Dos jueces en México han aprobado diferentes solicitudes de extradición de Estados Unidos para Joaquín “El Chapo” Guzmán por acusaciones radicadas en los estados de Texas y Florida, y las autoridades mexicanas han trasladado al capo a una cárcel en la frontera con Estados Unidos. El académico Nathan B. Jones estudia los ángulos de este caso de alto perfil para el Centro de Estudios sobre México del Baker Institute.

Dos jueces en México han fallado que no hay nada que impida la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán a Estados Unidos; seguido del primero de esos fallos, se transfirió a Guzmán a una cárcel en Ciudad Juárez, cerca de la frontera con Texas, el 7 de mayo, informó The New York Times.

Como lo indica el artículo, eso sugiere que el secretario de relaciones exteriores de México y la administración de Enrique Peña Nieto tendrán 30 días para decidir si lo extraditan, aunque el proceso aún puede tardar meses, si no años, debido a los recursos de apelación de la defensa. El posible temor de algunos funcionarios poderosos y corruptos de México es que Guzmán tiene bastante información relacionada con sus tratos ilícitos con narcotraficantes.

Este artículo apareció originalmente en el blog del Baker Institute y fue traducido, editado para mayor claridad y publicado con permiso pero no necesariamente refleja las opiniones de InSight Crime. Vea la versión original aquí. 

Como lo ha señalado el experto en seguridad Alejandro Hope, el temor para el gobierno mexicano puede ser también que el flujo de inteligencia que suministre Guzmán pueda parar cuando se encuentre en Estados Unidos, pues las autoridades estadounidenses se vuelven herméticas por temor a que se filtre información a México. El impacto involuntario de la participación de Estados Unidos en las decapitaciones de figuras líderes del cartel está ahora en la memoria de todos, luego del brillante reportaje reciente de Alfredo Corchado para el Dallas Morning News sobre la sentencia negociada a la que accedió el cabecilla del Cartel del Golfo Osiel Cárdenas Guillén alguna vez cuando se encontraba en custodia de Estados Unidos.

El traslado de Guzmán puede atender a múltiples funciones. Primero, un traslado no programado ni anunciado puede ser un mecanismo efectivo para desbaratar un posible plan de fuga. Guzmán se ha escapado dos veces de cárceles de máxima seguridad, y la mayoría de esas prisiones tienen exactamente la misma distribución, como nos dimos cuenta en su última fuga.

En cualquier momento, Guzmán podría simplemente ser trasladado en auto al otro lado de la frontera en medio de la noche hasta El Paso, donde también podría ser juzgado.

Segundo, el traslado de Guzmán a Juárez lo acerca más a la vigilancia de Estados Unidos. El Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC, por sus siglas en inglés), de la Agencia Antidrogas (DEA por sus iniciales en inglés) está apenas al otro lado de la frontera, al igual que muchos otros recursos de Estados Unidos, incluyendo posiblemente un cuerpo de reacción inmediata. En este punto, es probable que haya mayor colaboración entre el gobierno mexicano y Estados Unidos, pese a la susceptibilidad habitual en lo que respecta a la soberanía por parte del primero, con el fin de evitar una nueva humillación.

Tercero, su presencia en Juárez podría facilitar un traslado relámpago no anunciado a la custodia de Estados Unidos. Antes de su última fuga, se había hecho una solicitud de extradición. Un miembro de la fuerza de tarea anticarteles de Estados Unidos brindó una excelente descripción de este proceso de extradición durante un evento del National Law Enforcement Memorial Fund, cuando describió a los miembros de la fuerza de tarea que atacaron la organización Arellano Félix, también conocida como el Cartel de Tijuana.

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Cuarto, aunque los expedientes federales contra Guzmán interpuestos en Nueva York y Chicago han acaparado la atención, también enfrenta cargos en el distrito Occidental de Texas. Es de ese distrito, El Paso incluido, de donde emana la solicitud. La extradición de Guzmán podría manejarse de manera diferente a otras extradiciones de capos importantes en el pasado, que se hicieron generalmente por avión y entre aeropuertos. En cualquier momento, Guzmán podría simplemente ser trasladado en auto al otro lado de la frontera en medio de la noche hasta El Paso, donde también podría ser juzgado, lo que haría de Texas el centro donde se concentraría todo, tanto la extradición como el primero de muchos juicios posibles.

La teoría de la conspiración que veo altamente improbable es que se trata de una táctica para permitir una nueva fuga de Guzmán, orquestada desde la cúpula del gobierno. Esto no ha impedido que exagentes de la DEA señalen, con razón, que el cartel de Sinaloa tiene instalada en Ciudad Juárez la infraestructura para llevar a cabo dicha operación, y que la cárcel de Ciudad Juárez no es de mucha calidad.

Predigo que habrá un proceso de extradición bastante rápido desde allí, pero debo admitir que en el pasado me equivocado en temas relacionados con “El Chapo” Guzmán: estaba muy seguro de que los infantes de marina mexicanos no lo capturarían vivo una segunda vez.

*Nathan P. Jones es especialista no residente para el Centro de Estudios sobre México y el Programa de Políticas de Drogas del Baker Institute. También es profesor asistente de estudios de seguridad en la Sam Houston State University.

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8 respuestas a “¿’El Chapo’ ad portas de la extradición?”