La guerra por el control del negocio de la droga en Rosario, Argentina, ha transformado por completo la ciudad y tiene su origen en pactos entre pandillas, políticos y policías, según un nuevo libro.
Rosario, la tercera ciudad más grande del país, cerró el 2023 con 259 homicidios, equivalente a 22 homicidios por cada 100.000 habitantes. Esto representa una cifra cinco veces mayor al promedio nacional, según datos del Observatorio de Seguridad Pública (OSP) de la provincia de Santa Fe, obtenidos por La Nación.
Aunque la ola de violencia se remonta a 2013, Rosario ha sido durante mucho tiempo un enclave para las industrias ilícitas de Argentina. Durante décadas, la cocaína y otras drogas han llegado a la ciudad desde el norte del país, o han sido transportadas por el río Paraná hasta el puerto de Rosario, antes de ser enviadas a Europa o África.
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Sin embargo, mucha de la droga también se ha quedado en la ciudad, inundando el mercado del narcomenudeo. En gran parte, esto ha promovido el fortalecimiento de clanes familiares que, sumado a una corrupción endémica, han convertido a esta ciudad en un campo de guerra.
Para entender más sobre este fenómeno, InSight Crime conversó con Germán de Los Santos, uno de los autores del libro “Rosario: La historia detrás de la mafia narco que se adueñó de la ciudad”, una obra que busca retratar la evolución del crimen organizado y los vínculos entre élites y bandas en la ciudad.
InSight Crime (IC): Aunque la violencia perjudica la estabilidad del crimen organizado, en Rosario las cifras de homicidios siguen aumentando. ¿Cuál es el origen de tanta violencia?
Germán de los Santos (GdlS): Creo que, por ejemplo, cuando hablamos de grandes cargamentos de cocaína, no hay episodios de violencia, porque eso lo hace visible. La violencia se concentra en el narcomenudeo porque es imprescindible el dominio territorial de la calle para la venta de drogas. Insisto en que estos grupos no inciden en ese negocio mucho mayor que es el contrabando de cocaína al exterior. En Rosario los “gerentes” de este negocio son grupos internacionales, pero no los locales.
IC: Entonces, ¿el tráfico internacional de droga y el narcomenudeo están completamente desligados en Rosario?
GdlS: Lo que parece es que son dos universos paralelos. El narcomenudeo es el que pone las víctimas y los victimarios en la escalada de violencia que lleva diez años en la ciudad. Por otro lado, está el contrabando de cocaína hacia los puertos de Europa, África y Asia, etc. Esos universos, por ahora, no se han tocado. Yo creo que ese es el mayor riesgo que existe en Rosario, que estas bandas que se dedican al microtráfico alguna vez intenten penetrar en ese negocio mayor.
IC: El libro relata momentos cinematográficos de la historia criminal de Rosario, como el intento de fuga en helicóptero del reconocido narcotraficante Esteban Alvarado. También tiene constantes referencias a El Padrino o Scarface. ¿Cuánto influye Hollywood en la vida real cuando se trata del crimen organizado argentino?
GdlS: Yo creo que incide de cierto modo. Muchas veces, los criminales montan planes con base en ese ideal que surge de la ficción. Tiene mucho de cinematográfico, pero también mucho de real. La fuga en helicóptero no se concretó porque hubo una traición entre el piloto y su jefe. También se evidencia en los diálogos que nosotros pudimos reconstruir de los expedientes judiciales. Cuando [Alvarado] dice “yo soy un banco, no te preocupes por el dinero”, es como una puesta en escena para mostrar el poder del dinero, y parece un diálogo de una película, pero es totalmente real.
IC: En Argentina, incluso los grupos más poderosos no han conseguido el poder que han logrado grupos en los países vecinos. ¿Por qué los clanes de Rosario no han podido trascender más allá de la ciudad?
GdlS: Yo creo que es porque están muy atomizados entre ellos. Los Monos hoy están divididos en cinco partes. Además, a lo largo de la historia no han creado un clan fuerte, sino que se han dividido en subbandas que usan el mismo nombre, pero no tienen un poder central. El negocio de ellos es mucho más precario a nivel económico, no hay una estrategia de decir: “vamos a formar una banda que tenga presencia en distintas provincias”, porque ahí ya se les complica.
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IC: ¿Cree que el nivel de integración entre las economías criminales y formales ha llegado al punto de ser determinante para la economía de Rosario? Es decir, ¿se hundiría si el narcotráfico cesara de repente?
GdlS: Hay una economía criminal que en particular ha proliferado mucho en los últimos cinco años y se ha expandido por la ciudad: la extorsión. Este negocio se ejerce a través de un modelo de mafia más tradicional, pero está bajo el control de los grupos que dominan el microtráfico en Rosario.
El tema de las extorsiones se ha intensificado muchísimo en estos últimos tiempos porque genera un ingreso de dinero muy grande a un riesgo muy bajo. A diferencia del narcomenudeo, donde se requieren actividades logísticas de mayor envergadura como la compra de droga, la distribución, etc., en la extorsión hacen tareas de inteligencia; usan chicos muy jóvenes con motocicletas y armas que disparan y después van a reclamar el dinero. Esto se ha expandido muchísimo y ha generado un negocio de seguridad VIP con autos blindados. Situaciones que en Argentina antes eran impensables y que ahora están siendo concretas.
Además, hoy en día Argentina está atravesada por una economía informal paralela a la formal. Hay un dólar ilegal que mueve la economía. Entonces, estos grupos que tienen una gran capacidad de generar una renta la canalizan muy fácilmente por esos espacios de financieros informales que después penetran también en negocios que sí se tornan formales, como los emprendimientos inmobiliarios.
IC: ¿Cree que los cambios en el sistema penitenciario que quiere implementar el nuevo gobierno van a tener algún impacto?
GdlS: Estos primeros días hubo un reagrupamiento de los presos de alto perfil de Los Monos y de otros grupos menores. Y la primera reacción se dio con ataques en los que dejaron amenazas contra el propio gobernador. La estrategia a nivel nacional y provincial va a ser generar sectores específicos dentro de las cárceles para presos de las bandas pesadas. Pero hasta ahora, lo que no se ha dado es que esas políticas de seguridad interna dentro de las cárceles se mantengan. Además, hay una corrupción interna muy grande, tanto en cárceles federales como provinciales, y ahí el gobierno va a tener que ejercer acciones concretas. Si no, la cuestión se va a complicar, porque hay una grave sobrepoblación carcelaria.
IC: Entonces, ¿qué alternativas quedan para Rosario?
GdlS: El nuevo gobierno de Milei anunció la utilización de las Fuerzas Armadas para la lucha contra el narcotráfico en Rosario. Es algo no se ha dado desde el retorno de la democracia en 1983. Hay países que utilizaron las Fuerzas Armadas para la lucha contra el narcotráfico y no funcionó bien. No es quién ejerce el control o la lucha contra el narcotráfico, sino cómo. Hoy el principal problema de Rosario pasa por los liderazgos de estos grupos que se fortalecieron en las cárceles y que son muy difíciles de controlar si no hay una política de fondo. Y no solo en temas de seguridad, sino también en políticas sociales, porque Rosario tiene unos niveles de pobreza muy altos, y es ahí donde estos grupos tienen una penetración muy fuerte, captando a los jóvenes que terminan como sicarios.
*Esta entrevista se editó buscando mejorar la claridad y la fluidez.
Imagen principal: Portada del libro «Rosario: La historia detrás de la mafia narco que se adueñó de la ciudad». Crédito: Penguin Libros



