El Tren de Aragua es la estructura criminal más poderosa de Venezuela y el único grupo local que ha logrado afianzarse en el extranjero. El grupo pasó de ser una banda carcelaria a convertirse en una amenaza de naturaleza transnacional con un amplio portafolio criminal.

Esta expansión transnacional se produjo a expensas del masivo éxodo venezolano. Desde la prisión de Tocorón, en Aragua, la banda supervisaba y se beneficiaba de células establecidas en al menos otros tres países suramericanos. Sin embargo, en septiembre de 2023, 11.000 policías y militares venezolanos irrumpieron en Tocorón para aparentemente tomar el control del que, hasta entonces, había sido el centro de operaciones del Tren de Aragua. A pesar del golpe que supuso la pérdida de su base de operaciones, la cúpula del grupo escapó y sus células transnacionales siguen operando.

La expansión del Tren de Aragua a Colombia, Perú y Chile ha transformado, en algunos casos, el panorama criminal local y ha atraído la atención de las autoridades de estos países y de toda la región. En Estados Unidos, la banda ha quedado en el ojo del huracán ante las políticas del presidente Donald Trump en una marcada campaña antimigración.

Existen varios mitos sobre el Tren de Aragua —como que sus integrantes usan tatuajes distintivos— que se han difundido erróneamente, y no hay evidencia sólida que apunte a una expansión estructurada del grupo en el país.

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Últimas noticias de El Tren de Aragua

6 de julio de 2026 – Colombia extradita a Chile a lugarteniente del Tren de Aragua

Colombia extraditó a Chile a Dayonis Junior Orozco Castillo, alias “Botija”, requerido por el asesinato del teniente de Carabineros Emmanuel Sánchez en abril de 2024. Botija permanecía detenido desde su captura en el departamento colombiano de Cauca, poco después del asesinato de Sánchez.

La historia detrás del Tren de Aragua

El Tren de Aragua nació en la cárcel de Tocorón, en el estado Aragua. El nombre del grupo puede tener su origen en un sindicato de una obra ferroviaria que nunca concluyó. Pero Héctor Rustherford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, convirtió el Tren de Aragua en lo que es hoy durante su encarcelamiento en Tocorón.

Seguimos monitoreando la evolución de la situación en Venezuela tras el arresto de Nicolás Maduro: las implicaciones regionales del creciente despliegue militar de Estados Unidos, así como la forma en que las dinámicas de poder locales y las estructuras criminales se adaptan a estos cambios, incluso en el interior del llamado Cartel de los Soles.

Bajo el liderazgo de Niño Guerrero, Tocorón se convirtió en una de las prisiones más notorias del país, en gran parte debido a la política no oficial del gobierno venezolano de entregar el control de algunas prisiones, entre ellas Tocorón, a jefes criminales conocidos como pranes. Esta libertad y los ingresos delictivos de la pandilla permitieron la construcción de un zoológico, una piscina, un parque infantil, un restaurante y un club nocturno dentro de la cárcel.

Con el control de la pandilla firmemente cimentado dentro de la prisión, el Tren de Aragua comenzó a expandir su influencia. Comenzó por el barrio de San Vicente, donde estableció un estricto control social e incluso recibió recursos y apoyo del gobierno a través de su fundación benéfica conocida como “Fundación Somos El Barrio JK”.

Algunas bandas criminales que ya operaban en Aragua establecieron pactos de no agresión con la pandilla, entre ellas el Tren del Llano. Sin embargo, tras el asesinato del líder del Tren del Llano en 2016, el grupo carcelario comandado por Guerrero se apoderó de sus territorios en Aragua y parte del estado Guárico, según fuentes policiales que hablaron bajo condición de anonimato por temor a su seguridad.

En los años siguientes, la pandilla expandió su red a otros estados de Venezuela a través de alianzas con grupos más pequeños, llegando a estar presente en al menos otros cinco estados. Durante este proceso, amplió su portafolio criminal en Venezuela para incluir la extorsión, el secuestro, la trata de personas con fines de explotación sexual, el tráfico de migrantes, el contrabando, la minería ilegal, el tráfico de drogas al por menor, la ciberdelincuencia y el robo.

La expansión del Tren de Aragua se volvió transnacional hacia 2018, cuando la pandilla intentó establecerse en la frontera entre Venezuela y Colombia, entre el estado venezolano de Táchira y el departamento colombiano de Norte de Santander. Allí se enfrentó a importantes grupos criminales colombianos, entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC). Los grupos lucharon por el control de los pasos fronterizos clandestinos, conocidos como trochas, que albergan diversas economías delictivas, como el trasiego de drogas, contrabando de bienes y migrantes.

El Tren de Aragua se abrió un espacio dentro de la población fronteriza colombiana de La Parada, donde muchos migrantes venezolanos que huían de su país llegaban por primera vez a Colombia. En ese momento, el éxodo venezolano estaba en pleno apogeo y el Tren de Aragua vio una oportunidad en la desesperación de sus compatriotas. Mientras los principales grupos criminales colombianos se centraban en el narcotráfico, el Tren de Aragua comenzó a explotar sistemáticamente a los migrantes venezolanos, cobrándoles extorsiones, llevándolos clandestinamente a Colombia y haciéndose con el control de varios nodos del mercado de la trata de personas con fines de explotación sexual.

Entre 2018 y 2023, el Tren de Aragua construyó una red criminal transnacional, estableciendo células en Colombia, Perú y Chile, con presencia esporádica, según informes adicionales, en Ecuador, Bolivia y Brasil.

El grupo se expandió siguiendo los flujos migratorios venezolanos, permaneciendo inicialmente bajo el radar al centrarse únicamente en los migrantes venezolanos, a medida que aumentaba su presencia en los pasos fronterizos y en las zonas urbanas donde estos se congregan.

A medida que las células se fueron consolidando, permearon economías delictivas locales, empleando una violencia selectiva y llamativa para expulsar a los grupos locales y constituirse como una seria amenaza. Además de la extorsión y el tráfico de migrantes, las facciones del Tren de Aragua en el extranjero controlan un sistema de préstamos ilegales (también conocidos como gota a gota), microtráfico, el secuestro, el tráfico internacional de drogas a pequeña escala, la trata de personas y los robos. Cada célula se especializa en actividades diferentes, en función de las condiciones locales.

Sin embargo, como el uso de la violencia por parte del grupo en el extranjero ha encendido las alarmas en la región, autoridades de Suramérica tienen ahora al Tren de Aragua en la mira. El gobierno de Venezuela retomó el control de Tocorón en septiembre de 2023, privando al Tren de Aragua de su bastión histórico, mientras que las fuerzas de seguridad de Chile, Perú y Colombia han llevado a cabo operaciones de gran escala contra la pandilla desde 2022.

Tras asumir la presidencia a inicios de 2025, Donald Trump y su administración han impulsado una campaña de seguridad en la que el Tren de Aragua ha sido uno de los protagonistas. En febrero de 2025, Trump designó a varios grupos criminales, incluido el Tren de Aragua, como “organizaciones terroristas extranjeras”. En marzo, la Casa Blanca invocó la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, alegando que el Tren de Aragua ha invadido a Estados Unidos bajo la dirección de Nicolás Maduro. Estados Unidos ha deportado a El Salvador a cientos de migrantes venezolanos, detenidos por su presunta vinculación con la organización criminal, en muchos casos sin que las autoridades presenten pruebas concretas

La organización sufrió su golpe más grave desde la pérdida de Tocorón cuando Niño Guerrero fue abatido en una operación conjunta entre Estados Unidos y Venezuela en el estado Bolívar, en junio de 2026.

¿Quiénes son los líderes del Tren de Aragua?

El líder principal del grupo fue Héctor Rustherford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, quien dirigió al Tren de Aragua desde la prisión de Tocorón hasta septiembre de 2023. Se fugó antes de que se llevara a cabo la operación para retomar la cárcel, tras ser advertido con antelación, según informes de la sociedad civil venezolana.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en junio de 2026 la muerte de Niño Guerrero durante operaciones conjuntas con Venezuela. Un video difundido por la administración Trump muestra una vivienda, en la que supuestamente estaba Guerrero, siendo destruida por una explosión en un ataque cinético que el gobierno venezolano indicó ocurrió en el sureste del estado Bolívar.

Con la muerte de Guerrero, el liderazgo del Tren de Aragua queda en el aire. Uno de los posibles sucesores es el cofundador de la organización, Yohan José Guerrero, alias “Johan Petrica”. Johan Petrica se había dedicado a dirigir una poderosa agrupación de extracción ilegal de oro en Las Claritas, ubicada en el sur del estado Bolívar, conocida como el Sindicato de Las Claritas, la zona donde murió Niño Guerrero.

El otro cofundador del Tren de Aragua es Larry Amaury Álvarez, alias “Larry Changa”. Álvarez escapó en 2015 de Tocorón y en 2018 llegó a Chile para liderar la expansión y consolidación del grupo criminal en el país. En 2022, cuando la policía chilena empezó a investigarlo, huyó a Colombia, desde donde seguía liderando las operaciones de la facción en Chile, además de planificar la estrategia de expansión de la banda en Colombia. Álvarez fue capturado en julio de 2024 en el departamento del Quindío, en Colombia. Dos años después, el presidente colombiano Gustavo Petro aprobó su extradición a Chile.

Informes de las fuerzas de seguridad en Perú, Chile y Colombia sugieren que, pese a la expansión geográfica de la banda, esta mantuvo originalmente una estructura jerárquica. Documentos judiciales muestran cómo varios lugartenientes del Tren de Aragua fueron enviados a células en distintos países de la región, algunos de los cuales incluso habrían rotado entre células en múltiples países. Sin embargo, no está claro cuánta coordinación existe entre las facciones internacionales de la organización desde la toma de Tocorón y la muerte de Niño Guerrero.

¿Dónde opera el Tren de Aragua?

El centro de operaciones del Tren de Aragua se encontraba en la prisión de Tocorón, en el estado Aragua, donde permanecen remanentes del grupo, aunque debilitados. La banda se había expandido a varios estados venezolanos, especialmente Carabobo, Sucre, Guárico y Lara, pero perdió fuerza tras la caída de Tocorón. Mantuvo operaciones en el estado Bolívar a través de Yohan José Romero, alias “Johan Petrica”, y el Sindicato de Las Claritas, pero no está claro si logrará mantener el control mientras enfrenta una presión creciente de las autoridades venezolanas y estadounidenses.

Fuera de Venezuela, el Tren de Aragua ha establecido células permanentes en Colombia, Perú y Chile, con informes de sus actividades en Brasil, Ecuador y Bolivia.

Estas actividades suelen concentrarse en zonas fronterizas con pasos clandestinos utilizados habitualmente por migrantes venezolanos, como la frontera entre Venezuela y Colombia, la frontera entre Perú y Chile y la frontera entre Bolivia y Chile. La banda también ha establecido células en zonas urbanas con grandes poblaciones de migrantes venezolanos, como Bogotá (Colombia), Lima (Perú) y Santiago (Chile).

¿Quiénes son los aliados y enemigos del Tren de Aragua?

El Tren de Aragua ha mantenido numerosos vínculos con el crimen organizado y con grupos carcelarios, tanto en Venezuela como en otros países, con los que ha establecido pactos de no agresión e incluso alianzas para repartirse las rentas criminales. Una de estas bandas carcelarias estaba ubicada en el Centro de Reclusión Judicial de Trujillo, dominada por Álvaro Enrique Montilla Briceño, alias “El Loro”. La prisión fue tomada por las fuerzas de seguridad poco más de un mes después de que los funcionarios allanaran Tocorón.

Además, el Tren de Aragua presuntamente reclutó y financió a una pequeña pandilla criminal del estado de Lara, llamada la banda de “El Santanita”, para cometer secuestros y extorsiones.

Un informe de 2021 procedente de Brasil afirmaba que miembros de Tren de Aragua habían sido encarcelados en el estado de Roraima, al norte del país, cerca de Venezuela, y trabajaban con el mayor grupo criminal de Brasil, el Primer Comando Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC), afirmaciones repetidas por una investigación académica de 2022, aunque la naturaleza exacta de esta relación sigue sin estar clara.

El Tren de Aragua se ha enfrentado a múltiples grupos, entre ellos el ELN, por el control de los pasos fronterizos entre Venezuela y Colombia.  Funcionarios locales y fuerzas de seguridad de toda la región han destacado la disposición del grupo a utilizar la violencia selectiva para expulsar a las bandas locales.

La relación de la banda con las fuerzas de seguridad y los funcionarios venezolanos ha sido compleja. Por un lado, múltiples fuentes entrevistadas por InSight Crime han señalado que el grupo ha corrompido a funcionarios locales y regionales. Por otro lado, su crecimiento se vio impulsado por el traspaso no oficial de poder del Estado a los pranes y por la impunidad de la que gozaba dentro de Tocorón. Incluso tras la invasión de Tocorón por parte del gobierno, su relación con los funcionarios sigue siendo turbia. Ha perdido su bastión, pero parece haber recibido aviso con antelación, y ningún miembro de alto nivel ha sido capturado por las autoridades en Venezuela hasta la fecha.

¿Cuál es el panorama para el Tren de Aragua?

El Tren de Aragua fue el primer grupo criminal venezolano que logró expandirse por Suramérica, lo cual ha llevado a considerarlo una amenaza para la seguridad regional. 

Sin embargo, su expansión internacional parece haberse ralentizado, y la pérdida de su base de operaciones en la prisión de Tocorón y la captura de múltiples líderes de alto nivel en Colombia parecen haber afectado parcialmente sus operaciones transnacionales. 

Además, las fuerzas de seguridad de toda la región han invertido recursos en perseguir y judicializar a las células de la banda. Autoridades de Colombia, Chile y Perú han detenido a cientos de miembros de la banda desde 2022. Estos golpes han llevado a una mayor fragmentación dentro del grupo, que en la actualidad opera más como un conjunto de franquicias dispersas que como una organización cohesionada.

La migración masiva que permitió la expansión del Tren de Aragua también ha cambiado. Había poca infraestructura criminal en Suramérica preparada para el número de migrantes venezolanos que viajaron a través del continente entre 2018 y 2022, lo que permitió al Tren de Aragua intervenir y reclamar gran parte de las ganancias. 

El cambio de las rutas migratorias del sur hacia Estados Unidos, cruzando a través de Colombia y Centroamérica, disminuyó los ingresos procedentes de los migrantes en el territorio del Tren de Aragua, y  dado que el tráfico de migrantes y la trata de personas a lo largo de la ruta hacia el norte ya estaban controlados por poderosos grupos criminales, el Tren de Aragua no logró acceder a este mercado criminal.

Continúan apareciendo informes sobre nuevas células en Suramérica, aunque las autoridades creen que muchas de ellas son imitadoras que intentan aprovecharse de la notoriedad del Tren de Aragua. Queda por ver si el Tren de Aragua podrá sobrevivir a la fragmentación de sus estructuras en la región.