El narcotráfico desde Venezuela antecede a Nicolás Maduro y seguirá existiendo por mucho tiempo. La pregunta es si el comercio de cocaína seguirá siendo administrado y regulado por el régimen chavista, o si la salida de Maduro debilitará el narcotráfico incrustado en el Estado.

“Mientras Venezuela siga al lado de la principal fuente de la mayor parte de la cocaína del mundo, y mientras siga siendo imposible garantizar el Estado de derecho y el control territorial, las drogas continuarán fluyendo, lo llames Cartel de los Soles o no”, dijo Phil Gunson, periodista y analista que ha residido en Venezuela durante más de 25 años.

*Este artículo es el sexto de la investigación Cocaína, Cartel de los Soles y Venezuela sin Maduro”, que analiza las dinámicas actuales del narcotráfico en Venezuela, la naturaleza del Cartel de los Soles y su posible futuro sin Maduro. Lea la investigación completa aquí.

El Cartel de los Soles, que existía antes de que Maduro llegara al poder, permanece intacto tras su salida. De hecho, si el Cartel de los Soles tiene algún liderazgo central cohesionado, este estaría encarnado por el veterano ministro de defensa, el general Vladimir Padrino, y el actual ministro de interior, Diosdado Cabello.

Y es el mismo Cabello quien también lidera la lucha contra el narcotráfico en el país.

“Nosotros le hemos dado golpes consecutivos, golpes fulminantes al tema de la droga; ellos lo saben, que por aquí no está pasando droga en este momento”, dijo en enero, negando la existencia del Cartel de los Soles.

La corrupción en las fuerzas armadas está ahora institucionalizada. Aunque Estados Unidos y la nueva presidenta, Delcy Rodríguez, impulsan una reactivación económica, los salarios militares siguen siendo extremadamente bajos —menos de US$200 al mes para un oficial superior. Y el costo de vida en Venezuela, cada vez más dolarizada, es más alto que en la vecina Colombia, donde el salario mínimo supera los US$450. Miembros de las fuerzas de seguridad y empleados públicos necesitan acceso a otras fuentes de ingreso para sobrevivir. Es poco probable que esto cambie a corto plazo y continuará alimentando el sistema de corrupción en las instituciones del Estado.

Delcy Rodríguez fue una pieza clave en el sistema de gobernanza criminal híbrida de Maduro antes de asumir la presidencia, un esquema mediante el cual altos dirigentes chavistas y generales recibían acceso a rentas criminales o contratos estatales a cambio de lealtad. De hecho, el general Cliver Alcalá — actualmente condenado en Estados Unidos por narcotráfico y miembro del Cartel de los Soles — describió a Delcy Rodríguez y a su hermano Jorge, actual presidente de la Asamblea Nacional, como “los verdaderos arquitectos del régimen dictatorial venezolano”.

Delcy Rodríguez ha sido vinculada a esquemas de corrupción que direccionaban contratos públicos hacia allegados, presuntamente a cambio de comisiones ilegales, y ha llamado la atención de la Administración para el Control de Drogas (Drug Enforcement Administration, DEA) por su presunta participación en el narcotráfico.

Existen además otros factores criminales de peso que sugieren que el narcotráfico en y a través de Venezuela continuará sin mayores obstáculos:

  • Colombia produce cantidades récord de cocaína y, en un año electoral en el que no se esperan cambios significativos de política, es probable que la producción aumente.
  • Una de las principales zonas productoras de cocaína de Colombia, el Catatumbo en el departamento de Norte de Santander, se encuentra en la frontera con Venezuela. Históricamente, gran parte de su producción ha cruzado hacia territorio venezolano.
  • La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), presente en al menos ocho de los 24 estados venezolanos, está profundamente involucrada en el narcotráfico y es el principal proveedor del tráfico de drogas en Venezuela. Está más fuerte que nunca y mantiene vínculos estrechos con el régimen chavista y sectores de la fuerza armada venezolana.
  • Europa ha superado a Estados Unidos como principal mercado de cocaína. Muchas de las rutas de contrabando hacia Europa, vía el Caribe y África Occidental, pasan por Venezuela.
  • Venezuela se ha convertido en un país productor de cocaína, con cultivos de coca a escala industrial y laboratorios que producen cocaína de alta pureza.
  • Existe una infraestructura consolidada para el contrabando de drogas en Venezuela y la presencia de compradores internacionales. La experiencia histórica demuestra que, una vez establecida, esta infraestructura es difícil de desmantelar.
  • Todos los órganos del Estado venezolano han sido penetrados por la corrupción y no quedan contrapesos democráticos efectivos, lo que impide la transparencia y deja al sistema de justicia completamente comprometido. Incluso si existiera voluntad para combatir el crimen y la corrupción, actualmente no hay herramientas institucionales eficaces para hacerlo.

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Sin embargo, las dinámicas del narcotráfico ya han sido impactadas por la actividad estadounidense en Venezuela y el Caribe. La presencia de activos navales estadounidenses en el Caribe y los ataques con misiles contra embarcaciones presuntamente cargadas de drogas han provocado un cambio en las rutas de contrabando.

La costa caribeña de Venezuela ha registrado una disminución de la actividad de narcotráfico, según fuentes consultadas a lo largo del litoral norte. El uso de lanchas rápidas en el Caribe oriental también parece haber disminuido. Desde el despliegue de recursos navales estadounidenses en la región, las fuerzas de seguridad venezolanas han incrementado la presión sobre el narcotráfico en esa zona, incluso sobre operaciones previamente autorizadas por funcionarios chavistas corruptos.

Los bombardeos, además de ser una violación a los derechos humanos, no han detenido el flujo de cocaína hacia y a través de Venezuela, aunque han alterado las rutas y los métodos de transporte. La evidencia sugiere que, mientras la ruta norte se ha visto afectada, la ruta sur hacia la fachada atlántica y hacia Guyana y Surinam permanece activa. Fuentes en Guyana señalan un aumento en el tráfico de cocaína acompañado de un incremento en las incautaciones.

Washington ejerce ahora una influencia significativa sobre Venezuela, especialmente sobre los hermanos Rodríguez, que gobiernan con apoyo estadounidense. Sin embargo, este poder no debe sobreestimarse. La presión de Estados Unidos puede llevar a los Rodríguez a camuflar mejor la corrupción y la actividad del Cartel de los Soles, pero el enfoque de Washington parece centrarse más en reactivar la producción petrolera y la economía que en promover un cambio de gobierno, restablecer la democracia o combatir el narcotráfico.

Con la retirada del grupo de portaaviones USS Gerald Ford y la evidente reticencia del Congreso y de la base del movimiento MAGA (Make America Great Again) a involucrarse en operaciones militares prolongadas o desplegar tropas, la capacidad de presión de Estados Unidos sobre el régimen chavista parece limitarse a herramientas económicas. Es probable que los narcotraficantes vuelvan a “probar las aguas” en el Caribe tras la salida de la flotilla naval. El hecho de que la cúpula del gobierno venezolano esté implicada en actividades criminales y represente a la vieja guardia del régimen sugiere que el margen de maniobra de Washington frente al narcotráfico es reducido.

La salida de Maduro ha hecho poco para alterar las dinámicas del narcotráfico en Venezuela. Mientras el régimen chavista permanezca en el poder, líderes del Cartel de los Soles como Diosdado Cabello sigan en funciones y guerrillas colombianas dedicadas al narcotráfico continúen operando en territorio venezolano sin mayores obstáculos, el comercio de cocaína continuará — e incluso podría expandirse.

Jeremy McDermott is co-founder and co-director of InSight Crime. McDermott has more than two decades of experience reporting from around Latin America. He is a former British Army officer, who saw active...