Este artículo hace parte de nuestra serie de historias narradas

Docenas de motocicletas cubiertas del lodo rojizo de las minas de oro transitan la angosta carretera de Las Claritas, un pueblo en el sureste de Venezuela, cerca de la frontera con Guyana y con Brasil. A ambos lados de la vía, pequeños negocios con paredes marrones ofrecen comida, suministros mineros y hasta servicios médicos. 

Para los viajeros que se dirigen a Brasil por la Troncal 10, la carretera que cruza el sur del estado Bolívar, Las Claritas podría parecer un pueblo minero más entre tantos, pero esconde un secreto a voces: es el feudo de Yohan Jose Romero, alias “Johan Petrica”, uno de los fundadores del Tren de Aragua.

*Este artículo es el tercero de la investigación Tren de Aragua, entre la realidad y la ficción”, que analiza las verdades y mitos sobre la banda, así como su expansión, tácticas actuales y las posibles transformaciones que podría experimentar en el futuro. Lea la investigación completa aquí.

El poder de Petrica y su grupo criminal acapara todo en el pueblo, también conocido como “Kilómetro 88” por estar situado en ese tramo de la vía. Allí, mineros, comerciantes, trabajadoras sexuales y residentes deben seguir las normas sociales que él impone, pagar los impuestos que él decreta y obedecer las decisiones que él, como juez, dicta. 

Aunque sus habitantes saben que es uno de los fundadores, o “papás” del Tren de Aragua, el nombre de la banda es poco mencionado. Incluso tienen prohibido llamarlo por su alias. “A él le dicen ‘El Viejo’. El que diga ‘Johan Petrica’ está muerto. Eso no se nombra”, dijo a InSight Crime un habitante de Las Claritas bajo condición de anonimato.

Sin embargo, múltiples fuentes entrevistadas por InSight Crime en Bolívar sugieren que miembros del Tren de Aragua, incluyendo a su líder Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, se han ocultado en Las Claritas desde la intervención a la prisión de Tocorón en septiembre de 2023.

Lo mismo afirma un documento del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela de 2024, que desafía la postura del resto del gobierno, que alega que la banda es una “ficción mediática”, y asegura que lo que queda del grupo en el país estaría operando desde el enclave minero.

“Gran parte de esta organización criminal Tren de Aragua, se encuentran en la actualidad en el territorio nacional y que de igual manera es liderada desde las minas ubicadas en la carretera del sector 88 del Estado Bolívar, por otro de sus líderes a cargo de nombre Yohan José Romero, alias ‘Yohan Petrica’”.

Pero en Bolívar el grupo no opera como la megabanda carcelaria que se extendió por la región, sino como un sindicato, el nombre por el cual se conoce a los grupos criminales involucrados en minería ilegal en Venezuela. La actividad minera de Las Claritas, cuyos depósitos de oro están entre los más grandes y productivos del país, generan lucrativas ganancias. A la par, la banda goza de la impunidad de actores estatales y de seguridad.

Johan Petrica: el Pran Minero

Petrica no es un líder criminal común y corriente. Su rol como fundador en la estructura del grupo se ha desarrollado a las sombras, cediendo el reflector a Niño Guerrero. Sin embargo, reportes periodísticos lo mencionan como un líder carcelario alrededor de 2010, antes de la entrada de Guerrero a Tocorón.

Su nombre quedó en el olvido por un momento tras creerse que había fallecido en 2015 tras una serie de famosos operativos contra bandas criminales, en San Vicente, estado Aragua. Pero años después reapareció en el estado Bolívar.

En Las Claritas, un grupo criminal controlaba desde al menos 2010 la actividad minera de la zona. Su líder, Juan Gabriel Rivas Núñez, alias “Juancho”, había mantenido acuerdos con el exgobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, quien autorizó las operaciones mineras de la banda, de acuerdo con un informe oficial. Pero en 2017, con la llegada de Justo Noguera Pietri a la gobernación de Bolívar, el acuerdo cambió.

Noguera, un militar oficialista, modificó las condiciones del juego minero de su antecesor y de los grupos criminales instalados en el Arco Minero del Orinoco (AMO), la zona delimitada por el Estado en Bolívar para la explotación de minerales, que fue creada en 2016. El Sindicato de Las Claritas halló una solución para navegar en el panorama cambiante: traer a un nuevo jugador con quien el gobernador pudiera dialogar. Alguien como Petrica. 

El pequeño poblado atestiguó cambios desde la llegada de Petrica, también conocido en la zona por un nombre alterno, Darwin Guevara. Las conexiones políticas de Petrica superaban a las ya poderosas conexiones de Juancho, y pronto los habitantes empezaron a ver a actores de la cúpula gubernamental visitando la gallera local, uno de los sitios de recreación para los lugartenientes de la banda, según habitantes y mineros de Bolívar entrevistados bajo anonimato por InSight Crime. 

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También empezaron a ir a eventos sociales, deportivos e incluso musicales, actividades que eran frecuentes en Tocorón y otras zonas dominadas por el Tren de Aragua. Desde entonces, artistas nacionales e internacionales han visitado Las Claritas. Para festejar el Día de la Madre en mayo de este año, en Las Claritas realizaron un gran evento con cantantes de Venezuela y Colombia. El Día del Niño, en junio, fue celebrado con entregas de juguetes y shows en la calle, como evidencian videos en redes sociales. 

Las dos empresas patrocinadoras de este último evento, al igual que muchos otros, son Minera Maranatha C.A. y Black Lion C.A. Ambas compañías funcionan como alianzas mineras, una oscura figura bajo la cual empresas se alían con el Estado para las actividades extractivistas, pero también como fundaciones benéficas para la localidad. De acuerdo con un estudio etnográfico realizado por el investigador Ludovic Joxe en 2023, ambas organizaciones están vinculadas al Sindicato. 

El poder de Petrica y las operaciones mineras de Las Claritas se consolidaron e incrementaron cada vez más, y el acuerdo bajo el cual Juancho y Petrica compartían el poder empezó a resquebrajarse. En junio de 2023, fuerzas de seguridad se desplegaron temporalmente contra la facción de Juancho, un golpe que, según un habitante de Las Claritas con conocimiento de lo sucedido, fue propiciado por el mismo Petrica.

En noviembre de 2023, Juancho fue detenido en Brasil y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) pidió su extradición a Venezuela, la cual fue concedida en abril de 2025. Juancho, quien desde enero de 2025 pasó a detención domiciliaria en Boa Vista, huyó de Brasil en mayo, dejando en su lugar a un hombre parecido a él usando su grillete electrónico, según la prensa brasileña

La ausencia de Juancho dejó el camino libre a Petrica, quien parece haberse coronado como el principal líder del enclave minero.

Vínculos por oro

Aunque la caída de Tocorón puede interpretarse como una fractura en los acuerdos de «pax mafiosa» que mantenía el gobierno de Maduro con el Tren de Aragua, no parece haber afectado la relación del oficialismo con Petrica y su sindicato en Las Claritas. 

El poder para operar en Bolívar no es gratuito. El sindicato debe velar por la permanencia de Maduro en la presidencia. Carteles con propaganda de la candidatura presidencial de Maduro e imágenes de “Súper Bigote”, un caricaturesco superhéroe basado en él, adornaban la vía principal del pueblo de Las Claritas en junio de 2024, un mes antes de las elecciones presidenciales en Venezuela, cuando lo visitó InSight Crime. 

Durante las jornadas electorales, habitantes han sido coaccionados a votar por candidatos del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), según señalaron los habitantes entrevistados en esa oportunidad.

A pesar de que Petrica tiene una alerta roja en Interpol impuesta por el Estado venezolano, por su liderazgo sobre el Tren de Aragua, esto no lo ha detenido. En el pueblo hay al menos tres sedes de distintos cuerpos de seguridad. Y a lo largo de la carretera, desde Ciudad Guayana, la capital de Bolívar, hasta Las Claritas, regularmente hay más de una docena de puntos de control de diferentes organismos. 

Los altos funcionarios del gobierno chavista también saben de las andanzas de Petrica y el Tren de Aragua. El TSJ, en la solicitud de extradición de Gerso Guerrero, hermano de Niño Guerrero, tras su detención en España en marzo de 2024, reconoció que gran parte de la banda se encuentra en el país, liderada por Petrica desde las minas.

“Según diligencias realizadas mediante patrullaje cibernético se determinó que gran parte de esta Organización Criminal Tren de Aragua, se encuentra en la actualidad en territorio nacional y que de igual manera es liderada desde las minas ubicadas en la carretera del sector 88 del Estado Bolívar, por otro de sus líderes a cargo de nombre Yohan José Romero, alias ‘Yohan Petrica’”, indica el documento.

No se han registrado operaciones de seguridad en Las Claritas dirigidas al Tren de Aragua, a pesar de las repetidas afirmaciones de algunos políticos de que la banda ha sido desmantelada.

Las Claritas, ¿el último refugio?

Para un turista, el pueblo minero puede lucir peculiar. Una tienda de osos de peluche gigantes contrasta con la capa de tierra arcillosa que cubre las calles, las motos y las fachadas. Para los residentes, lo realmente llamativo son sus visitantes. Tras la intervención en Tocorón, al pueblo comenzó a llegar “gente extraña”. Los habitantes aseguran que son miembros de la banda que lograron huir del penal. 

“Ha llegado gente más extraña. Hay gente que uno ni sabe. Y como uno no pregunta… Aquí hay que hacer así, ser ciego, sordo y mudo”, comentó un comerciante del pueblo a InSight Crime bajo condiciones de anonimato.

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El férreo control y el miedo impuesto por la banda limitan los comentarios de los habitantes. Cuando se atreven a hablar en confianza, todos mencionan a una figura que destaca entre los demás. Niño Guerrero ha sido un visitante frecuente de Las Claritas desde aproximadamente un año antes de la caída de Tocorón. InSight Crime no ha podido confirmar de forma independiente su estadía en Las Claritas en ese momento, o si aún permanece en la zona.

“Lo que pasa es que tú no lo vas a ver. O sea, a esos personajes tú no los vas a ver todos los días. Pero tú lo vas a ver pasar en una moto. Tú lo vas a ver porque se metió en una tienda. Sobre todo, se les reconoce por las mujeres y por los carros”, dijo un residente.

El aislamiento de Las Claritas, a unas seis horas en carro de la capital de Bolívar, junto con el acceso restringido a la zona y la impunidad que garantizan los actores estatales, ofrece seguridad y protección al sindicato. A los beneficios se suma la cuantiosa renta criminal que proporciona la minería ilegal en momentos en que el oro se cotiza en récords históricos en los mercados internacionales.

Si bien el Tren de Aragua encuentra un santuario allí, estas condiciones no replican los demás beneficios y ventajas logísticas que ofrecía Tocorón. El penal permitía a la banda mantener un reclutamiento permanente y fortalecer sus cadenas de mando, una tarea difícil de lograr en Bolívar, donde el grupo de reclutas está principalmente compuesto por mineros artesanales. Esto, además, limita el surgimiento de nuevos lugartenientes que podrían ascender en las posiciones de liderazgo. 

La bendición que posee la lejanía de Las Claritas tiene igualmente un lado negativo, pues impide una rápida huida para aquellos miembros que no tengan acceso a helicópteros, los cuales pueden despegar desde un aeródromo cercano.

Aunque el comercio de oro es una de las economías criminales más lucrativas, depende en gran medida del accionar de militares y funcionarios gubernamentales que regulan el negocio, restando autonomía al grupo criminal. Cualquier intento de desafiar las reglas impuestas podría costarle su territorio. Y a diferencia de regiones urbanas como Aragua, donde el grupo contaba con múltiples comunidades y zonas comerciales para expandir su presencia y portafolio criminal, el enclave minero restringe las oportunidades, con las zonas aledañas dominadas por otros sindicatos que cuentan con sus propios acuerdos estatales. 

Sin grandes posibilidades de recuperar en Venezuela un centro logístico como lo fue Tocorón, el Tren de Aragua buscó en el exterior un lugar que reuniera las condiciones necesarias para su operatividad. Colombia se perfiló entonces como el destino más prometedor: fértil en oportunidades criminales entre la enorme población migrante venezolana, aunque no sin sus desafíos: es un panorama criminal saturado.