Los Comandos de la Frontera son un grupo criminal colombiano surgido en 2017 como resultado de una alianza compuesta por disidentes de los frentes 32 y 48 de la antigua guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y miembros de La Constru, un grupo criminal que nació en 2006, a partir de la desmovilización de los bloques paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). 

Los Comandos de la Frontera se dedican principalmente al narcotráfico en el departamento de  Putumayo. En este territorio, el grupo controla las zonas cocaleras y se encarga del traslado de cargamentos de cocaína y marihuana hacia puntos de salida en Ecuador y Brasil, en algunas ocasiones en alianza con redes y grupos de Cauca y Nariño. Para esto, y con el fin de evitar la expansión de sus enemigos, el grupo ha implementado fuertes medidas de control social como los retenes ilegales, los asesinatos de líderes sociales, los toques de queda y las amenazas generalizadas a la población.

Contexto reciente de los Comandos de la Frontera

13 de junio – Petro suspende ofensiva contra la CNEB

El gobierno de Gustavo Petro suspendió temporalmente las operaciones militares contra la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), grupo del cual forman parte los Comandos de la Frontera. Esto se da en el marco de la movilización de 100 combatientes hacia la Zona de Ubicación Temporal (ZUT), una medida acordada en el marco de los diálogos entre el gobierno y el grupo dentro de la Paz Total.

En este perfil:

¿Cuál es la historia de los Comandos de la Frontera?

Los Comandos de la Frontera nacieron en 2017 en el departamento de Putumayo, al sur de Colombia, poco tiempo después de la firma de los acuerdos de paz entre las FARC y el gobierno colombiano. 

Inicialmente, se dieron a conocer como La Mafia, una alianza entre los elementos disidentes de los antiguos Frentes 48 y 32 de las FARC y La Constru, para reactivar el narcotráfico en Putumayo. Originalmente, los elementos de las disidencias se encargaban de la protección a los cultivos y cristalizaderos, mientras que La Constru tenía a cargo los contactos internacionales para negociar los cargamentos.

En los primeros años de funcionamiento del grupo, la violencia era controlada. De hecho, las comunidades de Putumayo percibían cierta sensación de paz en el territorio, según comentaron habitantes de diferentes municipios de Putumayo a InSight Crime en ese entonces.  

Sin embargo, en 2018, esto cambió cuando el Frente Primero —también conocido como el Frente Carolina Ramírez, un grupo asociado al Estado Mayor Central (EMC) de las ex-FARC Mafiaingresó al territorio proveniente del departamento vecino de Caquetá, tras lo que se inició una disputa entre ambas facciones, que ha tenido varios puntos álgidos, en especial en 2022 y 2023. Desde 2024, los niveles de confrontación han disminuido, con cada grupo establecido en territorios específicos y bien delimitados. 

En 2020 el grupo pasó a ser conocido como Comandos de la Frontera – Ejército Bolivariano. Este cambio es el resultado de la alianza con la Segunda Marquetalia, un conglomerado de grupos disidentes de las extintas FARC, liderado por Luciano Marín, alias “Iván Márquez”, un importante líder de las antiguas FARC. Rápidamente, los Comandos se convirtieron en una de las subestructuras más grandes de ese grupo. A cambio, recibieron un respaldo político e ideológico que les permitió consolidarse como actor dominante en el sur de Putumayo e iniciar un proceso de expansión hacia los departamentos de Cauca, Nariño, Caquetá y Amazonas. 

En octubre de 2022, el grupo expresó a través de un video su voluntad de sumarse, de la mano de la Segunda Marquetalia, a la “Paz Total”, política insignia del presidente Gustavo Petro. Sin embargo, en noviembre de 2024 la alianza se rompió por el deterioro de la relación entre ambos grupos ilegales. Los Comandos de la Frontera decidieron mantener los diálogos con el gobierno, esta vez agrupándose en la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, una coalición de la cual también forma parte la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, un grupo disidente de las FARC liderado por José Vicente Lesmes, alias “Walter Mendoza”.   

En mayo de 2026, el gobierno colombiano anunció que 100 combatientes de los Comandos de la Frontera se desplazarían, antes del 21 de junio, a una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en el municipio de Valle del Guamuez, Putumayo, para iniciar el proceso de tránsito hacia la vida civil. El 13 de junio se expidió un decreto en el que se suspendían temporalmente las operaciones contra este grupo para iniciar el proceso de desplazamiento hacia estas zonas.

¿Quién lidera los Comandos de la Frontera?

En sus comienzos, el grupo fue liderado por Pedro Oberman Goyes, alias “Sinaloa”, quien fue asesinado por algunos de sus compañeros de filas en marzo de 2019. Después de su muerte, el líder de La Constru, Miguel Antonio Bastidas Bravo, alias “Gárgola”, fue señalado como el líder del grupo hasta su captura en 2019.

Desde entonces,  el grupo está comandado por Giovanny Andrés Rojas, alias “Araña”,  quien estuvo al frente de las negociaciones de paz con el gobierno colombiano. No obstante, en febrero de 2025, en medio del tercer ciclo de negociaciones, fue capturado en atención a una circular roja de la Interpol en su contra. 

Su captura ha generado una ruptura entre los líderes del grupo y los mandos medios, que parecen estar actuando por cuenta propia. Según los datos de la fiscalía colombiana, el grupo cuenta con mil combatientes aproximadamente distribuidos en los territorios en los que tiene presencia. 

¿Dónde operan los Comandos de la Frontera?

Los Comandos de la Frontera mantienen su mayor área de operacioneso en los municipios del bajo Putumayo (Orito, San Miguel, Valle del Guamuez, y Puerto Guzmán), en la frontera con Ecuador, país en el cual también tienen presencia esporádica. En el pasado, las autoridades de la provincia ecuatoriana de Sucumbíos han encontrado campamentos y propaganda alegórica al grupo.

Adicionalmente, el grupo quiso establecer su presencia permanente en los departamentos colombianos de Caquetá —específicamente en los municipios de Cartagena del Chairá, El Paujíl, La Montañita, Solano— y en algunos municipios de los departamentos de Cauca, Nariño y Amazonas. Sin embargo, se replegaron nuevamente al departamento de Putumayo con la intención de contener el avance del Frente Carolina Ramírez. 

¿Quiénes son los aliados y enemigos de los Comandos de la Frontera?

En sus orígenes, los Comandos de la Frontera estuvieron aliados con La Constru. La alianza consistía en que La Constru mantenía presencia en las zonas urbanas, mientras los Comandos de la Frontera ejercían control sobre las zonas rurales. Con el paso del tiempo, ambos grupos se fueron unificando.

Luego de la ruptura con la Segunda Marquetalia, el principal aliado de los Comandos de la Frontera es la Coordinadora Guerrillera del Pacífico y su líder alias “Walter Mendoza”.

Debido al distanciamiento entre el liderazgo que está en la mesa de negociación con el gobierno y los mandos medios que permanecen en territorio, estos últimos han fortalecido relaciones más directas con redes de narcotraficantes en Cauca, Nariño, Caquetá y Amazonas, para garantizar el flujo de drogas hacia los puntos de salida internacional. 

El principal enemigo de los Comandos de la Frontera es el Frente Carolina Ramírez, con quien ha mantenido fuertes enfrentamientos por el control de territorios clave para el tráfico internacional de drogas desde el sur del país. 

Los Choneros, uno de los grupos criminales más prominentes de Ecuador, ha intentado avanzar hacia territorio colombiano en Putumayo, amenazando el control de las rutas de narcotráfico que tienen los Comandos de la Frontera. Se han producido varios enfrentamientos, pero el grupo colombiano logró imponerse y mantener el control total en la región del bajo Putumayo. 

¿Cuál es el panorama para los Comandos de la Frontera?

Los Comandos de la Frontera es uno de los grupos criminales más importantes al sur de Colombia. Su posicionamiento en el departamento de Putumayo, uno de los departamentos con mayor número de cultivos ilícitos en Colombia, le ha otorgado poder dentro de la cadena del narcotráfico.  

Sin embargo, la falta de avances en su proceso de diálogo con el gobierno y la captura de su máximo comandante han fragmentado las operaciones del grupo en el territorio, donde es común escuchar que el grupo no es tan fuerte como antes. Después de su separación de la Segunda Marquetalia, el grupo quedó sin respaldo ideológico y político, lo que se evidencia en su accionar, cada vez más enfocado a ganar dinero a partir de la extorsión y el tráfico de drogas.