Mientras cientos de agentes de policía de Kenia trabajan para apoyar a las asediadas fuerzas de seguridad de Haití, crece la preocupación sobre su capacidad para acabar con las poderosas pandillas callejeras del país. 

El segundo contingente de 200 policías kenianos llegó a Haití el 16 de julio, uniéndose a 200 de sus compatriotas que arribaron el 25 de junio. Los kenianos forman parte de una misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (Multinational Security Support Mission, MSS) respaldada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyo objetivo es retomar el país de las pandillas, que controlan hasta el 80% de la capital, Puerto Príncipe, según la ONU.

Tras la llegada del segundo contingente, el recién nombrado primer ministro haitiano, Garry Conille, pidió a las pandillas que entregaran las armas y «reconocieran la autoridad del Estado». También anunció que se declarará el estado de emergencia en 14 zonas actualmente bajo control de las pandillas, lo que permitirá a las fuerzas gubernamentales establecer un toque de queda y prohibir que las personas conduzcan por estas zonas.

La MSS, aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU en octubre de 2023, proporcionará apoyo operativo a la Policía Nacional de Haití (Police Nationale d’Haïti, PNH), incluyendo en «la planificación y realización de operaciones conjuntas de apoyo a la seguridad», según la resolución.

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Sin embargo, las autoridades haitianas tendrán la última palabra sobre dónde se desplegarán los agentes kenianos, cuál será su misión y hasta qué punto podrán enfrentarse con los presuntos miembros de las pandillas, declaró Carlos Hercule, ministro de Justicia y Seguridad Pública de Haití, en una entrevista con el medio de comunicación haitiano AyiboPost.

La MSS llega en un momento crucial. El número total de personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares aumentó un 60% entre marzo y junio, superando los 578.000 desplazados, aproximadamente el 5% de la población del país, según la ONU. 

“Todo el tejido social de las familias se está deshaciendo a medida que sus miembros se separan, se pierden puestos de trabajo, se cierran escuelas y colapsan los servicios sanitarios”, afirmó Abdoulaye Sawadogo, jefe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Office for the Coordination of Humanitarian Affairs, OCHA) de la ONU en Haití. 

Opacidad sobre las operaciones kenianas

Desde su llegada, Godfrey Otunge, comandante de misión de la MSS, afirma que ha participado en dos importantes operativos contra las pandillas.

El 7 de julio, la MSS ayudó a retomar el mayor hospital público del país, conocido comúnmente como Hospital General, según un comunicado de prensa publicado en la cuenta oficial X de la MSS.

Además, en una entrevista concedida al periódico keniano Nation Africa el 19 de julio, Otunge afirmó que oficiales kenianos y haitianos habían recobrado el control del puerto Autorité Portuaire Nationale tras un breve tiroteo con las pandillas de la zona.

Sin embargo, desde entonces han surgido dudas sobre la importancia de la operación del hospital y el papel de los oficiales kenianos.

“[El personal del hospital] abandonó el edificio debido a la inseguridad que lo rodeaba, y de vez en cuando, los miembros de las pandillas iban allí y lo utilizaban como base, pero nunca establecieron una presencia [permanente] allí”, dijo Widlore Mérancourt, editor jefe de AyiboPost. “No sé si se puede llamar recaptura porque el Hospital General nunca fue capturado ‘oficialmente’”.

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Para complicar aún más las cosas, varios agentes de la PNH, que participaron en la operación del hospital, informaron de que no había agentes kenianos presentes en el lugar ni implicados en la operación, según una investigación de AyiboPost. Sin embargo, en la misma investigación, una fuente keniana de la MSS refutó esa versión.

Además, las autoridades haitianas no han confirmado la retoma del puerto, y los usuarios de las redes sociales han afirmado que las declaraciones de Otunge sobre el puerto son falsas.

“Hemos visto un par de patrullajes con la PNH, pero nada concreto en cuanto a entrar en los espacios controlados por las pandillas y desalojarlas”, declaró Mérancourt a InSight Crime.

Desde 2023, las encuestas sugieren que el apoyo de los haitianos a la intervención es relativamente alto. A la llegada de los oficiales kenianos, los residentes entrevistados por los medios de comunicación locales expresaron alivio y optimismo, incluso teniendo en cuenta la historia de intervenciones extranjeras desastrosas en el país. Además, la MSS, que eventualmente contará con 2.500 agentes de seguridad de varios países, está lejos de alcanzar su plena capacidad operativa. 

El primer ministro Conille ha pedido repetidamente la “cooperación entre la población y la policía” en la lucha contra las pandillas, pero la opinión pública puede estar dudando.

“Estamos viendo un cambio en la opinión de la gente sobre la policía”, afirma Mérancourt. “Cuando llegaron, la gente estaba a la expectativa. Pero cada vez leo más comentarios [en redes sociales] como: ‘No están haciendo nada’, ‘Es un enorme despilfarro de dinero y recursos’ y la gente empieza a preguntarse qué hará esta misión para cambiar el problema de la inseguridad”.

La respuesta de las pandillas

Mientras la paciencia se agota, la violencia continúa en Haití.

El 21 de julio, cientos de miembros de la pandilla 400 Mawozo (400 novatos) atacaron a las fuerzas de seguridad en la comunidad de Croix-des-Bouquets, matando al menos a cuatro civiles e hiriendo a varios más. 

El 30 de junio, miembros de la coalición Viv Ansanm mataron al menos a 20 residentes de Gressier, una zona al sur de Puerto Príncipe. La coalición, dirigida por el líder de la pandilla Jimmy Cherizier, alias “Barbecue”, también atacó y se apoderó de la estación de policía municipal por segunda vez en menos de tres meses.

La violencia continúa en otras regiones. El 19 de julio, seis personas fueron secuestradas por miembros de una pandilla en Pilate, una comuna del departamento del Norte, en el norte de Haití. A principios de julio, cuatro personas murieron y 11 resultaron heridas cuando pandilleros intentaron tomar una estación de policía en la localidad de Moro, en el departamento de Artibonite. 

Según Mérancourt, los líderes de las pandillas podrían utilizar esta violencia para influir en el gobierno. Algunos, como Barbecue, han pedido que se entablen negociaciones entre las pandillas y el nuevo primer ministro, con el fin de evitar ser procesados y, posiblemente, mantener cierto nivel de poder a cambio de deponer las armas.  

Mientras tanto, otros líderes pandilleros parecen estar preparándose para un enfrentamiento con los agentes kenianos. Johnson André, alias “Izo”, líder de la poderosa pandilla 5 Segonn (5 segundos), que publica con frecuencia vídeos de música rap, publicó a principios de año un vídeo en el que prometía matar a los agentes kenianos si estos atacaban al grupo. 

5 Segonn también ha comenzado a construir un muelle en Village de Dieu, una zona que parece controlar en Puerto Príncipe, lo que le confiere una capacidad marítima mucho mayor. El muelle les permitiría trasladar miembros, armas y drogas con mayor facilidad y de manera clandestina, según una investigación de AyiboPost.

Además, las pandillas están pidiendo a los civiles desplazados que regresen a sus hogares en los barrios controlados por ellos, supuestamente para poder utilizarlos como escudos humanos, dijo Mérancourt a InSight Crime. Esto complicaría las operaciones de seguridad contra las pandillas.

Imagen principal: Primer ministro haitiano, Garry Conille, saluda a los policías kenianos recién llegados a Puerto Príncipe. Crédito: AP.