Aunque la fama del Tren de Aragua crece en las Américas, su cohesión y organización se debilitan.

La afirmación del régimen de Nicolás Maduro acerca del desmantelamiento del Tren de Aragua en Venezuela es ficción. La toma de la prisión de Tocorón, que funcionaba como la sede de la banda, fue un golpe fuerte para la organización criminal. El grupo se ha debilitado significativamente y ha perdido gran parte de su protección política y aliados estatales. Sin embargo, todavía existen reductos de la banda, especialmente el de Yohan José Romero, alias “Johan Petrica”, en Las Claritas, estado Bolívar. El bastión en el pueblo minero demuestra que algunos elementos del Tren de Aragua mantienen cierto respaldo estatal, gozan de impunidad y continúan generando ingresos, en este caso provenientes del oro, mientras operan con elementos del régimen de Maduro.

Tampoco parecen del todo ciertas las afirmaciones de Estados Unidos sobre el Tren de Aragua, según las cuales la organización criminal representa una creciente amenaza regional, planea algún tipo de invasión a Estados Unidos y está dirigida por Maduro.

*Este artículo es el octavo de la investigación Tren de Aragua, entre la realidad y la ficción”, que analiza las verdades y mitos sobre la banda, así como su expansión, tácticas actuales y las posibles transformaciones que podría experimentar en el futuro. Lea la investigación completa aquí.

Si bien las actividades de criminales venezolanos en América Latina pueden ir en aumento, esto se relaciona más con la evasión de sanciones y el tráfico de cocaína, ámbitos en los que el Tren de Aragua no desempeña un papel central. Tampoco hay evidencia convincente de que la mayoría de estas operaciones en el extranjero estén dirigidas por una cúpula centralizada del Tren de Aragua. Es cierto que dos de los fundadores de la banda siguen en libertad, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, y Johan Petrica, pero ¿están realmente coordinando a las diferentes bandas venezolanas que operan fuera del país?

Fuentes en Las Claritas y dentro del Tren de Aragua han indicado que ambos hombres viajan. Fuentes de inteligencia colombianas señalaron que Niño Guerrero no solo ha estado en Colombia, sino que ha viajado a México. Esto demuestra que el Tren de Aragua cuenta con suficiente infraestructura criminal para permitir que uno de los hombres más buscados de la región se desplace por múltiples países sin obstáculos ni ser detectado. Esto coincide con el historial de la banda, dado que el tráfico de personas, junto con el control de los puntos de cruce fronterizo, constituye el núcleo del modelo de negocios del Tren de Aragua.

Fuentes en el estado Bolívar y miembros del Tren de Aragua han revelado que Johan Petrica cruza regularmente a Brasil, pero no mucho más allá, prefiriendo permanecer en su feudo criminal en Las Claritas. La reciente sanción en su contra por parte del gobierno de Estados Unidos, y la recompensa de US$4 millones por información que conduzca a su captura, probablemente lo harán aún más cauteloso.

VEA TAMBIÉN: Niño Guerrero: el líder carcelario que llevó al Tren de Aragua al ámbito transnacional

Así, es posible que los dos líderes sigan coordinando las operaciones internacionales del Tren de Aragua. Sin embargo, viajar les resulta cada vez más difícil, especialmente en el contexto actual, lo cual les podría impedir ejercer un liderazgo directo y administrar la organización. Estudios prolongados de diferentes grupos criminales en América Latina y el Caribe realizados por InSight Crime revelan que la ausencia de un liderazgo directo y presente debilita cualquier empresa criminal con el tiempo. Los criminales no son especialmente leales por naturaleza y están motivados principalmente por la codicia y el enriquecimiento personal.

El Tren de Aragua carece de ideología o ethos central y tiene poca unidad organizativa desde que perdió su centro logístico en la prisión de Tocorón. Si bien Las Claritas funciona como un bastión de la banda, se trata de un pueblo en una zona remota de Venezuela, sin la infraestructura de transporte y comunicaciones necesaria para administrar una empresa criminal transnacional, a diferencia de Tocorón, ubicada en el corazón de Venezuela, conectada por autopistas al resto del país y a menos de dos horas de Caracas.

Fuentes policiales y judiciales de Colombia, Perú y Chile coinciden: el Tren de Aragua se ha debilitado desde el cierre de Tocorón. Las distintas células afiliadas actúan con creciente autonomía y hay cada vez menos evidencia de coordinación o incluso cooperación entre ellas. A esto se suma la existencia de una amplia gama de bandas imitadoras que usan el nombre del Tren de Aragua para infundir miedo, pero que no tienen relación alguna con la organización.

La vieja guardia del Tren de Aragua, reclutada y formada en Tocorón, está siendo diezmada por capturas por parte de las autoridades y muertes a manos de sus rivales. Con la pérdida del cuerpo central de la banda, cualquier unidad que la organización alguna vez tuvo, la cual siempre fue frágil, se erosiona rápidamente.

En agosto de 2023, antes de la toma de la prisión de Tocorón, las altas esferas del Tren de Aragua eran claras, organizadas y relativamente cohesivas. A pesar de que las diferentes bandas contaban con un alto grado de autonomía, existía un punto de contacto entre las distintas facciones, y con frecuencia se prestaban apoyo mutuo, aunque sería falso sugerir que los tres fundadores ejercían autoridad o algún nivel significativo de control sobre todas las bandas afiliadas.

Sin embargo, para agosto de 2025 la situación es muy distinta.

Mientras que la cúpula del Tren de Aragua en Venezuela seguía en gran medida intacta, refutando las afirmaciones del régimen de Maduro sobre la erradicación de la banda, más de la mitad del liderazgo identificado en el extranjero había sido capturado. Esto resalta la creciente capacidad y cooperación de las fuerzas de seguridad en Chile, Colombia y Perú. Incluso si las bandas aún existen, gran parte de la nueva generación de líderes no tiene la misma relación personal con los fundadores del Tren de Aragua, ni cumplió condena en Tocorón.

Aunque Estados Unidos cuenta con una gran diáspora venezolana, muchos ahora temen ser deportados, lo cual reduce las probabilidades de cooperación con las autoridades estatales o federales. Además, no hay evidencia de que la cúpula del Tren de Aragua haya enviado deliberadamente miembros a suelo estadounidense, ni mucho menos órdenes para establecer células allí. Si bien la presencia de criminales venezolanos en Estados Unidos es innegable, e incluso algunos de ellos han mantenido vínculos con el Tren de Aragua o han pasado tiempo en Tocorón, no hay evidencia de un plan estratégico o un intento concertado de invadir el territorio y establecer una presencia permanente y coordinada de la banda. Esto tampoco ocurrió en Colombia o Perú, donde la presencia del Tren de Aragua fue inicialmente improvisada y descoordinada, y los enlaces con Tocorón, así como la dirección central desde la cárcel, se establecieron después de la primera ola de colonización criminal por parte de delincuentes venezolanos.

Entonces, ¿quiénes son todos estos supuestos miembros del Tren de Aragua arrestados en Estados Unidos, algunos de ellos deportados al infame Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador? ¿Cómo han determinado las autoridades estadounidenses que realmente son miembros de la banda? Los funcionarios venezolanos no suelen compartir información sobre antecedentes criminales ni registros que muestren cuáles criminales cumplieron condena en Tocorón bajo la dirección de Niño Guerrero, si es que existen. Gran parte del proceso de identificación se ha basado en tatuajes. Mientras los tatuajes constituyen un uniforme criminal en pandillas carcelarias como la Mara Salvatrucha y el Barrio 18 en El Salvador, así como la mafia rusa “Thieves in Law” (Vory v Zakone), el Tren de Aragua no tiene un código similar.

Las acusaciones estadounidenses que señalan a Maduro de utilizar al Tren de Aragua para infiltrarse en Estados Unidos e importar toneladas de cocaína también son difíciles de sustentar. Que Maduro haya facilitado la producción y el tráfico de cocaína no está en duda. Una acusación estadounidense que reconoce a Maduro y al número dos del régimen, Diosdado Cabello, como líderes de una organización de narcotráfico conocida como el Cartel de los Soles, lo atestigua. Sin embargo, la declaración de la fiscal general estadounidense Pam Bondi, donde asegura que Maduro ha usado al Tren de Aragua para traficar drogas, resulta cuestionable. Hasta ahora, el Tren de Aragua no se ha convertido en una organización transnacional de tráfico de drogas. Elementos de la banda ciertamente participan en el microtráfico de estupefacientes, y existen reportes tanto de migrantes como de miembros de la banda transportando pequeñas cantidades de drogas a través de fronteras en América Latina para el grupo. Aún no hay indicios de que el Tren de Aragua esté vinculado al movimiento de grandes cargamentos de cocaína, especialmente no en el mercado estadounidense, aunque sí puedan existir casos en los que criminales venezolanos, quizás afiliados al Tren de Aragua, hayan actuado como mano de obra contratada o subcontratada para organizaciones de narcotráfico.

VEA TAMBIÉN: El ascenso del Estado criminal híbrido en Venezuela

Tampoco está en duda que el régimen de Maduro trabaje estrechamente con grupos criminales. De hecho, Maduro ha establecido un sofisticado sistema de gobernanza criminal híbrida, bajo el cual ha desarrollado relaciones simbióticas con varios grupos criminales. Estos grupos ofrecen a los altos miembros del régimen de Maduro acceso a rentas criminales, mientras reprimen la actividad de la oposición en sus áreas de influencia. A cambio, el régimen les garantiza impunidad, protección, espacio para crecer, reclutar y aumentar sus ingresos y alcance. Los vínculos con grupos rebeldes colombianos, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidentes de las desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), han sido demostrados de manera consistente. Muchos se remontan al fundador de la Revolución Bolivariana, el presidente Hugo Chávez, fallecido en 2013, quien pasó el relevo político a Maduro.

La asociación con grupos criminales ha estado mayormente limitada al territorio venezolano a la fecha, aunque los grupos rebeldes colombianos ciertamente proyectan su influencia hacia Colombia.

No obstante, existe un ejemplo de las operaciones en el extranjero entre el régimen de Maduro y el Tren de Aragua. Ronald Ojeda, un oficial disidente del ejército venezolano que había huido a Chile, fue supuestamente secuestrado y asesinado por integrantes de una célula del Tren de Aragua. El fiscal chileno Héctor Barros ha vinculado directamente el secuestro y asesinato a Diosdado Cabello, el número dos del régimen de Maduro.

Si esto es cierto, significaría que el régimen de Maduro ha incurrido en la geo-criminalidad, es decir, el uso estratégico del crimen organizado y actores criminales por parte de los Estados para alcanzar objetivos de política exterior. Esto da algo de credibilidad a la acusación de Estados Unidos de que Maduro podría utilizar a criminales venezolanos en el extranjero, incluso en Estados Unidos. Sin embargo, describir esto como algún tipo de invasión parece excesivo.

La demonización del Tren de Aragua por parte de la administración Trump parece estar más motivada por cuestiones políticas que por una amenaza creciente a la seguridad nacional de Estados Unidos. Pero, ¿podría la banda venezolana sufrir otra transformación y aumentar su poder y alcance? ¿O ahora, como principal “enemigo” latinoamericano, está condenada a un declive irreversible?

Jeremy McDermott is co-founder and co-director of InSight Crime. McDermott has more than two decades of experience reporting from around Latin America. He is a former British Army officer, who saw active...