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Esta semana, InSight Crime examina la evolución de los ataques militares de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico, la condena de un exjefe antidrogas boliviano en un tribunal estadounidense y la redada más mortífera hasta la fecha en una favela de Río de Janeiro.

Transcripción

Bienvenidos de nuevo a On the Radar, donde cada semana seguimos los principales acontecimientos relacionados con el crimen organizado en América Latina y el Caribe. Esta semana analizamos la corrupción gubernamental en Bolivia, el bombardeo de más embarcaciones en el Pacífico y una redada letal en una favela de Río de Janeiro.

La administración Trump bombardeó el lunes otras cuatro embarcaciones en el Pacífico Oriental, dejando 14 muertos, la cifra más alta desde que comenzó la ofensiva militar del gobierno estadounidense contra presuntos traficantes de drogas a comienzos de septiembre. Los ataques ocurrieron pocos días después de que el gobierno de Trump enviara un portaaviones a la región, lo que marca una importante escalada del poderío militar desplegado allí.

La agresiva acción militar frente a las costas de Venezuela y Colombia ha sido justificada por la administración Trump como parte de una campaña antinarcóticos y un esfuerzo por atacar al Cartel de los Soles y al Tren de Aragua. Sin embargo, la percepción del gobierno estadounidense sobre ambas estructuras dista de la realidad. Como ha señalado reiteradamente InSight Crime, hay pocas pruebas que indiquen que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, controle al Tren de Aragua. Trump también ha vinculado la actual campaña estadounidense en la región con el tráfico de fentanilo, pero nuestras investigaciones no han encontrado evidencia de producción de esa droga al sur de México. El Cartel de los Soles, por su parte, es un término paraguas que se usa para describir redes de corrupción dispersas dentro del Estado que obtienen ganancias del negocio de la cocaína, pero está lejos de ser un cartel homogéneo bajo el control del presidente Maduro.

Siguiendo con la corrupción estatal, esta semana un jurado estadounidense declaró culpable al exjefe antidrogas de Bolivia, Maximiliano Dávila, por conspirar para traficar cocaína y por posesión de armas de fuego con fines de narcotráfico. La condena pone en evidencia la corrupción arraigada en los esfuerzos antidrogas de Bolivia, especialmente durante la administración del expresidente Evo Morales, y plantea interrogantes sobre cómo el nuevo gobierno abordará las crecientes preocupaciones en torno al tráfico de drogas y sus vínculos con las instituciones estatales. Encuentre más información sobre este tema en el archivo de Bolivia de InSight Crime.

Por último, una gran operación de seguridad contra el Comando Rojo (Comando Vermelho, CV) en Río de Janeiro dejó más de un centenar de muertos, según reportes. Más de 2.500 agentes de la Policía Civil y la Policía Militar realizaron redadas en dos barrios populares con el objetivo de frenar la expansión del grupo en la zona. Pero, aunque la operación ocupó titulares, poco hay de nuevo más allá del récord de muertes. La práctica de disparar primero y preguntar después es una vieja tradición de la Policía Militar brasileña, y el país ha liderado de forma constante las estadísticas de letalidad policial en la región durante las últimas tres décadas. Además, este tipo de medidas son apenas soluciones temporales frente a las actividades criminales y el control territorial que ejercen las poderosas bandas de Brasil.

Eso es todo por esta semana. No olvide que puede encontrar análisis en profundidad sobre los grupos criminales, los países y las tendencias en InsightCrime.org.

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