El primer ministro de Haití, Ariel Henry, anunció su dimisión, lo que pone de manifiesto que las pandillas se han convertido en el poder dominante en el país.

Henry anunció su dimisión el 11 de marzo en un discurso grabado desde Puerto Rico, donde se encuentra prácticamente exiliado.

“El gobierno que dirijo se retirará inmediatamente después del establecimiento del consejo de transición”, dijo, refiriéndose a un órgano de siete personas cuya composición aún no se ha decidido.

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En las dos últimas semanas, las pandillas lanzaron ataques coordinados para intentar derrocar al gobierno. Las estaciones de policía fueron saqueadas y la policía luchó por mantener el control del Champ de Mars, un distrito gubernamental clave donde se encuentra el palacio presidencial.

A medida que la crisis se agravó durante el fin de semana, el ejército estadounidense evacuó por vía aérea a todo el personal no esencial de su embajada y añadió fuerzas para reforzar la seguridad del recinto. El Ministerio de Asuntos Exteriores alemán también evacuó a representantes de la Unión Europea a la vecina República Dominicana.

La ola de violencia se produjo después de que el primer ministro Henry firmara un acuerdo para enviar hasta 1.000 agentes de policía kenianos a Haití, en un intento de hacer frente a la creciente inseguridad del país. Pero parece que el acuerdo ha quedado paralizado.

Haití se encuentra en estado de emergencia desde el 3 de marzo, después de que los miembros de una pandilla atacaran dos centros penitenciarios de la capital, Puerto Príncipe, liberando a unos 4.000 reclusos.

Jimmy Chérizier, alias “Barbecue”, expolicía y líder de la poderosa alianza de pandillas G9 y Familia, se atribuyó la autoría del ataque y afirmó que su objetivo final era derrocar al gobierno.

“Si Ariel Henry no dimite, si la comunidad internacional sigue apoyándolo, nos dirigimos hacia una guerra civil”, declaró el líder de la pandilla a la prensa el 5 de marzo.

Análisis de InSight Crime

La renuncia del primer ministro Henry subraya cómo, por primera vez, las pandillas que antes respondían a las élites políticas y económicas se han convertido en los principales agentes de poder de Haití, lo que supone un importante desafío para un futuro gobierno de transición y para cualquier cuerpo de seguridad extranjero.

Haití lleva mucho tiempo experimentando disturbios políticos y violencia. Sin embargo, la situación actual tiene pocos precedentes. Mientras el gobierno ha abdicado del poder, ninguna fuerza de seguridad nacional, extranjera u organismo multilateral ha llenado el vacío.

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En su lugar, el país ha quedado en manos de las pandillas que han crecido en los últimos años bajo la protección de políticos ambiciosos y empresarios sin escrúpulos. Ahora esos jefes han sido relegados a un segundo plano.

Según la ONU, las pandillas controlan el 80% de Puerto Príncipe. Además, el director de la Agencia Estatal de Agua y Saneamiento (DINEPA) ha declarado que el 90% de los puntos de bombeo y las fuentes de agua están actualmente en manos de grupos criminales.

La escasez de agua, alimentos y medicamentos básicos ha paralizado la capital, provocando una crisis humanitaria y temores de un nuevo brote de cólera. De acuerdo con la ONU, 5,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria.

Los líderes de la Comunidad del Caribe (CARICOM), reunidos en Kingston, Jamaica, declararon que apoyaban la dimisión de Henry y que crearían un consejo de transición para sentar las bases de unas elecciones. En una declaración del grupo se especificaba que ninguna persona acusada o condenada podría formar parte del consejo, lo que impediría a los líderes de las pandillas de Haití participar en el proceso.

“… No está claro si el nuevo gobierno hará algo para apaciguar a los diversos grupos armados que se han unido en las últimas semanas”, escribió Jake Johnston, investigador del Center for Economic and Policy Research. “Lo que está claro es que es improbable que el anuncio hecho anoche en Kingston lleve por sí solo a una solución a la crisis actual”.

Por su parte, Barbecue afirmó que su alianza de pandillas “no reconocería” ningún gobierno de transición puesto en marcha por la CARICOM.

Imagen principal: Un grupo de personas prende fuego a varios neumáticos durante una manifestación que exige la renuncia del primer ministro haitiano, Ariel Henry, en Puerto Príncipe el 7 de marzo. Crédito: Anadolu/Getty Images.