En el corazón de la transformación de Durán como el epicentro del crimen organizado de Ecuador, se encuentra una compleja red de economías criminales interconectadas. Estas actividades ilícitas no solo han transformado el paisaje del municipio, sino que también se han entrelazado profundamente con su tejido social, económico y político.
Desde el omnipresente problema del tráfico de tierras hasta la corrupción que predomina en todos los niveles de gobierno, el lado oscuro de la criminalidad en Durán es tan diverso como alarmante. El microtráfico prospera junto con las operaciones internacionales de tráfico de cocaína, mientras que la extorsión y el secuestro se aprovechan de las empresas y los residentes por igual. Los esquemas de lavado de dinero desdibujan las líneas entre las empresas legítimas y las redes criminales, lo que complica aún más los esfuerzos para combatir el crimen organizado.
Para debilitar la base financiera de las bandas de Durán es necesario comprender cómo se interconectan estas economías criminales.
Tráfico de tierras
El ecosistema criminal de Durán está determinado por el tráfico de tierras. Por años, esta economía criminal estuvo controlada por redes de élites políticas corruptas y terratenientes. Estas élites se confabularon para beneficiarse de las invasiones ilegales de Durán y empleaban a los grupos criminales para imponer su voluntad. Hoy, los grupos criminales han desplazado en gran medida a las élites terratenientes, aliándose con políticos corruptos para convertirse en la nueva fuerza detrás del tráfico de tierras.
La colonización de Durán ocurrió de forma improvisada. Un residente describió cómo el proceso en la segunda mitad de la década de los ochenta fue propiciado por el nuevo gobierno municipal, que promovió los asentamientos en lo que las autoridades consideraban baldíos: tierras que no habían sido cultivadas o aprovechadas por sus dueños para vivienda o comercio. Las tierras baldías fueron categorizadas como “abandonadas” y subastadas a personas como el residente que habló con InSight Crime.
En este caso en particular, el nuevo dueño llegó a la zona en cuestión y demarcó su tierra con estacas. Luego consiguió un título y comenzó a construir su casa. Pero pronto recibió una visita del dueño anterior. Durante una acalorada discusión, le dijo al antiguo propietario que interpusiera una demanda. Pero el dueño anterior regresó esa noche con un martillo y derribó las paredes de la casa en construcción. El nuevo dueño lo demandó, y el hombre desapareció.
Estas disputas eran comunes en Durán, según residentes, políticos y expertos en tráfico de tierras entrevistados por InSight Crime y la tenencia de la tierra continúa siendo un problema. Actualmente, los asentamientos irregulares en Durán se concentran principalmente en cinco grandes zonas que cubren más de una cuarta parte del área urbana del municipio, según documentos oficiales a los que tuvo acceso InSight Crime. Si bien algunos están en proceso de legalización, ese proceso puede tardar años.
La exalcaldesa de Durán, Alexandra Arce, le dijo a InSight Crime con orgullo que su administración había “legalizado” más de 11.000 viviendas. Sin embargo, cuando indagamos sobre cuántas permanecían en la informalidad cuando dejó el cargo en 2019, dijo que eran “probablemente 60.000”. El censo de 2022 registró solo 110.389 hogares en Durán.
La informalidad que reina sobre la tenencia de la tierra se traduce en oportunidades para el crimen organizado. En la zona urbana, los traficantes de tierra toman grandes extensiones de tierras baldías —llegando a los cientos de hectáreas a la vez— según un ex oficial del gobierno de Durán y un abogado especializado en tráfico de tierras. Estas tierras, por lo general, no tienen zonificación, calles pavimentadas, o acceso a los sistemas de agua y alcantarillado. Pero los traficantes la delimitan, la dividen en parcelas, e invitan a las personas a asentarse allí. Luego, venden cada parcela por US$1.000 a $6.000, según residentes, un abogado que se especializa en el tema, y oficiales del gobierno en ejercicio y retirados.
Pese a la falta de acceso a los servicios públicos y la incertidumbre que viene con asentarse en lo que las autoridades llaman “invasiones”, hay una gran cantidad de compradores. Residentes de Durán, personas de los barrios pobres de Guayaquil, y migrantes de otras provincias ven en estas parcelas la oportunidad de tener una vivienda propia y creen que el gobierno legalizará sus tierras en el futuro. Legalmente, cualquier persona que quiera obtener un título de propiedad sobre un terreno informal debe cumplir una serie de condiciones claras, entre ellas, haber vivido en el terreno por al menos 10 años. En realidad, los traficantes de tierras sobornaban a los oficiales municipales para que no saquen a quienes viven allí, según residentes y oficiales del gobierno en ejercicio y retirados.

El negocio ha cambiado en los últimos cinco años. Según empresas de seguridad privada, residentes, líderes comunitarios, expertos, oficiales del gobierno, y un plan de seguridad de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y la alcaldía de Durán de 2024 visto por InSight Crime, los actores criminales violentos han desplazado a los traficantes de tierras tradicionales. Las bandas usan el mismo patrón que los traficantes tradicionales, de acuerdo con estas fuentes. Identifican terrenos municipales baldíos cerca a zonas donde ya tienen presencia, y organizan una invasión por medio de rumores. Sin embargo, mientras que los traficantes tradicionales tienden a mantener un bajo perfil luego de vender la tierra, las bandas toman el control de los nuevos sectores, organizan los servicios públicos y establecen vínculos con el gobierno municipal para influir en los procesos de legalización, dijeron residentes, líderes comunitarios, un abogado especializado en el tema, y oficiales del gobierno a InSight Crime.
El tráfico de tierras también permite la aparición de otras economías criminales. Las bandas usan estos territorios para vender drogas, esconder bienes robados, y establecer redes de extorsión a negocios y personas por igual. Manejan la provisión de servicios básicos —como el agua, el alcantarillado y la electricidad—por los que pueden cobrar extra a los residentes, que no tienen cómo defenderse.
“El tema en Durán no es el tráfico de drogas. La droga, la pasan, esconden”, dijo a InSight Crime el abogado especialista en tráfico de tierras. “El tema de Durán es la tierra. Durán es inmenso y hoy la mafia ve que es negocio”.
Aunque la formalización de las tierras puede generar algunos ingresos para las bandas al valorizar la tierra que les pertenece, también puede socavar su control sobre el territorio. Esto es porque las bandas se presentan ante los residentes como sus guardianes, los protectores de sus tierras. Una vez que tienen sus títulos de propiedad, los residentes ya no necesitan a las bandas. Para evitar esto, los líderes de estos grupos invierten en sobornos para corromper a los oficiales municipales e influenciar cuándo se legaliza la tierra, le dijeron a InSight Crime oficiales del gobierno y el abogado especializado.

En muchos casos, los oficiales corruptos y las bandas trabajan juntos, dividiéndose las ganancias de las tierras traficadas y abriendo nuevas oportunidades de negocio, entre ellas la malversación de fondos a través de obras públicas, como es el caso de las acusaciones contra el exalcalde Narváez, algo que cubrimos en mayor detalle más adelante. Esta es la razón por la cual algunos residentes, líderes de la sociedad civil, el abogado especializado y oficiales del gobierno dicen que las invasiones son controladas por una “mafia” – no un grupo criminal específico con ciertos miembros e identidad, sino una red cambiante de jugadores poderosos, cada uno con un rol determinado dentro del tráfico y legalización de los terrenos baldíos, que abren la puerta a otras economías predatorias.
“Los políticos cambian, pero el sistema criminal se mantiene”, dijo un líder comunitario y residente de Durán a InSight Crime.
Corrupción
Durán sufre de corrupción crónica. Desde permisos de zonificación, pasando por títulos de propiedad, hasta proyectos de infraestructura, hay un amplio abanico de posibilidades para que los criminales se lucren de los presupuestos públicos. Muchas de estas oportunidades son el resultado directo del caótico desarrollo del municipio y la falta de infraestructura en la zona. Varios residentes, expertos y oficiales entrevistados por InSight Crime afirmaron que sospechaban que los actores corruptos mantenían el déficit de infraestructura y servicios públicos para perpetuar sus esquemas de corrupción. Pero, aparte de la alarmante escasez de servicios públicos, no hay evidencia documental para probar estas acusaciones de sabotaje premeditado y sistémico.
El ejemplo más citado de esta negligencia es el del agua. Las estimaciones difieren enormemente, encontrando que desde el 42% (Censo Nacional de Ecuador de 2022) hasta el 70% (jefe de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Durán, EMAPAD), y el 80% (el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio de 2024) de las residencias de Durán no tienen acceso a agua potable. EMAPAD afirma que incluso las casas conectadas a la red de agua potable solo tienen acceso durante un número limitado de horas. Teniendo en cuenta esta limitación, el municipio cubre solo el 23% de las necesidades de agua de los residentes, según EMAPAD.
Para obtener o complementar su suministro de agua, los residentes recurren a una flota de camiones cisterna. Conocidos como tanqueros, estos camiones llevan el agua directamente a sus barrios. La precariedad del negocio ha propiciado los abusos y los camiones cisterna a menudo exigen a los residentes un precio más alto y se quedan con la diferencia.
Además, el suministro de agua suele estar controlado por redes corruptas enquistadas en el gobierno municipal de Durán. Las asociaciones de camiones cisterna han intentado sobornar a funcionarios del gobierno municipal para que les concedan derechos exclusivos sobre el suministro de agua. Como el suministro de agua es rentable para los funcionarios municipales, estos han tenido pocos incentivos para invertir en infraestructura de agua sostenible.
Estos proyectos de infraestructura, cuando se han producido, suelen estar plagados de corrupción y malversación de fondos. En abril de 2024, las autoridades ecuatorianas emitieron una orden de detención contra el exalcalde de Durán, Dalton Narváez, acusado de haber desviado millones de dólares a través de contratos públicos destinados a mejorar las redes de distribución de agua de Durán. En una entrevista con InSight Crime Narváez culpó a su predecesora de los fondos desaparecidos y dijo que su vida corría peligro por culpa de “grupos delincuenciales” que habían intentado asesinarlo.
El director de EMAPAD, Rodolfo Baquerizo, dijo a InSight Crime que, aunque la administración del actual alcalde, Luis Chonillo está intentando abordar el problema, décadas de corrupción en la institución han dejado a EMAPAD endeudada y las arcas del gobierno vacías.

“La situación del agua potable y alcantarillado en Durán es un desastre”, dijo Baquerizo. “La realidad del agua potable es aún más complicada de lo que nos imaginábamos desde afuera”.
Microtráfico
Las bandas de Durán obtienen la mayor parte de su dinero de la venta de drogas, según expertos, residentes, líderes comunitarios y funcionarios gubernamentales y de seguridad. Entre ellas figuran la marihuana; la heroína barata y altamente adulterada, conocida como “H”, y, más recientemente, la cocaína.
Las bandas venden drogas en las esquinas de los territorios bajo su control. Suelen reclutar a menores para que entreguen las drogas y las vendan en las escuelas locales, donde utilizan muestras gratuitas para atraer a nuevos clientes, según líderes comunitarios, residentes, funcionarios públicos y educadores.
Muchos de los que compran y consumen estas drogas viven en los sectores donde se venden, y el municipio tiene una gran población con problemas de abuso de sustancias, según expertos, residentes y el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio 2024. Residentes y oficiales de policía que pasaron años estacionados en Durán también dijeron a InSight Crime que, en algunos casos, los clientes viajan desde sectores externos, incluyendo Guayaquil, así como ciudades vecinas tan lejanas como Milagro, Daule y Yaguachi, para comprar y consumir drogas en los barrios de Durán, especialmente en Cerro Las Cabras.
“El tema es que se volvió un centro de expendio”, dijo uno de los policías.

Ecuador no ha hecho una encuesta exhaustiva sobre el consumo de drogas desde 2016. InSight Crime pasó meses tratando de obtener una copia del informe de 2016, pero fuentes policiales dicen que ya no pueden acceder a él. Desde entonces, la cantidad de droga incautada en Durán para consumo interno se ha multiplicado casi por seis, pasando de 118 kilogramos en 2016 a 692 kilogramos en 2023, según datos policiales. La policía se negó a proporcionar datos de incautaciones desglosados por tipo de droga, sin embargo, en una entrevista, la policía dijo a InSight Crime que la marihuana, la cocaína y la H son las drogas más consumidas en Durán.
Durán tiene un hospital y seis centros médicos, pero ningún centro médico especializado en rehabilitación de drogas, de acuerdo con el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio de 2024. Esto ha impulsado la demanda de centros privados clandestinos de rehabilitación, que utilizan métodos abusivos como encarcelar a los pacientes y someterlos a dietas severas, según el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio para 2024.
Extorsión
En los últimos años, la extorsión se ha disparado en Durán, a medida que las bandas se han vuelto más sofisticadas, aumentando sus filas, incrementando su arsenal y enfrentándose con rivales. Aun así, esta economía criminal es relativamente nueva en la zona. InSight Crime encontró que la cantidad que los grupos criminales exigen, su modus operandi, e incluso los perfiles de las víctimas varían a medida que las actividades extorsivas de las bandas evolucionan.
En algunas áreas, por ejemplo, las bandas van puerta a puerta, exigiendo vacunas, o pagos mensuales de pequeños negocios, bares y restaurantes, así como familias, según informes de inteligencia policial y residentes. En otros, establecen retenes en calles, exigiendo que los vehículos paguen un “peaje”.

Los taxis también son blancos fáciles. Un residente de Durán dijo que su amigo, un conductor de taxi, pagaba US$20 al mes a la facción de los Chone Killers liderada por Bob Marley en El Arbolito y probablemente los 120 taxis del área también hacían lo mismo.
La extorsión en los retenes también ha dificultado la entrada de empresas, principalmente distribuidoras de alimentos, a algunos barrios de Durán, según Luis Alberto Salvador, vicepresidente de la Cámara de Industria de Guayaquil.
Los distintos líderes de las bandas también cobran extorsiones en intervalos diferentes, y la demanda de pago varía en función del tamaño del negocio. Las exigencias pueden oscilar entre cientos de dólares al mes para pequeños carritos de comida o tiendas familiares, hasta miles de dólares para negocios medianos.
Estos negocios suelen recibir una demanda por una gran suma inicial, tras la cual pagan una cuota mensual más pequeña, según explicaron a InSight Crime los propietarios de estos negocios medianos y un sociólogo y politólogo local. Si no se paga, se corre el riesgo de un ataque contra el negocio, su personal, la gerencia o el propietario, añadieron las fuentes.
Según datos policiales, entre enero y agosto de 2024 se denunciaron 389 casos de extorsión, un aumento de más de cuatro veces respecto de los 91 casos denunciados en todo 2023. La extorsión está golpeando con fuerza a las empresas. Más de 100 pequeñas empresas han cerrado sus puertas en 2023 debido, en gran parte, a la extorsión, según los informes recibidos por un líder de la comunidad empresarial local con conocimiento de una amplia muestra representativa del sector empresarial en la ciudad, aunque no hay estadísticas oficiales disponibles.
“Por el tema de las extorsiones, ya no les es rentable trabajar”, dijo el líder a InSight Crime.
Las empresas no son las únicas que sufren extorsiones. Las escuelas, los hospitales y las clínicas de salud también sufren extorsiones, según empleados que se han enfrentado a este tipo de amenazas y que, en muchos casos, temían demasiado por su seguridad como para hablar en profundidad con InSight Crime.
“La gente no quiere [denunciar]”, dijo un funcionario de seguridad a InSight Crime. “Tienen miedo, la gente dice: ‘yo prefiero pagar. Me cuidan, no me roban, paso tranquilo’”.
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Los funcionarios públicos también practican una forma de extorsión. La multitud de licencias, permisos y registros necesarios para el funcionamiento de cualquier empresa crea oportunidades para la corrupción entre las instituciones municipales, según los líderes de la comunidad empresarial, así como funcionarios del gobierno en ejercicio y retirados. Un dirigente empresarial con conocimiento directo de casos de corrupción dijo a InSight Crime que los funcionarios municipales suelen pedir sobornos para establecer empresas. La alternativa podría ser una infinidad de inspecciones, papeleo y permisos que paralizan los negocios.
“El gobierno municipal de Durán es una cuna de extorsionistas”, dijo el líder empresarial a InSight Crime.
La participación de las instituciones municipales en la extorsión a los empresarios las ha convertido en blanco de las bandas, que buscan establecer su influencia y añadir “sobornos” a su portafolio criminal. Esto es especialmente cierto en el caso de la ATD y los bomberos, ambos con potestad para expedir multas y conceder permisos.
Robos y secuestros
Las bandas criminales de Durán también se benefician del secuestro y el robo, según dijeron a InSight Crime expertos, funcionarios del gobierno en ejercicio y retirados, y líderes comunitarios. Los sectores de Durán bajo su control sirven como casas de seguridad para retener a víctimas de secuestro o bienes robados.
Los robos han ido en aumento desde 2020 y la mayoría de los robos en Durán ocurren en los sectores de Panorama, Divino Niño y el centro del municipio, según el plan de seguridad conjunto de la ONUDD y el municipio para 2024. Casi la mitad de los casos que se denuncian involucran violencia física.
Mientras tanto, la mayoría de las operaciones de secuestro en Durán son lo que se conoce como “secuestros exprés”, según los empresarios y líderes comunitarios. Las bandas secuestran y retienen a las víctimas durante unas pocas horas, mientras los secuestradores obligan a la víctima a extraer dinero de su cuenta bancaria a través de un cajero automático o a transferir dinero a través de su teléfono.
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En el último año, sin embargo, las bandas han empezado a atacar cada vez más a la élite empresarial de Durán. Sociólogos, expertos en seguridad, funcionarios del gobierno y líderes de la comunidad empresarial han destacado el aumento vertiginoso del número de casos en los que los propietarios y directivos de medianas y grandes empresas han sido objeto de sofisticadas operaciones de secuestro.
En estas operaciones, las bandas identifican e investigan a una víctima de antemano, y luego envían hombres armados para emboscarla. Desde allí, los secuestradores llevan a la víctima a una casa segura y la retienen durante días mientras negocian el rescate. Los rescates oscilan entre US$1.000 y $100.000, según Salvador, representante de la Cámara de Industria de Guayaquil, que también tiene un negocio en Durán, y otro líder de la comunidad empresarial de Durán, que ha escuchado relatos de primera mano.
Los líderes de la comunidad empresarial señalan que los jefes de las bandas que dirigen estas operaciones no brindan protección a las víctimas de secuestro que han pagado el rescate, lo que deja a muchas élites empresariales en riesgo de sufrir nuevos secuestros. Aunque InSight Crime no pudo documentar ningún secuestro reiterado, algunos empresarios han abandonado Durán de forma permanente, mientras que, como se señaló anteriormente, otros han invertido sumas cada vez mayores en seguridad privada.
Lavado de dinero
Los negocios de Durán ofrecen oportunidades a los grupos criminales para lavar sus ganancias criminales, de acuerdo con el plan conjunto de seguridad de la ONUDD y el municipio de 2024, así como con propietarios de pequeños negocios, expertos locales y en seguridad, y funcionarios del gobierno de Durán en ejercicio y retirados.
El lavado de dinero parece producirse de dos maneras. La primera consiste en comprar o prestar dinero a pequeñas empresas, dijeron a InSight Crime fuentes locales, entre ellas un propietario de una pequeña empresa y un funcionario del gobierno. Añadieron que a veces hay un elemento coercitivo en este esquema, en el que se presiona a los propietarios de las empresas para que lleguen a un acuerdo y se les cobran comisiones exorbitantes por los préstamos.
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La segunda forma, más sofisticada, consiste en abrir empresas fachada que liciten contratos de obras públicas. Este esquema requiere conexiones con funcionarios municipales de Durán, dijeron a InSight Crime varios exfuncionarios del gobierno y un contratista de obras públicas que solía licitar proyectos en el municipio.
Los criminales toman el dinero “limpio” del contrato gubernamental y lo depositan en las cuentas de sus empresas, según analistas y expertos en crimen organizado. Luego utilizan el dinero “sucio” para pagar la mano de obra y otros gastos, que pueden abonar en efectivo y después falsificar fácilmente los recibos y los registros de la empresa para que coincidan con los libros.
Como resultado de este método de lavado de dinero, algunas bandas —principalmente los Chone Killers— compiten ahora con negocios legítimos existentes o se apoderan de ellos. Funcionarios y exfuncionarios municipales dijeron a InSight Crime que la banda está utilizando su creciente presencia dentro de las instituciones públicas para expulsar o extorsionar a los contratistas de la construcción, quienes a menudo se enfrentan a la disyuntiva de abandonar Durán o actuar como terceros propietarios para las bandas en la licitación y gestión de contratos de obras públicas.
Tráfico transnacional de drogas
En la última década, a medida que Ecuador ganaba importancia como eje de transporte del narcotráfico, los diversos puertos de Guayaquil y sus alrededores se han convertido en puntos de salida de gran importancia para la cocaína que se exporta a Europa. Esto es especialmente cierto en el caso de Durán, que se ha convertido en una puerta de entrada, un punto de almacenamiento y un punto de parada crítico para los narcotraficantes. La pandemia del COVID-19 interrumpió las rutas globales de la cocaína y aumentó la importancia de territorios como Durán, donde la droga podía almacenarse de forma segura.
Durán también conecta Guayaquil con el mayor sistema de autopistas de Ecuador. Así, gran parte de la cocaína que sale de los puertos de Guayaquil, debe pasar por el municipio. Parte de ella se queda almacenada allí: Durán tiene un gran número de bodegas industriales, camaroneras, fábricas y residencias privadas donde se pueden esconder cargamentos de droga. Las autoridades también han realizado incautaciones de varias toneladas en la vasta zona rural de Durán.
Debido a que Durán almacena y repara los contenedores de carga que salen por los puertos de Guayaquil, la contaminación ocurre in situ —ya sea mientras el cargamento viaja en las autopistas que cruzan Durán, en lo que se conoce como el método “rip-on/rip-off”, o mientras están en bodegas, donde los contenedores son contaminados. Lo que no se puede cargar en Durán, se puede mover por las amplias riberas de Durán en barcos hasta los puertos cercanos.
La corrupción en la zona es generalizada. Los propios policías y bomberos de Durán han sido implicados en operaciones de tráfico de drogas.

Los grupos criminales de Durán están intentando involucrarse cada vez más en el tráfico transnacional de drogas, pero su papel todavía parece ser pequeño: trafican pocas cantidades de droga por su cuenta, o actúan como proveedores de servicios que almacenan, vigilan y mueven los cargamentos de cocaína para redes más grandes. En ocasiones, las redes de narcotráfico más sofisticadas emplean a las bandas locales como seguridad o para llevar a cabo sicariatos. Entre estos grupos más grandes están los Lobos, una de las organizaciones criminales más poderosas del país.
La creciente importancia de Durán también ha atraído a compradores de cocaína transnacionales —especialmente a redes albanesas, que han enviado emisarios hasta Guayaquil para hacer negocios y lavar dinero, inyectando una nueva fuente de capital criminal al mercado local. Entre sus presuntos socios en el área está Carlos Manuel Macías Saverio, alias “King Diablo”, el líder de los Latin Kings. Sin embargo, aunque reportes de prensa han conectado a los Latin Kings con las redes europeas, oficiales de inteligencia contactados por InSight Crime desestimaron la noción, afirmando que Diablo está involucrado principalmente en el microtráfico.
Además, aunque la ubicación estratégica de Durán, su desarrollo industrial y la ausencia de control estatal lo hacen atractivo para el tráfico transnacional de drogas, no es la única zona con esas características. Las redes de narcotráfico transnacionales han utilizado a Daule, Samborondón, y partes de Guayaquil para recolectar, almacenar, y exportar drogas. Por lo tanto, aun si los grupos criminales locales logran acceder a un importante capital económico a través del narcotráfico, sus oportunidades disminuyen cuando la violencia entre bandas atrae la atención de las autoridades y operaciones de seguridad.
Créditos de la investigación:
Escrito por: Anastasia Austin
Editado por: Steven Dudley, María Fernanda Ramírez, Liza Schmidt, Lara Loaiza
Investigación adicional: Gavin Voss, María Fernanda Ramírez, Steven Dudley
Verificación de datos: Lynn Pies, Salwa Saud
Dirección creativa: Elisa Roldán Restrepo
Diagramación de PDF: Ana Isabel Rico
Gráficos: Juan José Restrepo
Redes sociales: Camila Aristizábal, Paula Rojas


