El Clan del Golfo, también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y Urabeños, surgió de las cenizas del movimiento paramilitar colombiano y se convirtió en una fuerza criminal con alcance nacional.

El Clan del Golfo se dedica principalmente al tráfico transnacional de drogas. El grupo controla territorios y regula o dirige el mercado de la pasta base de coca, escoltando cargamentos a lo largo de corredores de tráfico, asegurando el acceso a laboratorios de procesamiento y proveyendo almacenamiento y servicios de envío en las regiones costeras y fronterizas.

Sin embargo, el grupo también participa de otras economías ilegales, como la minería de oro ilegal y la extorsión, de las cuales extrae importantes sumas de dinero.

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Últimas noticias del Clan del Golfo

1 de julio de 2026 – Colombia reanuda extradición contra alias “Chiquito Malo”

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó la reanudación de la orden de extradición contra Jobanis de Jesús Ávila, alias «Chiquito Malo», el principal líder del Clan del Golfo. Según Petro, esta medida se toma porque el grupo criminal no ha sido sincero en el marco del proceso de diálogo de la Paz Total.

¿Cuál es la historia del Clan del Golfo?

El nombre de Los Urabeños proviene de la región de Urabá, al noroccidente de Colombia, cerca de la frontera con Panamá. Se trata de una región muy apetecida por los narcotraficantes, ya que ofrece acceso a las costas del Pacífico y el Caribe desde los departamentos de Antioquia y Chocó.

Sus orígenes se remontan al conocido caudillo paramilitar Vicente Castaño, quien en 2006 se apartó del proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y rearmó una estructura paramilitar. Para esto, Castaño reclutó a dos de sus lugartenientes: Ever Veloza García, alias “HH”, el comandante del Bloque Calima de las AUC, y Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, el jefe de finanzas oficial de una de las facciones paramilitares más ricas, el Bloque Centauros.

Cuando Castaño fue asesinado en marzo de 2007, Don Mario heredó la red, y puso a trabajar a paramilitares reclutados en Urabá. Rápidamente, ensambló una fuerza de combate conformada por cerca de 80 hombres, y luego monopolizó esta importante ruta de tráfico de drogas. En 2008, Don Mario era uno de los traficantes más ricos de Colombia, y uno de los más buscados. Comenzó a expandir su imperio, moviéndose hacia el sur de Córdoba, en la región del Bajo Cauca, al norte de Antioquia, y hacia Medellín.

Don Mario fue capturado en abril de 2009, en una zona rural de Urabá. Tras su captura, el Clan del Golfo quedó bajo el control de Juan de Dios Úsuga, alias “Giovanni”, y Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, dos hermanos que habían empezado sus carreras criminales en la guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL), ya desmovilizada, luego de lo cual pasaron a las filas de las AUC.

Los hermanos Úsuga reunieron a otros guerrilleros del EPL convertidos en paramilitares, quienes conformaron el núcleo militar del Clan del Golfo —una junta directiva disciplinada y competente conocida como el Estado Mayor—. Estos lanzaron un nuevo plan de expansión, enviando lugartenientes de confianza a zonas estratégicas para el narcotráfico, buscando controlarlas, preferiblemente mediante alianzas y acuerdos, pero también con el uso de la violencia.

En enero de 2012, Giovanni, el cerebro de la estrategia del Clan del Golfo, fue dado de baja durante una redada de la policía en el departamento de Chocó, por lo que Otoniel quedó como máximo líder. A pesar de este contratiempo, el Clan del Golfo continuó su expansión.

Su influencia se extendió por casi todo el país y pronto llegó a controlar las zonas de producción de drogas, los corredores de tráfico y los puntos de salida en todo el norte de Colombia, a lo largo de las costas del Atlántico y del Pacífico, y en la frontera con Venezuela.

Para facilitar esta expansión, el Clan del Golfo también desarrolló un nuevo modelo de crimen organizado. Mientras que algunas de sus células eran parte de la línea del Estado Mayor, en otros casos absorbían grupos criminales locales, los cuales operaban como miembros semiautónomos de la “franquicia” del Clan del Golfo.

En 2015, el gobierno lanzó una gran ofensiva contra el Clan del Golfo, conocida como “Operación Agamenón”. Aunque la primera fase no tuvo resultados significativos, la segunda, iniciada en 2017, golpeó la estructura  de mando del grupo. En mayo de ese año, las fuerzas de seguridad dieron de baja a Roberto Vargas Gutiérrez, alias “Gavilán”, segundo al mando después de Otoniel. Meses después, en noviembre, asesinaron al jefe militar Luis Orlando Padierma, alias “Inglaterra”.

Dado que la presión sobre él aumentaba, Otoniel propuso entregarse y desmovilizar al Clan del Golfo en septiembre de 2017, e incluso apareció en un video en el que apeló al gobierno colombiano. Su propuesta fue rechazada, y la Operación Agamenón continuó debilitando el poder de Otoniel, cuyos asesores más cercanos fueron capturados y asesinados, y sus familiares comenzaron a ser perseguidos.

Después de varios años de búsqueda por parte de las autoridades, Otoniel fue capturado en octubre de 2021. En mayo de 2022, fue extraditado a Estados Unidos, donde una corte de Nueva York lo imputó por participar en una empresa criminal y conspirar para fabricar y distribuir cocaína hacia ese país. Posteriormente, fue condenado a 45 años de prisión. Con la captura de Otoniel, Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias “Chiquito Malo” asumió como líder de la organización criminal.

En agosto de 2022, el Clan del Golfo manifestó su voluntad de ser parte de la “Paz Total”, una de las políticas insignia del presidente de Colombia, Gustavo Petro, mediante la cual se buscaba establecer espacios de diálogo con diferentes grupos ilegales del país. Sin embargo, el proceso ha enfrentado importantes obstáculos, entre ellos la ausencia de un marco jurídico para llevar a cabo procesos de paz con grupos sin carácter político, como es el caso del Clan del Golfo.

En diciembre de 2022, el presidente Gustavo Petro anunció un cese al fuego con diferentes grupos ilegales en el país, entre los que figuraba el Clan del Golfo. Sin embargo, este llegó a su fin en marzo de 2023, luego de que Petro denunciara que el grupo estaba detrás de un paro minero en el norte del departamento de Antioquia.

En agosto de 2024, se abrió un espacio de diálogo entre el gobierno y el Clan del Golfo. En septiembre de 2025 finalizó la primera ronda de conversaciones en Doha, Catar, en la que se abordaron temas como la desvinculación de menores de edad de las filas del grupo, la sustitución de economías ilícitas y la realización de planes piloto de creación de confianza, entre otros. 

En diciembre de 2025, se anunció la creación de tres Zonas de Ubicación Temporal (ZUT) en los departamentos de Chocó y Córdoba a las que los miembros del grupo se desplazarían a partir del 1 de marzo de 2026. Además, se suspendieron las órdenes de captura de varios de los principales líderes del grupo, incluso las de quienes están solicitados para extradición.

Sin embargo, a comienzos de febrero de 2026, el Clan del Golfo suspendió brevemente la mesa de diálogo luego de que Petro afirmara en una reunión con su homólogo estadounidense, Donald Trump, que capturaría al principal líder del grupo criminal en un plazo de dos meses. Un mes después, en marzo de 2026, el gobierno colombiano reactivó las órdenes de captura contra los líderes del Clan del Golfo tras el incumplimiento del grupo de trasladarse a las ZUT. Sin embargo, en mayo volvió a solicitar la  suspensión, la cual fue rechazada por la fiscalía.

¿Quiénes son los líderes del Clan del Golfo?

El actual líder de la organización criminal es Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias “Chiquito Malo”. Nacido en el Urabá, corazón del Clan del Golfo, Chiquito Malo asumió el liderazgo del grupo tras el golpe que supuso la captura de Otoniel. Exparamilitar de las AUC hasta su desmovilización en 2004, fue comandante de la estructura Central Urabá, territorio clave para el envío de drogas a Centroamérica y Estados Unidos.

A finales de enero de 2026, José Gonzalo Sánchez, alias “Gonzalito” el segundo al mando del Clan del Golfo, murió ahogado cuando se movilizaba por un río del departamento de Córdoba. Tras esto, Orosman Ostén Blanco, alias “Rodrigo Flechas”, alias “Julián” y alias “Joaquín”, asumió como subcomandante. Según fuentes policiales citadas por medios colombianos, los otros mandos de la cúpula del Clan del Golfo serían presuntamente Elkin Posada Casarrubia, alias “El Cura”, y Wilmar Mejía Úsuga, alias “Richard”. 

El Clan del Golfo estableció un modelo de red mixto, en el cual aproximadamente un tercio de las células locales están directamente comandadas por el liderazgo en Urabá, mientras que las otras son franquicias, organizaciones criminales locales que usan el nombre del Clan del Golfo y se espera que provean servicios o sigan órdenes estratégicas cuando se les solicite. 

El modelo de red del Clan del Golfo requiere que las células locales sean autosuficientes financieramente. Por esa razón, se han expandido a actividades como la minería ilegal, la extorsión, el tráfico de migrantes, y el microtráfico, y dirigen otras actividades criminales que se desarrollan en los territorios, o bien toman un porcentaje de ellas.

¿Dónde opera el Clan del Golfo?

El Clan del Golfo y sus franquicias tienen presencia en más de 20 departamentos de Colombia, y también a nivel internacional. Su base y fortaleza se centran alrededor del golfo de Urabá, en los departamentos de Antioquia y Chocó, y se extienden hasta Córdoba. Tienen una extensa presencia en el resto de estos departamentos, así como a lo largo de la costa Caribe, en la ciudad de Medellín y en departamentos como La Guajira, Santander, Valle del Cauca y Norte de Santander.

El grupo también se involucró en la lucha por las economías criminales transfronterizas entre Colombia y Venezuela. Sin embargo, debido a la fuerte presencia de grupos como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC, no han logrado establecerse con éxito. Hoy en día, la presencia del Clan del Golfo está concentrada en la zona de Puerto Santander y Cúcuta, y no mantienen presencia en Venezuela.

Una serie de arrestos en Panamá indican que el Clan del Golfo subcontrató a un grupo local, el cual era el encargado de recibir y almacenar grandes cantidades de droga provenientes de Colombia. Esto demuestra la capacidad del grupo de expandir sus franquicias y coincide con el hecho de que el Clan del Golfo controla el tráfico de drogas y tráfico de migrantes en la frontera colombo-panameña.

¿Quiénes son los aliados y enemigos del Clan del Golfo?

La competencia por el territorio provocada por la desmovilización de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016 ha llevado al enfrentamiento del Clan del Golfo con el ELN. Ambos grupos mantienen disputas en diferentes lugares del país, como en los departamentos de Chocó, Antioquia, Bolívar y Norte de Santander.

En 2020 y 2021, se informó que el Clan del Golfo hizo una alianza con sus antiguos enemigos, Los Rastrojos, para luchar contra el ELN y grupos de las disidencias de las FARC en el departamento de Norte de Santander.  En el norte y nordeste de Antioquia, el grupo se viene enfrentando al Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF) de las disidencias de las FARC por el control de territorios claves para el narcotráfico y la minería ilegal. Además, desde 2020 se enfrentan a Los Pachenca, también conocidos como las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, un grupo criminal de la Sierra Nevada de Santa Marta, por el control de las rutas del narcotráfico por el mar Caribe.

En cuanto a sus aliados, el Clan del Golfo tiene redes importantes con traficantes en diversas latitudes. Las operaciones de narcotráfico del Clan del Golfo les ha permitido construir alianzas con grupos narcotraficantes en México, como el Cartel de Sinaloa. También mantienen una relación de larga data con la mafia ‘Ndrangheta de Italia, creada en los días de las AUC, con mafias de los Balcanes y otras redes criminales europeas.    

¿Cuál es el panorama del Clan del Golfo?

Tras la captura de Otoniel se pensaba que el liderazgo del grupo entraría en declive. Sin embargo, el Clan del Golfo ha logrado mantenerse vigente como uno de los principales grupos criminales colombianos y posicionarse en las dinámicas criminales a nivel regional, principalmente desde su participación en el narcotráfico transnacional.

La continuidad del proceso de diálogo entre el Clan del Golfo y el gobierno colombiano, al igual que los demás escenarios de conversación en el marco de la Paz Total, dependerá de los resultados de las elecciones presidenciales del país en mayo y junio de 2026. Sin embargo, sea cual sea el resultado, es poco probable que el Clan del Golfo se vea afectado.