En tan solo unos años, los Tiguerones se convirtieron en uno de los grupos criminales más peligrosos e influyentes de Ecuador y un eslabón clave en el tráfico transnacional de cocaína.
El grupo —liderado por un ex guardia de prisión— nació en Guayaquil como una facción de la banda carcelaria de los Choneros. Sin embargo, su bastión está en la ciudad noreste de Esmeraldas, y entre la diáspora esmeraldeña en Guayaquil. Tras separarse de los Choneros, los Tiguerones han construido una temible reputación como uno de los grupos criminales más violentos del país. Al mismo tiempo, establecieron un extenso portafolio criminal, que incluye el microtráfico de drogas, la extorsión, el robo, y la provisión de servicios para organizaciones de tráfico de drogas transnacionales.
Historia
Los Tiguerones fueron formados por William Joffre Alcívar Bautista, alias “Negro Willy” o “Willy”, a finales de la década de 2010. En ese entonces, Willy era un guardia penitenciario en Guayaquil y comenzó a entrar contrabando a la prisión donde se encontraba el líder de los Choneros, Jorge Luis Zambrano, alias “Rasquiña” o “JL”.
Rasquiña buscó aprovechar las conexión de Willy con su ciudad natal de Esmeraldas, donde sus familiares eran criminales de bajo nivel, y lo envió allí con órdenes de eliminar a sus rivales y ganar territorio, relató a InSight Crime una fuente cercana a los líderes de los Choneros. Aunque esto culminó con el arresto de Willy por homicidio en 2017, su familia continuó expandiéndose en Esmeraldas mientras Willy establecía la red de los Tiguerones dentro de prisión.
Luego de que la acusación contra Willy fuera desestimada, el avance de los Tiguerones siguió y el grupo se posicionó como uno de los actores criminales dominantes en la ciudad de Esmeraldas, aunque seguían bajo la sombrilla de los Choneros.
El grupo se independizó en 2020, luego de que el asesinato de Rasquiña detonara la fragmentación de los Choneros. Se unieron a una coalición de antiguas facciones de los Choneros, llamada “Nueva Generación”, junto con otras bandas como los Lobos y los Chone Killers.
La Nueva Generación se enfrentó a los restos de los Choneros, en una guerra que elevó las tasas de homicidios en las calles y propició una serie de brutales masacres en las prisiones del país. Durante este tiempo, los Tiguerones participaron en una de las peores masacres en la historia de Ecuador, cuando al menos 119 reclusos fueron asesinados en un fallido intento por tomar el control de un bloque controlado por los Choneros en la prisión del Litoral, en Guayaquil.
En 2023, los Tiguerones volvieron a cambiar de bando, estableciendo una alianza con los Choneros y disputando territorio a los Lobos, especialmente en Esmeraldas. Allí, sus antiguos aliados comenzaron una violenta guerra para tomar el control del bastión de los Tiguerones. Los enfrentamientos convirtieron la ciudad en una de las más violentas de Ecuador, y generaron masacres terribles, entre ella la de nueve pescadores en abril de 2023, presuntamente perpetrada por los Tiguerones en medio de una disputa por cobros de extorsiones.
Los Tiguerones también han estado involucrados en algunos de los casos más conocidos de uso de tácticas terroristas dentro de las prisiones para presionar al gobierno. En 2022, el grupo, junto con los Lobos, presuntamente participaron en una oleada de ataques que incluyó carros bomba y cuerpos exhibidos en puentes. Los ataques fueron una respuesta al plan del gobierno de hacer traslados masivos desde la prisión del Litoral, amenazando sus ganancias y su fortaleza dentro de la cárcel. Luego, en enero de 2024, cuando el presidente Daniel Noboa atacó a los líderes de las bandas en prisión, los Tiguerones jugaron un papel clave en otra serie de ataques coordinados, presuntamente irrumpiendo en una transmisión de televisión en vivo que sacudió al país y generó titulares en todo el mundo.
Como respuesta, el gobierno declaró a los Tiguerones y otras bandas “grupos terroristas” y afirmó que el país estaba en un estado de “conflicto armado interno”. Luego, el presidente ordenó a los militares intervenir las prisiones y salir a las calles, lo que afectó las redes de los Tiguerones en las prisiones de Guayaquil y Esmeraldas y puso a los comandantes locales en las calles en la defensiva.
Liderazgo
Tras su fundación, el liderazgo de los Tiguerones se ha concentrado en Willy, a quien los miembros del grupo llaman “El Emperador”, y su familia inmediata, especialmente sus hermanos Alex Iván Alcívar Bautista, alias “Ronco” y Luis Ernesto Alcívar Bautista, alias “Puya”, y su padre, William Alcívar Bautista Quiñonez.
Se cree que Willy huyó de Ecuador luego de ser liberado de prisión en 2018. Tanto Ronco como Puya fueron capturados en 2017. Ronco fue sentenciado a 88 meses por acusaciones de robo y crimen organizado, mientras que Puya fue sentenciado a 34 años por homicidio. Ronco salió de prisión en 2021 y se convirtió en un comandante regional de los Tiguerones en el sur de Esmeraldas, según la policía local. Puya escapó de prisión en 2019 y se desconoce su paradero. El padre de Willy fue arrestado por cargos de crimen organizado en 2023 y sigue en prisión.
En octubre de 2024, Willy y Ronco fueron capturados en España durante una operación conjunta entre la policía española y la ecuatoriana.
Geografía
Los Tiguerones tienen su bastión en la ciudad de Esmeraldas, así como en Guayquil, donde se formaron. En Guayaquil son más fuertes entre la diáspora esmeraldeña en Isla Trinitaria y el proyecto de vivienda Socio Vivienda. Dentro del sistema carcelario, su centro de poder está en la prisión de Esmeraldas, aunque no tienen el control completo de la cárcel y lo comparten con otro grupo local, los Gángsters. También mantienen el control de un ala de la penitenciaría del Litoral.
Aliados y enemigos
Los Tiguerones, como grupo independiente, surgieron como una parte de una confederación criminal que incluía a los Lobos y los Chone Killers. Se llamaron a sí mismos la Nueva Generación, y con el apoyo de narcotraficantes ecuatorianos como Leandro Norero, se enfrentaron a los Choneros.
Luego, los Tiguerones se aliaron con los Choneros y los Chone Killers para enfrentarse a sus antiguos aliados: los Lobos. En Esmeraldas se dividen el territorio con los Gángsters, que también están alineados con los Choneros.
Se presume que los Tiguerones tienen conexiones directas con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), a quienes prestan servicios para el tráfico de drogas.
Perspectivas
Los Tiguerones han sido golpeados por las intervenciones militares en las calles y las prisiones que comenzaron en 2024, así como por su conflicto con los Lobos. Los operativos militares han afectado sus redes dentro de las prisiones y su capacidad para coordinarse con sus células en las calles. Fuentes policiales y miembros de la comunidad en Esmeraldas han afirmado que las operaciones han disminuido su capacidad operativa y algunos de sus líderes están escondidos. Al mismo tiempo, han ido perdiendo territorio en su lucha contra los Lobos. Los Tiguerones también parecen estar sufriendo por la creciente atomización de las bandas carcelarias de Ecuador, con reportes de que existen facciones disidentes en Guayaquil. La captura de Willy y su hermano, Ronco, en 2024, podría acelerar su declive.




