El expresidente panameño Ricardo Martinelli fue condenado a 10 años de prisión por blanqueo de capitales, acercándolo finalmente a la justicia tras años de eludir los cargos por las numerosas acusaciones de corrupción a las que se enfrenta.

El 18 de julio, un juez del Primer Circuito Judicial de Panamá sentenció al expresidente a una pena de 128 meses, y una multa de 19 millones de dólares.

La sentencia de Martinelli formaba parte del caso «New Business«, en el que el expresidente adquirió presuntamente acciones del conglomerado mediático Editora Panamá América S.A., malversando fondos estatales. Sus abogados anunciaron que planean apelar la decisión, un proceso que podría llevar meses.

Martinelli ha negado vehementemente su implicación en la trama, alegando que detrás de las acusaciones están sus rivales políticos.

«Todos sabemos que me quieren condenar por intereses políticos. Soy inocente. Todo mi dinero aportado es lícito y fue demostrado», dijo el expresidente en respuesta al veredicto en un video publicado en su cuenta de Twitter. «No tengo relación alguna con dinero ilícito».

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Ampliamente conocido por el crecimiento económico durante su gobierno de 2009 a 2014, Martinelli está de nuevo en la vanguardia de la escena política de Panamá como favorito en las elecciones presidenciales previstas para mayo de 2024.

A pesar de la sentencia, el equipo jurídico de Martinelli anunció que su campaña presidencial continuará mientras se desarrolla el proceso de apelación.  

Análisis de InSight Crime

La condena de Martinelli supone un avance concreto en la lucha de Panamá contra la corrupción, que ha alcanzado las más altas esferas de la política y asolado el país durante décadas.

El expresidente se ha enfrentado a numerosas acusaciones de malversación, corrupción y soborno a lo largo de su carrera política, pero nunca había sido condenado. Poco después de su presidencia, Martinelli y varios miembros de su administración fueron acusados de aceptar sobornos a cambio de la adjudicación de contratos estatales.

En 2021, Martinelli fue detenido en Estados Unidos por utilizar el software Pegasus para espiar a opositores políticos. Tras ser extraditado a Panamá, evitó las sanciones y fue absuelto por falta de pruebas suficientes.

Dos de sus hijos también fueron sentenciados en Estados Unidos en 2021 por su implicación en el escándalo de Odebrecht, en el que la gigantesca constructora brasileña sobornó a funcionarios de toda América Latina y el Caribe a cambio de favores comerciales. Tras su liberación y deportación a Panamá este año, Estados Unidos designó a Martinelli por «implicación en corrupción significativa» y le prohibió entrar en el país.

La presión internacional ha obligado a Panamá a redoblar la persecución de la corrupción de alto nivel y a aumentar la transparencia en el sector financiero para garantizar la supervivencia de la economía, que depende en gran medida del comercio internacional.

«Los panameños sensatos se han dado cuenta de que necesitaban hacer verdaderos esfuerzos para crear un modelo económico mucho más transparente, y parte de ello ha sido el sistema judicial», dijo a InSight Crime Orlando J. Pérez, decano de la Facultad de Artes Liberales y Ciencias de la Universidad del Norte de Texas en Dallas.

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La condena de Martinelli es un ejemplo clave de este enfoque contra la impunidad, al igual que el enjuiciamiento en curso del expresidente Juan Carlos Varela, rival político de Martinelli que ocupó el cargo entre 2014 y 2019. En 2020, Varela fue acusado de participar en esquemas de soborno relacionados con Odebrecht. Actualmente está a la espera de un juicio.

Sin embargo, la condena de Martinelli conlleva un riesgo importante.

Es probable que el equipo jurídico de Martinelli alargue el proceso de apelación, lo que significa que podría ganar las elecciones presidenciales antes de que concluya el caso. La llegada a la presidencia de un condenado por blanqueo de capitales supondría un enorme revés simbólico en la lucha anticorrupción del país.

«Creo que para Panamá sería un completo desastre», dijo Pérez a InSight Crime, añadiendo que una victoria de Martinelli supondría «un retroceso completo de todo lo que han ganado en términos de políticas anticorrupción en los últimos cinco años».