Esta semana, las autoridades de Perú duplicaron la recompensa que alcanza la cifra histórica de un cuarto de millón de dólares por un jefe criminal conocido como “El Monstruo”, quien actualmente encabeza la lista de los más buscados de Perú. La medida refleja la creciente urgencia por enfrentar el auge del mercado de la extorsión en el país.
Erick Moreno Hernández, alias “El Monstruo”, ha eludido la captura desde que huyó de Perú el año pasado, y está acusado de liderar a “Los Injertos del Cono Norte”, una red criminal responsable de secuestros, sicariato y extorsiones en todo el norte de Lima, la capital del país. El grupo es conocido por extorsionar al sector del transporte, lo que provocó el año pasado múltiples huelgas de conductores en la ciudad. El Monstruo también es sospechoso de ordenar el asesinato del cantante Paul Flores, figura popular de la escena musical peruana, cuyo asesinato provocó la declaración de un estado de emergencia en marzo de este año.
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Ante la creciente presión de las fuerzas de seguridad, El Monstruo huyó de Perú y se instaló supuestamente en Brasil, donde, según los medios de comunicación y las autoridades peruanas, opera bajo la protección del Primer Comando de la Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC). El exministro del interior, Rubén Vargas, afirma que las redes están desarrollando una alianza destinada a “ampliar el control territorial y fortalecer las redes de narcotráfico”.
Desde que huyó de Perú, El Monstruo se ha integrado en una creciente mafia peruana en Brasil, según los medios brasileños. Allí, según los reportes, lidera a “Los Guevara”, también conocidos como “Guerreiros Sangrentos”, un brazo de su red de extorsión Lima Norte. El Monstruo ha llegado a aparecer en vídeos que circulan por São Paulo, exigiendo el pago de extorsiones y amenazando a las víctimas.
Las autoridades brasileñas y peruanas han unido sus fuerzas para intentar acabar con esta creciente mafia peruana, según los reportes. El 16 de abril, el Ministerio Público y la policía de São Paulo lanzaron la Operación Sicarios, en la que participaron 160 agentes de las fuerzas especiales y se ejecutaron 25 órdenes de allanamiento y arresto en toda la ciudad. Los operativos derivaron en tiroteos violentos, pero El Monstruo continúa prófugo.
Poco después, el 6 de junio, Perú emitió solicitudes de extradición a Brasil y Paraguay, citando los presuntos vínculos criminales de El Monstruo en ambos países. En este último, la policía peruana indica que cuenta con el apoyo de Jazmín Martínez, de nacionalidad paraguaya, de quien se cree que facilitó su fuga y gestionó el lavado de las ganancias provenientes de la extorsión en Lima Norte.
Análisis de InSight Crime
El ascenso de El Monstruo como el criminal más buscado de Perú pone en evidencia el papel central que ocupa hoy la extorsión en el panorama criminal del país. Mientras que la mayoría de las recompensas en la lista de los más buscados oscila entre los 10.000 soles (US$2.700) y los 30.000 soles (US$8.300), la recompensa sin precedentes de un millón de soles (US$277.000) por información que conduzca a su captura indica un nivel de prioridad sin precedentes.
Supera la cantidad ofrecida por otros fugitivos de alto perfil, entre ellos Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, presunto líder de la banda del Tren de Aragua, y uno de los fugitivos de más alto perfil de Perú, el gobernador regional Vladimir Cerrón, buscado por crimen organizado y colusión agravada. Ambos tienen recompensas de 500.000 soles (US$138.000).
La priorización de la captura de El Monstruo refleja cómo en numerosas ciudades la extorsión ha superado a otras formas de criminalidad como la actividad criminal más común, dijo a InSight Crime Christian Campos Vásquez, investigador asociado del Instituto de Criminología de Perú. Los otros grandes mercados criminales del país son el narcotráfico y la minería ilegal.
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La transformación de la organización de El Monstruo de una banda local de extorsión en una red criminal transnacional con vínculos en Brasil y otros países representa un importante salto evolutivo para las bandas de extorsión de Perú, y una transformación más amplia dentro del panorama criminal peruano, afirmó el analista de seguridad Pedro Yaranga.
Las bandas locales que antes operaban en territorios limitados de los centros urbanos están consolidando su poder, reproduciendo la violencia extrema de los actores transnacionales a medida que se expanden a nuevas regiones de Perú y más allá.
El Monstruo, señala Yaranga, “empezó con un pequeño grupo; pero fue avanzando por la acumulación de grandes ganancias producto de la extorsión a empresarios de diversos rubros”.
La posible conexión con el PCC de Brasil, de confirmarse, permitiría a El Monstruo una mayor protección y al grupo brasileño expandirse más fácilmente en Perú a través de los contactos de El Monstruo, según Yaranga.
Otros grupos, según Yaranga, podrían seguir este ejemplo.
“Las pequeñas bandas nativas que solían robar al paso sin mayor violencia, las que siempre han existido pero tuvieron escuela de las organizaciones criminales transnacionales”. Estos grupos están reproduciendo ahora la extrema brutalidad de sus homólogos más grandes y se están expandiendo a nuevas regiones de Perú y más allá, añadió.
Imagen principal: Erick Moreno Hernández, alias «El Monstruo». Crédito: Ministerio del Interior de Perú.



