El 6 de marzo, las fuerzas armadas de Ecuador, respaldadas por el ejército de Estados Unidos, realizaron bombardeos aéreos sobre campamentos que, según afirman, pertenecían a grupos “narcoterroristas” en la frontera norte del país con Colombia.
El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, indicó que el objetivo de los bombardeos eran los Comandos de la Frontera, una organización de tráfico de drogas colombiana con una fuerte presencia en ambos lados de la frontera. Habitantes locales entrevistados por The New York Times afirmaron que el bombardeo impactó una granja lechera.
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El ataque exacerbó la ya tensa relación entre Colombia y Ecuador. Agricultores encontraron una bomba sin explotar a metros de la frontera, del lado colombiano, lo que condujo al presidente Gustavo Petro a acusar a Noboa de haber realizado ataques en territorio colombiano. Más tarde, las autoridades colombianas matizaron esa declaración, alegando que la bomba probablemente hizo su impacto inicial en Ecuador antes de rebotar hacia el lado colombiano.
Para contextualizar este conflicto, InSight Crime mapeó las complejas dinámicas criminales que se juegan en esta región fronteriza, uno de los corredores de tránsito de cocaína más importantes del mundo. Los traficantes trasladan cocaína desde los departamentos colombianos de Nariño y Putumayo —lugar donde se encuentran algunos de los campos de coca más productivos del país— hacia el otro lado de la frontera a las provincias ecuatorianas de Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos. Desde allí, las redes exportan las drogas en lanchas rápidas, barcos pesqueros y buques de carga hacia mercados en América del Norte, Europa y otros lugares.
Durante décadas, docenas de facciones criminales colombianas y ecuatorianas se han enfrentado a lo largo de la frontera, buscando obtener una parte del lucrativo comercio de cocaína. Los grupos criminales aquí también ganan millones con la minería de oro ilegal, contrabando, tráfico de combustible, tráfico de personas, extorsión y otras economías criminales.
Los bombardeos —con la participación de Estados Unidos— representan una escalada en el empleo de la fuerza en la región fronteriza. En 2008, Colombia bombardeó a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador, matando al alto dirigente Luis Édgar Devia Silva, alias “Raúl Reyes”. Ese ataque también generó tensiones diplomáticas con Ecuador.
*Sara García contribuyó con la elaboración de este artículo.




