Más de 15 familias desplazadas por el grupo criminal Los Ardillos en México regresaron a sus hogares en Guerrero, según un comunicado del 16 de agosto de la Secretaría de Gobernación (SEGOB).
En mayo, Los Ardillos lanzaron una ofensiva contra grupos criminales rivales y fuerzas policiales locales en la región rural y montañosa conocida como la Montaña Baja de Guerrero. El secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, afirmó que los ataques formaban parte de un intento de Los Ardillos por ampliar su control territorial y desplazar a un grupo rival conocido como Los Tlacos. Según informes, Los Ardillos utilizaron armas de alto calibre y drones cargados con explosivos durante una ola de violencia que se prolongó durante más de una semana.
Más de 1.000 personas de varias comunidades indígenas de Alcozacán, Tula y Xicotla fueron desplazadas durante el conflicto, y videos difundidos en redes sociales mostraron a habitantes huyendo de sus comunidades mientras se escuchaban disparos de fondo.
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“Salimos con miedo, corriendo, porque luego nos alcanzan a tirar Los Ardillos”, dijo un poblador en uno de los vídeos.
¿Quiénes son Los Ardillos?
Los Ardillos son un grupo pequeño en comparación con otras organizaciones criminales en México, pero se han convertido en uno de los más influyentes en el estado de Guerrero.
Sus orígenes se remontan a las facciones asociadas con la Organización Beltrán Leyva y el Cartel del Golfo, que solían aprovecharse de la producción y tráfico de heroína en las zonas montañosas de Guerrero. Sin embargo, tras varios arrestos y muertes de sus cabecillas en la década de 2010, estas organizaciones se atomizaron en diversos grupos, como Los Ardillos y Los Tlacos.
Desde entonces, Los Ardillos consolidaron su presencia en diversos municipios de la región, incluyendo Chilapa, Quechultenango, Mochitlán, Tixtla, Juan R. Escudero, Zitlala, Atlixtac, Ahuacotzingo y Acatepec. El grupo heredó parte del negocio de la heroína y posteriormente se diversificó hacia la minería ilegal y la extorsión de comunidades indígenas.
Su capacidad para imponer control en estos territorios se sustenta, en parte, en su capacidad de violencia. Los Ardillos tienen acceso a armamento sofisticado, incluidas armas de alto calibre y explosivos que despliegan mediante drones. Esto ha generado temor entre la población y ha provocado varias olas de violencia durante las últimas dos décadas. En 2020, por ejemplo, las comunidades de la zona estuvieron en el centro de la atención pública tras la difusión de imágenes de niños pequeños armándose para protegerse de las incursiones de Los Ardillos.
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Pero su poder también descansa en su arraigo en las estructuras políticas locales. Por ejemplo, Bernardo Ortega Jiménez, hermano del presunto líder de Los Ardillos Celso Ortega Jiménez, ha ocupado distintos puestos políticos en Guerrero, incluyendo la presidencia municipal de Quechultenango entre 2002 y 2005 y dos períodos como diputado local. Además, Mercedes Carballo Chino, cuñada de Celso Ortega Jiménez, es actualmente la presidenta municipal de Chilapa.
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