios para transformar la hoja de coca en cocaína.

En la década de 1990, los guerrilleros de las ahora desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), empezaron a cruzar al país en busca de suministros y refugio. Más adelante, establecieron una presencia permanente en la región fronteriza, manteniendo campamentos, controlando las rutas del narcotráfico y los laboratorios de procesamiento, y estableciendo redes de apoyo y líneas de suministro en las ciudades. La presencia de los insurgentes atrajo la atención de sus enemigos —grupos paramilitares colombianos de derechas— y su conflicto también traspasó la frontera. 

En la década de 2000, Ecuador experimentó un aumento de la presencia de bandas callejeras y de la violencia. Esto llevó al gobierno a legalizar a las bandas que participaban en un “proceso de pacificación”, una medida sin precedentes que reconoció a grupos como los Latin Kings como “grupos juveniles urbanos”. Como resultado, la tasa de homicidios en Ecuador descendió drásticamente.

A pesar de los esfuerzos de Ecuador por hacer frente a los grupos delictivos locales, a finales de la década de 2000, redes internacionales de narcotráfico de Colombia y México aumentaron su presencia en el país. Con el auge del mercado europeo de la droga, pronto se les unieron traficantes europeos, sobre todo albaneses que enviaron emisarios. Las organizaciones mexicanas de narcotraficantes que se abastecían de cocaína en Colombia también utilizaban a bandas y narcotraficantes ecuatorianos como intermediarios y proveedores de servicios logísticos y de seguridad. En la década de 2010, las redes internacionales más destacadas empezaron a retirarse del país tras verse debilitadas por los esfuerzos de las fuerzas de seguridad internacionales. Esto llevó a una nueva generación de narcotraficantes autóctonos a llenar el vacío.  

A finales de la década de 2010, algunas bandas y redes criminales comenzaron a unirse dentro de las prisiones y formaron poderosas mafias que tomaron el control del sistema penitenciario, se expandieron por todo el país y se establecieron como proveedores de servicios clave para los narcotraficantes. La desintegración del más poderoso de estos grupos, Los Choneros, en 2021 creó una serie de grupos disidentes que se disputaron violentamente el control de las prisiones, las calles y los corredores del narcotráfico.

Estas disputas condujeron a un periodo de violencia criminal sin precedentes, caracterizado por brutales masacres en las cárceles, tasas de homicidio en aumento, tácticas de terror y violencia política que culminó con el asesinato de un candidato presidencial en 2023. Con la situación de seguridad fuera de control, a principios de 2024, el gobierno desplegó el ejército en las prisiones y las calles. 

Grupos criminales

Hoy en día, sin embargo, Ecuador es el hogar de varias mafias carcelarias y bandas de narcotraficantes que han crecido en sofisticación y tamaño en los últimos años.

Los dos grupos más grandes y sofisticados que operan actualmente en el país son Los Choneros y Los Lobos. Los Choneros empezaron como una banda local dedicada a delitos predatorios, pero con el tiempo se transformaron en la mafia carcelaria más formidable de Ecuador y en un proveedor clave de servicios para los narcotraficantes transnacionales. Los Lobos, por su parte, son un grupo disidente de Los Choneros que, desde que se separaron en 2020, ha crecido exponencialmente tanto dentro como fuera de las prisiones. Múltiples grupos menores también son prominentes en las prisiones y territorios criminalmente estratégicos de Ecuador. Entre ellos están Los Lagartos, rivales de larga data de Los Choneros en el sistema penitenciario, así como de otros grupos que comenzaron como facciones de Los Choneros, incluidos Los Tiguerones y Los Chone Killers. Facciones de Los Latin Kings también han vuelto al crimen organizado, por desilusión con el proceso de pacificación o para protegerse.

Estos grupos trabajan tanto con narcotraficantes ecuatorianos como internacionales. Entre ellos se encuentran el Cartel de Sinaloa y el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) de México, y traficantes albaneses, incluidos capos de la cocaína como Dritan Rexhepi, que mueven toneladas de droga de Ecuador a Europa.

Otros grupos internacionales con presencia significativa en Ecuador son facciones disidentes de las FARC, como el Frente Oliver Sinisterra (FOS) y los Comandos de la Frontera, que permanecen activos a lo largo de la frontera colombiana. Además, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), otro grupo rebelde colombiano, ha utilizado Ecuador como refugio.

Fuerzas de seguridad

La fuerza policial nacional de Ecuador es supervisada por el Ministerio del Interior, la principal institución dedicada a luchar contra el crimen organizado en el país. A medida que el crimen organizado se ha expandido, los escándalos de corrupción han crecido y la reputación de la policía ha disminuido.

Entre 2013 y 2017, casi 1.000 agentes de policía fueron dados de baja, incluidos varios oficiales de alto rango. Poco menos de la mitad de esas bajas tuvieron relación con presunta conducta delictiva. La participación de la policía en actividades criminales ha pasado de los malos manejos a la extorsión y a facilitar el tráfico de estupefacientes e incluso trasegar narcóticos en vehículos policiales.

En 2012, la administración del entonces presidente Rafael Correa comenzó a ampliar las tareas del ejército en la seguridad pública y en las operaciones antinarcóticos, en parte por la corrupción en la institución y la relación tensa de su gobierno con la policía.

Sin embargo, los grupos criminales también han explotado con éxito a funcionarios militares corruptos, ya que las bandas y los traficantes pueden obtener armas de las fuerzas armadas y los oficiales militares participan en el tráfico de drogas. El despliegue de los militares en 2024 para acabar con el dominio de las bandas de presos y aliviar la notoria corrupción de las autoridades penitenciarias, provocó denuncias de abusos generalizados de los derechos humanos y preocupación por la creciente corrupción. 

Sistema judicial

El máximo órgano judicial de Ecuador es la Corte Nacional de Justicia, que incluye una sala especializada para casos penales. Por debajo de esta se encuentran el Tribunal Constitucional, los tribunales especializados, las cortes provinciales y los juzgados de paz comunitarios que median en conflictos locales. La Fiscalía General es responsable de las investigaciones penales, incluidas las relacionadas con el crimen organizado.

El sistema judicial es notoriamente corrupto y frecuentemente manipulado por el crimen organizado y las élites corruptas. En 2023 y 2024, fue uno de los principales focos de una serie de investigaciones sobre corrupción que implicaron a altos funcionarios judiciales regionales y nacionales.

Prisiones

El sistema penitenciario de Ecuador se ha convertido en uno de los más violentos del mundo. Ha enfrentado hacinamiento crónico, falta de recursos y corrupción, lo que contribuyó al surgimiento de mafias carcelarias. Las disputas entre estos grupos desencadenaron una serie de masacres en las cárceles que acabaron con la vida de cientos de reclusos entre 2019 y 2023. La crisis en las prisiones y su efecto en la seguridad ciudadana llevaron a la intervención militar en el sistema penitenciario en 2024.