Los habitantes de las favelas de Río de Janeiro están presenciando un nuevo plan del gobierno que pretende recuperar áreas dominadas por organizaciones criminales. Pero a pesar de las promesas de proyectos sociales y mejoras en infraestructura, dicha intervención refleja aspectos de las sangrientas ocupaciones estatales que han afectado a la ciudad por mucho tiempo.

El 19 de enero, más de 1.200 agentes de la policía militar ingresaron a Jacarezinho, una favela con más de 60.000 habitantes ubicada en el norte de Río de Janeiro. La incursión hace parte de una nueva iniciativa denominada Ciudad Integrada, que busca realizar intervenciones de seguridad por parte del Estado, en conjunto con programas sociales y de infraestructura, con el fin de recuperar el control de los distritos más violentos de la ciudad. Este plan supuestamente recibirá US$91 millones del gobierno estatal.

Durante la incursión, la policía inspeccionó viviendas y patrulló las calles para evitar posibles represalias por parte del Comando Rojo (Comando Vermelho, CV), una de las pandillas más poderosas de Brasil, que durante mucho tiempo ha ejercido dominio sobre Jacarezinho, como señala el Small Wars Journal.

“El gobierno estatal inició una recuperación territorial de la comunidad de Jacarezinho. Las comunidades circundantes también serán ocupadas”, afirma la policía militar en un comunicado.

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Escenas similares se repitieron en la favela de Muzema, al este de la ciudad, donde, según The Guardian, la policía militar realizó 30 arrestos, en su intento por arrebatarle el control de la zona a los grupos milicianos activos en todo Río.

Próximamente habrá ocupaciones de la policía militar en otras comunidades. Aunque no se sabe exactamente en cuáles favelas aparte de Jacarezinho y Muzema, el teniente coronel Iván Blaz confirmó a O Globo que se planean más intervenciones en la Zona Norte de Río.

La intervención en Jacarezinho ya ha sido objeto de protestas públicas. Brasil 247 informó que los residentes han denunciado la ejecución de allanamientos por parte de la policía sin órdenes judiciales, así como interrogatorios sin la presencia de testigos o abogados.

Análisis de InSight Crime

A pesar del énfasis en los programas sociales y de infraestructura, existen temores de que el plan Ciudad Integrada repita las ocupaciones policiales de línea dura que durante mucho tiempo han provocado la violencia policial y las masacres de civiles en las favelas de Río de Janeiro.

De hecho, las fuerzas de seguridad de Río de Janeiro tienen un turbio historial en cuanto a los asesinatos en la ciudad, donde, en 2021, las acciones u operaciones policiales fueron “responsables de tres de cada cuatro masacres cometidas en la Región Metropolitana de Río de Janeiro, donde en total fueron asesinados 195 civiles”, como señala el Instituto Fogo Cruzado.

Las intervenciones que se han realizado anteriormente en las favelas de la ciudad estuvieron acompañadas de violencia policial. El pasado mes de mayo, por ejemplo, una redada contra el Comando Rojo en Jacarezinho dejó como resultado al menos 28 personas muertas, en una de las peores muestras de violencia policial en los últimos tiempos. Y en noviembre del año pasado, una operación que se extendió por dos días terminó con la muerte de nueve civiles en Salgueiro, una favela en el sector nororiental. Fogo Cruzado, al igual que muchos otros medios de comunicación, señalaron que la operación Salgueiro fue una represalia tomada tras el asesinato de un policía militar ese mismo fin de semana.

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Algunos analistas incluso han encontrado paralelismos entre el plan Ciudad Integrada y las llamadas Unidades de Policía Pacificadora (UPP), un proyecto que le precedió. Las UPP, iniciadas en 2008, también buscaban combatir a las grandes organizaciones de narcotraficantes y a los grupos de milicias mediante la ocupación de favelas por la fuerza, pero sus incursiones a menudo terminaban en ejecuciones extrajudiciales.

El profesor Benjamin Lessing, experto en política de seguridad brasileña, afirma que Ciudad Integrada reitera muchos de los sentimientos expresados inicialmente como parte de las UPP, al tiempo que se presenta como una política novedosa. “Castro está tratando de crear una marca propia”, declara Lessing. “Está tratando de diferenciar sus productos de otros productos anteriores, de los paquetes de políticas previas venidas a menos”.

Sin embargo, Ciudad Integrada es novedosa en cierto sentido, dado que las operaciones policiales iniciales se llevaron a cabo no solo en un bastión del Comando Rojo, sino además en la favela Muzema, que es dominada por milicias. Durante el mandato de gobernadores anteriores de Río, las labores de intervención han ignorado en gran parte a las áreas tomadas por milicias.

“Nominal o teóricamente, han ocupado el territorio de las milicias. Dicen que van a usar esta intervención como piloto, como una oportunidad para aprender cómo combatir a las milicias, cómo devolver el control territorial a los residentes”, afirma Lessing, quien agrega: “Si es cierto, esta sería una buena noticia, pero no hay ninguna evidencia que indique que lo harán”.

Muchos habitantes de las favelas objeto del nuevo plan han padecido sangrientas intervenciones policiales y asesinatos de civiles durante años, que han afectado sobre todo a ciudadanos negros o mestizos.

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