Una madre busca a tres hijos desaparecidos en medio de décadas de conflicto armado en Buenaventura.
*Este episodio también está disponible en inglés.
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Sobre este episodio
Buenaventura es el principal puerto de Colombia sobre el Pacífico y uno de los corredores más estratégicos del continente para el tráfico de cocaína. Durante décadas, la ciudad ha sido escenario de enfrentamientos entre grupos guerrilleros, paramilitares y bandas criminales que se disputan el control de las rutas de la droga hacia Europa y Norteamérica. El resultado es una ciudad donde hombres y mujeres son asesinados, niños desaparecen y las familias aprenden a convivir con el duelo y la incertidumbre como compañeros permanentes.
En este episodio viajamos a Buenaventura para conocer a Elena, una mujer afrocolombiana de unos sesenta años que llegó a la ciudad cuando era niña, después de que grupos armados asesinaran a sus padres en su pueblo natal. Buenaventura la acogió y ella hizo de la ciudad su hogar. Tuvo siete hijos y construyó una vida.
Pero la guerra que la llevó hasta allí nunca terminó. Tres de sus hijos han desaparecido. Dos se esfumaron sin dejar rastro, dejando a Elena buscándolos en vano y aferrándose a cualquier pista sobre su destino. Del tercero solo quedó su cráneo, hallado en un estero tres años después de su desaparición.
A través de la historia de Elena, investigamos cómo el conflicto armado en Buenaventura ha corroído el tejido social de la ciudad. Y exploramos cómo la violencia no solo mata, también borra a las personas, desintegra a las familias y deja a madres esperando respuestas que a veces llegan demasiado tarde, mientras otras nunca llegan.
Transcripción
[00:00:01] Steven Dudley: Hola. Una cosa antes de comenzar, hemos cambiado los nombres de todas las personas involucradas en esta historia para proteger sus identidades. Bien, esta es la historia. Es una mañana de sábado. Nuestros investigadores Henry Shuldiner y Juliana Manjarrés están sentados en la silenciosa sala de reuniones de un hotel en Buenaventura, en la costa pacífica colombiana.
[00:00:31] Henry: ¿Cómo estás?
[00:00:32] Elena: Bien, gracias a Dios. El Señor me lo bendiga.
[00:00:36] Steven Dudley: Sentada frente a ellos está una mujer de unos 60 años. Afrocolombiana. Lleva trenzas. Es de baja estatura, pero de presencia firme. La llamaremos Elena.
[00:00:50] Elena: Que los chicos tienen aquí. Y entonces lo ponen a patinar. Y yo, ¡ay qué vergüenza!
[00:00:56] Steven Dudley: No, levanta la voz. No lo necesita. En Buenaventura la gente la escucha. Ha estado en medio del conflicto armado de este país durante décadas.
[00:01:10] Juliana: Vinimos a hablar con Elena sobre cómo ha cambiado Buenaventura. De una ciudad donde los niños jugaban bajo la lluvia, a una zona de guerra donde los niños desaparecen. Elena conoce cada rincón de la zona. Le pedimos que nos ubicara. Le mostramos el mapa que traíamos con nosotros, y ella nos explicó…
[00:01:30] Elena: Yo te ubico por aquí. Esta es la isla. ¿Te vienes por aquí? Por aquí. Por aquí.
[00:01:36] Juliana: Buenaventura se extiende desde la tierra firme hasta una isla ubicada frente a una gran bahía, donde se encuentra el puerto de la ciudad. Un puente conecta ambas partes. La mayoría de la población vive en la zona continental, pero la disputa por el corredor estratégico y plataforma de salida para la droga atraviesa estas dos zonas y se extiende más allá.
[00:01:59] Elena: En esta parte se empieza en la isla y se termina…hacia arriba.
[00:02:07] Juliana: En Buenaventura, las líneas en un mapa no solo marcan barrios. Marcan territorio. Territorio controlado por guerrillas, paramilitares y pandillas.
[00:02:19] Steven Dudley: Elena ha vivido cada ola de esa violencia de la manera más cruel posible, abriéndose paso a través de lo que solo puede describirse como una especie de niebla de guerra. Tres de sus hijos han desaparecido, o fueron víctimas de desaparición forzada, como suele decirse. ¿Quién lo hizo, y por qué? La respuesta se pierde en esa niebla. Ella nunca ha dejado de buscarlos.
Este es el podcast de InSight Crime donde los llevamos por los rincones de América Latina para entender cómo funciona el crimen organizado. Soy su anfitrión, Steven Dudley, codirector de InSight Crime.
[00:03:15] Juliana: Y yo soy Juliana Manjarrez. En este episodio les contaré la historia de una madre en Buenaventura que busca a sus tres hijos en medio de una brutal guerra por el control de un corredor estratégico para el tráfico de cocaína. Tres búsquedas y tres finales muy diferentes.
[00:03:44] Elena: Yo no nací en Buenaventura. Me crié en Buenaventura. Llegué muy niña a Buenaventura porque la violencia me trajo hasta por acá. Perdí a mis padres. Estaba muy niña.
[00:04:00] Juliana: Elena no nació en Buenaventura, pero dice que es de ahí.
[00:04:04] Elena: Pero para mí soy una hija de Buenaventura. Soy una hija de Buenaventura…
[00:04:10] Juliana: Su vida ha estado marcada por la guerra. Llegó a Buenaventura siendo una niña desde el corazón de la zona cafetera en el centro de Colombia, después de que grupos armados mataron a sus padres. No recuerda mucho o no quiere hablar de eso. Lo que recuerda es lo que vino después. Una infancia feliz. Jugar en las calles. La lluvia.
[00:04:33] Elena: Una alegría. Era el aguacero en Buenaventura. Unos salían a llenar agua y otros salíamos a divertirnos. A lavar la ropa porque se aprovechaba hasta el aguacero para lavar la ropa. Mejor dicho, se vivía paz y tranquilidad en el territorio.
[00:04:51] Juliana: Y la lluvia también fomentaba la comida en abundancia. Y según Elena, la gente compartía con facilidad.
[00:04:58] Elena: Bueno, a remar la lancha y descargaban ahí en la azotea de las casas y empezaban las vecinas. Este es pa fulanita, este es pa yo no sé quién es. A sus vecinos de ahí alrededor, sus plátanos pa China, su banano, su así, así se compartía.
[00:05:17] Juliana: Aquí Elena se formó como auxiliar de enfermería y fue madre joven. Tuvo siete hijos: cinco niños y dos niñas. Las cosas no fueron fáciles. Se separó del padre de sus hijos. Algunos de ellos se fueron a vivir con él, otros se quedaron con ella. En ese momento, hacia mediados de la década de 1990, la ciudad también estaba cambiando.
[00:05:47] Cable de Noticias: Lo que pasó aquí en este lustro, un poco más de este lustro no tiene nombre en el Valle del Cauca.
[00:05:54] Elena: Alrededor del 95, 96 empezaron aquí las masacres, que en Anchicayá, había habido masacres, que en Raposo, que en el Río Dagu, que en los ríos aparecían los muertos, los cadáveres.
[00:06:10] Juliana: Eran las primeras víctimas de masacres de ese tipo en la zona. Y era apenas un presagio de lo que vendría. La disputa era entre paramilitares de derecha y guerrillas de izquierda.
[00:06:25] Juliana: Buenaventura es el principal puerto de Colombia sobre el Pacífico. También queda junto a la mayor región cocalera del país y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entonces la guerrilla más grande de Colombia, se estaban involucrando cada vez más en el tráfico de cocaína. Querían el puerto, así que fueron por él. Los combates no tardaron en llegar a la ciudad. Elena recuerda la primera vez que las FARC lanzaron un ataque a gran escala en Buenaventura. Era 1997.
[00:07:00] Elena: Toda la noche. Fueron disparos. Fueron ráfagas. Y por todo lo largo. Mire, fue tan impactante. A mí me tocó llevar a dos heridos al hospital esa noche. Dos jóvenes de mi barrio, de mi calle. Amigos. Vecinos. Me tocó llevarlos al hospital. Heridos. Y fallecieron. Fue una noche verdaderamente de terror.
[00:07:32] Juliana: Durante un tiempo, ese patrón se repitió. Combates. Heridos. Y Elena atendiéndolos hasta que fueron por ella.
[00:07:41] Elena: Me amenazaron con revólver en mano. En la cabeza me pusieron el revólver de que dejara de estar auxiliando. Que ya me tenían. Como se dice aquí, pistiada. Me ha tocado ver caer. Muchos, muchos, muchos, muchos, muchos, muchos. Pero aquí estoy.
[00:08:09] Juliana: Mucha gente se fue. Especialmente los jóvenes que no veían futuro y no querían quedar atrapados en medio de la guerra. Pero otros desaparecieron. Uno de esos jóvenes fue uno de los hijos de Elena, a quien llamaremos Luis.
[00:08:28] Elena: Me contaban los compañeritos que era que el señor era ecuatoriano y que andaba robándose los niños para que robaran para él.
[00:08:35] Juliana: Luis tenía unos diez años cuando un hombre llegó diciendo que iba a llevar a algunos niños a una carrera de bicicletas y nunca volvió. Elena lo buscó por todas partes y como no pudo encontrarlo, fue a la emisora local que daba espacios al aire para que la gente enviara mensajes a sus familiares y seres queridos desaparecidos. Pero no hubo respuesta. Su corazón se rompió. Luis se había ido. Elena perdió a su segundo hijo apenas unos años después. Esteban, como lo vamos a llamar. Era el menor. De piel oscura como ella y cabello apretado en rizos.
[00:09:24] Elena: Si todos mis hijos son guapos. Pero él sobresalía y él se jugaba fútbol y él eso mantenía con una tula para arriba y para abajo.
[00:09:33] Juliana: Esteban era inquieto y enérgico. Quería ser futbolista. Pasaba los días con sus amigos en el bosque o en canchas embarradas que los mismos muchachos improvisaban para jugar fútbol. Vivía con su papá, su madrastra, su abuela y algunos de sus hermanos. Elena lo veía con frecuencia, pero algo no andaba bien.
[00:09:54] Elena: Él una noche llegó con un arma hechiza y ella decía que era corta y pega un arma de verdad, pero era de madera.
[00:10:05] Juliana: Para entonces, la guerra se había convertido en una retaliación constante entre la guerrilla y los paramilitares. Las masacres se habían vuelto comunes en la zona. Mientras ambos bandos disputaban el control de este lucrativo corredor de acopio y salida de drogas. Muchísimas personas tuvieron que huir y jóvenes como Esteban eran reclutados con frecuencia. A veces se iban voluntariamente, otras veces los obligaban. Fue por esos días cuando Elena fue a la casa y la abuela paterna de Esteban le pidió que hablaran.
[00:10:41] Elena: Ya tiene varios días que él no duerme aquí en la casa. Lo hemos estado buscando en de los familiares, en de los amigos, y él no aparece.
[00:10:50] Juliana: Unos días después, alguien les dijo que lo había visto en otro barrio.
[00:10:54] Elena: Me comentó que él había estado allá, que él tenía un amigo y desaparecieron los dos.
[00:11:01] Juliana: Elena tenía muchas preguntas ¿Se había escapado? ¿Se había unido a la guerrilla o a los paramilitares? ¿Lo habían obligado a entrar? Lo que sí sabía era que ahora tenía dos hijos desaparecidos. Así que una vez más intentó seguir cada pista. Fue al barrio donde habían visto a Esteban por última vez y caminó por las calles preguntando a cualquiera que pudiera escucharla. Pero nada. Ahora faltaban los dos. No había rastro de ninguno. Ni de Luis, ni de Esteban. Y parecía que no quedaba más remedio que acostumbrarse a su ausencia. Elena siguió yendo a la emisora, a la policía, caminando por los barrios, abriéndose paso entre la niebla. Y entonces, en 2002…
[00:11:52] Elena: Pero un buen día apareció. Un día apareció y pues cuenta algunas cosas, porque él es más reservado. Él en cuanto a contar sus cosas, él es más reservado.
[00:12:01] Juliana: Luis volvió. Así nada más. Tan inexplicablemente como se había ido. La historia completa nunca se supo. Elena dice que Luis nunca ha sido de hablar mucho de eso, pero esto fue lo que logró reconstruir. Luis fue llevado a Ecuador y después de un tiempo logró escaparse y salvar su vida.
[00:12:23] Elena: Él dice que él se montó en una mula y cuando fue a ver se fue. Estaba en el Ecuador y que del Ecuador se vino de mula, en mula, en mula, en mula, hasta que llegó a Ipiales y ya llegó a Pasto, luego llegó a Cali.
[00:12:40] Juliana: En Cali, una familia lo acogió hasta que un día alguien de esa familia escuchó en una emisora local la voz de Elena llamando a Luis. Le dieron dinero, comida y lo enviaron de regreso a Buenaventura.
[00:13:00] Juliana: Pasaron los años. Elena vivía en una especie de espera suspendida, buscando, preguntando y esperando a Esteban. Mientras tanto, en Colombia las cosas estaban cambiando.
[00:13:15] Cable de Noticias: El presidente de la República de Colombia y el comandante de las FARC EP, firmarán el acuerdo final para la terminación del conflicto. Con esta firma estamos dando un paso fundamental hacia el propósito de lograr la paz estable y duradera.
[00:13:31] Juliana: Aunque en 2016 el gobierno colombiano firmó un acuerdo de paz con las FARC que puso fin a más de cinco décadas de guerra con la guerrilla más grande del país. Para Elena, el acuerdo trajo esperanza, pero no respuestas.
[00:13:47] Elena: Salimos muchas. Recuerdo que salimos alrededor de unas 111 personas.
[00:13:55] Juliana: En 2017, más de 100 personas que habían perdido hijos, esposos, esposas, hermanos, hermanas, amigos empezaron a reunirse en una iglesia católica. No era exactamente activismo. Era más bien un grupo de apoyo. Se necesitaban unas a otras.
[00:14:17] Cable de Noticias: La ola de violencia que vive el puerto tiene una razón. La disputa del territorio por parte de estas tres bandas delincuenciales. Todo por el control del narcotráfico.
[00:14:35] Juliana: Porque la guerra no había terminado. Lo que vino después del acuerdo de paz con las FARC fue distinto, más pequeño, menos ideológico, más criminal y sorprendentemente, más brutal. Además de los remanentes de las guerrillas y los paramilitares. Estaban las pandillas locales. Dos de ellas terminaron en guerra por el control de Buenaventura disputándose la ciudad. Cuadra a cuadra. A sangre y fuego. Y en 2021, esa violencia volvió a tocar la familia de Elena. El sobrino de Elena, a quien vamos a llamar Josué, creció con Esteban en la misma casa. Fueron criados como hermanos.
[00:15:19] Elena: Era como un hijo para mí porque…
[00:15:21] Juliana: Josué trabajaba con las manos. Era mecánico de motos. La gente decía que podía diagnosticar cualquier motor con sólo mirarlo. Un domingo de mayo de 2021. Alguien lo llamó para una reparación. Tomó sus herramientas. Salió y no volvió. Para el lunes, la gente del barrio decía que habían matado a Josué. Pudo haber sido una de las pandillas, o quizás otros grupos armados de la zona, o pudo haber sido un crimen al azar. Cuando la guerra es el pan de cada día. Nadie hace demasiadas preguntas y nadie da respuestas. En algún momento alguien le dijo a Elena que había visto a un joven de la zona cargando sus herramientas, escondiéndolas debajo de la camisa y entrando a escondidas al cuarto de Josué para llevarse su ropa. ¿Quién era? ¿Por qué nadie lo detuvo? Elena todavía no lo sabe. Probablemente nunca lo sepa. Aun así, buscó, como buscó a Luis, como seguía buscando a Esteban. Y esta vez lo hizo con más urgencia. Porque Carmen, la mamá de Josué, se estaba muriendo. Presionó a organizaciones. Presionó a las autoridades.
[00:16:46] Elena: Hay veces yo me iba todo el día a caminar con ella, a buscarlo.
[00:16:53] Juliana: Pasaron meses y meses y seguía sin haber nada. Y entonces, en diciembre de 2021, una pista.
Un equipo forense del gobierno había pasado todo el día buscando en los esteros que rodean la ciudad. Esas vías de agua suelen usarse para traficar drogas y para arrojar cuerpos. El equipo estaba terminando un barrido cuando la marea bajó y quedaron varados mientras esperaban a que la marea volviera a subir. Alguien vio algo en la maleza…
[00:17:33] Elena: Estaba el cráneo allí.
[00:17:46] Juliana: Identificar el cuerpo fue un proceso doloroso. Tomó años. Durante todo ese tiempo, Elena tenía una sola preocupación.
[00:17:55] Elena: Yo no quiero que fallezca sin saber de su hijo.
[00:18:01] Juliana: Carmen murió el 14 de agosto de 2024. Trece días después, las autoridades declararon que el cráneo que habían encontrado era el de Josué. Habían pasado tres años desde el hallazgo.
[00:18:17] Elena: Fue tan duro. No le pudo dar el último adiós a su hijo. Uff… Dios bendito… uff… el dolor es inmenso.
[00:18:36] Juliana: Tres hijos. Tres búsquedas. Luis se fue y Luis volvió. Josué fue asesinado. Elena lo enterró. ¿Y Esteban?.
[00:18:49] Elena: Y así estoy esperando, esperando que mi hijo aparezca aunque sea un huesito de la mano, del pie de alguna parte del cuerpo que aparezca y le digan a uno: es mi hijo.
[00:19:19] Steven Dudley: Este podcast es una producción de InSight Crime. Antes de despedirnos, un vistazo rápido a lo que viene la próxima semana.
[00:19:27] Rapper: La droga sale de aquí porque sale.
[00:19:31] Steven Dudley: Lo conocimos en Ecuador. Es rapero sobre el escenario. Tiene un micrófono fuera de él. Es otra historia. Es una historia sobre música y crimen y sobre la delgada línea que los separa. No querrán perdérsela.
Ahora, sobre el episodio que acaban de escuchar fue reportado y escrito por Henry Shuldiner y Juliana Manjarrés. Editado por Liza Schmidt, Tomás Uprimny, Elisa Roldán y por mí, Steven Dudley. Elisa Roldán es nuestra directora de proyecto y directora de arte. Los gráficos estuvieron a cargo de Isabella Soto. El diseño sonoro es de Valentina Fonseca, y nuestra música original de cumbia fue compuesta por Juan Felipe Pulido.
Gracias a todo el equipo de InSight Crime: investigadores, diseñadores, redes sociales, editores y equipo administrativo.
Un agradecimiento especial a Elena, por abrirnos las puertas de su casa y compartir su historia con nosotros.
Y si siguen escuchándonos hasta este momento, gracias a ustedes. Llevar una historia como esta al micrófono toma tiempo. Meses de reportería. Vuelos. Horas sentados en salas, escuchando y conversando. Y, siendo sinceros, hacerlo bien cuesta dinero. InSight Crime es completamente independiente. No tenemos dueños ni jefes que nos digan qué cubrir o qué dejar de cubrir. Así es como nos gusta trabajar. Y lo que nos permite seguir adelante son oyentes como ustedes.
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Desde Ecuador. Chao. Chao.
Contexto: el conflicto armado y la violencia criminal en Buenaventura, Colombia
Buenaventura, Colombia, refleja algunas de las contradicciones más profundas del país. Es el puerto más importante de Colombia sobre el Pacífico y moviliza alrededor del 60% del comercio exterior nacional. Al mismo tiempo, es una de las ciudades con los índices más altos de pobreza, desempleo y violencia.
Su ubicación geográfica la ha convertido en un punto clave para el narcotráfico. Está junto a la principal región productora de coca del país y cuenta con acceso directo a rutas marítimas hacia Europa y Norteamérica. Su importancia estratégica atrajo primero a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y, posteriormente, a sus rivales, los grupos paramilitares.
Tanto las FARC como los paramilitares se desmovilizaron tras los acuerdos de paz, pero en ambos casos el vacío de poder fue ocupado por grupos sucesores y pandillas locales.
Hoy, dos grupos en particular, Los Espartanos y Los Shottas, libran una guerra barrio por barrio por el control de los corredores estratégicos de la ciudad, generando nuevas olas de desplazamiento forzado y desapariciones que afectan de manera desproporcionada a los habitantes de los barrios más vulnerables.
Las desapariciones forzadas en Buenaventura tienen una característica particular, pues muchos de los cuerpos son arrojados a los esteros que rodean la ciudad, lo que dificulta enormemente la identificación de los restos y prolonga indefinidamente el sufrimiento de las familias. Las organizaciones de víctimas llevan décadas exigiendo una respuesta más contundente por parte del Estado colombiano sin mucho éxito.
Créditos
Investigación, guion y narración
Juliana Manjarrés y Henry Shuldiner
Edición
Tomás Uprimny, Elisa Roldán, Liza Schmidt y Steven Dudley
Producción ejecutiva
Steven Dudley y Elisa Roldán
Dirección creativa
Elisa Roldán
Diseño sonoro
Valentina Fonseca y Juan Felipe Pulido
Diseño gráfico
Isabella Soto
Marketing y redes sociales
Paula Rojas e Isabella Soto




