Islandia ya rompió su récord anual de incautaciones de cocaína en la primera mitad de 2025, una señal de que el exceso de droga en Europa está llegando a mercados más pequeños y generando nuevas oportunidades para redes de tráfico emergentes.

En lo que va del año, las autoridades han incautado 58 kilogramos de cocaína, principalmente en el Aeropuerto Internacional de Keflavík, ubicado en la península de Suðurnes, cerca de la capital, Reikiavik. Esta cifra ya supera los 48 kilogramos incautados en todo 2024 y los 56 kilogramos de 2023.

El aumento se produjo tras dos casos de tráfico de alto perfil detectados en ese aeropuerto.

En mayo, dos hombres que llegaban desde Francia fueron detenidos luego de que las autoridades encontraran seis kilogramos de cocaína en cada una de sus maletas.

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Un mes antes, un auxiliar de vuelo de 19 años fue arrestado en el mismo aeropuerto por intentar ingresar 13 kilogramos de cocaína en su equipaje de mano, también en un vuelo procedente de Francia.

“Dada la tendencia actual, y si se mantiene, probablemente llegaremos al menos a 60 kilogramos para finales del año”, dijo Jón Halldór Sigurðsson, jefe de investigaciones sobre crimen organizado de la policía de Suðurnes, en una entrevista con el diario islandés Morgunblaðið.

El principal método de tráfico consiste en el uso de correos humanos, que transportan la cocaína por vía aérea desde Europa continental hasta Islandia. Para abril, la policía de Suðurnes había detenido a 25 personas de 14 nacionalidades diferentes por traficar cocaína a través del aeropuerto de Keflavík, según las autoridades.

Análisis de InSight Crime

El reciente aumento de incautaciones en Islandia sugiere que la cocaína está llegando con más frecuencia a mercados secundarios en Europa, probablemente como consecuencia del exceso de oferta en los mercados principales. Ese excedente puede estar generando oportunidades para redes más pequeñas que buscan expandirse hacia zonas antes desatendidas.

Si bien las cantidades incautadas en Islandia son mínimas en comparación con países como Países Bajos, Bélgica o España, apuntan a una tendencia más amplia. Para las grandes redes de tráfico, enviar pequeñas cantidades a Islandia puede parecer insignificante, sobre todo si ya están moviendo cargamentos de varias toneladas hacia Europa. Pero la saturación de los principales mercados del continente puede estar empujando a los traficantes a redirigir el excedente hacia destinos más pequeños como Islandia.

Según Stefán Sveinsson, enlace de Islandia ante Europol, los responsables del tráfico incluyen tanto actores islandeses como extranjeros, entre ellos personas provenientes de Europa del este.

El uso de correos humanos para traficar cocaína por vía aérea es una operación relativamente sencilla. Consiste en reclutar personas para que transporten pequeñas cantidades de droga a cambio de pagos modestos. A diferencia de esquemas más complejos que se observan en otras partes de Europa —como el soborno de funcionarios portuarios o el ocultamiento de droga en contenedores marítimos— este método sugiere la participación de redes de tráfico más pequeñas, con recursos limitados.

Aunque la mayor parte de la cocaína entra a Islandia por vía aérea, los traficantes también han utilizado paquetes postales, el ferry Norröna desde Dinamarca y contenedores marítimos. No existen rutas directas de contenedores desde Suramérica a Islandia, por lo que los cargamentos suelen ser transferidos en puertos importantes de Europa antes de llegar a su destino, según Sveinsson.

En un caso de 2022, los traficantes intentaron introducir 100 kilogramos de cocaína ocultos en un cargamento de madera procedente de Brasil, que transitaba por Países Bajos. La aduana neerlandesa interceptó la carga luego de recibir una alerta de las autoridades islandesas.

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Pero a medida que las autoridades europeas refuerzan la seguridad en puertos clave como Amberes y Róterdam, mover cocaína a través de estos puntos de transbordo tradicionales se ha vuelto más difícil. Con un mayor control en los puertos y la ubicación geográfica aislada de Islandia, el transporte aéreo desde el continente —una vez la cocaína ha sido descargada— sigue siendo el método más práctico y común.

Islandia no solo ha experimentado un aumento en la cantidad de cocaína que ingresa al país, sino también en su pureza, según Sveinsson. El aumento de los cultivos de coca y la producción de cocaína en Suramérica ha generado un excedente que está “facilitando la disponibilidad de producto puro para los grupos del crimen organizado que operan en Islandia”, afirmó.

“Hace algunos años, la cocaína que llegaba a Islandia solía venir cortada, pero ahora con frecuencia llega en ladrillos de un kilogramo sin cortar”, agregó.

Esto podría reflejar una mayor disponibilidad de cocaína pura dentro de Europa, pero también puede sugerir vínculos más directos entre los traficantes que operan en Islandia y los importadores que traen la droga desde Suramérica, o al menos una cadena de suministro menos fragmentada, que accede a la cocaína antes de ser adulterada.

Imagen principal: La cocaína que llega a Islandia es muy pura y viene en bloques preprensados ​​directamente desde Suramérica. Anteriormente, la sustancia llegaba al país ya diluida. Crédito: Jorge Sáenz – AP