El Caribe, históricamente una región clave para el tráfico de drogas, ha sido recientemente escenario de la incautación de un narcosubmarino, lo que destaca cómo esta táctica de transporte se está volviendo más común.
El 12 de septiembre, las autoridades británicas informaron que el buque de la Real Armada Británica HMS Trent interceptó y decomisó 2 toneladas de cocaína de una lancha y un semisumergible el 26 de agosto en el mar Caribe, al sur de República Dominicana. La operación, realizada en colaboración con las autoridades estadounidenses, también dio como resultado la detención de 11 personas. Este incidente marca un hito para las autoridades del Reino Unido, ya que es la primera vez que incautan una embarcación ilegal de estas características.
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La utilización de estos submarinos artesanales ha aumentado en los últimos años, llegando incluso a ser interceptados en las costas europeas. Los narcosubmarinos, a menudo semisumergibles fabricados de forma artesanal, son construidos por redes criminales en astilleros improvisados en zonas selváticas en Colombia, Ecuador, o Guyana, entre otras.
A medida que las técnicas de construcción evolucionaron, las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas expandieron el uso de estos narcosubmarinos para realizar envíos hacia Europa y Norteamérica. Inicialmente, estas embarcaciones eran rudimentarias y transportaban cocaína a través del pacífico colombiano. Hoy en día, los submarinos que llegan a las costas europeas y norteamericanas también parten de Venezuela, Guyana, Surinam y el norte de Brasil.
El Caribe no ha sido una región con alta presencia de narcosubmarinos, aunque no es completamente ajena a este fenómeno. En 2011, las autoridades hondureñas incautaron 6.6 toneladas de cocaína de un narcosubmarino en el mar cerca de la frontera con Nicaragua y entre 2006 y 2012, la Guardia Costera de los Estados Unidos reportó la incautación de al menos cinco submarinos de este tipo en la región.
Análisis de InSight Crime
La incautación de un narcosubmarino en el Caribe indica un cambio en las rutas del tráfico de drogas y evidencia la expansión de tácticas sofisticadas en la región. Este acontecimiento destaca la importancia del Caribe para las redes criminales transnacionales.
El Caribe ha sido históricamente una región clave en el tráfico de drogas debido a su proximidad con los principales productores de cocaína en Suramérica. Tradicionalmente, las organizaciones narcotraficantes recurrieron a lanchas rápidas, avionetas, embarcaciones recreativas y barcos comerciales para mover droga a través del Caribe.
El uso de narcosubmarinos en el Caribe no es un fenómeno nuevo. De acuerdo con Sjoerd Top, director ejecutivo del Centro de Análisis y Operaciones Marítimas en materia de Narcotráfico, una unidad policial europea, la aparición de un narcosubmarino en la región “no es una tendencia nueva ni es un incidente aislado, hemos visto que algunos de ellos en el Caribe originan de Brasil o Colombia”.
“Si tienen éxito en una ruta, intentan usarla en otras rutas también”, afirmó.
Tradicionalmente asociados con rutas del Pacífico, su aparición en el Caribe está vinculada a la necesidad de los grupos criminales de adaptarse a las crecientes operaciones de seguridad marítima. Estas operaciones, que involucran a fuerzas como la Real Armada Británica, la Guardia Costera de Estados Unido, fuerzas locales de países caribeños y fuerzas europeas con territorios en la región, como Francia y Países Bajos, han aumentado el riesgo de usar métodos de transporte tradicionales.
A medida que las rutas y métodos tradicionales se vuelven más complicados de utilizar, los traficantes recurren a técnicas más sofisticadas para evitar ser detectados. Ese cambio, propiciado por el aumento de actividades de interdicción en el Caribe, ha llevado al uso de nuevas tecnologías para evitar la detección de los cargamentos.
“Debido a todos los esfuerzos que las fuerzas del orden y los estados están llevando a cabo para parar el tráfico de drogas y de otros bienes, los grupos criminales organizados están evolucionando e intentan utilizar este tipo de narcosubmarinos”, Top dijo a InSight Crime.
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“Sin cooperación internacional, cosas como estas no serían posibles. Desde MAOC puedo decir que en dos tercios de los casos las incautaciones las realiza otro país o agencia diferente a la que inicialmente obtiene la inteligencia”, comentó.
La incautación del narcosubmarino por parte de las autoridades británicas se debe, en parte, a un aumento en la cooperación internacional y en el intercambio de inteligencia entre las autoridades. La colaboración entre las autoridades francesas y venezolanas ha permitido un notable incremento en las incautaciones de cocaína en el Caribe francés y la cooperación en Guyana recientemente permitió la incautación de 4.4 toneladas de cocaína.
Esta cooperación no se limita al intercambio de inteligencia. “En cada ocasión en que uno de los países encuentra un semisumergible, aprendemos unos de otros”, explicó Top. El aumento de la atención y la cooperación internacional podría derivar en más incautaciones de cocaína y en mayores incautaciones de narcosubmarinos.
Imagen principal: Personal a bordo del narco submarino en el que el HMS Trent incautó cocaína. Crédito: Real Armada del Reino Unido
