Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, fue el líder principal del Tren de Aragua, el grupo criminal más importante de Venezuela. Tras la intervención del gobierno venezolano en la prisión de Tocorón en 2023, antiguo bastión del Tren de Aragua, Niño Guerrero permaneció prófugo hasta que murió en una operación conjunta entre Venezuela y Estados Unidos en Las Claritas, estado Bolívar, en junio de 2026.
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12 de junio de 2026 – Operación conjunta entre EE. UU. y Venezuela habría matado a Niño Guerrero, según Trump y el gobierno venezolano
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la muerte del líder del Tren de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, durante operaciones conjuntas con Venezuela. Un video difundido por la administración Trump la noche del 12 de junio muestra una vivienda siendo destruida por una explosión por un ataque cinético que el gobierno venezolano indicó ocurrió en el sureste del estado Bolívar.
La expansión y el alcance transnacional de su organización en diferentes países de América Latina lo posicionaron como uno de los cabecillas carcelarios, también conocidos como “pranes”, con mayor renombre en la región.
Bajo su liderazgo, la presencia internacional del grupo creció de manera significativa. Antes de su muerte, era uno de los criminales más buscados de América Latina: tenía una notificación roja de Interpol y el Departamento de Estado de Estados Unidos ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares por información que condujera a su captura.
En este perfil:
¿Quién era Niño Guerrero?
El Niño Guerrero nació el 2 de diciembre de 1983 en Maracay, estado Aragua, un municipio a poco más de cien kilómetros de Caracas, capital de Venezuela. Hacia el 2000, Guerrero incursionó en la escena delictiva local, atacando policías e involucrándose con negocios de microtráfico.
De acuerdo con registros del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela del 3 de septiembre de 2005, Niño Guerrero atacó a una comisión policial y asesinó a un funcionario de la Policía de Aragua, lo que lo puso en el radar de las autoridades. Simultáneamente, la organización que lideró, el Tren de Aragua, ya tenía reputación criminal debido a los secuestros y extorsiones a comerciantes y a los sobornos a funcionarios públicos.
En 2010, las autoridades capturaron a Niño Guerrero cuando comerciaba artículos robados y traficaba drogas en su natal Maracay. Para entonces, ya tenía tres cargos en su contra por homicidio, lo que lo llevó a estar recluido en el centro penitenciario de Aragua, también conocido como Tocorón, hasta 2012, cuando escapó.
Apenas un año después, en junio de 2013, Niño Guerrero fue capturado nuevamente en Barquisimeto, estado Lara. Guerrero llevaba meses cometiendo hurtos a residencias y su carrera criminal venía en ascenso.
A pesar de estar encarcelado, Niño Guerrero apareció en 2015 en una fiesta en uno de los barrios de Maracay bajo el control del Tren de Aragua. En ese entonces, se presentó como su líder principal y aseguró que mejoraría las condiciones de vida para los residentes.
Un año después, Niño Guerrero se presentó ante un juzgado en Maracay, donde fue acusado de varios asesinatos, múltiples robos a residencias, porte de armas, tráfico de drogas y el escape de Tocorón. En febrero de 2018, Guerrero aceptó los delitos que se le imputaron y fue condenado a 17 años de cárcel.
Pero esta condena no disminuyó el poder de Niño Guerrero ni del Tren de Aragua. La organización de origen carcelario continuó su expansión dentro de Venezuela y en 2020, se estimaba que el grupo tenía alrededor de 1.000 miembros que respondían a las órdenes de Guerrero.
Desde el interior de Tocorón, Niño Guerrero construyó una base de operaciones llena de lujos y gustos exorbitantes. Para empezar, vivía en una casa de dos pisos dentro del penal, en donde recibía a los visitantes que quisiera, así como también tenía acceso a una piscina, campo de béisbol, discoteca, restaurantes y hasta un zoológico.
El poder del Tren de Aragua se extendió dentro de Venezuela y llegó a controlar minas de oro en el estado Bolívar, corredores de droga en la costa Caribe y parte de los pasos fronterizos clandestinos, también conocidos como “trochas”, por donde miles de migrantes cruzaban la frontera con Colombia.
A la par, sus miembros migraron y la organización se posicionó a nivel transnacional en países como Colombia, Perú, Chile y Bolivia, dentro de los casos más destacados.
El 20 de septiembre de 2023, las autoridades venezolanas lanzaron una operación de seguridad a gran escala dentro de la prisión de Tocorón. Al menos 11.000 policías y militares entraron a la cárcel y no encontraron ni a Guerrero ni a los demás líderes del grupo. Fuentes entrevistadas en Aragua aseguran que la cúpula del Tren de Aragua negoció con el gobierno previamente y acordó un plan de fuga días antes de la toma de la prisión.
¿En qué actividades criminales estuvo involucrado Niño Guerrero?
Las rentas criminales que Niño Guerrero controló, ya sea a través de las facciones del Tren de Aragua o bajo su directa supervisión, incluyeron la extorsión, secuestros, tráfico de drogas, asesinatos por encargo (sicariatos), robo de vehículos, tráfico de migrantes y trata de personas, entre las más destacadas.
Un ejemplo del amplio portafolio criminal del grupo se refleja en el control que impusieron sobre negocios criminales como la extorsión, el tráfico de migrantes y la trata de personas en Perú, Chile y Colombia. Su incursión en estos negocios criminales también ha sido causante del deterioro de la seguridad y del aumento de homicidios en estos países.
Con la pérdida de Tocorón, Niño Guerrero también dejó de percibir importantes réditos criminales. La población carcelaria estaba obligada a contribuir a la “causa”, un impuesto carcelario que oscilaba entre US$10 y US$15 cada semana o cada mes, dependiendo de los beneficios recibidos.
A nivel extramural, en los diferentes barrios de Maracay, en Aragua, el Tren de Aragua mantuvo un nivel considerable de gobernanza criminal y ejecutó toques de queda, llevó a cabo el robo de vehículos y recibió pagos extorsivos de comerciantes y habitantes locales.
Fuentes policiales que investigan al Tren de Aragua en Chile y Perú aseguran que una parte de los ingresos criminales que la organización recibía en el exterior terminaba en los bolsillos de Guerrero. Esto se realizaba mediante remesas y transferencias bancarias de pequeñas sumas para evitar alertar a las autoridades financieras.
¿Dónde operó Niño Guerrero?
Niño Guerrero concentró gran parte de su poder en el control territorial que ejerció en el centro de Venezuela, especialmente en el estado Aragua. El alcance del Tren de Aragua se llegó a extender a los estados de Lara, Trujillo, Sucre, Miranda, Guárico, Carabobo y Bolívar. Pero tras la caída de Tocorón, la organización solo mantuvo la presencia en Bolívar gracias a sus conexiones con el Sindicato de Las Claritas.
A lo anterior se suma la veloz y amplia expansión internacional del Tren de Aragua. En Colombia, el grupo ha aparecido en Bogotá, capital del país, donde entró a disputar el control del microtráfico y de distintas zonas de explotación sexual con bandas locales. Asimismo, el grupo se ha asentado en puntos migratorios neurálgicos como Cúcuta, ciudad que comparte frontera con Venezuela.
En Chile y Perú, las células transnacionales han seguido la trayectoria de los migrantes venezolanos, explotando sus necesidades a través de extorsiones y explotación sexual. Algo parecido ha sucedido en Ecuador, donde integrantes del Tren de Aragua se han camuflado con los migrantes venezolanos, a quienes han empezado a extorsionar para permitirles la entrada al país.
Investigaciones de InSight Crime apuntan a que después de salir de Tocorón, Niño Guerrero se refugió en la zona minera de Las Claritas, municipio Sifontes del estado Bolívar en Venezuela, donde estaba bajo la protección de Yohan José Romero, alias “Johan Petrica”, otro de los fundadores del Tren de Aragua.
¿Quiénes fueron sus aliados y enemigos?
Sumado al apoyo que Niño Guerrero recibió de Petrica en los yacimientos mineros de Bolívar, la cúpula dirigencial del Tren de Aragua también la integraba Larry Amaury Álvarez, alias “Larry Changa”, quien se presume habría migrado a Chile en 2018 para coordinar las actividades del grupo a nivel internacional y fue arrestado en Colombia en julio de 2024.
Debajo de los principales cabecillas, se encuentran los lugartenientes, localmente conocidos como “luceros”. En esta lista de subalternos y hombres de confianza de Guerrero, han destacado Wilmer Pérez Castillo, alias “Wilmer Guayabal”, José Santana, alias “Santanita”, José Alvarado, alias “Goyo Chevrolet”, y un hombre identificado como Kleiverson o alias “Flipper”, quien manejaba parte de las operaciones del grupo a través campañas en la Fundación Somos el Barrio JK, una organización social que funciona como fachada del grupo.
Por otro lado, Niño Guerrero también contó con varias bandas satélites a nivel local que sirvieron de fuente de hombres y recursos como la banda del Flipper; la banda de las Veras, liderada por el difunto “Carlos Conejo”; la banda del Coty y la banda de El Asdrúbal, entre otras.
Sobre las rivalidades criminales, estas cambian dependiendo del país. En Bogotá, las autoridades han señalado que el Tren de Aragua se ha enfrentado a distintas bandas criminales por el control del tráfico de drogas. En Cúcuta, ciudad colombiana fronteriza con Venezuela, se reportó en 2021 que el Tren se enfrentó al Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla en pie del hemisferio occidental.
En marzo de 2024, su hermano, Guerso Isaac Guerrero Flores, fue detenido en Barcelona, España. Aunque se desconocen las actividades de este personaje en suelo europeo, autoridades de Venezuela lo extraditaron desde España en julio de 2024 para afrontar cargos relacionados con su papel dentro del Tren de Aragua.
Muerte de Niño Guerrero
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la muerte del líder del Tren de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, durante una operación conjunta con Venezuela.
Un video difundido por la administración Trump la noche del 12 de junio muestra una vivienda siendo destruida por una explosión por un ataque cinético que el gobierno venezolano indicó ocurrió en el sureste del estado Bolívar.



