Una reciente división al interior de la Segunda Marquetalia evidencia la fragilidad de las alianzas entre grupos ilegales y los retos que enfrenta el gobierno colombiano a la hora de negociar con estructuras de múltiples orígenes.
Los Comandos de la Frontera (CDF) y la Coordinadora Guerrillera del Pacífico (CGP), dos de las facciones más importantes asociadas a la Segunda Marquetalia, anunciaron su distanciamiento del grupo ilegal surgido en 2019 a partir de la firma del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
“La paz, los cambios democráticos y la reconciliación de los pueblos, no puede girar alrededor de una persona o personas”, expone un comunicado con fecha del 20 de noviembre. “Nos deslindamos del nombre de la Segunda Marquetalia y en adelante, no utilizaremos esta sigla”.
La división al interior de la Segunda Marquetalia se hizo evidente el 16 de noviembre, en el marco de un encuentro entre las delegaciones del gobierno y el grupo ilegal en el departamento de Putumayo, al sur del país. Previo a esta reunión, se dio a conocer una misiva presuntamente enviada por Luciano Marín, alias “Iván Márquez”, el principal líder de la Segunda Marquetalia, en la que expresaba que el encuentro entre las partes no había sido acordado con la comandancia del grupo y que por ende quienes se encontraban en la mesa no podían identificarse como Segunda Marquetalia.
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Desde junio, el gobierno colombiano y la Segunda Marquetalia iniciaron una mesa de diálogos en el marco de la Paz Total, la política del gobierno de Gustavo Petro a través de la cual se adelantan negociaciones paralelas entre distintos grupos ilegales. Sin embargo, desde entonces la mesa ha estado marcada por tensiones, principalmente asociadas a la negativa del gobierno de levantar la orden de captura contra Márquez.
En el comunicado, los CDF y la CGP afirmaron que continuarían el proceso de diálogo pero de manera independiente a la Segunda Marquetalia.
Los CDF son un grupo criminal surgido en 2017, compuesto por disidentes de las FARC y miembros de La Constru, una agrupación nacida luego de la desmovilización paramilitar en 2006. El grupo tiene presencia al sur de Colombia, principalmente en los departamentos de Putumayo, Caquetá, Amazonas, y desde 2021 se alió a la Segunda Marquetalia. La CGP –compuesta por varios grupos disidentes de los acuerdos de paz de las FARC– tiene injerencia principalmente en el departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador. Estos territorios son claves para la cadena del narcotráfico: albergan numerosas hectáreas de cultivos de coca, zonas de producción de cocaína y rutas de tráfico nacional e internacional.
Análisis de InSight Crime
Tras la fractura interna de la Segunda Marquetalia, el grupo pierde sus principales músculos económicos y militar en Colombia. Esto tendrá un efecto en las capacidades de negociación de Iván Márquez, quien podría ganar fuerza en Venezuela.
Detrás de la división al interior de la Segunda Marquetalia parece haber una lucha de poderes entre el liderazgo de Márquez y otros que emergieron en el proceso de diálogos con el gobierno, como el de José Vicente Lesmes, alias “Walter Mendoza”, delegado del grupo ante la mesa de conversaciones, y el de Andrés Rojas, alias “Araña”, comandante de los CDF. Sin embargo, la salida del camino de estos otros liderazgos, no implica un mayor fortalecimiento de la figura de Márquez.
“El liderazgo de Iván Márquez tiene una caducidad y esa caducidad es el tiempo”, dijo a InSight Crime Laura Bonilla, subdirectora de la Fundación Paz y Reconciliación, un centro de pensamiento e investigación sobre el conflicto armado en Colombia. “El liderazgo que él tiene hoy no es el mismo que tenía dentro de las FARC. Otros mandos medios empiezan a crecer y a competir por ese mismo liderazgo. Si bien es el liderazgo más simbólico, ya lo simbólico no es suficiente”.
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Con la salida de estas facciones, la Segunda Marquetalia pierde acceso a lugares claves para el narcotráfico y a rentas criminales que podrían alcanzar los US$3 millones, de acuerdo a estimaciones publicadas por El Colombiano. Esto influye directamente en la capacidad de negociación con la que queda Iván Márquez de cara a un diálogo con el gobierno colombiano.
Ante este escenario, la Segunda Marquetalia en Colombia queda con una presencia concentrada en algunos municipios de departamentos como Valle del Cauca, Caquetá, Huila, Meta, Santander, Vichada y Guainía.
La fortaleza del grupo se encuentra entonces en la frontera entre Colombia y Venezuela, principalmente en los departamentos de Vichada y Guainía y los estados venezolanos de Amazonas y Bolívar. Allí, la facción liderada por Géner García Molina, alias “Jhon 40”, domina zonas claves para el flujo de cocaína entre ambos países y para la explotación de minerales.
Así, ante la salida de los CDF y la CGP, la balanza estratégica del grupo puede inclinarse hacia Venezuela. Esto, sumado a la evolución en la comandancia del grupo, podría influir en el interés futuro de los líderes en continuar negociando con el gobierno colombiano.
Imagen principal: José Vicente Lesmes, alias «Walter Mendoza», y Luciano Marín, alias «Iván Márquez», en instalación de la mesa entre el gobierno colombiano y la Segunda Marquetalia en junio de 2024. Crédito: El País



