La violencia de las pandillas en Trinidad y Tobago está aumentando y, si no se realizan cambios significativos en las políticas de seguridad, los modelos predictivos sugieren que la situación empeorará en los próximos años.
El país ha experimentado un fuerte repunte de los homicidios en 2024, con 413 casos registrados hasta el 26 de agosto, superando las cifras del mismo periodo de los cinco años anteriores. Con una tasa de homicidios de 26 por cada 100.000 habitantes, Trinidad y Tobago no solo supera las tasas del año pasado en Colombia y México, sino que también va camino a superar el récord de 605 asesinatos registrados en 2022, con proyecciones de que los homicidios podrían alcanzar un nuevo máximo de 635 a finales de año.
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El modelo predictivo del criminólogo Randy Seepersad prevé un futuro aún más preocupante, pronosticando que los homicidios podrían alcanzar los 700 en 2030 si Trinidad y Tobago continúa por el camino actual. Este modelo actúa como “un sistema de alerta”, dijo Seepersad en una entrevista con InSight Crime. “Y debe utilizarse como medio para señalar que las cosas están llegando a un nivel en el que hay que hacer algo serio”.
Según datos oficiales, la violencia relacionada con las pandillas en 2024 representa el 42,6% de los asesinatos, con un 10,7% vinculado a actividades relacionadas con las drogas, y un 8,4% atribuido a retaliaciones —todas categorías vinculadas a la delincuencia organizada en el país, según funcionarios del Servicio de Policía de Trinidad y Tobago (Trinidad and Tobago Police Service, TTPS).
Aunque el gobierno ha implementado varias iniciativas comunitarias contra las pandillas desde 2015 para hacer frente a la violencia, los programas no tuvieron continuidad, lo que limitó su eficacia. Las rivalidades, en particular entre las bandas Sixx y Rasta City, y el fácil acceso a las armas han alimentado la violencia en el país caribeño, ya que ambos grupos se disputan las ganancias de las apuestas ilegales, el tráfico de migrantes y los robos, entre otras actividades delictivas.
Análisis de InSight Crime
Los modelos predictivos anticipan un agravamiento de la violencia relacionada con las pandillas en Trinidad y Tobago, a menos que se introduzcan cambios clave.
Estos métodos de análisis suelen basarse en datos históricos para encontrar patrones y luego utilizarlos para predecir lo que puede ocurrir en un futuro próximo.
Las predicciones de Seepresad, basadas en datos históricos sobre delincuencia que se remontan a 1990, utilizan un modelo autorregresivo integrado de promedio móvil (autoregressive integrated moving average, ARIMA), para predecir las tendencias de los homicidios, y luego utilizan los promedios para estimar el futuro.
Este método funciona analizando patrones a lo largo de un periodo de tiempo concreto, por ejemplo tres años. Calcula la tendencia de esos años y, a continuación, predice que el cuarto año seguirá la misma tendencia. La diferencia entre los valores previstos y los reales del cuarto año pasa a formar parte del error del modelo, y el proceso se extiende a los tres años siguientes, y así sucesivamente. Una vez que el modelo se queda sin datos, extiende la última tendencia a los años futuros, con el error promediado en todo el modelo para indicar el nivel de confianza en la proyección. Esencialmente, el modelo toma una foto de la situación actual y luego predice las cifras futuras si no se introducen cambios.
El enfoque ARIMA para elaborar predicciones se considera uno de los más precisos cuando se trabaja con datos a lo largo del tiempo y se utiliza a menudo en investigaciones revisadas por pares, explica Seepersad. “Cualquier tipo de modelo predictivo tiene sus limitaciones, pero [ARIMA] es uno de los [métodos] reconocidos como un enfoque muy sólido”.
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Los modelos ARIMA basan sus predicciones en que el entorno no cambie. Esto no significa que Trinidad y Tobago esté condenada a alcanzar los 700 homicidios en 2030, sino que probablemente lo hará si persisten las condiciones actuales.
«La gran limitación de cualquier modelo predictivo es que asume que todo lo demás es igual. Por tanto, examina las tendencias de la criminalidad en el pasado y asume que no habrá cambios significativos en el futuro en términos de cualquier variable que pueda afectar a las tendencias de la criminalidad», dijo Seepersad.
Eso significa que Trinidad y Tobago aún podría invertir la tendencia, pero para ello probablemente sería necesario hacer cambios en su complejo panorama social y delictivo. “Hay muchas cosas detrás del problema de las pandillas… como el aislamiento social de las comunidades, la falta de acceso a puestos de trabajo y otras oportunidades legítimas”, explicó Seepersad.
La violencia se ve exacerbada por las rivalidades entre pandillas y el fácil acceso a las armas. Los homicidios aumentaron constantemente cada año entre 2014 y 2019, una tendencia que se agravó cuando la banda Sixx se separó de la banda Rasta City en 2017, convirtiéndose en rivales. Aunque los confinamientos durante la pandemia de COVID-19 interrumpieron brevemente la tendencia en 2020, los niveles de homicidios volvieron a los niveles previos a la pandemia en 2021. La violencia estalló en 2022, con un récord de 605 homicidios, y a pesar de un ligero descenso en 2023, siguió siendo el segundo año más letal registrado. Ahora, 2024 promete ser aún peor, ya que los enfrentamientos entre Rasta City y Sixx se han intensificado.
Imagen principal: La policía de Trinidad y Tobago detiene a presuntos miembros de una pandilla. Crédito: Abraham Diaz.




