Desde presuntos narcopolíticos hasta traficantes que buscaban dominar la costa caribeña, varias figuras de alto perfil de Costa Rica enfrentan la justicia estadounidense por sus aparentes vínculos con redes transnacionales de narcotráfico ligadas a Colombia y México.
La histórica imagen de Costa Rica como una de las democracias más estables de Centroamérica se está erosionando debido al creciente control del crimen organizado sobre el país, impulsado por su importancia cada vez mayor como centro de tránsito de cocaína. Los grupos criminales costarricenses se han vuelto más sofisticados y recurren cada vez más a la violencia letal para asegurar el control de las rutas de narcotráfico.
Las crecientes preocupaciones sobre la capacidad del sistema judicial para procesar eficazmente a los actores criminales de alto perfil detrás de estas redes llevaron al gobierno de Costa Rica a autorizar el año pasado la extradición de ciudadanos costarricenses a Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico internacional y el terrorismo.
A continuación, desarrollamos el perfil de tres presuntos líderes criminales que esperan enfrentar la justicia en Estados Unidos.
Celso Gamboa Sánchez
El caso del exministro de Seguridad y exmagistrado Celso Gamboa Sánchez sacudió a la clase política costarricense. Los fiscales estadounidenses acusan a Gamboa de vender información sensible a narcotraficantes, incluido el fugitivo más buscado de Costa Rica, Alejandro Arias-Monge, alias “Diablo”. También alegan que Gamboa sobornó a funcionarios estatales para facilitar cargamentos de cocaína enviados por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) desde Colombia, los cuales luego fueron trasladados a través de Costa Rica hacia Estados Unidos y Europa.
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Su captura en 2025 y posterior extradición a Estados Unidos constituyeron uno de los escándalos de corrupción más importantes en la historia reciente de Costa Rica. El caso evidenció las crecientes preocupaciones sobre cómo el crimen organizado no solo se ha infiltrado en las instituciones locales, sino que también ha logrado alcanzar los más altos niveles del poder político y judicial del país.
Gamboa fue extraditado a Estados Unidos en marzo.
Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”
Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”, es uno de los narcotraficantes más conocidos surgidos de la provincia caribeña de Limón, un punto estratégico para los cargamentos de cocaína que salen de Centroamérica.
Las autoridades acusan a López Vega de operar su propia infraestructura de narcotráfico en la costa caribeña, coordinando exportaciones de cocaína a través de los puertos costarricenses.
En un episodio que reflejó su notoriedad, “Pecho de Rata” habría aparecido por videollamada en una fiesta en Limón mientras se encontraba recluido en una prisión de Estados Unidos.
Pecho de Rata fue extraditado a Estados Unidos en marzo, junto con Gamboa.
Luis Manuel Picado Grijalba, alias “Shock”
Luis Manuel Picado Grijalba, alias “Shock”, presuntamente buscó transformar el fragmentado panorama del narcotráfico en Costa Rica en una estructura mucho más centralizada.
Las autoridades acusan a “Shock” de liderar el “Cartel del Caribe Sur”, una organización que buscaba consolidar el control de las rutas de narcotráfico en Limón. A diferencia de operadores locales más pequeños enfocados en corredores aislados, los investigadores aseguran que Picado intentó construir una estructura criminal más integrada verticalmente.
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Según las autoridades, reclutó narcotraficantes y sicarios bajo una misma estructura, sentando las bases de lo que funcionarios describieron como un posible “megacartel” capaz de controlar operaciones nacionales mientras gestionaba vínculos con proveedores y compradores internacionales.
Su captura en Reino Unido, que según reportes ocurrió después de que su pareja publicara en redes sociales imágenes de ambos vacacionando juntos en Europa, representó un duro golpe para sus aspiraciones. Pero el caso también reveló cómo el panorama criminal de Costa Rica podría estar evolucionando de células de transporte descentralizadas hacia organizaciones más sofisticadas que buscan control territorial, alianzas internacionales y dominio a largo plazo sobre las rutas marítimas del narcotráfico.
Shock quedó habilitado para ser extraditado a Estados Unidos tras su captura en Reino Unido el mes pasado.



