La intervención militar de Estados Unidos en y cerca de Venezuela podría estar impulsando el tráfico de drogas en Guyana, cuyos nuevos puertos marítimos y su rápido crecimiento económico han incrementado su atractivo para los traficantes y el crimen organizado.

A mediados de febrero, funcionarios de aduanas en Amberes, Bélgica, incautaron más de 1,8 toneladas de cocaína en un envío de aceites. Al mismo tiempo, las autoridades en Cartagena, Colombia, decomisaron 300 kilogramos de cocaína ocultos en un cargamento de arroz. Ambos contenedores habían partido de Guyana.

James Singh, jefe de la Unidad Antinarcóticos de Aduanas de Guyana (CANU), dijo a InSight Crime que ambos contenedores habían sido inspeccionados antes de salir del país.

“Hubo manipulación de los precintos”, dijo. “No estoy en libertad de decir dónde, porque no sé dónde ocurrió, pero sabemos con certeza que cuando salieron de Guyana estaban todos intactos”.

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Ambos decomisos superaron la cantidad total de cocaína incautada en años anteriores. El año pasado, funcionarios guyaneses incautaron 236 kilogramos de cocaína, y en 2023 apenas 85 kilogramos.

Sin embargo, en el pasado se han realizado grandes decomisos de cocaína en Guyana y otros vinculados al país. Trabajando con información de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (Drug Enforcement Administration – DEA), funcionarios de Guyana incautaron 4,4 toneladas en agosto de 2024. Cinco meses antes, autoridades estadounidenses incautaron 2,4 toneladas en un semisumergible a unas 150 millas de la costa de Guyana. En Amberes también se descubrieron 11,5 toneladas ocultas entre metales reciclados enviados desde Guyana en noviembre de 2020.

Estas incautaciones sugieren que el tráfico de drogas a gran escala en Guyana ha estado ocurriendo desde hace tiempo, aunque la limitada capacidad de detección ha hecho que las autoridades no siempre hayan sido conscientes de ello.

Los traficantes podrían estar dirigiendo ahora su mirada cada vez más hacia Guyana y algunos de los países vecinos en un intento por evadir al ejército estadounidense, que desde septiembre de 2025 ha estado lanzando ataques mortales contra embarcaciones rápidas sospechosas de transportar cocaína en el Caribe. 

Fuentes de las fuerzas de seguridad y residentes en los estados clave del tráfico de drogas de Sucre y Falcón en Venezuela dijeron a InSight Crime que los ataques habían llevado prácticamente a detener el tráfico hacia las islas cercanas.

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Pero esto no significa que los traficantes hayan dejado de traficar drogas. Singh dijo a InSight Crime que el número de vuelos no registrados que pasaban por Guyana aumentó tras el inicio de los ataques, lo que podría evidenciar un posible desplazamiento hacia el este de las rutas de tráfico, aunque los vuelos han estado cruzando el espacio aéreo del país sin aterrizar.

Autoridades en la vecina Surinam también descubrieron en febrero una embarcación semisumergible en construcción, lo que sugiere aún más un posible giro hacia las naciones caribeñas de Suramérica.

Si las fuerzas estadounidenses se retiraran completamente del Caribe, los traficantes podrían volver a enviar lanchas rápidas por rutas establecidas desde la costa norte de Venezuela a través del Caribe.

Nuevos puertos y el aumento del comercio podrían abrir nuevas rutas para el tráfico de drogas

El crecimiento económico acelerado impulsado por el petróleo y la expansión de la infraestructura portuaria de Guyana ofrecen a los traficantes nuevas oportunidades de contrabando, junto con nuevas alternativas para lavar dinero.

Múltiples puertos de gran escala ya están en construcción o en etapa de planificación en Guyana. El aumento del tráfico de carga que estos traerán al país no solo impulsará el comercio, sino que también proporcionará a los traficantes rutas adicionales para el envío de drogas transatlánticas.

Las ciudades de Guayaquil, Ecuador, y Limón, Costa Rica, vieron aumentos en el tráfico de drogas y en la violencia relacionada con ellas tras la apertura de nuevos puertos.

Sin embargo, Singh insistió en que el panorama criminal de Guyana difiere considerablemente del de Costa Rica y especialmente del de Ecuador, lo que la hace menos vulnerable a una expansión del tráfico de drogas.

“No tenemos pandillas protegiendo envíos ni controlando territorios”, dijo. “Guyana es un país muy pequeño, por lo que cualquier grupo que intente tomar control de un puerto o apoderarse de uno, no tendrá ninguna oportunidad porque las fuerzas del orden están haciendo su mejor esfuerzo para asegurarse de que no tengamos pandillas de ningún tipo ganando terreno aquí”.

Un eslabón débil en el lavado de dinero

El desarrollo económico en Guyana también podría ofrecer a los traficantes y otros criminales organizados mayores opciones para lavar dinero.

El sector de la construcción creció alrededor de un 30% el año pasado, según el gobierno, y este auge ofrece a los criminales una gran cantidad de oportunidades para combinar ganancias ilícitas y legales, ya sea mediante la creación de empresas fachada, infiltrándose en las existentes o invirtiendo en bienes raíces. Los negocios que manejan grandes cantidades de efectivo, como hoteles, restaurantes y casinos, también permiten a los criminales lavar ganancias provenientes del tráfico de drogas y otras economías ilícitas.

Guyana ha estado trabajando para mejorar su capacidad de lucha contra el lavado de dinero. El Grupo de Acción Financiera del Caribe (GAFIC), un grupo internacional de revisión entre pares sobre crímenes financieros, destacó en su evaluación de 2024 la mejor comprensión de los riesgos de lavado de dinero por parte del país. Sin embargo, el Informe de Estrategia Internacional de Control de Narcóticos (International Narcotics Control Strategy Report – INCSR) del Departamento de Estado de Estados Unidos de 2025 identificó a la policía de Guyana como un “eslabón débil” en los esfuerzos del país contra el lavado de dinero.