La estrategia militarizada de Ecuador contra el crimen organizado no ha logrado una reducción sostenida de la violencia. Tres años después, el gobierno del presidente Daniel Noboa comienza a dar sus primeros pasos hacia un enfoque más integral, mientras adopta el nuevo paradigma de seguridad altamente militarizado de Estados Unidos y sus aliados regionales.
Aunque los homicidios han disminuido este año, Ecuador todavía podría cerrar uno de los años más violentos de su historia, después de haber registrado un récord en 2025 y alcanzado la tasa más alta de América Latina. ¿Cómo llegó a esta situación un país que fue considerado uno de los más seguros de la región?
¿Cómo ha intentado Ecuador combatir el crimen organizado?
El auge del tráfico de cocaína, la corrupción, la fragmentación de las bandas criminales y la pérdida del control estatal sobre las cárceles contribuyeron a sumir a Ecuador en una crisis de seguridad que llevó a Noboa a adoptar medidas drásticas.
En enero de 2024, el presidente declaró la existencia de un “conflicto armado interno” y designó a 22 grupos criminales como organizaciones terroristas. El anuncio se produjo poco después de que integrantes de uno de esos grupos, los Tiguerones, irrumpieran en un noticiero televisivo durante una transmisión en vivo, y de que José Adolfo Macías, alias “Fito”, líder de los Choneros, se fugara de prisión.
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Desde entonces, Estados Unidos ha designado a los Choneros, los Tiguerones, Los Lobos y los Chone Killers como organizaciones terroristas extranjeras.
Noboa ha buscado estrechar sus vínculos con el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump para combatir el crimen organizado en Ecuador. Ha defendido los ataques letales de Estados Unidos contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas en el mar y ha coordinado con fuerzas estadounidenses un ataque conjunto en territorio ecuatoriano contra lo que las autoridades afirmaron que era un campamento utilizado por narcotraficantes. Sin embargo, habitantes de la zona y abogados especializados en derechos humanos dijeron a The New York Times que el lugar bombardeado era en realidad una finca dedicada a la ganadería y la producción lechera.
Victorias de corta duración
La presión sostenida de las fuerzas de seguridad ha permitido capturar a varios líderes criminales de alto perfil. Entre las detenciones más importantes se encuentran la de Fito, en junio de 2025, quien fue extraditado a Estados Unidos un mes después, y la del líder de Los Lobos, Wilmer Chavarría, alias “Pipo”, en España, en noviembre de ese mismo año. También se produjo la captura del líder de los Tiguerones, William Joffre Alcívar Bautista, alias “Willy”, detenido en España en octubre de 2024. Sin embargo, Willy fue puesto en libertad en diciembre de 2025, después de que las autoridades ecuatorianas no proporcionaran, dentro del plazo establecido por España, las garantías necesarias para asegurar su integridad en prisión en caso de ser extraditado.
Pero Ecuador no ha logrado convertir estas victorias puntuales en avances más amplios. Por el contrario, las operaciones han acelerado un proceso de fragmentación que comenzó con la división de los Choneros. Ante el vacío de liderazgo, esta organización enfrenta dificultades para mantener su cohesión e influencia a nivel nacional. A su vez, las capturas o muertes de líderes de alto y mediano rango han alimentado las disputas internas entre los Chone Killers, Los Lobos y los Tiguerones.
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Noboa ha dado prioridad a la seguridad penitenciaria. En enero de 2024, ordenó que las Fuerzas Armadas asumieran el control de la seguridad interna de las cárceles y, en noviembre de 2025, trasladó a cientos de presos a El Encuentro, una prisión de máxima seguridad recién construida. Sin embargo, la situación en las cárceles sigue siendo problemática. En 2025 se registraron más muertes violentas confirmadas en los centros penitenciarios que en los dos años anteriores juntos.
En julio de 2026, Noboa adoptó un nuevo plan de seguridad que introduce algunos cambios en el actual enfoque militarizado contra el crimen organizado. El plan propone abordar las condiciones sociales y económicas que favorecen la criminalidad mediante la reducción del desempleo y la deserción escolar.
La cooperación internacional también ocupa un lugar prioritario en el plan. Sin embargo, el estrecho alineamiento de Noboa con Trump y su respaldo a la iniciativa del Escudo de las Américas, impulsada por el presidente estadounidense, sugieren que el uso de la fuerza podría seguir siendo el eje central de la política de seguridad de Ecuador.
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