Una serie de masacres en el departamento del Valle del Cauca, en el suroeste de Colombia, ilustra cómo las bandas criminales urbanas emplean cada vez más una forma de violencia que antes se asociaba a los principales grupos armados del país.

En lo que va de 2024 se han registrado 21 masacres en Colombia, entendidas como el asesinato simultáneo de tres o más personas. Cuatro de ellas se derivan de la escalada de violencia entre pandillas en Valle del Cauca.

En el caso más reciente, a principios de abril, personas armadas mataron a cinco personas en un bar del municipio de Toro, en el norte del Valle del Cauca. La masacre se produjo en medio de los enfrentamientos entre las pandillas Nueva Generación y Los Flacos. Ambos grupos surgieron de los restos del extinto Cartel del Norte del Valle (CNDV).

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Las cuatro masacres registradas en el departamento este año están relacionadas con un conflicto más amplio entre bandas locales que se disputan el control de municipios del Valle del Cauca, además de poblaciones de los departamentos vecinos de Risaralda y Quindío.

El conflicto se ha exacerbado, en parte, por el regreso de narcotraficantes colombianos encarcelados anteriormente en Estados Unidos. Algunos han regresado al Valle del Cauca tras cumplir sus condenas y estarían intentando recuperar sus bienes y rutas de narcotráfico con la ayuda de las pandillas locales del departamento, según El País.

Análisis de InSight Crime

El aumento de las masacres en el último año ilustra cómo esta forma de violencia se ha vuelto más frecuente en las zonas urbanas.

Las masacres fueron habituales durante el largo conflicto armado interno de Colombia (1948-2016). Los paramilitares de derecha, en particular, utilizaron los asesinatos en masa para establecer el control territorial o castigar a las comunidades donde había presencia las guerrillas. Las guerrillas de izquierda también cometieron masacres de civiles, aunque en menor medida.

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Pero ahora las masacres ocurren con más frecuencia en las ciudades que en los lugares remotos, donde el conflicto armado del país ha sido más intenso, según datos de los últimos cinco años analizados por Verdad Abierta.

Además de los pueblos del Valle del Cauca, ciudades como Cúcuta y Barranquilla han experimentado una rápida intensificación del conflicto entre bandas. Las ciudades que concentran el mayor número de masacres incluyen grandes áreas urbanas como Cúcuta, Bogotá, Barranquilla y Cali, según los datos. Las masacres suelen surgir de enfrentamientos entre pandillas por el control de las economías criminales.

Las masacres relacionadas con el conflicto armado colombiano comenzaron a disminuir significativamente en 2012, cuando el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos (2010-2018) comenzó a negociar un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La tendencia a la baja continuó hasta 2019, pero la tasa de masacres ha aumentado desde entonces con la creciente prevalencia de la violencia urbana en todo el país.

Imagen principal: Autoridades trasladan los cuerpos de las víctimas de una masacre perpetrada por una pandilla en el Valle del Cauca, Colombia. Crédito: El País.