La captura del cabecilla de Los Lobos de Ecuador, Wilmer Chavarría, alias “Pipo”, marca una importante victoria para la estrategia del presidente Daniel Noboa, enfocada en perseguir a los grandes líderes criminales. Sin embargo, ¿estas capturas debilitan al crimen organizado o simplemente lo fragmentan y producen más violencia?
Pipo presuntamente fingió su muerte por COVID-19, obtuvo un certificado de defunción falso y se sometió a varias cirugías faciales antes de ser capturado en Málaga, España. Ecuador pidió su extradición por un caso de asesinato de 2010, pero Estados Unidos también lo busca por presunta participación en el tráfico internacional de drogas. Aunque un tribunal español rechazó la solicitud de extradición a suelo estadounidense, la de Ecuador sigue pendiente.
En la edición de esta semana de The InSight Take, nuestro codirector Steven Dudley y el investigador James Bargent analizan qué revela el caso de Pipo sobre la estrategia de Ecuador y examinan cómo las capturas de alto nivel pueden representar victorias tácticas, al mismo tiempo que aceleran la fragmentación de los grupos criminales en facciones más pequeñas y volátiles.
Transcripción en español
Steven Dudley (SD): Un tribunal español recientemente rechazó la solicitud de Estados Unidos para extraditar a Wilmer Chavarría, alias “Pipo”, presunto líder de la banda ecuatoriana Los Lobos, quien fingió su muerte por COVID-19 antes de reaparecer en Málaga, donde fue capturado en noviembre del año pasado.
La decisión no lo deja en libertad ni lo exonera, porque queda pendiente la solicitud de extradición presentada por Ecuador ante los mismos tribunales españoles. Pero es un buen momento para plantear una pregunta más amplia. Después de más de dos años, ¿qué ha logrado la estrategia del presidente Daniel Noboa de perseguir a los principales líderes criminales de Ecuador?
Soy Steven Dudley, codirector de InSight Crime, y esta semana me acompaña James Bargent, quien ha seguido la campaña de Ecuador contra líderes criminales desde sus inicios. James, gracias por acompañarme.
James Bargent (JB): Buenas tardes, Steve. Es un gusto estar aquí.
SD: Comencemos con Pipo, que es el punto de partida de nuestra conversación. Explícanos por qué este caso es tan extraño.
JB: Creo que primero debemos entender quién es Pipo. No es uno de los líderes criminales más conocidos o notorios de Ecuador, pero posiblemente sea una de las figuras más importantes del crimen organizado ecuatoriano de los últimos años.
Pipo era un ladrón de bancos, pero cuando estuvo en prisión pasó a formar parte de la federación criminal de Los Choneros. Este grupo tomó el control del sistema penitenciario y comenzó a proyectar su poder hacia las calles. Sin embargo, alrededor de 2020, Pipo lideró la salida de una facción disidente llamada Los Lobos de la federación de Los Choneros.
Ese momento, cuando Los Lobos, Pipo y varios otros grupos se separaron y se fragmentaron, fue el detonante de la crisis de seguridad que Ecuador ha vivido en los últimos años.
Como mencionaste, Pipo escapó de prisión fingiendo su propia muerte. Obtuvo un certificado de defunción falso por COVID-19 y simplemente desapareció. Desde entonces, se sometió a varias cirugías de reconstrucción facial y dirigió a Los Lobos desde el extranjero.
Durante ese tiempo, cada vez que hablábamos con alguien, incluidas autoridades y fuentes criminales, nadie creía que Pipo estuviera muerto. Todos decían: “Sí, está en alguna parte. Está en Dubái, en Europa o en Estados Unidos”.
Al final resultó que, como dijiste, estaba en España. Fue capturado en noviembre del año pasado durante una operación conjunta de las autoridades españolas y ecuatorianas.
SD: Es realmente increíble que haya logrado construir desde fuera del país lo que posiblemente sea el grupo criminal más poderoso de Ecuador. ¿Cómo lo hizo?
JB: Es importante reconocer que Los Lobos siempre han sido un poco diferentes de las demás organizaciones. Son menos centralizados y dependen menos de un gran líder carismático, como ocurre con otros grupos.
Pipo siempre los ha manejado desde las sombras. Lo que logró hacer con mucho éxito fue construir una serie de facciones locales dirigidas por diferentes comandantes. Algunos operaban desde las prisiones y otros desde las calles. Estas facciones se expandieron agresivamente hacia territorios estratégicos, sobre todo para el tráfico de drogas, pero también para la minería ilegal.
Los Lobos fueron uno de los grupos pioneros en expandir la influencia criminal hacia la minería ilegal. Cuando llegan a un nuevo territorio, intentan arrebatarles a sus rivales las bandas que trabajan para ellos.
Por ejemplo, puede haber una banda callejera local que recibe órdenes de Los Choneros. Los Lobos llegan y les hacen una mejor oferta. Y, por supuesto, si no la aceptan, recurren a la violencia para intentar apoderarse del territorio.
SD: Entonces no es sorprendente que esta captura sea una gran victoria para Noboa. Pero parece que todo se complicó aún más después de que ocurrió, ¿no?
JB: Sí. En ese momento, Noboa dijo que se trataba de uno de los mayores golpes contra el crimen organizado ecuatoriano durante su presidencia. Y, en cierto sentido, no se equivocaba. Pero la situación corre el riesgo de descarrilarse.
Después de su captura, dos países presentaron solicitudes de extradición. Ecuador pidió que fuera extraditado por cargos de asesinato relacionados con varias muertes ocurridas durante el robo a un banco en 2010. Básicamente, se trata de los cargos originales de los que escapó fingiendo su muerte.
Estados Unidos, por su parte, presentó una solicitud por tráfico internacional de drogas a gran escala. Y ahí es donde las cosas comenzaron a complicarse.
Las autoridades españolas rechazaron la solicitud de extradición de Estados Unidos porque consideraron que no cumplía con sus estándares probatorios. Señalaron imprecisiones en las pruebas presentadas y concluyeron que, con la información aportada hasta el momento, no podían conceder la extradición.
Esto deja vigente la solicitud ecuatoriana, aunque también podría enfrentar dificultades.
SD: La situación no solo se está complicando por las diferentes solicitudes, sino también porque no sabemos si los tribunales españoles las aceptarán. Pipo también ha comenzado a hacer acusaciones, no sé si extravagantes, pero sí escandalosas, contra el propio Noboa.
Está aprovechando su tiempo ante los tribunales como una oportunidad para hablar por un megáfono. Y, a través de ese megáfono, afirma que Noboa también está involucrado en el tráfico de drogas.
JB: Sí. No solo ha acusado a Noboa de ser un actor importante en el tráfico de drogas ecuatoriano. También lo ha señalado como uno de los autores intelectuales de uno de los asesinatos más emblemáticos de la historia de Ecuador: el caso de Fernando Villavicencio.
Villavicencio era un activista anticorrupción y periodista que posteriormente entró en la política. Había lanzado su propia campaña presidencial cuando fue asesinado, poco después de participar en un acto de campaña.
El propio Pipo ha sido acusado de formar parte de ese complot. Los Lobos presuntamente fueron contratados por poderosos actores políticos y empresariales para asesinar a Villavicencio. Pero Pipo ha dado la vuelta a esa acusación y ha dicho que el propio Noboa estuvo detrás del asesinato.
Tenemos que ser muy escépticos frente a estas afirmaciones. Noboa ha enfrentado un escándalo relacionado con el tráfico de drogas y el negocio bananero de su familia, que fue utilizado para transportar cargamentos de cocaína. Sin embargo, nunca ha habido pruebas sólidas de que Noboa estuviera involucrado personalmente y, desde luego, tampoco existen pruebas de su participación en el asesinato de Villavicencio.
Lo que estas acusaciones buscan es decirles a los tribunales españoles: “Si me extraditan a Ecuador, me pondrán en manos de una persona sobre la que tengo información y, por lo tanto, me estarán poniendo en peligro”.
Parece que Pipo argumentará que, si es extraditado a Ecuador, Noboa podría intentar que lo asesinaran dentro del sistema penitenciario para impedirle hablar sobre lo que sabe. Evidentemente, eso le da un incentivo para hacer estas acusaciones.
SD: Recuerdo el asesinato de Villavicencio como el momento en que la situación de seguridad de Ecuador realmente entró en el radar mundial. Fue muy dramático. Lo asesinaron cuando salía de un acto de campaña. Creo que varios colombianos estuvieron implicados en el asesinato y posteriormente también fueron asesinados. Toda la historia parece sacada de una película. Y ahora tenemos a este hombre afirmando que el propio presidente estuvo involucrado.
Hasta cierto punto, se puede entender la lógica. El asesinato impulsó de alguna manera la campaña de Noboa, aunque hay que decir que él ya era uno de los principales candidatos. También convirtió la seguridad ecuatoriana en un asunto de importancia mundial. Estados Unidos ya prestaba mucha atención a Ecuador, pero comenzó a prestarle aún más después del asesinato.
¿Crees que existe la posibilidad de que alguien como Pipo regrese a Ecuador, enfrente un juicio y continúe haciendo acusaciones similares? ¿Qué probabilidades hay de que termine nuevamente en una prisión ecuatoriana y sea juzgado allí?
JB: Por el momento, es incierto. Para entender esto, debemos mirar el caso de otro líder criminal ecuatoriano capturado por el gobierno de Noboa: alias “Willy”, de Los Tiguerones.
Willy era muy diferente a Pipo. Era una figura carismática y casi se había convertido en un símbolo cultural de Los Tiguerones. También dirigía las operaciones desde fuera del país y fue capturado en España.
Durante su proceso de extradición, argumentó con éxito que Ecuador no había entregado a los tribunales españoles pruebas suficientes de que podría garantizar su seguridad dentro del sistema penitenciario ecuatoriano. Como resultado, su extradición fue rechazada y quedó en libertad. Actualmente, está libre en España.
Supongo que Pipo busca seguir una estrategia muy similar y argumentar que su vida estaría en peligro si regresa a Ecuador, especialmente dentro del sistema penitenciario.
SD: En cierta medida, es casi la estrategia de Willy.
JB: Sí, básicamente está siguiendo el mismo libreto. Aunque Willy no hizo acusaciones tan extravagantes contra Noboa, el argumento es el mismo, que Ecuador no puede garantizar su seguridad si es enviado de vuelta.
SD: Estamos hablando de nombres importantes, de algunas de las figuras más importantes del hampa ecuatoriana. Perseguirlas ha sido el eje central de la estrategia de Noboa. ¿Cómo comenzó todo esto? ¿Dónde se originó?
JB: Para entenderlo, hay que remontarse al hombre que quizá representa mejor que nadie la crisis de seguridad de Ecuador, José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”.
Fito tomó el control de Los Choneros cuando su federación comenzó a fragmentarse y lideró la lucha contra Los Lobos y las demás facciones disidentes. También era una figura mucho más pública. Aparecía con frecuencia en los medios de comunicación y promovía activamente su imagen. Pipo, en cambio, mantenía un perfil muy bajo. Fito era un personaje mucho más visible.
Fito fue el principal objetivo de algunas de las primeras intervenciones de seguridad de Noboa, en enero de 2024. El presidente envió a los militares a la prisión donde Fito había establecido lo que prácticamente era su feudo criminal. Era su pequeño imperio personal y lo utilizaba como base de operaciones para dirigir a Los Choneros. Vivía en una celda de lujo y administraba su organización criminal desde la prisión.
Noboa envió a los militares para romper ese control, sacar a Fito de allí y trasladarlo a un centro aislado de máxima seguridad. Pero cuando llegaron, Fito ya se había fugado.
En respuesta, Noboa envió a los militares a todas las prisiones para intentar desmantelar las estructuras de control y gobernanza criminal que las bandas habían impuesto. El resultado fue tres días de caos absoluto. Las bandas respondieron con ataques contra la policía y atentados similares a actos terroristas en las calles. Incluso irrumpieron en un canal de televisión durante una transmisión en vivo.
Fue entonces cuando Noboa declaró que Ecuador se encontraba en una situación de conflicto armado interno, no solo contra bandas criminales, sino contra organizaciones terroristas. Designó a 22 grupos como organizaciones terroristas, entre ellos Los Choneros, Los Lobos y Los Tiguerones.
Como parte de esta nueva guerra interna, Noboa anunció una estrategia contra los capos, centrada en perseguir a los líderes principales y objetivos de alto rango de estas organizaciones.
SD: Hay un par de cosas que me llaman mucho la atención. Una es el evidente paralelo con lo que vimos con Pablo Escobar unos 35 años antes. Escobar dirigía su negocio desde una prisión que habían construido especialmente para él.
Entonces las autoridades intentaron impedir que continuara operando como capo desde la cárcel y, de repente, había desaparecido. Es realmente increíble.
El segundo punto tiene que ver con la imagen pública. El gobierno ecuatoriano convierte a este hombre en el centro de su estrategia, en su gran símbolo, pero ni siquiera puede impedir que salga caminando de prisión antes de que intenten detenerlo. No es precisamente un comienzo prometedor para la campaña.
JB: Totalmente. También refleja lo que descubrimos durante nuestra investigación sobre las prisiones de Ecuador, que Los Choneros y otras bandas tenían literalmente las llaves de los pabellones. Ellos mismos podían encerrarse durante la noche y salir durante el día. No eran las autoridades quienes lo hacían. Las autoridades controlaban los muros exteriores, pero las bandas dominaban los pabellones hasta tal punto que los propios reclusos decidían quién podía entrar y salir. Eso incluía al director de la prisión, a los guardias y a cualquier otra persona. Ellos tenían el control.
Como dices, en ese sentido es muy similar a la época de Pablo Escobar. Era un sistema diferente. Escobar tenía su propia prisión personal, construida especialmente para él, mientras que Los Choneros se apoderaron de las prisiones existentes. Pero también hay claros paralelos en lo que ocurrió después. Cuando se concentra toda la atención en estas grandes figuras y en los máximos líderes, no se está abordando el problema más amplio.
SD: Como dijiste, varios de estos grupos fueron designados como organizaciones terroristas. Esto posiblemente les dio a las autoridades más libertad para hacer cosas que antes no podían, como enviar a los militares a las prisiones, rodearlas o establecer varios cordones de seguridad a su alrededor.
Desde entonces, también hemos visto al gobierno de Estados Unidos sumarse a las designaciones terroristas. Los Choneros y Los Lobos han sido designados, al igual que otro grupo mucho más pequeño y menos conocido llamado Chone Killers.
¿Qué sabemos sobre los Chone Killers y sobre su situación actual dentro de este conflicto en Ecuador?
JB: Podría decirse que los Chone Killers han sufrido tanto como cualquier otro grupo, o quizá más, como consecuencia de esta estrategia contra los capos. Prácticamente perdieron a sus dos principales líderes. Alias “Ben 10” y alias “Trompudo” fueron reportados muertos en Colombia.
Sin embargo, como ocurre con Pipo, no siempre se puede confiar en los reportes sobre la muerte de un líder criminal ecuatoriano. No serían los primeros en reaparecer repentinamente con vida. Y, en efecto, Trompudo reapareció vivo cuando intentaba ingresar a Argentina procedente de Colombia.
Aun así, varios dirigentes importantes de los Chone Killers han sido capturados, al igual que varios integrantes de un segundo nivel de mando. Esto ha provocado la fragmentación del grupo y una escalada de la violencia en Durán, la ciudad donde opera.
Las diferentes facciones no solo luchan contra sus rivales históricos, una banda llamada Latin Kings, sino también entre sí por el control de las economías criminales de la ciudad.
SD: Esto es literalmente solo la punta del iceberg de lo que las autoridades están persiguiendo. Háblame un poco más sobre los efectos en cadena de una estrategia contra los capos. ¿Qué ocurre cuando logran sacar de circulación a algunos de estos líderes?
JB: Hace un par de meses, el gobierno de Noboa anunció que había capturado a 17 objetivos de alto rango. No estamos hablando solamente de los máximos líderes, como Fito, Pipo y Willy. También estamos hablando de la cadena de mando que se encuentra por debajo de ellos.
En cierto sentido, es un gran éxito. Sacar de circulación a tantos dirigentes criminales importantes en tan poco tiempo es un logro para el gobierno. Sin embargo, los resultados no han debilitado realmente al crimen organizado. Por el contrario, han acelerado una evolución que estaba en marcha desde que Pipo lideró la separación de Los Lobos de Los Choneros.
Se trata de un proceso de fragmentación. Cada vez, estos grupos se dividen en facciones más pequeñas que luego se enfrentan entre sí. Esto aumenta la competencia criminal y la violencia. Como resultado, y en gran medida debido al éxito de la estrategia contra los capos del gobierno de Noboa, ahora existe un verdadero vacío de liderazgo.
En lugar de que uno u otro grupo ocupe ese vacío, lo que vemos es un número creciente de organizaciones cada vez más pequeñas, que operan en barrios específicos. Son contratadas por grandes criminales o traficantes de drogas, pero ya no responden a un liderazgo criminal nacional como ocurría anteriormente.
Esto es un nuevo desafío para las autoridades, porque en lugar de perseguir a una, dos o tres organizaciones, ahora deben enfrentar a un número desconocido de grupos que se transforman y cambian constantemente, semana tras semana.
También es uno de los principales motores de la violencia. Más grupos significan mayor competencia criminal y un menor control centralizado que pueda aportar cierta estabilidad a un territorio. El año pasado fue el más violento de la historia de Ecuador, a pesar de que las autoridades detuvieron a estos importantes líderes criminales.
SD: Entonces ha habido cierto éxito en la persecución de los líderes, pero la atomización y el aumento de la violencia podrían ser consecuencias no deseadas.
¿Por qué estos líderes parecen estar trasladándose al extranjero? En algunos casos, como el de Pipo, pueden seguir operando con éxito desde otros países por mucho tiempo.
JB: Es una tendencia que hemos visto desde hace varios años. Varios líderes ecuatorianos fingieron su muerte y huyeron al extranjero. Otros escaparon de prisión. Pero esto no parece afectar demasiado su capacidad para dirigir sus operaciones criminales.
Esto es un reflejo de la estructura del hampa ecuatoriana. Los líderes no administran directamente las operaciones cotidianas sobre el terreno, sino que manejan redes con diferentes niveles de mando. Hablan con las personas que están justo debajo de ellos. Estas, a su vez, se comunican con los responsables de las diferentes regiones, quienes finalmente hablan con las bandas callejeras que hacen el trabajo y controlan los territorios.
Debido a esta estructura con múltiples niveles y parcialmente descentralizada, los líderes pueden mantener el control de sus operaciones simplemente comunicándose con un puñado de personas.
SD: Aunque sus estructuras sean cada vez más horizontales, siguen existiendo suficientes incentivos para que todas las partes se mantengan en contacto y los negocios continúen. En algunos casos, incluso libran guerras abiertas porque consideran que necesitan hacerlo, a veces entre ellos mismos, para mantener el control.
¿Qué ocurre con el gobierno? Si las autoridades enfrentan un ecosistema criminal cada vez más complejo y atomizado, ¿cómo debemos evaluar su éxito o su fracaso?
JB: Como dije, hay que reconocer que sacar de circulación a tantos líderes criminales representa algún tipo de éxito. Pero hacerlo de manera aislada no constituye una estrategia de seguridad. Eso es lo que hemos visto hasta ahora. El gobierno no ha abordado realmente las condiciones subyacentes que provocaron esta crisis de seguridad. Ha perseguido a las figuras que impulsan la crisis, pero no las verdaderas razones por las que Ecuador llegó a esta situación.
No ha abordado las economías ni los ecosistemas criminales que van más allá de los propios líderes de las bandas. Tampoco ha enfrentado las condiciones sociales que crean el entorno perfecto para que el crimen organizado eche raíces.
Y creo que el mayor problema que no ha abordado es la corrupción. La corrupción está presente en todos los niveles del Estado ecuatoriano y facilita enormemente el crimen organizado. Garantiza que, incluso cuando se elimina un nodo de la estructura, otro pueda ocupar su lugar y mantener los negocios en funcionamiento.
SD: Es una historia conocida tanto en Ecuador como en otros países. Existen resultados reales y verificables de la estrategia contra los capos. Logra sacar del juego a figuras de muy alto nivel, pero la situación sobre el terreno no parece volverse más segura.
James, seguiremos atentos a lo que ocurra con Pipo, con los demás líderes y a si estos integrantes de los Chone Killers están realmente muertos. Todo sigue en el aire.
Muchas gracias por esta actualización. Esperamos volver a hablar pronto.
JB: Gracias, Steve.
SD: Acaban de ver The InSight Take, un video semanal de análisis sobre las principales historias de crimen organizado en América Latina. Pueden encontrarlo en la sección multimedia de nuestro sitio web, así como en YouTube y Spotify. Si hay alguna historia o tema que les gustaría que analizáramos, pueden escribirnos a flagship@insightcrime.org.
Regresaremos la próxima semana con una nueva edición. Hasta pronto.




