Dairo Antonio Úsuga, histórico líder del grupo criminal colombiano los Urabeños, también conocido como el Clan del Golfo, fue condenado recientemente a 30 años de prisión por la justicia colombiana. El narcotraficante, alias “Otoniel”, cumplirá esa pena en Colombia una vez complete la condena de 45 años en Estados Unidos.
Otoniel, quien antes de su captura y extradición a Estados Unidos en 2022 era uno de los criminales más poderosos y buscados de Colombia, fue condenado por delitos que incluyen homicidio, desaparición forzada y terrorismo. Su trayectoria criminal se extendió por más de tres décadas, pasando de guerrillero insurgente a comandante paramilitar y, finalmente, a líder de la organización criminal más grande del país.
La captura de Otoniel no frenó al Clan del Golfo
Otoniel ingresó siendo un adolescente al Ejército Popular de Liberación (EPL) antes de desmovilizarse en 1991. Sin embargo, poco tiempo después regresó a la actividad armada junto a su hermano, Juan de Dios Úsuga, alias “Giovanni”, incorporándose a las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), que más tarde pasarían a formar parte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Tras la desmovilización de las AUC, Otoniel ayudó a formar los Urabeños bajo el liderazgo de Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”. Después de la captura de Don Mario en 2009 y de la muerte de Giovanni en 2012, Otoniel asumió el liderazgo absoluto de la organización.
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Bajo su mando, los Urabeños se expandieron por todo el país mediante una combinación de violencia, alianzas y un modelo de franquicias criminales. El grupo controló corredores estratégicos para el narcotráfico y obtuvo ganancias mediante la extorsión, la minería ilegal, el contrabando y los mercados locales de drogas.
Sin embargo, años de presión por parte del Estado colombiano debilitaron gradualmente la posición de Otoniel, obligándolo a permanecer oculto y reduciendo su control directo sobre la organización.
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Las fuerzas de seguridad colombianas capturaron a Otoniel en octubre de 2021 cerca de la frontera con Panamá, tras una persecución que llevó varios años. Fue extraditado a Estados Unidos en mayo de 2022 y en 2023 se declaró culpable de cargos relacionados con narcotráfico y conspiración criminal. Como parte de su acuerdo de culpabilidad, aceptó entregar US$216 millones y fue condenado a 45 años de prisión en agosto de 2023.
Su captura marcó el fin de una de las trayectorias criminales más influyentes de Colombia, pero no desmanteló la organización que ayudó a construir. Bajo el liderazgo de Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias “Chiquito Malo”, los Gaitanistas se han fortalecido. La organización ha evolucionado hacia una estructura más jerárquica y consolidada, ha fortalecido su aparato político y ha afianzado su posición como el grupo criminal más poderoso de Colombia, con importantes conexiones en múltiples economías ilícitas, especialmente el narcotráfico internacional.




