¿Qué puede lograr la nueva “coalición anticarteles” de Washington?
¿Qué revela la captura de operadores del CJNG en Europa sobre la resiliencia del grupo?
¿Puede una operación policial conjunta impedir que los dos grupos criminales más grandes de Brasil se repartan la frontera entre Bolivia y Brasil?
Descubra las tres principales historias sobre crimen organizado de esta semana en On the Radar.
El “Escudo de las Américas” se reúne en Panamá
La Coalición de las Américas Contra los Carteles (Americas Counter Cartel Coalition, A3C), el bloque de 18 países creado por la administración Trump, se reunió esta semana en Ciudad de Panamá para iniciar la planificación de acciones conjuntas contra el tráfico de drogas y el crimen organizado. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, llegó el miércoles para participar en el foro. En paralelo, el Pentágono puso fin a la Fuerza de Tarea Conjunta-Lanza del Sur (Joint Task Force-Southern Spear), la operación detrás de los ataques letales contra embarcaciones que han dejado más de 220 muertos en el último año.
Hay dudas sobre lo que realmente puede lograr la A3C. La coalición está integrada principalmente por gobiernos de derecha interesados en alinearse con la estrategia de Trump, con la reciente inclusión de Colombia bajo el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella. Sin embargo, Brasil y México no participan, dos países centrales para el tráfico de drogas en la región. La declaración fundacional de la A3C contiene apenas cuatro puntos, sin compromisos a largo plazo sobre cómo repartir las responsabilidades entre los Estados miembros ni propuestas para rastrear los flujos criminales transfronterizos o investigar la corrupción gubernamental. En cambio, se apoya fuertemente en una estrategia militarizada e ignora los factores que sostienen al crimen organizado, como los sistemas judiciales débiles, la mala gobernanza y la pobreza que hace rentables las economías ilícitas.
La investigación de InSight Crime sobre lo que realmente ha logrado el poder de fuego detrás de la campaña estadounidense encontró pocas evidencias de que los ataques hayan afectado los flujos de cocaína, incluso mientras aumentaban el número de muertos y los costos de la operación. Es un patrón que el enfoque militarizado de la A3C corre el riesgo de repetir.
Operadores del CJNG son acusados por un acuerdo de armas a cambio de drogas en Chequia
El Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló esta semana una acusación contra cuatro supuestos integrantes del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) detenidos previamente en Chequia por presuntamente negociar un acuerdo para intercambiar fentanilo y metanfetamina por ametralladoras europeas, lanzagranadas propulsadas por cohetes y morteros. Dos de los hombres fueron extraditados a Estados Unidos y comparecieron ante un tribunal esta semana; los otros dos siguen a la espera de su extradición. Los fiscales describen al presunto financiador de la red como ahijado de Audias Flores Silva, alias “El Jardinero”, un comandante regional del CJNG capturado en abril de 2026.
El caso resalta cómo el alcance internacional del CJNG se extiende más allá del tráfico de drogas y llega hasta la adquisición de armas en Europa, incluso mientras el liderazgo del grupo sigue recibiendo golpes de las autoridades mexicanas y estadounidenses. Sin embargo, sacar del juego a un líder o a un operador de nivel medio rara vez acaba con un grupo. En cambio, puede provocar su fragmentación en facciones más pequeñas que compiten violentamente por territorio y no responden a un mando central. La cúpula del CJNG ya ha sido reorganizada varias veces este año, pero sus operaciones de tráfico de drogas y armas continúan.
Bolivia y Brasil lanzan ofensiva fronteriza conjunta mientras PCC y Comando Rojo se disputan territorio
Bolivia y Brasil tienen previsto lanzar este jueves un plan binacional de seguridad, Fronteras Seguras, en la ciudad fronteriza de Guayaramerín, donde ocurre una violenta disputa territorial entre las dos mayores organizaciones criminales de Brasil. Las autoridades bolivianas ya desplegaron más de 300 policías en la región tras una ola de asesinatos que atribuyen al Comando Rojo (Comando Vermelho, CV) y al Primer Comando Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC), que compiten por el control de un corredor para la exportación de cocaína, según las autoridades.
La aparición de Bolivia como escenario de disputa refleja un cambio más amplio. El PCC y el Comando Rojo han trasladado progresivamente parte de sus operaciones regionales desde Paraguay hacia Bolivia, atraídos por su cercanía a las zonas productoras de coca y por sus más de 3.400 kilómetros de frontera con Brasil. Un plan de seguridad binacional puede reducir la violencia, pero no aborda las razones por las que las fronteras de Bolivia se han vuelto tan atractivas para los grupos criminales brasileños, como la dificultad de realizar patrullajes en la zona, la corrupción generalizada y el hecho de que hasta hace poco la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (Drug Enforcement Administration, DEA) no tenía presencia en el país.




