El Estado Mayor Central (EMC) es una federación de facciones disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que decidieron no acogerse al proceso de paz firmado en 2016 entre esa guerrilla y el gobierno colombiano.  

Desde ese entonces, la estructura ha pasado por múltiples fracturas internas motivadas por los desacuerdos y ambiciones de sus comandantes. No obstante, el EMC cuenta con una importante capacidad armada que le ha permitido mantener el control de distintas rentas criminales en varias regiones del país. Sus operaciones  varían dependiendo de la región y el frente asociado, pero su portafolio criminal se basa principalmente en las rentas del narcotráfico en el sur del país, la minería ilegal y las extorsiones. 

Estas condiciones le han permitido expandirse por gran parte del territorio colombiano y también ha llevado sus operaciones a Venezuela.

Contexto reciente del EMC

9 de agosto de 2026 — Muere cabecilla del Frente 28 de las disidencias bajo el mando de alias “Iván Mordisco”

Alias “El Ruso” o “Alemán”, señalado como principal cabecilla del Frente 28 de las disidencias de las FARC bajo el mando de alias “Iván Mordisco”, murió durante una operación de las Fuerzas Militares en Mapiripán, Colombia. Otros tres integrantes de la estructura también murieron en la operación. El presidente Abelardo de la Espriella confirmó el resultado como parte de una serie de acciones militares contra grupos armados. La muerte de “El Ruso” ocurre en medio de las disputas entre las facciones de “Mordisco” y alias “Calarcá Córdoba” por corredores estratégicos y economías criminales en Meta y el vecino departamento de Guaviare.

¿Cuál es la historia del EMC?

El EMC nació en medio de las negociaciones de paz en La Habana, Cuba, entre el gobierno de Colombia y las FARC en 2016. A través de un comunicado emitido ese año, el Frente Primero “Armando Ríos” anunció que continuaría en la clandestinidad. El líder del Frente Primero, Néstor Gregorio Vera Fernández, alias “Iván Mordisco”, contaba con al menos 400 integrantes bajo su mando y el control de rutas de narcotráfico en los departamentos colombianos de Guaviare, Guainía y Vaupés. 

En respuesta a la deserción de Mordisco, el comandante de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, y otros comandantes decidieron enviar a Miguel Botache Santillana, alias “Gentil Duarte”, un guerrillero con más de 30 años de trayectoria y gran liderazgo político, para restablecer la disciplina del Frente Primero y sumarlo al proceso de desmovilización.

Sin embargo, Gentil Duarte también traicionó los Acuerdos de Paz y abandonó el proceso con US$1,35 millones y varios integrantes del Frente Séptimo que se unieron a la estructura de Mordisco.  

Ya en la clandestinidad, Mordisco y Duarte enviaron emisarios a diferentes regiones de Colombia para convencer a otros comandantes de unirse a su proyecto disidente. La estrategia fue efectiva. En abril de 2017, la facción emitió un comunicado en el que aseguraba ser la continuación de las FARC, firmado por nueve frentes disidentes, una columna móvil y siete milicias urbanas. 

En los años posteriores a su creación, el EMC comenzó un proceso de expansión hacia Venezuela. Gracias al apoyo de frentes con presencia histórica en ese país, como el Frente 10 y parte del Frente 33, el EMC consolidó su presencia en la frontera entre Colombia y Venezuela.  

El EMC disfrutó de su poderío en la frontera hasta 2019, cuando Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”, el segundo al mando de las FARC, anunció la creación de la Segunda Marquetalia, otro grupo compuesto por excombatientes de las FARC, que también se proclamó sucesor del proyecto guerrillero.  

La Segunda Marquetalia intentó adherir a su estructura distintos frentes que eran parte de la red del EMC. Sin embargo, este los catalogó de traidores y se convirtieron en enemigos. La rivalidad entre ambos grupos disidentes de las FARC fue evidente en el territorio fronterizo entre Apure, Venezuela, y Arauca, Colombia. 

Las disputas entre ambas estructuras, más la presión de los cuerpos de seguridad en Colombia y Venezuela, también terminaron con la muerte de varios de los comandantes más importantes del EMC, entre ellos Gentil Duarte, y causaron el repliegue de sus integrantes a Colombia. 

Con la llegada de Gustavo Petro a la presidencia en 2022, el EMC inició conversaciones de paz con el gobierno en el contexto de la política de “Paz Total”. No obstante, los diálogos enfrentaron más obstáculos que avances reales. En 2024, después de un ataque perpetrado por una facción del grupo que acabó con la vida de un líder indígena en el occidente del país, el gobierno suspendió la tregua que mantenía con la disidencia.

El EMC sufrió una fractura interna a partir de este fracaso y una facción liderada por Iván Mordisco abandonó el proceso de paz, mientras otra facción menos numerosa, dirigida por el comandante Alexander Díaz, alias “Calarcá Córdoba”, continuó con las negociaciones bajo el nombre de Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF).

¿Quiénes son los líderes del EMC?

Néstor Gregorio Vera Fernández, alias “Iván Mordisco”, es el líder del EMC desde el año 2022. Hasta 2016, fue el comandante del Frente Primero de las extintas FARC y, en la actualidad, gracias a su experiencia guerrillera de más de 30 años, se configura como uno de los principales actores criminales del sur de Colombia.  

Bajo su liderazgo operan el Bloque Amazonas, el Bloque Central Isaías Pardo, el Comando Conjunto del Oriente y el Bloque Occidental Jacobo Arenas, los cuales abandonaron las negociaciones de paz con el gobierno colombiano en 2024 y conforman un total de 21 frentes o subestructuras.

El segundo al mando del EMC es Ebimelec Eregua Torres, alias “Alonso 45” o “Alonso 40”, cabecilla principal del Frente Carolina Ramírez del Bloque Amazonas, que opera en los departamentos de Putumayo y Caquetá.

Otro líder importante es Iván Jacobo Arredondo, alias “Marlon Vásquez”, quien fue comandante del Frente Jaime Martínez, del Comando Coordinador de Occidente, una estructura que agrupó a los frentes que operan en los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca, y actualmente del Bloque Central Isaías Pardo.

Hasta 2024, el segundo en importancia en la estructura del EMC fue Alexander Díaz Mendoza, alias “Calarcá Córdoba”, antiguo comandante del Frente 40 de las FARC. Calarcá Córdoba lideró una división interna en el EMC, estableciendo el EMBF junto con Javier Alfonso Velosa, alias “Jhon Mechas”, comandante del Frente 33, y Carlos Eduardo García Téllez, alias “Andrey Avendaño”.

¿Dónde opera el EMC?

Las facciones de disidentes que responden al EMC, liderado por Mordisco, tienen presencia en el sur, oriente y occidente de Colombia. Los bastiones principales de esta disidencia son los departamentos de Guaviare, Meta, Caquetá, Vaupés y Guainía. Desde allí la estructura se expandió a Amazonas, en la frontera con Brasil y Perú; Putumayo, en la frontera con Ecuador; Casanare, Arauca, Tolima y Huila. También tiene presencia en los departamentos del Cauca, Valle del Cauca y Nariño, al occidente del país, en la costa del océano Pacífico.

La Defensoría del Pueblo también ha reportado presencia del EMC en municipios de los departamentos de Chocó y Antioquia. Sin embargo, los constantes operativos de las fuerzas militares en su contra, principalmente en Antioquia, han dificultado la expansión del grupo.

Gracias a la presencia que estableció en los departamentos colombianos que comparten frontera con Venezuela, la influencia territorial del EMC también se extendió hacia ese país, especialmente a los estados de Apure y Zulia. Sin embargo, después de disputas con el ELN, no es claro si aún mantienen su presencia en esa región.

¿Quiénes son los aliados y enemigos del EMC? 

Uno de los principales rivales del EMC es el Ejército de Liberación Nacional (ELN). A pesar de que el EMC llegó a acuerdos con la guerrilla en algunos lugares del país, como el sur de Bolívar, estos pactos son inestables. El ELN se enfrentó al Frente 10 en Arauca y Apure y al Frente 33 en Norte de Santander, Colombia. 

Otro enemigo del EMC es La Segunda Marquetalia y estructuras disidentes aliadas. En Putumayo y Caquetá, al sur de Colombia, el Frente Carolina Ramírez, amparado bajo la sombrilla del EMC, se enfrenta a los Comandos de la Frontera, aliados con la Segunda Marquetalia, por el control de uno de los enclaves del narcotráfico más importantes del país.   

Desde su ruptura interna en 2024, el EMC ha librado intensas confrontaciones contra las disidencias de Calarcá Córdoba en territorios como Guaviare y Caquetá.

El EMC se ha enfrentado a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), también conocidas como Los Gaitanistas o el Clan del Golfo, en territorios como el sur de Bolívar, el sur de Córdoba y el Bajo Cauca antioqueño. Sin embargo, se cree que ambos grupos mantienen una alianza en el departamento del Chocó para contrarrestar las operaciones del ELN en la zona.

Por otro lado, antes de su muerte, Gentil Duarte estableció alianzas con brasileros y carteles mexicanos para proveerles cargamentos de cocaína.

¿Cuál es el panorama del EMC? 

A pesar de las múltiples facturas internas, el EMC sigue siendo la estructura de las disidencias de las extintas FARC con mayor alcance territorial, número de combatientes y control sobre un amplio portafolio criminal.

No obstante, las múltiples fragmentaciones que ha sufrido la organización en los últimos años han dado lugar a un proceso de atomización criminal en distintas regiones del país. Esta desarticulación ha intensificado los niveles de violencia y los enfrentamientos entre facciones rivales por el control de territorios estratégicos vinculados al narcotráfico, la minería ilegal y otras economías criminales en Guaviare, Huila, Putumayo, Caquetá, Amazonas, Meta y Cauca.

Luego de que el EMC se alejara de la mesa de diálogo con el gobierno en el marco de la Paz Total en 2024, el grupo y su principal líder, Iván Mordisco, se convirtieron en objetivo prioritario de las autoridades colombianas.

Sin embargo, el carácter fragmentado del EMC, así como su profundo control territorial y social en varias comunidades, garantizan una supervivencia a los frentes asociados al grupo, aun si su principal líder fuera capturado o abatido