El principal punto migratorio y comercial entre Venezuela y Colombia, la ciudad fronteriza de Cúcuta, ha visto altos niveles de violencia mientras lucha por enfrentar la creciente fuerza de los grupos criminales venezolanos.

En un ranking de las ciudades más violentas del mundo, publicado el 25 de febrero por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, Cúcuta aparece en el puesto 43 de las 50 ciudades analizadas. De acuerdo con los datos del estudio, en 2023 se presentaron 369 homicidios en la ciudad, una tasa de 33,8 por cada 100.000 habitantes.

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Por su parte, Sergio Palacios, presidente de la Junta Directiva de la Federación Nacional de Comerciantes en Norte de Santander (Fenalco), dijo a un medio local que en 2023 el secuestro creció 92%, la extorsión 110%, el atraco a mano armada en 115% y el asesinato en 62%.

A raíz del deterioro de violencia y seguridad en Cúcuta, su alcalde, Jorge Acevedo, ordenó a comienzos de febrero la militarización de la ciudad en el marco de un plan denominado ‘Libertad y Orden’.

Días atrás, Acevedo había denunciado múltiples amenazas por parte de organizaciones criminales de origen venezolano con presencia en la ciudad. “Dejo a disposición de la Fiscalía y la Policía de Cúcuta esta amenaza que me hace llegar las bandas ‘AK 47 y Tren de Aragua’” dijo a través de un mensaje que difundió en X, antes Twitter. 

Según los informes de las autoridades locales, el incremento en los índices delictivos en Cúcuta se relaciona estrechamente con la actividad de cuatro bandas transnacionales identificadas como “Los Porras”, “AK47”, “Los Lobos” y “Carlos Pecueca”. 

Análisis de InSight Crime

Cúcuta se ha convertido en un lugar ideal para los grupos criminales venezolanos y su éxito en establecerse en esta ciudad se debe principalmente a dos factores: el constante flujo migratorio y la variedad de economías ilegales en la frontera. 

El arribo de las estructuras venezolanas en Cúcuta, específicamente del Tren de Aragua, coincidió con la detonación del éxodo migratorio en 2018, cuando unos 3,4 millones de ciudadanos de Venezuela habían huido de la crisis interna de su país. Para enero de 2019, según cifras del gobierno colombiano, 1,2 millones vivían en diferentes ciudades de Colombia, incluyendo Cúcuta.

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Entre la población migrante que se iba asentando en la frontera colombo-venezolana, se camuflaron delincuentes. En un inicio, esto provocó enfrentamientos con grupos guerrilleros de origen colombiano, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), con quienes competían por el control de los pasos fronterizos irregulares, conocidos como “trochas”, así como las economías criminales que ofrecían estos corredores. 

De igual manera, las organizaciones venezolanas resistieron las ofensivas de la fuerza pública entre 2019 y 2020, y bandas como el Tren de Aragua y los AK47 han logrado expandir su influencia en la ciudad.

En una visita que InSight Crime realizó a la ciudad de Cúcuta en 2023, periodistas, funcionarios públicos y fuerza pública relataron cómo la banda de los AK47 había adquirido el control de importantes barrios en Cúcuta donde controlaban actividades criminales como la extorsión y el microtráfico.

Además, como parte de la estrategia de afianzamiento territorial, estos grupos han empezado a sumar colombianos a sus filas, una muestra de que tienen una mejor oferta ilícita que los locales.

“En este lado del territorio colombiano, Norte de Santander, las bandas de delincuencia organizada están estructuradas y conformadas por individuos de ambas nacionalidades”, dijo a InSight Crime un líder social de Cúcuta.

Por su parte, el Tren de Aragua es símbolo de la fortaleza lograda. Más allá de controlar barrios empobrecidos, trasladó su modelo de pranato como en su natal Venezuela y actualmente controla una parte de la cárcel de Cúcuta, lo que evidencia el alcance criminal que tiene en la ciudad fronteriza. 

Este afianzamiento criminal le sirvió de trampolín para extender sus tentáculos en otras áreas de Colombia como Bogotá, la región Caribe y la frontera con Ecuador. Tras el éxito obtenido por la banda, es posible que otros grupos busquen seguir sus pasos.